💜✧~𝓟𝓻𝓮𝓼𝓮𝓷𝓽𝓮 𝓮𝓰𝓸í𝓼𝓽𝓪~✧💜(𝓑𝓻𝓪𝓲𝔁𝓮𝓷𝓼𝓱𝓲𝓷𝔂 𝔁 𝓗𝓾𝓶𝓪𝓷𝓸)

Summary

Una braixen shiny que no quiere evolucionar, popular por sus rumores de ser una fácil, llama a un friki que siempre se ofrece a ayudarla pues no tiene a nadie más para divertirse un rato, ¿qué podría salir mal? Ni pokemón ni nada del arte me pertenece, crédito a sus respectivos autores. Arte de la portada: gammainks

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

Egoísmo amoroso

Unos saludos a Koenji, @Tashmo1234 y Ashes.

Son unos amores.

Ahora con la historia...

O y por cierto todos los personajes en está historia tienen 18 años nwn.

—————

—Kana.

Dije el nombre de quien me gustaba, Kana, una braixen shiny que conocía superficialmente pues nunca tuve la oportunidad de tener una conversación larga con ella, la mayoría de veces solo me ofrezco para ayudarla, esperando mejorar nuestra relación casi inexistente.

Se encontraba en mi celular, habíamos intercambiado números en el pasado para una tarea, que al final hice solo yo, pero no pasa nada, ella me gusta y como no se muy bien cómo socializar suelo hacer recados para ella por cuenta propia, siento que con ello poco a poco puedo acercarme, tal vez incluso pueda convertirme en su amigo oficial algún día, con suerte algo más.

Kana~

Estoy aburrida ¿quieres venir a mi casa? :b

Oh, claro, ya voy Kana.

Kana~

No tardes y trae algo de comer

—Estoy seguro que algún día podré ser su amigo, aunque me gustaría ser su novio pero para un tipo como yo, seguro que solo la molestaría... —me hable a mi mismo con descontento, no era el tipo más guapo ni fornido, en realidad no era nada especial ni interesante.

En comparación a ella yo era nada más que polvo y aunque tenga rumores de ser una cualquiera ella siempre va a su rollo, con su pelaje deslumbrante, su ropa extravagante y sus ojos tan salvajes.

Me estoy enamorando otra vez —pensé.

Incluso sabiendo que los rumores podrían ser ciertos no me importaba, no creo en que siempre el pasado de una persona tenga que definir el presente, yo se que ella es una buena chica en el fondo.

—Lo es —en mi mente recorrieron memorias de sus acciones, el día que me ayudó cuando el inceneroar de mi clase me empujo en el pasadizo, cuando ayudo a una gardevoir a dejar de ser golpeada por sus “compañeras” o incluso cuando salvo a una pequeña florgato que era acosada por su maestro.

Sinceramente creía que ella tenía un corazón más grande de lo que había visto hasta ahora, siempre actuando sin importar las consecuencias, todo lo contrario al cobarde de mi. Quería conocerla más a profundidad, no creo que lo que digan los rumores sean todo verdad; que solo es una “perra en celo”, se que ella es más que palabras vulgares.

—En serio quiero ser parte de su vida... —me dije, sin mucho entusiasmo, pero con esperanza.

Ya fuera de mi cabeza gire en la esquina y ahora solo me encontraba a unos metros del apartamento de Kana así que apresure mi paso, a ella nunca le gustaba cuando llegaba tarde, decía que si me ofrecía a hacer algo debía hacerlo bien.

Una vez llegué a su puerta me puse muy nervioso, estar cerca de ella siempre me hacía temblar; es como si me encontrara cerca de una superestrella o similar, me hace sentir indefenso de alguna manera.

Tome una bocanada de aire antes de tocar la puerta, sin embargo fui interrumpido.

—Oye idiota vas parado allí como 2 minutos, ¿tanto te cuesta tocar? —dijo una voz hermosa

—!!! —me sorprendí tanto que solté un quejido.

—¿Ah?, chico a veces eres raro~ —dijo con aparente risa gracias a mi extraño ruidito, me morí de vergüenza en mi interior—, ven pasa, ¿trajiste la comida verdad?

—A-a, sí aquí está —señale la comida, una hamburguesa de queso con triple queso mientras caminaba entre temblores dentro de su morada.

Era un apartamento simple, demasiado simple.

Voltee a verla y me encontré con una expresión de pena, o eso suponía, pero más parecía querer reír.

—Bueno comamos, ¿qué te parece? —dijo entre risitas ahogadas.

—Sí está bien, yo serviré —respondí rascándome la nuca.

—Okay, te espero en la mesa —comentó despreocupada, no tenía idea de que pasaba por su cabeza.

Ahora me encontraba preparando todo para que comiera y mientras hervía el agua para un té de moras que tanto le gustaba a Kana, pensé:

Ella se ve tan bella como siempre, espero no estar sudando demasiado—si estaba sudando demasiado—,debería hablar más con ella hoy, le preguntare qué colores le gusta por lo menos, ¡así podré regalarle algo bonito para la primavera que viene!

