Prólogo
—Buenos días —saludó Caitlin, viendo a Barry ingresar al laboratorio.
Habían decidido seguir adelante después de unos meses de recuperación desde el accidente. Las heridas aún no sanaban del todo y la científica seguía teniendo pesadillas con el enorme agujero en el cielo. Pero la ciudad los necesitaba.
La ciudad siempre los necesitaba.
Un nuevo año lleno de aventuras y peleas los esperaban, y aunque ninguno lo admitiera, la simple idea de jugar a los héroes una vez más les emocionaba.
—¿Adivina que? —Cisco sonrió—. Le hice un arregló a tú traje —señaló su creación, con orgullo—. Es igual al que usas en el periódico del futuro que Gideon nos enseñó —señaló—. Pensaba, bueno... Ya no deberíamos temerle al futuro.
—No —Barry estuvo de acuerdo—. Y llegará más rápido de lo que creemos.
—Debo decir que me gusta —opinó el profesor—. El rayo en definitiva resalta en contraste con el blanco.
—Y los laboratorios Star son más seguros que nunca —recalcó Cait—. Seguridad y vigilancia incrementadas.
—Con cerraduras electrónicas rediseñadas. Nada entrará o saldrá sin que lo sepamos.
—Y las personas no podrán entrar aquí —añadió Iris, muy segura de sus palabras.
—Nadie podrá entrar aquí, hermana —dijo Cisco.
Pero como si la vida estuviera jugándoles una mala broma, se encargó de enseñarles a todos que su seguridad no era tan efectiva como querían alardear —Y nunca lo sería— Pues un hombre totalmente desconocido para ellos entró a los laboratorios.
—¿Es en serio? —preguntó Cisco mirando el techo.
—Quédese dónde está —Joe tomó su arma, apuntándole.
—¿Quién eres? —preguntó el castaño.
—Tú no me conoces. Pero yo te conozco a ti, Barry Allen.
—Un paso más, y será el último. El hombre le hizo una pregunta ¿Quién diablos es usted?
—Mi nombre es Jay Garrick —avanzó hacia la luz revelando su rostro—. Y su mundo está en peligro.
Tienes un nuevo mensaje:
Número desconocido.
Hey Cisco, Soy Cassie
Estoy devuelta en la ciudad y necesito tu ayuda
Sabes que no aceptaré un no cómo respuesta
—¿Cisco? —Caitlin se acercó al ver su expresión de sorpresa—. ¿Está todo bien?
—Es Cassie —susurró—. Volvió
Creo que empezar en otra plataforma no vendría mal, no?