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— Mmgh, ugh. — un castaño soltaba quejidos mientras se retorcía en su cama. — Basta, por favor.
La habitación se quedó en silencio, después de unos segundos abrió sus ojos y de golpe se sentó. Quedando viendo frente a él, inmerso en la oscuridad de esas cuatro paredes, mientras el sudor caliente caía por su frente.
Soltó un corto suspiro y susurró — ¿Qué horas son? — agarró su teléfono que yacía en la mesita de al lado y checó la hora. — ¿A penas va a dar la una de la mañana? Ay, dios mío.
Y se volvió a acostar en la cama, se tapó con su sábana de estampado de nueces, esperaba poder conciliar el sueño nuevamente.
Esta noche había sido otra de aquellas noches, donde tenía la misma pesadilla desde hace años. Pero ya estaba acostumbrado, y no tenía por qué darle importancia. Solo había que seguir durmiendo.
Lo cual le resultó realmente difícil, tener en su mente presente la imagen de alguien agarrándolo del cuello mientras lo sumergía en agua no era algo agradable de recordar. Aun si solo fue un sueño y todo era falso.
Claro, no es que como que llegara a suceder, pero aterra. Se sentía tan real, quizá demasiado.
(...)
Las cinco de la mañana dieron y la alarma sonó, no tuvo de otra que levantarse.
La hora de entrada a la escuela es a las ocho de la mañana, pero para él es un día importante, tiene que estar preparado.
— ¿Le envío un mensaje? ¿Tú qué opinas, Bbama? — habló viendo a su pequeña mascota, un perrito muy peludo que se encontraba en la misma habitación desde la noche anterior. Siempre duermen juntos.
Ladró, pese a que no entendía lo que quería decir aquel bello chico con lindas mejillas abultonadas quiso darle a saber que lo apoyaba.
Y sinceramente, el chico tampoco comprendía lo que ese ladrido significaba, pero lo tomaría a su conveniencia.
— Tienes razón, sí debería. Debo hacerle saber lo importante que es para mí. — sonrió y un suspiro corto salió de sus perfectos labios.
"Buenos días, Minho-hyung! ( ◜‿◝ )♡". Decía aquel mensaje, pero conociendo a su amigo, las probabilidades de que le conteste a esas horas serían muy nulas.
Pero de igual forma muy altas, porque sí escuchó la notificación y se dio cuenta que era Jisung le contestaría de inmediato, aunque después de contestar se volviera a quedar dormido.
— ¡Qué nervios! Hoy es el día... ¿Crees que me veo bien? — miró a su mascota — Cierto, ni siquiera me he colocado el uniforme.
Se sentó en la punta de la cama mientras miraba el armario de ropa.
— ¿Y si me rechaza? Pero no lo hará, ¿Verdad? Los chicos dicen que igual le gustó... — comentaba mientras sus ojitos se llenaban de lágrimas, Jisung es un chico muy sentimental.
Salió de su habitación y se dirigió a la cocina, donde empezó a buscar las galletas que había hecho el día anterior.
Tenían forma de corazón, sabía que el chico que le gusta no es muy fan de cosas cursis, pero de todas formas lo haría. Porque si no aceptaba su lado cursi entonces no era el adecuado.
Otras tenían forma de gatos, el gran amor de Jisung es un verdadero fan de los gatos, claro que sí quería confesarle su amor tenía que hacerlo con algo que el otro chico también amara.
Después de guardar las galletas y decorar la caja, regresó a su cuarto. Ya había pasado media hora. Se sentó en la silla frente a su mesita, tomó una hoja y un lapicero. Empezó a escribir.
— Eres el chico más espe-. No, muy típico. Debe ser algo único. — suspiró —. Dios mío, qué estrés. Todo sea por ti, Lee Minho. Me traes mal, idiota.
Y escribiendo unas palabras le tomó otra media hora. Después de eso se bañó y se colocó el uniforme.
Eran las 7:15 cuando su teléfono sonó. Una notificación. Un mensaje.
"Hola, Ji. Buenos días para ti también :3" .
— Ay qué seco. Al menos esta vez utilizó una carita. — se quejó, y después le contestó el mensaje.
7:30 y salió de su casa, para ir directo a la escuela.