Shin Ha Min
No podía creer que estuviera metida en esa situación. Unos minutos atrás se preocupaba por el gruñido de su estómago y lo hambrienta que estaba y ahora... ahora tenía a tres chicos siendo unos completos idiotas.
ㅡ Vamos, linda ㅡ se oyó la melosa voz ㅡ. Te vas a morir de frío aquí afuera, ¿por que no vienes con nosotros?
ㅡ ¿Por qué mejor no? ㅡ respondió Mi Rae cruzándose de brazos, sin detener su caminata.
ㅡ Está comenzando a oscurecer ㅡ repitió el muchacho tras su nuca, flaqueando por los otros dos hombres.
Mi Rae los recordaba de la Universidad. No compartía clase con ellos, pero los había visto en un par de ocasiones tonteando en la cafetería y si lo pensaba más, también en las gradas del gimnasio durante los partidos de baloncesto. Los había visto en más ocasiones de las que quería y recordaba.
ㅡ Puedo cuidarme sola ㅡ murmuró, cansada.
ㅡ Ya, deja de hacerte la difícil ㅡ el tono sonó de pronto muy molesto y no le habría prestado atención sino fuese porque le sujetó la muñeca con fuerza y la obligó a detenerse. Mi Rae frunció el ceño cuando conectaron miradas, pero no se sintió intimidada por los ojos fulminantes ㅡ, te estoy haciendo un favor.
ㅡ ¿Un favor? ㅡ se burló y una risa sarcástica salió de sus labios. Eso lo enfureció más. ㅡ. Oye, no voy acostarme contigo si es lo que piensas, con el carácter que tienes de creído e ingenuo, seguro no la tienes tan grande.
Hubo un murmullo de los otros dos tras la espalda del estudiante que le apretó la muñeca. Aunque sintió dolor, se aguantó las ganas de llorar.
ㅡ Hija de perra.
Volvió a tirar de su muñeca, pero él fue mucho más rápido y la acorraló contra la pared de un callejón. Por un instante se arrepintió de huir de casa, pero se aguantó las ganas de llorar.
ㅡ Eres muy bonita, pero esa boquita tuya es tan patética ㅡ dijo el muchacho. Su aliento chocó con su nariz y Mi Rae la arrugó, disgustada ㅡ, me encargaré de mantenerla cerrada.
Con la rabia en el pecho, alzó la rodilla para pegarle en la entre pierna. El estudiante se quejó de dolor y se inclinó, pero no la soltó y aunque se retorció con su mayor fuerza, no logró escapar.
ㅡ Esta también me la vas a pagar.
Mi Rae escupió. Él nuevamente gruño antes de empezar una pelea por el control, mientras escuchaba en el fondo las risas de sus acompañantes.
ㅡ ¿Qué está pasando?
La juvenil voz los dejó estáticos. Mi Rae alzó el mentón, apenas viendo entre la maraña de cabello revuelto que había quedado en su rostro y lo vio. Un muchacho alto, de cabello castaño color miel y unos ojos inocentes que le regresaron la mirada. Le rogó por ayuda.
ㅡ ¿Qué están haciendo? ㅡ preguntó otra vez el nuevo integrante.
ㅡ Vete de aquí, Ha Min ㅡ dijo uno de los estudiantes de atrás ㅡ, no te entrometas. Nos estamos divirtiendo.
Ha Min.
Lo conocía.
ㅡ No parece que ella se esté divirtiendo.
Ha Min se acercó desde la esquina del callejón hasta llegar junto a ellos. El muchacho que la tenía acorralada chasqueó los dientes con fastidio.
ㅡ ¿Estas bien? ㅡ preguntó Ha Min.
Ella quiso gritarle la obviedad del asunto.
ㅡ Lárgate ㅡ dijo el muchacho entre dientes.
Ha Min se quedó quieto un segundo. Entornó los ojos alrededor, como si se lo estuviera pensando, atrayendo la atención de los otros tres hombres. Y Mi Rae pensó que ya había esperado mucho y este era un momento perfecto.
