1 Retraso
6:30 a.m.
En la penumbra soledad de la casa, al fondo del pasillo lleno de distintas habitaciones en el segundo piso, sonaba la repetitiva alarma de un despertador un tanto anticuado. Se encontraba una adolescente, cabello castaño oscuro, buen cuerpo, unos hermosos ojos morados y estatura promedio; en su última fase de "crecimiento", despertando para otro tortuoso día de su maldita vida; apaga el despertador, se sienta en su cama, procede a estirarse, y como todo clásico, se queda mirando a la nada en un intento de reiniciar su windows. Procede a realizar sus necesidades y a prepararse para ir al colegio.
—Creo que con esto bastará —Pensaba mientras observaba su reflejo en el espejo.
Bajando al primer piso de esa ostentosa casa, dirigiéndose al comedor se encuentra a su progenitora al otro lado de la larga mesa.
—Buenos días —Saluda sentándose un tanto alejada de su madre.
—No le veo lo bueno —Responde amigablemente a su saludo.
—¿Y papá? —Vuelve a preguntar ignorando el tono de la respuesta.
—Se fue temprano a la empresa, regresará tarde con tal de no cruzarse contigo.
—Ya veo.
—Me retiro —Dice mientras se levanta en el comedor —Conserva tus notas si quieres que todo siga tranquilo.
Cómo desayuno agarra un pan tostado y se lo coloca en su boca, esto mientras sale de casa iniciando su camino al colegio. Pero no pasa mucho tiempo en su trayecto que un trío de chicas con aires superiores se atraviesan en su camino.
—Hola holaaaaa —"Saludaba" la chica pelirosa con cuerpo recto y los senos casi al aire.
—Dios, no soy tu mejor guerrera para que me mandes a las fauces de estas perras.
—¿Qué tal tu fin de semana perrita? Nos la pasamos pensando muuucho en ti —Comenta la segunda chica, peliazul con las puntas maltratadas de tanto planchado y cuerpo que Dios supo proporcionar.
—...
—Espero que nos hayas extrañado tanto como a ti —Añade la última, pelo rubio con ondas, más alta que las otras y mostrando media nalga.
—Ca-claro que si.
—¿Pero sabes lo que no extrañaba tanto? —Pregunta la rubia —Que empieces con tus pinches tartamudeos, ¿acaso no te enseñaron a hablar bien en casa o qué?.
—Hay que acomodarle la maldita mandíbula, parece que la última vez no duró mucho su efecto —Habla la pelirosa.
Cómo cualquier típica escena de acoso y bullying, agarran a la castaña tirándola sobre el asfalto, propinando golpes en todos lados menos en el acordado, así hasta que las montoneras vieron que era suficiente por el momento.
—Con eso es suficiente, tal vez el problema no está en sus cuerdas vocales —Habla la pelirosa.
La rubia deja de patear: —Te veremos en la escuela Violettaa~.
Después del 'hasta luego', la castaña aún seguia en el suelo, recuperando las fuerzas y abandonando el hambre al ver su pan tostado destrozado tumbado junto a ella.
—Hoy si se pasaron las pendejas —Pensó mientras se levantaba y retomaba el camino inicial, pues el día seguía, y a las clases llegaba tarde.
Una vez llegando al colegio, dirigiéndose a su salón encontrandolo con la puerta cerrada, indicando que la clase ya había empezado. Toca la puerta con la esperanza de que la dejen ingresar al salón.
—Pase —Indicaba el profesor con un tono hastiado, cansado de su trabajo.
Ingresa al salón: —Buen día profesor.
—¿Ahora cuál es su excusa señorita Woolf?.
Sin responder, solo puede dirigir su mirada al trío de pelusas sentadas en medio del salón, y muy al fondo, a su casi hermana, dedicándole una sonrisa apenada.
—Si no tiene alguna idea será mejor que pase y tome asiento, suficiente con interrumpir la clase como para que haga perder el tiempo de los demás.
Siguiendo su ruta de siempre a su asiento, ubicado en el rincón del salón, solo toma asiento y dirige su vista a la ventana que se situa a su lado, mientras en el asiento al otro lado de ella, su compañera se comunicaba con ella mediante susurros.
