El celo del lobo

Summary

La noche de luna llena se acerca, y Remus ha estado actuando de manera extraña, se ha encerrado en su dormitorio y se niega a salir. Su actitud preocupa a Sirius, que cuándo escucha unos gemidos de dolor provenientes de Remus, no lo piensa antes de abrir la puerta para ayudar a su amigo/amor platónico. Y efectivamente, Remus siente dolor, Pero no del que Sirius creía. ⚠️Aclaraciones⚠️ La historia es mía los personajes no, la historia está ambientada después de la guerra, se hará mención de otras parejas Pero no más que eso. Este es mi segundo intento de fanfiction espero que sea aceptable, intentaré mejorar, una disculpa por los errores.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo único

P.O.V REMUS


El día de luna llena siempre lo había puesto nervioso, no era su momento favorito del mes, perder la conciencia y despertar a kilómetros de su hogar, cubierto de sangre y viseras de animales tampoco era algo que le gustara.


La poción mata lobos lo ayudaba a controlar ese lado salvaje de sí mismo, era lo único que no tenía miedo de usar, porque la segunda opción era abrazar la maldición que tanto detesta y aprender a ser uno mismo con el lobo.


O eso le había dicho la bruja que conoció, ella era igual que él, Lyla, fué mordida por un hombre lobo enloquecido cuando era una niña, sobrevivió y aprendió a convivir con el animal en ella, incluso le dijo que no perdía la conciencia en la luna llena, ella tenía el control solo que se sentía salvaje, libre, cazaba lo necesario para saciar su hambre y luego regresaba a su hogar, nunca tuvo problemas con muggles porque siempre se mantuvo lejos, tampoco hirió a ninguna bruja o mago, ella vivía, siendo ella.


Fué una luz para mí en el momento en el qué la conocí, unos años mayor que yo, me explicó todo lo que había encontrado, a diferencia de mí que vivía asustado por la próxima luna llena y por el animal que vivía dentro de mí, ella estaba fascinada así que estudió todo lo que pudo sobre los hombres lobo. Sin hacerle caso a las leyendas y malas palabras que las personas divulgaban, encontró información real y la compartió conmigo.


Ella  explicó tanto sobre su condición que dejé de temerle a la luna llena, porque ella misma le había dado la solución temporal de la poción mata lobos. También le explicó que  era un lobo sumiso, lo supo por cómo se comportaba a su alrededor, ya que el animal reaccionaba al de ella reconociendo la a ella como un lobo dominante.


Los lobos dominantes son los líderes, los alphas de las manadas, cuidan y lideran al grupo.


Los betas son su soporte de apoyo ante cualquier situación.


Los deltas eran los guerreros


Y por último estaban los lobos sumisos, ellos daban cachorros.


Esa fué la primera vez que supo que podía embarazarse, los magos podían, Pero para eso se necesitaba hacer una poción la cuál causaba un dolor indescriptible por días ya que la poción modificada internamente el cuerpo del mago para que pudiese acoger al bebé y llevar un embarazo a término, cabe destacar que esa es una transformación permanente, no muchos están dispuestos a eso Pero yo sí quería, en algún momento, ero había pasado años pensando que mi cuerpo había sido envenenado y que nunca podría tomar la poción.


Ella le había dado esperanzas de que en algún momento, quizás podría tener su propia camada.


De no ser por Lyla, tampoco sé habría enterado de los celos, una vez llegado a la adultez, los lobos entraban en celo una vez al año, coincidían con la luna llena, aparentemente si concebias un cachorro en luna llena este sería más fuerte y tendría más posibilidades de sobrevivir.


Le explicó todo el proceso del celo y las cosas que pasarían, se tomó su tiempo y respondió a cada una de sus preguntas.


Siempre agradece a Merlin el haberla conocido en su adolescencia, dónde se sentía tan vulnerable.


Ella le demostró, que no eran monstruos.


A Remus le hubiese encantado que ella pudiese verlo ahora, cómo un adulto, Pero la vida de Lyla terminó a manos de su propia pareja, que se asustó al conocer la verdad, y en un arrebato, lanzó el hechizo Avada Kedavra.


