Capítulo Único
Al principio, mi plan tenía una gran falla: Si el dios de todo se enteraba de que planeaba matar a todos, el podía acabar conmigo fácilmente. Era uno de los motivos que impedían que lo pusiera en marcha. Sin embargo, me di cuenta de que no había de que preocuparse, pues Black, mi otro yo, había eliminado a todos los dioses y ni Daishinkan ni Zen o sama habían hecho absolutamente nada, parecía que o no se habían enterado o no les importaba en lo mas mínimo. Así que hable con Black y decidimos ir a hablar con el, para pedirle que no interviniera en nuestro plan.
Aquel día, después de planearlo bien mientras tomábamos té, nos tomamos de la mano y nos tele-transportamos hacia su planeta. Al llegar, nos recibió Daishinkan
-Zamasu, supremo kaioshin del universo diez, Zen o sama quiere verlo- dijo el ángel Supremo
Al escucharlo, me entró el pánico. ¿Será que habrá sido un gran error venir directo a nuestro enemigo? Note que Black también estaba asustado. Le apreté la mano para darle ánimos y mostrarle mi apoyo. Si íbamos a ser destruidos, nos iríamos juntos.
Seguimos al gran sacerdote hacia el interior del templo, y nos encontramos con el rey del todo, sentado en su trono y con aspecto aburrido
-Ya lo traje, su excelencia- dijo Daishinkan y se quedó atrás de nosotros
-¿Cuál es tu nombre? Preguntó el dios de todo señalando a Black
-Black, señor- respondió nervioso
-¿Por qué has matado a todos los dioses, Black?- cuestionó
-Me parecían innecesarios, señor- dijo el- Sentía que no hacían su trabajo correctamente-
-Yo decido si hacen bien su trabajo o no- respondió Zen o sama-¿Con el permiso de quien lo realizaste?
-Fue todo idea mía- respondió el semidiós
-Entiendo- dijo el- De todos modos, pensaba destruirlos a todos, ya me habían aburrido-
-Hablando de eso, señor, queríamos pedirle su autorización- dije yo. Era el momento más importante, si lo conseguíamos, no iba a haber quien nos detuviera.
-Dime, Zamasu del universo 10- dijo el dios de todo
-Quiero saber si podíamos acabar con todos los humanos de todos los universos- dije
-¿Y dejar todo vacío?- preguntó el- me parece bien, ya me aburrí de lo mismo de siempre-
Nos costó contener la emoción, aquello significaba que ya nada podría detenernos. ¿Qué es mejor que tener al dios de todo de nuestro lado?
-Entonces, ¿nos autoriza el acabar con todos?- preguntó Black
-Si, no voy a detenerlos- respondió el
-Entonces, con su permiso nos retiramos- dije y Daishinkan nos guió hacia la salida
Nos tele-transportamos a uno de los tantos planetas que ya habíamos dejado vacíos y comenzamos a disparar al cielo, como forma de celebrar que aún seguíamos con vida y con autorización de continuar el plan
Destruimos toda la ciudad y decidimos irnos a otro planeta a aniquilar a todos en nombre de la justicia. Así pasaron días, y los días se convirtieron en meses y años, hasta que llegamos a la tierra del universo 7. Allí nos encontramos con Trunks , un sayajin que nos dio algo de problemas al principio, pero que Black aprovecho para hacerse más fuerte. Así paso un año hasta que llegaron Goku y Vegeta, quienes dieron pelea, viajando 3 veces en el tiempo para intentar vencernos, por que aunque consiguieron encerrarme por unos momentos, no lo consiguieron.