Se inclinó nuevamente y echó la cabeza hacia atrás y luego hacia adelante para propinarle un cabezazo a su agresor. El muchacho se quejó, pero la soltó, llevando ambas manos al espacio entre la nariz y los ojos.
Se vio libre y, tomando la mano de un Ha Min confundido, echó a correr por el callejón bajo la luz de la luna.
Corrieron y corriendo durante calles, escuchando los pasos y gritos de los otros tres hasta finalmente perderlos de vista en un parque lejano que, afortunadamente, estaba rodeado de gente. Solo entonces soltó la mano de Ha Min y ambos se agarraron las rodillas respirando con dificultad. Ella riendo.
ㅡ Trío de imbeciles ㅡ murmuró entre risas ㅡ. Me encargaré de hacerlos pagar también.
ㅡ Ya ㅡ dijo Ha Min recuperando el aliento ㅡ, debiste dejarme darles una paliza.
Había visto muy pocas veces a Ha Min en la universidad, era ese chico que se saltaba clases y que cuando iba, decía tonterías para que el resto de la clase se riera. Un insoportable.
ㅡ ¿Tu? ¿Darles una paliza? ㅡ se burló ㅡ Por favor, te habrían molido a golpes.
ㅡ No es por presumir, pero sé pelear muy bien.
ㅡ Ajá ㅡ se dejó caer en una banca del parque mirando a Ha Min con burla ㅡ. Yo también y créeme, eran tres contra dos, no habríamos ganado.
ㅡ Un poco más de fé ㅡ dijo el chico con indignación. ㅡ. Además, ni siquiera me has agradecido.
Debían tomarla por loca. Unos minutos atrás se sintió tan débil que le molestó, pero ahora, tenía muchas ganas de reírse del niño bonito frente a ella.
ㅡ ¿Agradecerte por qué? ㅡ preguntó, alzando una ceja ㅡ No hiciste nada, yo hice todo.
Ha Min tenía un aire de superioridad. Se acomodó la chaqueta que había caído por sus hombros por el ajetreo y recargó ambos brazos en la banca. Un intento de verse atractivo.
ㅡ Si yo no hubiera aparecido, no habrías podido escapar.
Mi Rae resopló.
— Yo no pedí tu ayuda.
ㅡ Pero me necesitabas.
ㅡ Ya ㅡ soltó con fastidio, poniéndose de pie y cruzando los brazos por su pecho ㅡ, no pienses que voy agradecerte por esto, es una tontería.
ㅡ ¿Los riquillos son así de mal agradecidos?
ㅡ ¿Esperabas que me arodillara y te agradeciera?
ㅡ Por lo menos que admitieras que soy asombroso, genial y guapo.
Se rio. Como hace mucho no hacía se rio. Mi Rae terminó por cubrirse la boca con una mano para calmar la diversión, mientras Ha Min la miraba indignado. Ese chico era realmente gracioso.
ㅡ Patético. ㅡ dijo entre risas.
ㅡ Como sea ㅡ respondió el muchacho con indignación imitando su acción de ponerse de pie ㅡ. No deberías estar sola a tan altas horas de la noche.
ㅡ Tu tampoco, estudiante.
ㅡ Tengo mis tazones.
ㅡ ¿Así? ¿Cuáles?
Los labios le temblaron y apartó la mirada antes de responder.
ㅡ No necesito decirte, no tengo por que.
ㅡ ¡Pues tampoco me importa!
ㅡ Como sea, ya me iré. ㅡ volvió acomodarse la chaqueta retrocediendo un paso.
Mi Rae lo observó con atención. Había huido de casa la noche anterior y el poco dinero lo gastó en un sauna. No comió en todo el día y el estómago comenzó a dolerle exigiendo un alimento, incluso sentía que podía desmayarse en cualquier momento y Ha Min... era un niño tonto. Un niño tonto que en ese momento se podría convertir en su salvación.
ㅡ ¿A dónde vas? ㅡ preguntó, fingiendo indiferencia, pero al mismo tiempo dando un paso hacia él.
Ha Min le dio la espalda y comenzó a caminar entre la multitud. Sintiéndose desesperada, le siguió.
