Visitante nocturno
Desperté sobresaltado al oír un fuerte trueno que hizo estremecer la ventana de la habitación. Todo estaba en penumbras, el corazón golpeaba con fuerza en mi pecho. Pero sentir el reconfortante peso de mi gato Bécquer sobre las piernas me devolvió la tranquilidad. Cerré los ojos y respiré hondo, Me dejé envolver por el sueño nuevamente, cuando un gruñido sonó a mi lado, giré la cabeza en esa dirección y logré divisar la silueta de Bécquer agazapado bajo la cómoda, moviendo la cola furioso y mirando a los pies de la cama. Cuando me di cuenta que el peso que sentía no era el de Bécquer, intenté quitar las piernas muy lentamente para poder salir de la cama, pero dos garras cayeron con fuerza sobre mis piernas, inmovilizándolas. Una voz cavernosa y anormal surgió de la oscuridad. Sólo dijo tres palabras: “Vuélvete a dormir”.