Me motive pues siempre me gusto dar regalos, era mi fuerte dado que tenía muy buena mano para las manualidades, una de las pocas cosas que podía considerarme bueno.

—¡ENZO!, ¡¿YA?! —grito la braixen y yo me espanté, termine de hacer su té y lleve un plato.

—Aquí e-está —tartamudee, los gritos siempre me aturdían un poco.

—Por fin.

Después de eso ella sólo tomó la comida y su bebida, es todo, no me dirigió la palabra ni un momento mientras veía la televisión, yo en cambio estuve atento a cómo comía en tranquilidad.

Aprovechando el momento la mire con detenimiento, llevaba unos mini shorts, una camisa ligera y unas medias que cubrían hasta más allá de sus rodillas, además sus labios se veían brillantes, suaves y tiernos, tanto que me quede viéndolos un buen rato.

Antes de darme cuenta ya había terminado su comida y me estaba devolviendo la mirada con gracia.

—No está mal, pero faltaba un poco de queso.

Pero si tenía triple queso—pensé confundido—, ella dejó su plato y bebida ahora vacíos a un lado.

No me dijo nada por un momento, como esperando que yo dijera algo o eso intuí.

—Oh, e-emm, ¿necesitas algo? —hable un nerviosismo obvio.

Ella solo me miró un rato más, pensando, luego se levantó estirándose un poco mientras tomaba camino a su cuarto.

Dio un bostezo y dijo:

—No estés nervioso, solo necesito ayuda con un... “proyecto especial”, algo diferente a lo que sueles hacer —hablo haciendo una mueca con sus manos, quería que la acompañara.

Me paré, casi cayéndome por mi torpeza y en consecuencia dio otra risita rápida mientras entraba a su habitación, yo la seguí.

Una vez dentro observe el ambiente colorido, contaba con luces led moradas, una repisa con una planta y unos muñecos, una mesa con su laptop aún prendida, su cama sorprendentemente ordenada y varios peluches encima.

—Que b-bonito —comenté.

Escuche la cerradura de una puerta.

—Gracias, ¿supongo? —dijo con indiferencia mientras buscaba algo en su armario.

Yo me quedé parado, algo nervioso, era la primera vez que me encontraba en la habitación de una chica, más encima era de la que me gusta. El olor era muy cómodo y las luces me relajaban entre todos los nervios que tenía.

—Hoy se suponía que me encontraría con un chico, pero oh sorpresa —hablo con sarcasmo—, su novia lo agarró y el idiota me tiro toda la culpa a mi —ahora se veía enojada—, ni siquiera sabía que tenía novia, ¿puedes creerlo?, los hombres son unos idiotas.

No sabía qué decir exactamente, ya me esperaba que fuera algo común verse con otros chicos para ella.

—Voltea —me ordenó

Obedecí.

—Sin embargo —soltó un respiro—, pronto viene mi celo y no podré tener mucha acción~

Me estremecí, entendía a donde quería llegar.

Ella, ¿q-quiere “eso” c-conmigo?—pensé, era muy surreal—,tal vez lo estoy pensando mucho, nadie querría estar con alguien como yo...

Seguramente solo eran mis pensamientos de virgen atacando.

Sí, eso debía ser.

—Entonces, pensé: “Mmhm, si no puedo usar a ese chico porque no se lo pido a mi lindo y pequeño virgen llamado Enzo” —dijo feliz, sin signos de preocupación o alguna duda.

Ahora me encontraba temblando, era justo lo que pensé; los nervios no me dejaban moverme con libertad y sentía que me desmayaría en cualquier momento.

—Voltea.

Ordenó con palabras que me pesaban tanto como un yunque.

Tenía que obedecer.

Voltee de a pocos para mirarla, apenas mis ojos tomaron vista de ella pude apreciar como ahora estaba vestida con lo que parecía ser un traje de baño negro; sus pechos se veían atrapados entre una tela apenas digna y sus caderas se encontraban apretadas entre los hilos de las mismas.

Mi nariz empezó a sangrar un poco.

—¿Qué te parece?, tenía pensado usarlo para tener mucho sexo a crudo con el tipo, pero ahora lo tengo libre.

Ella paró y me miró bien.

—Espera, ¿te está sangrando la nariz por verme?, enserio eres un virgen de vírgenes~ —comento con risitas tiernas que me volvían loco.

Ella se acercó a mí pegando su pecho en mi abdomen, podía sentir el tacto de sus suaves pechos a través de la ropa y su pelaje cálido muy bien cuidado, con un olor a mora que agradaba a mi nariz.

—¿Entonces?, ¿qué opinas?

—¡TE VES GENIAL! —grité entre nervios, ella se separó de mí.

—Ay tú —dio unas carcajadas—, eres muy ruidoso~

Ella caminó hasta su cama tomando asiento con tranquilidad.

—Me has ayudado bastante hasta ahora —dijo tranquila—, pensé que buscabas algo a cambio pero nunca pediste nada, tal vez solo estás ilusionado.

Tenía razón pero no dije nada.

—Dime —me miró a ojos fijamente—, ¿cómo me veo para ti exactamente?

