Leyenda de Amor 1/2
Cuenta la leyenda...
Un cura o mas bien, futuro cura, cuidaba de los huérfanos de la iglesia, aquellos niños sin hogar durante la guerra contra los invasores
-tranquilos, todo estará bien _ decía mientras consolaba a uno de los chiquillos que tenía miedo _ solo fue un trueno de seguro _ en eso se escucho como tocaban la puerta del cuarto del cura
-disculpe Mayo, puedo hablar con usted _ decía mientras se asomaba en la puerta el campesino de ojos esmeralda
-si, voy _ dijo para acomodar al niño en la cama y arroparlo _ espérame aquí, no tardo _ dijo para luego salir del cuarto _ que sucede joven Victor
-los niños están en sus cuartos, pero los ruidos de afuera se escucharon más fuertes que un trueno
-si, lo se, pero no puedo hacer nada mas, solo espero no intenten atacar la iglesia con los niños dentro, y muchas gracias de nuevo por venir a ayudarme con los niños
-no hay de que, todo sea por ellos _ dijo mientras sonreía _ b-bueno ya me tengo que ir, mañana vendré para ayudarte con los chicos
-no es necesario, pero gracias y que Dios te acompañe en tu regreso
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-los chicos te adoran, no has pensado en trabajar aquí de tiempo completo?
-aun que quisiera, tengo que ayudar a mi padre en la tienda _ decía orgulloso el campesino _ y mas ahora..._ dijo de manera triste y borrando su sonrisa brillante cambiándola por una expresión de preocupación _ bueno ya me tengo que ir, intentare pasar estos días, cualquier cosa me avisas
-si, no te preocupes, ya has hecho suficiente, espero Dios te lo recompense
El joven se retiró y el cura solo se dispuso a ir a su “oficina”, para trabajar en los papeles de los chicos y ver las cartas sobre las noticias del lugar
-oh¡ qué es esto?_ dijo mientras veía una carta distinta, no tenía sellos y tenía un pequeño símbolo morado _ para Mayo, bueno, a ver que dice
Siento que tu sonrisa es como el oro, brilla y deslumbra y su precio es incalculable, ojala todos la pudieran ver como yo la puedo notar, ojala no se pudiera borrar con la tristeza pero eso la hace hermosa y preciosa.
Tu corazón no brillara, pero parece de oro, ayudas a la gente y aun así hermoso no dejas de ser~
-creo que se debieron haber equivocado _ dijo mientras guardaba la carta aparte
Pero los días pasaban y cada día le seguían llegando cartas y más y más, todas eran del mismo propietario, todas traían poemas, versos o detalles para el cura, pero el no quería aceptar que le estaba agradando todo eso y más porque se supone el cura debe ser virgen y puro al igual que las hermanas de la iglesia, aunque en su iglesia la única hermana era la joven Lyna
-y no dejan de llegarme cartas?_ preguntó la hermana Lyna
-no, y siempre aparecen a la misma hora y en el mismo lugar _ dijo el cura que se encontraba en su pequeña oficina
- pues la única otra persona que entra a la iglesia a tu oficina es Victor, el chico que te ayuda con los niños
-p-pero-¡¡, él no puede ser, el es un hombre al igual que yo¡¡
-pero no lo descartes, podría ser el, mira deja una carta preguntando si se pueden reunir el misterioso escritor de cartas y tu, solo así podrás saber si es el
-...l-lo haré, pero solo para decirle que deje de enviarme las cartas _ dijo retirándose del banco en el que estaba sentado
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En la noche el joven esperaba al misterioso admirador que tenía, ya que habían quedado de verse entre los jardines de la iglesia
-creo que me arrepentiré de esto _ dijo el cura, mientras esperaba la llegada de su admirador, cuando escuchó unas pisadas
-h-hola _ era el joven de cabello castaño y ojos verdes quien llegó y se acercó tímidamente a Mayo quien parecía nervioso y atónito, después de un pequeño silencio, estos comenzaron a hablar y quedaron de volver a verse y conversar más
-y esa sonrisa? tu admirador sí debió ser alguien muy agradable como para que te pusiera así de feliz _ dijo la joven Lyna que conversaba con el cura en el cuarto del mismo
-Lyna, por favor¡_ decía Mayo mientras escondía su rostro con su almohada
-o vamos, no diré nada, te lo prometo
-esta bien, si me agrado hablar con el, y si acepte salir de vez en cuando con él, y él vendrá acá más seguido para verme y ayudar
-pero más para verte, no?
-Lyna¡¡
Desde ese día a los ojos de los demás eran mejores amigos, antes los ojos de Lyna sabía que había algo más entre el campesino y el cura.
Los días pasaban y ambos amantes se veían cada noche en silencio en el jardín de la iglesia, o bueno algo así
-entonces pusieron esta barda ahora?_ hablo el Victor del otro lado de la reja que estaba en la iglesia
-si, ya no esta permitido salir mas por las noches, los de la iglesia creen que los niños corren mayor riesgo así, ni siquiera la iglesia es segura ahora..._ dijo algo triste el cura
-bueno al menos esto no me impide hacer esto _ dijo para posar un dulce beso en los labios del cura _ bueno te dejo para que descanses
-s-si, nos vemos luego _dijo tímidamente el Cura, para luego irse a su habitación
Ambos deseosos uno el otro decidieron juntarse una vez mas, fuera de la ciudad, un lugar solo para ellos dos~