ㅡ Dijiste que no te importa ㅡ tarareo el muchacho, su caminata repentinamente más lenta hasta que ella lo alcanzó.
ㅡ Sí pero...
Y un rugido de tripas los hizo ambos detenerse. Se miraron. Mi Rae maldiciendo en su interior. Sus labios se entre abrieron mientras su mente buscaba una respuesta para salvarla de la vergonzosa situación, pero nada llegó. Y Ha Min ya estaba riéndose para ese momento.
ㅡ ¿Tienes hambre? ㅡse burló. Mi Rae quería darle una patada y quitar esa sonrisa ladina ㅡ ¿Por qué no te compras algo y ya? ¿Qué no eres rica?
Ella torció los labios
ㅡ Tsk... ㅡ se abrazó a sí misma, sintiendo la ventisca nocturna y, apartando la mirada hacia un árbol lejano, respondio: ㅡ. No tengo dinero.
Ha Min alzó ambas cejas.
ㅡ ¿No eres rica? ㅡ entornó los ojos alrededor, pensando. Su cuerpo poco a poco se inclinó hacia la estatura de ella ㅡ ¡Ah! ¡Te corrieron de casa!
ㅡ Algo así...
Ha Min, que todavía tenía una sonrisa divertida, la quitó poco a poco. Realmente lo había dicho como broma, pero ahora...
ㅡ ¿Me prestarías dinero?
Pestañeo un par de veces, sintiendo que no estaban en el mismo mundo.
Sin embargo, unos minutos más tarde estaban sentados en un restaurante de comida rápido devorandose una hamburguesa.
Mi Rae tenía los labios y mejillas embarrados del queso derretido. Comió con tanta desesperación que no le importó su aspecto. La pobre hamburguesa estaba siendo masacrada sin piedad y Ha Min no podía creer que alguien pudiera comer así de salvaje. Sin duda, debía tener mucha hambre.
ㅡ Mi Rae ㅡ murmuró él, haciéndose hacia atrás en la silla por la efusividad de la chica al devorar la hamburguesa ㅡ. Te va dar indigestión si comes así de rápido.
Ella lo miró mal.
ㅡ ¿Cómo sabes que me llamo Mi Rae? ㅡ preguntó con curiosidad. Apartó la hamburguesa de su rostro, pero todavía la sostuvo en manos y el líquido del queso derretido seguía cayendo. Ha Min hizo una mueca de desagrado.
ㅡ Todos en el campus de la Universidad te conocen ㅡ respondió con calma, pero sus ojos siguieron clavados en la hamburguesa ㅡ, eres la niña rica, ¿no? Además, has rechazado ya a todos mis amigos. No. Más bien, los has humillado.
Se lo pensó. ¿El qué humilló en el concierto de la Universidad? ¿El que le decoró el salón de clases y se confesó con un cartel? ¿El que le tocó una canción con una guitarra en el estacionamiento? ¿O el que simplemente le había gritado que le gustaba en medio del campus?
ㅡ Woa ㅡ murmuró Ha Min ㅡ, realmente no lo sabes.
Mi Rae chasqueo la lengua.
ㅡ Da igual, todos terminan siendo unos tontos.
Ha Min alzó los hombros.
ㅡ ¿Cómo sabes tú mi nombre? ㅡ preguntó él, inclinándose sobre la mesa.
Mi Rae jugueteo con la hamburguesa en manos.
ㅡ Shin Ha Min, ¿no fuiste a clases una vez sin mochila? ¡Oh! ¡También fuiste en pijama! Y usaste un kimono en el festival, incluso cantaste con voz de mujer.
Contrario a estar ofendido, Ha Min sonrió, orgulloso.
ㅡ Sí, ese soy yo.
ㅡ Qué vergonzoso ㅡ dijo ella negando con la cabeza y le dio otro mordisco a la hamburguesa. Sus ojos se cerraron disfrutando del sabor en su paladar ㅡ. Pero te debo una por esta deliciosa cena ¡Muchas gracias, señor! ㅡ realizó una reverencia en la última frase.
ㅡ Oye, ¿realmente huiste de casa? ¿Por qué?
Mi Rae entre cerró los ojos.