Mis ojos miraron hacia todos lados, tratando de no fijarme mucho en ella pues tenía miedo de que le disgustara. Prepare mis ideas y hable:

—Eres hermosa, tu pelaje morado es único y queda muy bien con tu personalidad y-y voz, tienes una figura increíble incluso con tu pelaje encima y tus ojos rojos son muy finos y expresivos, son lo más bello de ti... —fui sincero en mis palabras.

Ella me miró sorprendida.

—Me refería al traje pero gracias...

Se veía algo decepcionada, no debí pensarlo tanto.

Mierda...—baje mi cabeza.

Kana no le dio más importancia y luego de un suspiro dijo:

—No seas tímido, acércate~

Caminé un poco entre nervios pero me detuve a la mitad y decidí hablar.

—Oye Kana, no estoy seguro de esto... es mi primera vez en este tipo de situaciones —hable rascando mi brazo para aliviar el estrés.

Ella me soltó una sonrisa.

—No tienes que hacer nada —dijo mientras se quitaba el top cubriendo sus pechos—, yo me encargare, así que lo diré una vez más, ¿cómo me veo?

Me quedé absorto en sus pechos desnudos, sus pezones rosados y su pelaje tan cómodo a simple vista. Era una imagen maravillosa para un joven enamorado como yo.

—Eres muy sexy, muchísimo —dije con un sonrojo evidente.

—Por fin algo que quería escuchar, eres lindo pero muy torpe.

No me dolieron sus palabras, más bien, saber que soy lindo a sus ojos me hizo muy feliz, lo suficiente para dar a ver una sonrisa tonta de mi parte que ella noto.

—Puedes tocarlas con libertad, no tengas miedo~

Trague saliva y me arrodille enfrente de ella para estar a su altura, mire sus pechos unos momentos y los toque gentilmente con cuidado de no hacerlo muy fuerte, ella se dio cuenta y agarró mis manos para que apretara con más fuerza; no puse resistencia y solo disfrute el tacto, era suave y el poco pelaje alrededor provocaba una textura agradable, sin mencionar la temperatura elevada que tenía, era como almohadas cálidas y suaves, el sueño de todo snorlax.

Aparentemente me quedé muy distraído en lo que hacía.

—Oye, ¿enserio te gusta tanto?, pareces estar embobado de solo verlas.

Estaba babeando sin darme cuenta.

—E-emm, ¡p-perdón! —dije separándome un poco, me asuste de haberla incomodado pero antes de que pudiera pensarlo más ella tomó mi mano.

—No dije que te detuvieras —hablo con seriedad.

Tomó mi mano y la guio hasta su intimidad aún cubierta. Ella abrió las piernas ampliamente y puso a un lado su lencería dejando al descubierto su coño, uno rosado y palpitante.

Unas gotas de sangre cayeron al piso, era mi nariz otra vez, me encontraba tan excitado y nervioso por el momento que sentía que podría morir.

—¿Digno de ser el primer coño real que se cruzan tus ojos? —dijo con sarcasmo.

Asentí junto a un gruñido pues las palabras no salían de mi boca.

Ella soltó unas carcajadas y se tiró a la cama para patalear.

—Pfff tío eres muy gracioso, tu cara es la firme definición de virgen a los 40 —no me sentí tan mal por sus palabras, después de todo era verdad, además se veía muy linda riendo.

Aún echada en la cama habló.

—¿Y bien?, ¿ni siquiera intentaras tomarme?, ¿hola?, hay una chica desnuda delante tuyo.

Reaccione.

—¿Q-que?, yo no-no sé cómo, ¿qué debo hacer? —pregunte, ella simplemente se estiró en la cama.

—Quítate la ropa, no es justo que solo yo esté desnuda, ¿sabes?

—¡Sí! —dije mientras me quitaba las prendas de encima, no me gustaba mi físico pero no podría negarme.

Me saqué mi camisa y pantalón solo quedándome con mi bóxer, me había arrepentido más rápido de lo que pensé, mi erección era visible a simple vista y era vergonzoso, sobre todo porque la chica que me gusta está delante mío.

Ella se levantó un poco y me dio una mueca.

—No te veo desnudo aún~

Me mire a mi mismo con pesimismo, no tenía confianza en nada de mi cuerpo y parece que ella fue capaz de notarlo.

—¿Por qué estás tan nervioso?, no te voy a juzgar, solo aprovecha.

No pude articular alguna palabra, estaba petrificado porque no sabía cómo actuar.

—Bien, te haces de rogar.

Ella abrió sus brazos como queriendo darme algo.

—Ven aquí.

...

Ahora me encontraba en la cama junto a ella, temblaba como nunca por estar tan cerca, ella me soltó una mirada y me tiró a la cama para sentarse encima mío.

—¡¿K-kana?! —pregunte por instinto.

—Cálmate virgen —comentó con un tono sarcástico—, sé que no harás nada si no lo hago yo así que solo relájate y déjame hacer el trabajo —no dije nada y deje que haga lo suyo.

Kana bajó hasta mi entrepierna donde empezó a olerlo, está de más decir que fue algo vergonzoso aunque de cierta manera estimulante, podía sentir su hocico presionando contra mi bulto y el aire pesado que desprendía de alguna manera me hacía sentir emocionado.