El mero recuerdo lo llena de tristeza y furia, ya que no se hizo justicia por su amiga, su asesino quedó absuelto de toda culpa ya que había exterminado a "un potencial peligro para la comunidad mágica".


Murió a manos de el hombre que amaba.


De su único.


De su amor.


Su pareja.


Una que era evidente, que no la amaba lo suficiente.


"Pareja" ese era otro tema, Lyla le explicó que los lobos escogían una pareja de por vida, y eran leales hasta en la muerte.


Eso a ella le parecía romántico.


A Remus lo asustaba, porque el único hombre que ansiaba como su pareja, nunca lo vería de esa forma, estaba destinado a la soledad.


"Si no es con él, no es con nadie" — Pensó. — estaba llegando a Grimmauld Place, lugar dónde actualmente vivía, con Sirius, el hombre que no puede tener.


¿Es masoquista? Sí, Pero prefería estar cerca de él, que no verlo nunca.


Lo había perdido durante doce años, no lo iba a volver a perder. Se negaba a hacerlo, incluso sí eso significaba someterse a una especie de dulce tortura.


Llegar a esa casa todos los días, se sentía como una falsa ilusión, llegaba, se saludaban, cocinaban y comían mientras hablaban, después quizás Sirius leería el periódico junto a la chimenea y él leería uno de sus libros de hechizos, luego cada uno iría a dormir. Eran como un viejo matrimonio, en una suave y cálida rutina, la cosa era, que no estaban casados, y ese amor de amantes de años solo lo sentía Remus.


Al entrar en la casa, el cuadro de Walburga Black lo recibió soltando improperios, Sirius todavia no habia descubierto como deshacerse de esa cosa molesta, ella había lanzado un hechizo para permanecer en esa casa, era una molestia, la solucion temporal que habian enxontrado fue darlw la vuelta al cuadro para que ella no pudiese ver quienes entraban a la casa.


Pero ella de alguna manera se aprendió el horario de ellos y quién entraba a qué hora y quién se iba a qué hora.


Y lo hizo solo para poder insultar los con propiedad.


Caminó hasta la cocina en dónde Sirius estaba con un delantal rosa viejo puesto, las mangas de su camisa remangada hasta los codos, un desastre de masa y otros ingredientes, y un libro, manchado con masa, él miraba el libro muy atentamente, como tratando de entenderlo.


La escena no era sexi, para nada, Pero desató un calor en su cuerpo que lo hacía sentir avergonzado de su fuerte deseo por Sirius.


Él notó su presencia, quitó la mirada del libro y sonrió.


—Llegaste, ¿Qué tal te recibió mi madre?


—Dijo algo sobre "Maldito perro chupa pollas de luna llena"


—Huh, se está está haciendo creativa.


—Igual que su hijo — bromeó. —¿Qué hacés?


Sirius volvió a mirar el libro de recetas como si está le hubiera insultado.


— Quería hacer un pai de fruta dragón.


—¿Cómo haces tanto desastre intentado hacer solo un pai? — se burló Remus.


Sirius lo miró avergonzado.— Aparentemente siguiendo las recetas de mi tía.


Remus negó. — Solo a tí se te ocurre hacer un pai siguiendo una receta de la loca de Bellatrix.


Sirius se encogió de hombros. — Tenía fama de ser buena repostera.


Remus cogió un poco de la masa esparcida en la mesa y lo chupó de su dedo, saboreando la dulce masa que a pesar del desastre tenia un buen sabor.


—Nada mal — dijo sacando el dedo de su boca, dándole una última chupada.


—Ah... sí. — Murmuró Sirius, su voz ronca y un tono distraído.


Se contuvo de negar con la cabeza, el celo le estaba haciendo imaginar cosas.


—Si, es dulce, espeso, ¿De qué intentabas hacerlo? ¿Piña? — Merlin, debía dejar de hablar, en serio que debía, Pero por alguna razón él no podía parar de hacerlo.


—Si, quise hacerlo de piña, incluso agregué un poco a la masa.


—Muy bueno — repitió, su mano siguiendo recogiendo la mezcla y chupándola.


Sirius, que parecía muy concentrado en sus acciones, se acercó a él con un aura dominante, él podía ser más alto, peel habia algo en Sirius que siempre lo hizo pensar que podría cubrirlo tan fácilmente.