Black propuso fusionarnos para acabar con ellos, y así lo hicimos. Con el inmenso poder que ahora teníamos, fue más fácil enfrentarlos, hasta que ellos también se fusionaron. Debido a que Black no era inmortal, mi parte derecha comenzó a deshacerse en carne púrpura, pero eso no nos detuvo para acabar con ellos. En algún momento, Goku llamó a Sen o sama, lo cual parecía darles esperanza a los mortales
-¿Quien eres tu?- Dijo el dios de todo
-Somos la fusión de Black y Zamasu- respondí
-Ah- dijo el – No los reconocí por su aspecto- y desapareció
Los mortales se aterrorizaron al ver que su última esperanza se alejaba sin decir nada
-¿Esperaban que Zen o sama acabara
conmigo, verdad? – me burle- ¡el me dio permiso para continuar con mi plan Zero humanos!¡Ya no pueden hacer nada para detenerme! –
-NO, ¡NO!-gritó Trunks e intento atacarme con su espada
Peleamos hasta que acabe con Goku y Vegeta. Al primero le corte la cabeza y al segundo lo apuñale en el corazón
-Ahora solo quedas tu, Trunks- me burle- te deje hasta el final a propósito… que poético, quien comenzó todo es quien lo va a acabar- dije y le clave la espada en el pecho. El gritó de miedo, pero ya no podía hacer nada para detenerme, y lo corte a la mitad.
Mire a los demás humanos que quedaban, y aquella chica que siempre acompañaba a Trunks me comenzó a disparar mientras gritaba
-¡MUERE, MALDITO!¡TU NO MERECES SER UN DIOS!¡MUERE, MUERE!-
-¿Con que yo no merezco ser un dios, eh?-Dije mientras la agarraba de la ropa para alzarla- Eres muy molesta para seguir con vida, así que muere- Cargue una esfera de ki y le dispare en el pecho, matándola al instante
Los demás supervivientes huyeron al ver caer a su líder, pero no llegaron muy lejos.
La satisfacción de haber acabado con este planeta era inigualable, el enfrentar a los sayajin había sido bastante complicado. Sin embargo, ya no iba a poder separe nunca más, pues ya no había manera. Creé un espejo para ver mi aspecto y al principio no podía ver lo que creía. ¿Cómo había podido obtener este aspecto tan horrible? Del enojo rompí el espejo. Malditos sayajin, de no haber puesto tanta resistencia esto no hubiera pasado.
Decidí descansar un poco en la cabaña, pues el plan debía continuar en otros planetas. Tras algunos días de descanso, decidí marcharme para continuar mi plan en otros planetas
Las demás batallas no fueron tan largas ni complicadas como la de la tierra. El único lugar que me dio problemas fue el universo 11, con Jiren y Toppo, pero tras una larga batalla contra ellos 2, pude vencerlos gracias a mi inmortalidad. El resto fue muy fácil, y tras 3 largos años, finalmente mi utopía se había cumplido. Finalmente mi plan estaba completo, y podía disfrutar con mi inmortalidad este nuevo mundo perfecto para siempre. En algún momento pensé en aplicar mi plan en el pasado, ya que tenía la máquina del tiempo del universo 12, pero no sabía si tendría tanta suerte de que Sen o sama aceptar mi plan de nuevo. Pasaron varios miles de años en paz, hasta que Sen o sama decidió volver a poblar los universos, y esta vez yo no podría hacer nada. Como era de esperar, los humanos cometian los mismos errores
Sin embargo, me enteré de que las súper esferas del dragón habían vuelto a ser creadas y decidí que quería volver a ser dos seres distintos otra vez, por lo que después de algunos años de búsqueda, logré reunir las 7 esferas y le pedí al súper shenlong que nos separara.
-Finalmente puedo verte de nuevo, Zamas- dijo Black al verme
-Lo mismo digo, Zamas- dije y nos abrazamos.
Sin embargo, el pasar tanto tiempo en esa fusión fallida nos había pasado factura, pues en la parte derecha de la cara, la piel que rodeaba al ojo era de color morado, y mi esclerótica era amarilla y la pupila era fiusha. Por el otro lado, mi compañero tenía marcas moradas en la cara y el brazo
-Veo que la fusión nos marcó para siempre- dije al verlo
-No me importa, mientras te tenga a mi lado- Respondió Black
Vivimos juntos por varios años, hasta que Black murió por la edad. Yo no pude soportar el vivir sin él, por lo que tras un par de años, volví a reunir las esferas y pedí anular mi inmortalidad
-Ahora podre reunirme contigo- dije y me clave mi espada de ki en el corazón.