Me acomode como pude a la cabecera para mirarla mejor y para mi sorpresa la vista era increíble, más de lo que un virgen como yo habría podido soportar, pues un espejo delante de la cama de Kana me permitía tener una vista directa de su culo y su cola que se movía tenuemente de un lado a otro.

Ella lo noto, a ese punto parecía hasta que leía mi mente.

—Me gusta que seas sincero~ —dijo para empezar a mover sus caderas tentadoramente.

Luego de eso ella tomó mi bóxer con intención de quitarlos y aunque quise detenerla, deje que lo hiciera.

—Vaya... eres mejor de lo que pensé, ejeje —dijo con algo de desánimo al final, tal vez sorpresa.

Trate de no mirar pues la vergüenza me ganaba.

Ella tomó mi longitud con su pata masturbándola levemente.

—No desvíes la mirada, es aburrido si no puedo ver tus caras tontas.

—Está b-bien.

No cuestione y voltee a verla, ahora su cabeza se encontraba a un costado masturbándome mientras seguía oliendo periódicamente.

¿Era un fetiche suyo? —pasó por mi cabeza.

Pero no llegué a pensarlo por mucho tiempo pues con un movimiento extraño de su pata sentí una ola de placer entumecedor, cual me hizo entrecerrar mis ojos y terminar al instante, ella aparentemente sabía que pasaría pues puso su pata justo en la cabeza de mi miembro evitando que mi semilla se esparciera por todos lados.

—Si te hace sentir mejor, eres el segundo más rápido, no el primero —por su tono de voz no parecía una broma.

—Eso si, tengo que admitir que tu olor es fuerte —me dio una mirada profunda.

Sus ojos eran hermosos, incluso cuando la veía lamer su pata llena de mi semen seguían igual de bellos.

Mi erección seguía en pie, en realidad sería raro que fuera al contrario, considerando lo que Kana hacía a mi delante.

—¿Entonces?, yo ya estoy lo suficientemente mojada, ¿preparado? —me preguntó entre toques suaves a mi longitud.

¿Dude?, tal vez sí, pero no por miedo, si no porque quería decirle que la amaba, ¿era el momento correcto?, sinceramente no quería simplemente tener sexo con ella sin si quiera que sepa que la amo.

No me dio tiempo de pensarlo más pues sin darme cuenta ya estaba dentro de ella y el placer volvió a chocarme.

—¡Mmmph! —gruñí, con un tic en el ojo por la sensación, nunca había experimentado algo igual, era como si dentro de ella me succionara para que llegara más lejos, presionando justo en las partes adecuadas.

Soy un maldito virgen...—me dije a mi mismo.

Había eyaculado al instante de que ella se montara encima mío. Su cara lo decía todo, como si quisiera morir de la risa.

Casi suelto algunas lágrimas por mi incompetencia hasta que puso sus manos en mi pecho.

—Aunque no lo creas, eres solo el tercero más rápido —comentó con una sonrisa.

No sabía como sentirme, si feliz porque no le importo o mal porque me encontraba en el ranking, de todas maneras el placer me obligo a no darle mucha importancia.

Una vez termine de eyacular ella empezó a moverse, de alguna forma no me sentía cansado en lo absoluto, tal vez porque ver sus pechos rebotando era demasiado excitante para mi como para no querer otra ronda.

—No estás nada mal, eres capaz de llegar hasta el fondo con facilidad, así que sonríe, la mayoría apenas es capaz de llegar hasta el límite —su voz era de compasión, como si quisiera hacerme sentir mejor, sin embargo no sentía que fuera mentira.

Ella empezó a moverse con más fuerza tomándome de las muñecas para que no me moviera.

—No eres un mal tipo, me ayudas a menudo por cuenta propia, me preguntas como estoy siempre que me ves en el colegio e incluso me das tu almuerzo cuando me olvido el mío. Por todo eso toma esto como un regalo, no sientas tantos nervios y liberarte de lo que necesitas.

Si necesitaba liberarme.

—Puedes tocarme donde quieras o tomar la delantera si quieres~

Tenía que decirlo.

—O correrte cuando quieras, solo por hoy~ —al culminar la última palabra ella enterró mi longitud dentro de ella y dio movimientos circulares con sus caderas, la estimulación fue demasiada y no logre aguantarlo por más tiempo.

La poca lucidez del momento me dio la valentía suficiente para hablar.

—¡¡¡ME GUSTAS!!! —grite con fuerzas tomándola de los hombros, si no lo hubiera hecho probablemente habría soltado algún gemido.

Inmediatamente después de eso termine en lo más profundo de ella, incluso pude escuchar algunos sonidos pegajosos por la cantidad que se desbordaba.

Por su parte Kana me miró algo asombrada y aturdida, probablemente por mi orgasmo repentino junto a mis palabras anti climáticas.

—Hooo~ —suspiro en lo que aparentaba ser placer—, enserio eres tan virgen~

Ella movió un poco sus caderas, mi longitud se encontraba demasiado sensible así que fue inevitable que soltara algún quejido.

