¡¿Reencarné como la hermana de Allison Argent?!

Summary

Emma Hamilton renace en un mundo nuevo, pero ¿Como quién? ¿Por qué? ¿Con que propósito? No lo sabe...pero lo que sí sabe es que salvará a todos aquel que pueda.

Genre
Other/Scifi
Author
Adriana
Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prólogo

La oscuridad era lo único que me rodeaba, mi alrededor era todo negro, ese color que tanto me gusta, sí, pero que estos momentos no me agradaba ni un poco. Era una nube espesa de tiniebla, mis ojos no apreciaban más nada más que esa oscuridad aterradora, ni siquiera podía ver mi mano las cuales había levantado a la altura de mis ojos, tocado mi frente, mi nariz y mi boca y aun así no podía apreciar absolutamente nada, realmente no había nada más que yo en este vacío negro.


Sentía mi cuerpo al parecer flotaba, tenía que estarlo porque a no sentía ni paredes ni suelo, ni tampoco nada me sostenía, y los poderes sobrenaturales no existían, así que al mi cuerpo levitaba plácidamente en no sé qué lugar donde solo me envolvía aquella atemorizante oscuridad silenciosa. — Hay alguien aquí? — Decidí preguntar luego de haberme calmado y haberme repetido varía veces que las cosa no eran lo que parecían, pero en verdad yo lo sabía que es lo está pensando. — Alguien me escucha? ¿Nadie está aquí conmigo es este hueco negro y frío? — Pregunté nuevamente solo que esta vez yo misma me volví a repetir en momento esa palabra, frío.

Yo realmente no tenía frío, de hecho, no sentía nada ni dolor, tampoco frío y mucho menos hambre.


Me alarmé y por un corto momento recordé las palabras de mi madre: " Cuando una persona muere injustamente su alma queda vagando hasta que tiene derecho a recargar, solamente si se cree que es necesario, pero no es un lugar bonito en donde esperan a ser rescatados, es un vacío oscuro, es como el limbo, un estado medio entre la vida y muerte, no es una experiencia agradable la estadía en ese lugar, podrían tardar años y hasta siglos en ser rescatados."


Sus descripciones me parecían tan justas en este momento, sus palabras y recreaciones de aquello lindos religioso que tanto me leía, pero eso quería decir que yo... — Estoy muerta. — Me susurré totalmente bloqueada. — Esto no, no puede ser. ¿De verdad esto es la muerte? ¿En serio voy a terminar así? — Nuevamente pregunté a la nada porque ya más segura no podía estar sé que a mí alrededor no había nadie y de qué yo en serio están muerta. — Esto es injusto!!! No merezco terminar mi vida así. — Grité en un tono susurrante, esto era inaudito, injustificable, injusto yo no merecía terminar así, yo no había hecho nada para terminar muerta y en un lugar tan malditamente oscuro y solo. — Hay alguien aquí? Alguien me tiene que estar escuchando, todas las almas tienen un juicio final, tal vez yo todavía esté en el hospital y tenga derecho a volver a mi cuerpo. No recuerdo haber sido una mala persona, siempre fui justa, correcta y me encargué de ayudar a los demás, no merezco eso. Fui estudias buena hija, amorosa, solidaria, siempre creo en Dios. ¿Eso no cuenta? ¿En nada cuenta? — Mi garganta quemó ante esta última pregunta, mi gritó se esfumó en el espacio vacío de mi alrededor.


Era en vano, mi madre tenía razón en su descripción, están sola y no sabía por cuánto tiempo. — No siempre creer en Dios resuelve todas las situaciones, ustedes creen en su hijo, idolatran al que vino a la tierra para ayudar, cuando el solamente labró la vida entra para que no lo idolatran a él si no a su padre. — Quedé impresionada al sentir una voz femenina que provenían de mi costado, una mujer que no había estado ahí antes, estaba realmente segura, su resplandor la hubiese delatado.