Sirius se detuvo muy cerca de él, levantó su mano y limpió la comisura de su labio quitando restos de masa llevándolo a su propia boca chupando su dedo.


La reacción fué instantánea, su pene se puso duro y entre sus piernas ya goteaba el lubricante que su celo producía cada año con la esperanza de que el macho que escogió lo montara, duro y sin compasión hasta dejarlo lleno de sus cachorros.


—Veo que te gustó — dijo Sirius. — intentaré hacerlo más seguido entonces.


Si Sirius no hubiese hablado, Remus se le hubiese lanzado exigiendo que lo reclamará como su compañero de cría. Quizás había sido lo mejor, no quería atacar a su amigo y que después este lo repudiara, no soportaría eso.


—Si...eh...gracias — tartamudeo.


Sirius lo miró preocupado.—¿Estás bien?


Él se tambaleó —Si claro es... día de luna...yo, ya debería irme a mi habitación.


—Moony...


—No ingreses a mi habitación — le recordó. — no quiero lastimarte.


—La poción...


—No puedo beberla, hoy no — "porque no va a funcionar, mi lobo no quiere matar, quiere follar"— pensó.


—Si necesitas...


— Estaré bien — lo interrumpió. Por poco no corre al momento de retirarse de la cocina, Pero si corrió hasta su dormitorio y se encerró ahí.


El lugar donde había estado preparando todo para pasar su celo. De quitó su ropa dejándola en el suelo, y se acostó en su cama rodeado de camisas y túnica que había estado robando a Sirius desde hace días para poder hacer su nido.


Su lobo había preparado un lugar cómodo y con el olor de su macho escogido para sentirse seguro, ansioso de follar.


Remus hasta pudo sentir lástima por la criatura, ambos querian una cosa y era lo único que no iban a tener por muchos nidos que armarán, por muchas veces que llamen a su dominante, Sirius nunca iba a responder al llamado.


Suspiró y cerró los ojos dejando que el calor abrazara su cuerpo, estaría febril en cuanto la luna se alzará por completo, la parte mas difícil del celo no es la parte de andar duro por tres días o una semana entera, es la parte en dónde se queda atascado en su forma de humano.


Lyla le había explicado que el lobo se adaptaba a su pareja e intuía cuál era la mejor forma para aparearse, el lobo sabe que Sirius no es como él, así que durante los celos se queda atascado en su forma humana, perdiendo paulatinamente la conciencia por la frustración de un placer a manos de un amante que nunca llega.


Gimió una vez que una nueva ola de calor asaltó su cuerpo, rodeado del aroma de Sirius, su cuerpo pedia a gritos la liberación, desplazó sus manos en su ya típica rutina de celo siguiendo el patrón que aplacaba un poco el dolor.


Tocó la punta de sus pezones hasta que estos estuvieran firmes, cerró los ojos e imaginó a un Sirius con solo su delantal rosa puesto, metido entre sus piernas con sus manos tocando dónde duele.


Sus manos bajaron en una caricia tortuosa hasta encontrarse con su pene, lo sujetó y dió largas y pasadas caricias con una mano y con la otra ahuecaba su saco, pesado y listo para explotar.


—Sirius — llamó. La mano en su saco bajó hasta su entrada húmeda, utilizó uno de sus dedos para acariciar y de forma pausada empezó a introducirlo en su canal.


La fantasía que se reproducía en su cabeza era una en dónde Sirius se encargaba de dar cada caricia, besando y mordiendo todo su cuerpo.


Sus caderas se levantaron del colchón en el momento en el que su dedo encontró su punto G y aumentó el ritmo y la presión justo ahí dónde se sentía bien.


—Sirius, porfavor — sollozó. — reclamame, quiero ser tuyo. — siguió con el ritmo tortuoso — ¡Sirius!


Remus estaba acostumbrado a llamar a su amado, siempre lo hacía, sabía que nunca iba a aparecer.


Lo que no sabía era que la puerta de su habitación iba a ser tirada abajo.


🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾🐾


P.O.V SIRIUS


Cuándo vió a Remus correr escaleras arriba con intenciones de poner la mayor distancia posible entre ellos, gruñó de frustración.