—Si sabes que me meto con cualquier chico que me interesa, ¿no?, no te enamores de mi solo porque tenemos sexo, mi coño ha sido tan usado como puta en discoteca.

Por alguna razón escuchar eso me enojó, aún sabiendo que ella lo decía y no otra persona.

—¡Pero!, ¡Mmhp! —ella no paraba de mover sus caderas incluso cuando quería hablar—, ¡No pienso que eso sea tan importante!

Ella miró como esperando que continuara, intente levantarme para verla directamente; aguante lo sensible de mi miembro y me acomode de tal manera que ahora me encontraba sentado.

Ella seguía pegado a mi miembro, era capaz de sentir como dentro suyo se producían movimientos demasiado estimulantes.

¿Estaba jugando conmigo? —me pregunté.

—¡Enserio me gustas! —grité de nuevo intentando soportar el placer.

Ella paró de estimularme y solo se quedó enterrada a mi longitud, luego con un movimiento de su cabeza ahora me miraba directo a los ojos con una sonrisa.

Si estaba jugando.

—Oh, lo dices enserio~, ¿qué te gusta de mi?, caderas, tetas o tal vez solo quieres meter tu pene en el coño de alguien fácil —dijo sin alguna clase de dudas, para mi era complicado que hablara así de ella misma.

Está vez de verdad quería negar sus palabras.

—¡NO ES ASÍ!

Ella se asustó por mi grito.

—Oye dej-

—¡¡¡YO CREO QUE ERES ALGUIEN GENIAL, SIEMPRE AYUDAS A LAS PERSONAS CUANDO LO NECESITAS, TE METES A PELEAS QUE NO TE CORRESPONDEN SI LO CONSIDERAS INJUSTO, INCLUSO TE QUEDAS LIMPIANDO EL SALÓN LUEGO DE CLASES SÓLO PARA QUE LA SEÑORA DE LIMPIEZA PUEDA IRSE MÁS TEMPRANO, EN LO QUE A MI CONCIERNE ERES MEJOR PERSONA DE LO QUE YO JAMÁS HE SIDO Y DE VERDAD DICE MUCHO DE TI, MUCHO MÁS DE LO QUE LOS RUMORES O TU MISMA DIGA, NO CREO QUE SEAS ALGUIEN FÁCIL, SOLO CREO QUE DISFRUTAS DE TU JUSTA LIBERTAD SEXUAL COMO CUALQUIER PERSONA PUEDE HACER, EL HECHO QUE SEAS MUJER Y TENGAS MUCHAS RELACIONES SEXUALES CON OTROS NO BAJA TU VALOR NI TE HACE UNA FACÍL, NO HABLES ASÍ DE TI!!, ¡ES!, es, e-es, horrible para mí.

—¡YA CALLATE MIERDA!

Me calle, las lágrimas empezaban a caer de mis mejillas.

Soy un puto bebe...—las gotas de mis ojos ya habían manchado un poco el pelaje de Kana.

—Lo sien-

No pude hablar pues ella me dio un beso, no fue con fuerza ni con tanta determinación como fueron sus otros movimientos.

Disfruté como pude entre una combinación extraña de sentimientos, una vez pasaron unos segundos ella se separó.

—Eres ruidoso, ¿era necesario gritarlo?~

Yo solo la mire algo afligido aún.

—Mira, no busco una relación, solo quiero divertirme un momento...

Más lágrimas cayeron de mis ojos, era seguro, no tendría oportunidad alguna con ella.

Y era posible que por esto que hice ya no me tratara como antes.

Tal vez ni siquiera quiera volver a verme.

Tal vez me odia.

Seguro me veo patético ante ella.

Ella es tan genial, yo solo soy mediocre.

¿Por qué pensé que tenía oportunidad?

Podría haber seguido hundiéndome en mi mente, pero algo me detuvo.

—Sin embargo —mis ojos la miraron, a esos ojos rosas, tan hermosos como los pétalos de un cerezo—, quien sabe, si puedes satisfacerme puede ser que cambie de opinión~

Ella lo decía en lo que supuse que era broma, pero no podía simplemente dejar ir la oportunidad, quería estar con ella, no tenía ganas de separarme de su lado.

No las tenía.

—¡Lo haré! —respondí y de inmediato me tiró un ascuas pequeño a mi cara.

—Deja de gritar bobo, pareces desesperado.

Pero si lo estaba.

...

Ahora me encontraba encima de ella, podía ver claramente su cara juguetona. Estaba embistiéndola con todas las fuerzas que tenía, ella parecía disfrutarlo pero no como me gustaría.

—Vamos chico rudo, no estamos ni cerca de terminar~ —dijo entre risitas para apretar su coño, aguante como pude y tomé sus manos con firmeza en un agarre cariñoso que ella permitió.

Embestí con mayor fuerza, entumeciendo mis caderas por la poca práctica y en un intento de hacerla sentir mejor empecé a chupar sus pechos al descubierto, ella soltó un quejido por ello en una muestra de placer.

