Sipnosis
¿Qué obtienes cuando mezclas a un mafioso con el hijo de la yakuza?
Un matrimonio bañado en sangre.
Nunca esperé casarme, pero cuando se me presenta una oportunidad de negocio, sé que tengo que aprovecharla. Después de todo, mi familia significa el mundo para mí. Haré lo que sea para mantenerlos a salvo, aunque sea casarme por conveniencia para tener un heredero.
Sin embargo, eso no es lo que ocurre. Los Hayashi me la juegan y me quedo con un maldito sabueso gruñendo. Jimin no se parece en nada a la mujer recatada y dulce por la que firmé. No, tiene dientes y sabe cómo usarlos.
No hay vuelta atrás.
O me enamoro o entierro a otro amante.