ㅡ Prometo no decirle a nadie, solo tengo curiosidad.
Dejó la hamburguesa en el plato y le dio un sorbo por el popote a su bebida, acomodándose en su silla.
¿Qué más daba decir la verdad? No volvería a ver a Shin Ha Min y... realmente necesitaba sacar lo que seguía atorado en su pecho.
ㅡ Quiero ser pintora ㅡ Ha Min abrió la boca, pero ella siguió hablando ㅡ, por eso entré a la facultad de arte, pero mi abuelo sigue insistiendo en que debería concentrarme en algún departamento de la empresa. Así que lo confronte, dijo que solo me permitió estar en esa Universidad porque iba a callarme un tiempo, pero que no iba a permitir que me dedicara a pintar ㅡ una de sus manos se volvió un puño y se dejó caer con fuerza sobre la mesa. Hizo un ruido estrepitoso y se ganó las miradas de los otros clientes en las mesas alrededor, incluso Ha Min dio un sobre salto sobre su silla ㅡ. Quiere obligarme a trabajar en la empresa o me casará con un tipo rico que me mantenga al margen de lo correcto. Es una tontería ¿no? Me fui de casa para demostrarle que no necesito su dinero y que puedo valerme por mi misma, ya estoy harta de que siempre me diga que hacer. Él es viejo y no vivirá mi vida, no se porqué se empeña en elegir mi camino.
Mientras hablaba, su voz seguía tornándose molesta, subiendo el volumen y hablando cada vez más entre dientes por el enojo. Ha Min se sintió intimidado, haciéndose pequeño en su lugar.
ㅡ ¡Eish! No necesito el dinero de mi abuelo, ahora seré independiente.
Entendía el discurso, pero Ha Min seguía creyendo que nacer en una cuna de oro era genial, no le importaría ser casado a la fuerza con una mujer bonita y rica, ni hacerse cargo de una empresa y tener muchos lujos todos los días.
ㅡ Sí, pero me debes una hamburguesa ㅡ dijo Ha Min. Se arrepintió cuando ella lo fulminó con la mirada. Pasó saliva y se obligó a sonreír. ㅡ P-pero, es decir, entiendo que quieras seguir tus sueños solo que... no está funcionando tan bien como quieres. Tuviste suerte de encontrarte conmigo y mi dinero, pero ¿qué harás mañana cuándo tengas hambre?
Fanfarroneo. Aprovechando que ella no sabía que él había robado ese dinero de sus padres.
Mi Rae rodó los ojos.
ㅡ Ya me las voy a ingeniar.
ㅡ Lo que digo es que, no creo que la solución sea huir. Seguro tu abuelo te quiere mucho y si lo platicas un poco más con él, lo entenderá. Tienes que dejarle en claro lo que quieres y lo que pasará si él no te lo permite, seguro prefiere tenerte a su lado.
Mi Rae lo pensó, pero no creía que el abuelo le tuviera compasión, ni siquiera la había buscado desde la noche anterior que huyó de casa, porque estaba seguro que ella regresaría y no quería darle el gusto.
ㅡ Además necesitas dinero, ¿no? Por lo menos un trabajo. Si no quieres tus beneficios de niña rica, bien puedes darmelos a mi ㅡ Ha Min sonrió, una de sus cejas se alzó y bajó repetidas veces, provocando una sonrisa en Mi Rae ㅡ. Te daré a mis padres si me das a los tuyos, también estoy cansado de buscar enorgullecerlos y dejar de lado mis sueños.
Y ensanchó su sonrisa, sintiéndose muy cómoda con la molesta presencia frente a ella.
ㅡ Siento que mis esperanzas están disminuyendo ㅡ musito, mirando la sonrisa en Ha Min. ㅡ, pero supongo que esta es la manera en la que funciona el mundo.
ㅡ Oye, no vengas a deprimirme, ¿de acuerdo? ㅡ dijo Ha Min y se estiró para tomar su hamburguesa y darle un mordisco.
Se manchó los labios de queso y Mi Rae volvió a reír. ¿Quién iba a decir que ese sería el comienzo de una amistad?