Ahora gemía con más entusiasmo, intente concentrarme en sus pechos, mordiendo y chupando con fuerza pues no tenía conocimiento de qué manera debería hacerlo, aún así ella pareció disfrutarlo lo suficiente como para apretar más mi longitud en su interior, acción que no pude pasar por alto y me llevó en un instante al clímax.

Ya era la tercera vez, pero esta vez era diferente, ella también había llegado o eso creí pues soltó un gemido fuerte mientras sufría de unos pequeños espasmos.

—Maldición~, que bien se siente~

¿La hice sentir bien? —pensé con una extraña felicidad.

Aún me encontraba dentro de ella, bombeando mi semilla sin preocupaciones, de todas maneras humanos y pokémon tienen muy poca compatibilidad.

—Oye~, ¿no me digas que terminaste?

Me negué, mirar sus ojos tentadores y sus pechos gigantes me daban la fuerza suficiente para seguir.

Ella dio una sonrisa y se movió, separándose de mi miembro. El semen saliendo de su coño fue suficiente para ponerme tan duro que llegaba a doler.

Ahora se encontraba boca abajo en la cama, mostrando su culo bien formado junto a su cola que meneaba con emoción, no dude y volví a introducirme en ella, está vez realmente me encontraba profundo, si antes había llegado a alguna pared con firmeza ahora parecía que la empujaba.

—Mmmhpf~ —soltó un gemido corto al penetrarla.

Empecé a moverme con mi poca experiencia, posicionando mis brazos a los costados de braixen para más comodidad, entre embestidas y caricias por su cola que me tentaban a seguir, ella habló:

—Dime~, Ohh~ —dijo con un gemido de por medio—, ¿aún sigues enamorado de mí?

No me detuve en mis embestidas, más bien, aumenté su velocidad.

—Si, aún me gustas, ¡Hhrgg! —dije con un quejido al final, pues su interior volvía a apretar con violencia mi miembro.

—Entonces, Mmm~, dime todas las cosas que te gustan de mí —dijo aún pegada a las sabanas de la cama.

Yo no detuve mis movimientos y empecé a mencionar.

—Eres justa con los demás, los ayudas en sus peores momentos aunque ni siquiera los conozcas.

Ella movió un poco su caderas y me dijo en un tono juguetón:

—¿Y por qué piensas eso?~

Puse mis manos por encima de sus caderas, apoyándome para embestirla mejor.

—Se que ayudaste a la eevee de intercambio, la de coletas con lentes —dije entre algunos quejidos, su cola empezaba a causar cosquillas de tanto meneo—, cuando corrieron falsos rumores de ella y se veía triste en todas las clases la ayudaste, no se que hiciste pero el grupo de las leafeons la dejaron en paz-

Ella estiró su espalda dejando sus glúteos bien pegados a mis caderas en lo que pude suponer fue un intento de tentación, el cual funcionó muy bien pues mi resistencia perdió y no pude evitar terminar por cuarta vez.

Ella pegó con fuerza su cabeza a la almohada soltando un gemido ahogado. Y, apenas terminó, levantó su cabeza para mirarme.

—Eres un maldito precoz~ —comentó con una sonrisa hermosa para mí, tanto que ni entendí lo que me decía en su momento.

Al terminar mi orgasmo caí sentado en la cama, podía sentir hasta el aire corriendo por mi miembro de lo sensible que estaba.

Me concentré mucho en ver cómo estaba mi “amigo” que no me percate cuando Kana hizo un movimiento y volvió a introducirse ella misma, está vez se encontraba sentada lo que me permitía tener una vista completa tal como antes.

Ya me dolía el pene a ese punto y su culo presionando contra mis caderas no ayudaba, así que más pronto que tarde volví a tener otra erección algo dolorosa.

—Kana, estoy muy sensible podrí-¡arrgh! —ella no me escuchó y se movió de todas maneras, dando pequeños saltitos.

—¿Qué más te gusta de mí?

—M-me gusta tu voz.

Ella aumentó el rango de sus sentones, pasando de leves saltitos a uno más altos, llegando a la mitad de mi miembro para devorarlo de golpe una y otra vez.

—¿Que?, ¿te enamoraste de mi voz?, ¿qué clase de fetiches son esos?~ —dijo en un tono burlón.

—¡No!, me gusta todo de ti, ¡¿bien?!, tus ojos, tu pelaje, ¡incluso adoro tus piercings en tus cejas!, ¡¡¡te quedan increíbles!!!

Al terminar mis palabras Kana atacó con frenetismo, llevando su coño desde la base hasta la cabeza de mi longitud entre sentones poderosos, el placer agobio todo el dolor y sensibilidad que sentí anteriormente llevándome casi al límite.

—¡¿ESO ES TODO?!, ¡Vamos Enzo se muy bien que no estás siendo sincero contigo mismo! —comentó con emoción.

Entendí a qué se refería.

—¡Está bien!, tu cuerpo es malditamente sexy, con caderas tan grandes, tus pechos gigantes y tu ropa provocativa era imposible que no me emocionara con solo verte en primer lugar, ¡lo siento! —grité entre quejidos.

El momento me ganó y agarre su culo, hundiendo mis manos en su suave piel negra, ella entendió que era lo que haría a continuación y cesó sus sentones enterrando todo mi miembro dentro de ella acompañándolo con leves giros de cadera para estimularme.

