Capitulo 1
— No lo robe si es lo que preguntas -. Exclamó algo ofendido al mismo tiempo que lanzaba su mochila dentro de un contenedor donde estaban todas sus demás pertenencias.
— Lo’ak... -. Su tono de voz claramente era una advertencia, no seria la primera vez en la que el menor se metía en problemas por dinero y era algo que molestaba a Neteyam.
— No los robe... -.
— ¿Entonces?-.
— ... He estado vendiendo algunas refacciones y prototipos
— ¿En donde?-. Su voz se escuchaba aun más molesta que antes.
Hubo un largo silencio que solo preocupo más al mayor.
— Lo’ak ¿En donde las vendiste las refacciones?-. Ahora era más severo, parecía que estaba depuesto a pelear con el menor a pesar del liguero dolor en su pecho que aún seguía presente.
— ... En el mercado negro-.
En su presente distópico donde la tecnología avanza a pasos agigantados, las refacciones ilegales se han convertido en un mercado negro floreciente. Los gobiernos y las grandes corporaciones controlan el acceso a las mejores tecnologías y solo los privilegiados pueden permitirse reparaciones legales y actualizaciones de sus implantes cibernéticos y otros dispositivos electrónicos.
Sin embargo, hay toda una subcultura de ingenieros, hackers y médicos clandestinos que se dedican a realizar reparaciones ilegales. Estos lugares se esconden en las sombras de los callejones más oscuros y son solo accesibles para aquellos que conocen el código.
En estos talleres clandestinos, los clientes se presentan con sus partes dañadas, ya sean implantes cerebrales, extremidades biónicas o incluso órganos artificiales. Los médicos clandestinos, muchos de los cuales fueron despojados de sus licencias por el gobierno o las grandes corporaciones, realizan cirugías arriesgadas y utilizan tecnologías obsoletas o robadas para reparar y mejorar los implantes de los clientes.
Sin embargo, estas refacciones ilegales no están exentas de peligro. Los médicos clandestinos no tienen acceso a las últimas actualizaciones de software y hardware, por lo que sus reparaciones pueden no ser totalmente efectivas o seguras. Además, utilizan componentes de baja calidad o incluso robados, lo que puede llevar a problemas a largo plazo para los clientes. Incluso se rumorea que algunos médicos clandestinos realizan experimentos peligrosos y poco éticos en sus clientes, sin su conocimiento ni consentimiento, sin mencionar que las autoridades están constantemente persiguiéndolos y muchas veces deben cambiar de identidad y esconderse en lugares remotos para evitar ser capturados. Además, están constantemente en el temor de que sus implantes se deterioren y necesiten reparaciones, lo que los lleva a realizar más tratos con los médicos clandestinos y perpetuar esta vida ilegal y peligrosa.
— Lo’ak te he dicho miles de veces que eso es demasiado peligroso-.
— Ya lo se...-.
— ¿Entonces por que lo sigues haciendo?-.
— Necesitábamos el dinero -.