Se veía una mujer relativamente joven, tal vez dela edad de mi madre, de unos 45 aproximadamente, era alta, delgada y muy atractiva, hermosa y vamos a describirla adecuadamente. Tú cabello se veía sedoso, negro como el azabache adornado por una pequeña diadema hecha con ramitas, pero se veía hermosa, era corto hasta sus hombros y destellan pequeños mechones de color dorado. Portaba un vestidito del mismo color de su corta cabellera ceñido al cuerpo marcando su divina figura. Poseía una nariz respingada fina y puntiaguda, labios finos y rosados junto con unos ojos de color azules, se veían imponentes, hermosos y a la misma vez aterradores, pero contrastaban esas sensaciones su amable sonrisa deslumbrante que me dedicaba ante mi perplejo rostro.


— No creo que hubiera más personas aquí. — Comenté aún algo confundida bajo el efecto de la sorpresa que se me pasaban lentamente.


Escuché una melodía carcajada y la vi mover su cabello hacía de tras de sus orejas — Si eso era exactamente lo que tú deseabas, no es así, alguien que te hiciera el juicio final. — Me habló en un tono dulce aún sin desaparecer su despampanante sonrisa blanca. — Sé que estarás curiosas y confundida por sobre lo que está pasando, pero, has muerto, cosa que ya sabes y yo he venido para darte una nueva oportunidad.


Mi boca se abrió, mi sorpresa aumento y mi miedo también. ¿Una nueva oportunidad vivir? ¿Poder recuperar mi vida y rehacer mis planes futuros? Pero esto nunca había sido así de fácil, es como hacer un pacto con el diablo ¿Alterar mi destino para darme una segunda oportunidad? Me olía raro es propuesta, pero, ¿a quién le importaba? Podía vivir nuevamente.


Lo pensé por muy poco tiempo, estás ofertas nos e rechazaban, nunca había una segunda oportunidad. — ¿Cuál es la trampa? Porque dudo mucho que me salga fácil y gratis el volver a vivir. — Curioseo con el ceño algo fruncido mientras la mujer ampliaba más su encantadora ya terrorífica sonrisa.


— Me resultas fascinante tu actuado. — Me comentó mientras se desplazaba hacia mí dirección en donde me ayudó a sentarme. — Tengo tu vida en los manos y aun así me preguntas con ese tono amenazante y de superioridad si había algún truco tras todo esto. Obviamente no me equivoco al elegirte. Tú inteligencia, sagacidad y benevolencia me gustan.


Fruncí mi entrecejo con desconfianza, ya su sonrisa no me parecía tan amable y me preguntaban su tono de voz tan suave. — Cuando dijiste que: "... no me quivoqué al elegirte..." ¿A qué te referías?— La pregunta salió en tono suspicaz, ya me era más que difícil tragarme la situación ¿ Él diablo fue un ángel antes no? Sin embargo la mujer solamente dejó salir una pequeña carcajada, me daba chistes a mi también pensar que yo quería atemorizar a quién ya me había dejado en claro que me podía matar.


— Digamos que...— la vi rodearme mientras acomodaba nuevamente sus cabellos tras sus pequeñas orejas.— mi trabajo consiste en recolectar almas que vagan por ahí para guiarlas a su universo correcto y logras que cumplan sus propósitos.— Suspiró y se volteó hacia mí viendo por primera vez una expresión seria en sus pálido rostro.— Ahora a ti te estoy dando la oportuna de que puedas reencarna en otro universo. ¿Qué dices? —


Mi mirada cayó de su rostro a mis piernas, mis posibilidades eran muy pocas para mí decir lo suficientemente escasas como para no caer en nulas. Si me otorgaban otra oportunidad podría arreglar lo que hice mal, las cosas está vez no serían tan complicadas solo que... — Mis recuerdos, ¿los conservaré?— La vi asentir. — Bien, ya no será tan difícil como pensé. Acepto.—



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