—¡Uwah!, ah, Ooh, ¡Ngh! —gimió al unísono con mi orgasmo.

Tanto placer para un virgen como yo solo hizo que empezara a ver borroso, ¿era así de bueno el sexo?, o tal vez hacerlo con la persona que me gusta me excitaba más de la cuenta, masturbarse desde ese día nunca más sería lo mismo luego de probar un placer así.

Termine de expulsar mi semilla en su interior y suspire unos momentos, tratando de recuperar aliento pues al parecer me había olvidado respirar en medio del éxtasis.

—Mierda... eso fue fuerte —habló Kana.

Al terminar sus palabras empezó a alzar su coño, despegándose de mi miembro que apenas se mantenía erecto, una vez se encontraban totalmente separados pude ver mi semilla cayendo entre gotas de su intimidad, imagen que nunca podría sacar de mi mente.

Ella volvió a sentarse dejando su retaguardia pegada a mi longitud que se negaba a caer. Podría jurar que hasta se veía morado.

—¿Enserio te gusto tanto? —dijo entre jadeos con su tono juguetón—, eres un precoz pero de verdad tienes resistencia.

Tome aire y pensé mis palabras.

—Te amo.

Estaba seguro de eso.

—Mmm —Kana se movió de tal manera que ahora se encontraba frente a mí, con su coño tocando parte de mi longitud—, ¿vas a seguir con eso?

—De verdad me gustas... —respondí con algo de tristeza.

Ella me devolvió una mirada curiosa y otra vez me distraje pues volvió a introducir mi miembro sin que siquiera me de cuenta.

Soporte lo sensible que me encontraba entre quejidos y jadeos.

—¿Si sabes que he estado con decenas de chicos?

—Lo sé

—¿Entonces?

—N-no entiendo porque eso debería importarme.

—Oh claro que debería importarte —ahora dijo más sería—, no quiero que te enamores de una puta solo porque estás caliente.

—¡Eso no es verdad! —exclamé enojado—, no es por eso que me gustas, simplemente es así y ya, independientemente de las razones, tú siempre me has atraído.

—¿Y? —agregó indiferente.

—No me importa que hiciste antes, solo quiero estar a tu lado Kana... —no me digne a verla a los ojos.

Ya me encontraba dudando sobre mis propias razones, tal vez solo me había enamorado tontamente por calentura y me intentaba convencer de lo contrario pensando que era un amor correcto y sano.

Soy de lo peor.

—Bueno... —hablo con otra sonrisa.

La mire, directo a sus ojos rosados, brillantes como un diamante.

—Te creeré~ —mis ojos se iluminaron de esperanza—, dije que sí me satisfacías lo pensaría, pero no fue con honestidad, mi plan era coger un rato y cuando te desmayaras por ser un virgen dejar en el olvido mis palabras.

Ella puso sus manos en los míos entrelazándolos.

—Aguantaste más de lo que pensé, así que cambiemos de planes.

—Si me satisfaces, haré lo que quieras sin excepción, dime, ¿qué te gustaría tener?

Mientras terminaba de preguntarme estimulo mi falo en movimientos suaves de su cadera.

Ahora que lo pensaba, ¿qué quería?, ¿la quería de novia y ya?, es posible que solo la haya querido como un objeto en un principio, es muy probable que solo haya sido un egoísta de mierda, preocupándome más en mi pesimismo que por lo que podría pensar ella en realidad.

Ya sabía lo que quería.

—Sal conmigo.

Dije sin dudar, quería intentarlo de tal manera que ella también pueda sentir lo mismo que yo.

Ahora Kana se encontraba con una sonrisa amplia, como si se hubiera quitado un peso de encima.

—Hace tiempo tuve un novio, fue el primero, recuerdo que se me confesó con “Se mi novia” y debido a mi poca autoestima lo acepté, pensando que era amor. No tenía ni idea de quién era, que le gustaba o porque se había enamorado y sin embargo aún así lo acepte, grata fue mi sorpresa cuando un día me termino como si nada luego de haber tenido sexo por semanas, al final solo me había usado como un juguete por ser una chica “fácil”.

Me enoje al escuchar esas palabras, ¿un tipo la había usado como si nada?, maldito imbécil.

—Que puedo decir, me rendí del amor, luego de eso me di cuenta que si quería pasarla bien solo debía ir a la cama con cualquier tipo mínimamente decente y ya. No tienes ni idea con cuantos me acosté desde entonces, no eres el primero que ha terminado dentro mío, ni el único que ha saboreado mi boca.

Ella aumentó la fuerza de los movimientos, no saltaba ni nada parecido solo movía sus caderas como si de comezón se tratara.

—Y tampoco eres el único que me haya querido como novia, siempre se me han confesado buscando algo que usar y luego desechar, sin embargo, en lo que si eres el primero es que me has pedido salir, pffff —no aguanto la risa y soltó unas carcajadas.

Sinceramente no sabía como reaccionar así que solo espere a que dijera algo más.