Volvió a echarlo a perder.


La idea del Pai era hacer algo agradable para Remus, algo que pudiese disfrutar juntos.


Pero se dejó llevar por la erótica imagen de Remus chupando de sus dedos la mezcla para el pai y perdió la razón al imaginar que eran sus dedos los que Remus chupaba con tanto placer o mejor aún, su pene.


Pero presionó demasiado, lo hizo sentir incómodo en una noche que ya le era incómoda a Remus y eso lo hacía sentir como una mierda.


Hace años no hubiera sido de ese modo.


Hubieran pasado horas corriendo bajo la luna llena, él cuidando que no se metiera en problemas por no saber controlar a su bestia, una vez salido las primeras luces de la mañana, se quedarían uno junto al otro descansando.


Si tan solo hubiera tenido el valor de confesarse en sus años de escuela.


O los años siguientes a ese.


Quizás si no hubiera terminado en Azkaban las cosas serían diferentes.


Se había sentido tan eufórico cuándo se volvieron a encontrar, los años solo lo habían vuelto más hermoso y su cuerpo ya maduro era una tentación para su débil voluntad.


No sabía ya cuántas veces se había masturbado pensando en él.


Cuándo estaba en Azkaban la imagen de Remus fué lo único que le impedía caer en la locura, durante doce años. Él solo quiso atesorar la preciosa imagen de la persona que tenía su corazón.


Pero ahora que estaba libre, quería atesorar su imagen de otra manera, quería poseerlo, hacerlo suyo y hacerle ver qué sería una buena pareja para él.


Intentó ser sutil, con pequeños regalos y detalles, haciendo todo lo que se supone que hacia un lobo para cortejar a una pareja (sí, investigó) le dió una guarida segura para ellos, proveyó comida e incluso demostró su fuerza cuándo un mago quiso probar suerte con Remus en un bar.


Pero sus esfuerzos habían sido en vano al momento de asustarlo.


Debía disculparse.


Determinado, se quitó el ridículo mantel y subió las escaleras pensando en lo que le iba a decir, se quedó paralizado al escuchar unos ruidos extraños en el dormitorio de Remus.


"¿Ya había comenzado el efecto de la luna?" — pensó. — se acercó hasta la puerta y escuchó gruñidos y gemidos que parecían ser dolorosos.


Si Remus ya se había transformado no había manera de hablar con él en esas condiciones, estuvo a punto de retirarse cuándo escuchó a Remus llamarlo.


—¡Sirius!


Alterado, sacó su varita y lanzó el hechizo abrepuertas.


—¡Moony! — se apresuró a entrar. — ¿Estás bien?


Si bien Remus no estaba herido, no esperaba encontrarse con dicha escena, Remus acostado en su cama, con las piernas separadas, el cabello enmarañado, una mano en su verga y la otra sumergida entre sus montículos, sus ojos brillando con lujuria, rodeado de todas las prendas que tenía desaparecidas.


Incluso había un aroma en el aire, seductor y atrayente, que lo invitaba a tomar el pecaminoso cuerpo que se exhibía.


Pero no, debía ser racional, pensar con la cabeza... Eso se decía así mismo, mientras avanzaba hacia Remus.


—Sirius. — llamó jadeante. — ven aquí.


Sirius tragó fuerte. —¿Necesitas algo?


— Sí, a tí entre mis piernas, follandome hasta perder la conciencia.


Y eso terminó con el autocontrol de Sirius.


Se abalanzó sobre Remus y reclamó sus labios en un beso apasionado, el beso tan esperado. Remus dejó lo que estaba haciendo y se abrazó al cuerpo de Sirius sintiendo el duro miembro a través de la ropa.


—Sirius. — Jadeó. — necesito...


— Yo sé lo que necesitas. — gruñó. Bajó una de sus manos y sujetó la verga de Remus, este gritó ante la sensación de otra mano tocándole.


"Finalmente"— pensó Remus.


Sirius comenzó dando lentas caricias, jugando con el glande, recogiendo el pre-semen y esparciendo lo. Con su boca besaba el cuello de Remus dejando marcas visibles en su pálida piel. Aceleró sus movimientos cuándo Remus se vió perdido y a punto de explotar.