—¿Y ahora que sucedió?
—Ya sabes la respuesta.
—¡Aún no logro entender el por qué te molestan y aún peor, que tú no hagas nada!.
Nina Wang es el nombre de la amiga de Violetta, así como su nombre, tiene su color de pelo, 18 años, parte de la tercera familia de las cuatro; frente a otros pareciera el guarura de Violetta, pero no la trata mas que como una hermana menor. Ella más que nadie sabe por todo lo que pasa y paso en la vida de su mejor amiga.
—Dejemos el tema y mejor pásame lo primero que dijo el profe.
—En serio no tienes remedio —Atacó su amiga.
Horas antes
Mientras en otro lugar un chico alto, pelinegro, mamado y apuesto, se encontraba desayunado, en la espera de su único mejor amigo, o como el lo catalogaba, un conocido de por allí.
—¡Quiúboles bro!, ya estoy aquí para conducirte a un nuevo mundo —Exclama con emoción el chico peliblanco, tatuado e igualmente mamado; difícil de elegir a cualquiera de los dos si se los pones a alguien como únicas opciones.
Ignacio Hack, mejor conocido como Nacho, edad de 19 años y miembro de la segunda familia de las cuatro importantes. Mejor y único amigo del antisocial Christopher Keller, el chico pelinegro que andaba desayunando. Catalogado como playboy, pues aún no llega su media naranja, aunque sigue a la espera de esa persona. Y al referirse a un nuevo mundo para el pelinegro, es porque dejara las clases particulares implementadas en casa e iniciará clases en un colegio particular, rodeado de todo tipo de personas.
—¿Y si digo que no estoy listo?.
—Juraría que me estás tomando el pelo con esa pregunta, esperaba un poco de emoción ¿sabes? Además, conoceremos a muchas chicas, de eso no habrá problema estoy seguro.
El peliblanco se encamina a lo que es el colegio, seguido por Chris con la emoción hasta el suelo.
En el colegio
En la entrada, se encontraban multitudes de chicas en la espera de los chicos apuestos de las familias importantes; tan pronto se corrió el rumor de que el hijo de la primera familia vendría, más de la mitad del colegio esperaba su llegada, tanto para ver la apariencia de Chris como para controlar a sus novias y/o conquistas. Sin tener en cuenta la astucia del par, obviamente no iban a usar la entrada como cualquier mortal, Nacho tenía su entrada especial, cosa que agradecía internamente su mejoro.
Mientras en el salón
Mientras se escuchaba el ajetreo de los alumnos, un maestro ingresaba al aula, llamando la atención de los jóvenes.
—Tomen asiento jóvenes.
—El día de hoy tenemos a un nuevo compañero, debido a los rumores quiero suponer que están enterados de quien es.
Se escuchaban murmullos: —¡No lo puedo creer! ¡Lo vamos a tener en nuestro salooon!.
—Puede pasar señorito Keller.
Ingresan las dos personas importantes, mientras el personaje principal se detiene al frente del salón, el peliblanco va a tomar su lugar.
—Un gusto tenerlo con nosotros señorito Keller, puede tomar el asiento que le sea adecuado.
Keller se dirige al fondo del salón, un asiento vacío junto a la ventana que da vista a uno de los tantos pasillos del colegio.
—Abran su libro de Historia Universal en la página...
Mientras el profesor daba un breve resumen de lo que habían visto la semana pasada, Keller estaba más concentrado en el pasillo, haciendo caso omiso a las advertencias Hack para que ponga atención. Sin imaginar que vería a una chica de estatura promedio correr como el viento por el pasillo, pasando desapercibida ante los ojos de todos menos de él.
Keller asombrado se dirige a su amigo en susurros: —¿Alcanzaste a ver a la chica de hace un momento?
—¿A Fernanda?, suele comerse lápices en clase de historia, es algo normal por aquí.
Dando como perdido el tema para susurrarle, decide prestar atención a las indicaciones del profesor.
—Pa' mí que iba tarde.