—Seguramente solo seas egoísta y me quieras como un objeto como todos los demás —quise decir algo pero no sentí que fuera el momento—, sin embargo, tal vez sea hora de dejarme querer una vez más.

Espera, ¿eso significa?

—Significa que... —ella me dio un beso que correspondí antes de terminar lo que quería decir.

—Solo por está noche disfruta que la chica que te gusta está montándote, luego podrás preocuparte por enamorarme, ¿qué te parece?

Nunca me ha gustado dejar las cosas a medias, pero si ella lo decía, simplemente no podría resistirme.

—Me encanta.

Y volvió a sonreír mirando a mis ojos que reflejaban la perfección que veía en ella.

Ahora se encontraba dando saltos aún con sus patas entrelazadas en mis manos mientras me besaba con menos frenetismo que antes, como queriendo disfrutar con tranquilidad el momento.

Cuando los sonidos lascivos eran audibles con claridad me separe de sus patas y la abrace, quería estar cerca de ella, sentir su pelaje y su calor, ella no pareció importarle y solo siguió sus movimientos, en cambio, yo disfrute lo que era su cuerpo, con el pelaje suave y cálido que me engañaba para dormirme en el o su gran cintura que me tentaba con tocarlo entre agarres lujuriosos.

Disfrute el momento sin preocupaciones, sea lo que tenga que pasar lo habría intentado.

En jadeos y gemidos de parte de los dos la besé, tomando la iniciativa para saborear esa preciosa boca que ya había clavado mis ojos con anterioridad. Y así con cariños tontos y melosos de mi parte termine una vez más, ella noto como todas las anteriores veces y no se separó de mi miembro, engulléndolo en su totalidad dando sus ahora característicos movimientos con su cadera.

Se separó de mi boca dejando caer un hilo de saliva hecho por mi inexperiencia en los besos.

—Aún estás muy duro~, hagámoslo un poco más —hablo con un tono suave.

De todas maneras era imposible decirle no a un cuerpo como el suyo.

...

Ohh~ ¡Mmnnm!

No nos detuvimos ni cuando el sol dio paso a la luna.

Mierda~

...

¡Ho! ¡Más!

¡Uoooh!~

Tampoco lo hicimos cuando estábamos exhaustos

¡Mueve esas putas caderas!~

...

Te amo Te amo...~

Te amo

Disfrute el momento como si fuera el último sin culpa.

¡Uhhgm!-Cursi idiota~

...

La noche terminó, el sol recién salía y yo me encontraba pegado a Kana, más específicamente sus pechos, me moví un poco y les di un beso, si solo eso, simplemente sentía que era mi deber.

Una vez disfrute un poco más el pelaje de Kana dormida, me levante y tome mi ropa vistiéndome para salir de su cuarto; dejando sus sábanas ordenadas para que durmiera con comodidad.

Ya fuera fui a la cocina para preparar algo, tenía entendido que le gustaba el queso así que le haría un omelet del mismo.

Tome los ingredientes y me puse manos a la obra.

Chop chop por un lado, crack crack con los huevos y Mmmmmm del microondas para derretir el queso.

Solo 30 minutos fueron suficientes para tener todo preparado.

Un omelet de queso con jamón y un té de mora, perfecto para ella.

Con felicidad por lo bien que me salió camine hasta su habitación, una vez entre me percate que ella ya estaba despierta, mirando a la ventana, se veía algo triste.

—¿Ah? —me miró confundida—, pensé que te habías ido.

—Oh, no fue eso, solo me desperté temprano y pensé en prepararte algo —dije mostrando lo que tenía para ella.

Ella me miró y su sonrisa volvió a su rostro, haciéndola más hermosa.

—Ven, comamos juntos —obedecí como siempre he hecho.

Y allí estuvimos comiendo, yo sentado en la cama y ella echada, y aunque intentaba no tomar mucho de su comida ella me obligaba a comer algunos trozos.

—¿Umm?, Kana, ¿qué color te gusta? —pregunté con calma.

—Adoro el morado, creí que era bastante obvio —me dijo rodando los ojos, ciertamente casi todo en su cuarto era de ese color.

Luego de la pregunta volvimos a un silencio cómodo, comiendo en tranquilidad hasta que ella me hablo:

—Oye, ¿puedes decirlo de nuevo?

—¿Decir que?

—Ya sabes, lo que se dicen los enamorados.

Me sonroje un momento pero no deje que eso me impidiera decirlo.

—Te amo.

Ella volteó su mirada a mis ojos en un silencio algo largo.

—Ya que te tomaste las molestias de prepararme algo tan rico, te parece mañana a las 7 pm en el cine de Ciudad Hormigón.

Respondí en clara alegría:

—¡Sí!

Ella cogió otro trozo de su omelet antes de responderme.

—Espero no equivocarme contigo, suerte enamorándome, tonto cursi~

Fin.

—————

Y terminó.

Besotes para quien lea este oneshot, me tomo más tiempo del que pensé pero aquí está.

Recuerden no ser webones, muchas veces juzgamos a los demás por cosas que nosotros hacemos de igual manera, mejor conocerlos antes de hablar, ¿quién sabe?, podrías conocer a una persona maravillosa.

¡Hasta la próxima!