—Sirius...


—Vente para mí, hermoso.


La corrida de Remus salió con fuerza, gritó y se retorció por la fuerza de la misma, cuando se vacío su cuerpo quedó laxo y jadeante. Sirius también jadeaba y estaba tan excitado, llevó su mano cubierta de semen y lo lamió gimiendo ante el salado sabor.


—No hagas eso — Murmuró Remus.


Sirius sonrió. —Sabes muy bien.


—No es cierto.


—Claro qué sí, tanto que me dan ganas de comerte entero.


Remus gimió ante la idea. —Por favor hazlo.


Con su mano recogió la corrida de Remus y lo llevó hasta su entrada sorprendiendose por lo húmeda que ya estaba ésta.


—No lo necesito — dijo Remus. — mi cuerpo ya se encargó se eso, por favor, te necesito dentro de mí.


—No quiero lastimarte


—No lo harás, confío en tí.


El corazón de Remus parecía estar a punto de estallar, la sincera declaración lo llenó de felicidad.


Se quitó la ropa con rapidez, rasgando incluso el material Pero no me importó, necesitaba estar fuera de su ropa a la de yá. Su verga se encontraba dura y goteante de pre-semen, Sirius se acarició así mismo un par de veces porque con la vista que tenía en frente sería un desperdicio no hacerlo.


—Sirius...— suplicó Remus.


—Date la vuelta — ordenó. Remus hizo lo que pidió y se puso a cuatro patas sobre el colchón, su pecho pegado a las sábanas y su trasero empinado. —buen chico, ahora quiero que respondas algo.


—Lo que sea


—¿Alguien alguna vez ha comido este lindo culito? — preguntó, sus fuertes manos amasando los grandes globos, soltó un par de nalgadas marcando la pálida piel a un tono rojizo.


Remus gritó por la sensación. —¡Sirius!


—Responde. — nalgada. — ¿Alguien ya te tomó? — nalgada.


—¡No! — sollozó Remus, perdido en el placer. — nadie.


—¿Porqué?


Remus lamió sus labios resecos. —Porque no quería a nadie que no fueras tú.


Sirius se sintió complacido y emocionado por la respuesta, en recompensa, separó los dos grandes montículos revelando la pequeña y rosada entrada, bajó y le dió una larga lamida.


—Woah — Remus nunca había sentido algo así, quiso apartarse Pero las manos de Sirius se clavaron en sus caderas manteniéndolo en su lugar.


Sirius lamió, chupó, tensó su lengua y lo penetró, disfrutando de los gemidos y el sabor, Remus llegó a su segundo orgasmo solamente con su lengua, eso hizo que su pecho se hinchará de orgullo, él sabía que podía ser un buen amante para su lobito.


Dió una última lamida antes de apartarse, cubrió el cuerpo de Remus con el suyo y con su mano guío su pene a la entrada de Remus.


—Voy a entrar...


—Hazlo


—Me dirás si te duele y me detendré


—Entonces no te diré que me duele


—Moony...


—Si, okay, te diré, ahora Porfavor penetrame que me estoy volviendo loco.


Sirius ingresó paulatinamente al interior de Remus, tan caliente, sedoso y estrecho, se contuvo un montón para evitar empezar a moverse como un loco.


Remus gimió quedito Pero no sé quejó, pasaron unos minutos antes de qué toda su longitud se encontrará inscrustrado en la entrada de Remus.


—¿Todo bien? — Jadeó Sirius.


— Magnífico — sollozó. — muévete.


Las embestidas fueron suaves al principio, Sirius quería que Remus se acostumbrara a tener algo ahí a dentro, Pero pronto se hizo evidente de que eso no era lo que Remus necesitaba, así qué aceleró, los gemidos se volvieron gritos de placer combinándose con el sonido de las pieles chocando creando una sinfonía obsena y lujuriosa.


— Más, Sirius, más, — suplicó. — ahí, oh, sí.


Sirius cambió de posición, se tumbó detrás de la espalda de Remus pegándole a su pecho, levantó una de sus piernas y continúo, de esa manera iba más profundo.


—Se siente tan bien — gimoteo Remus.


—Te amo— Jadeó Sirius en el oído de Remus. — no sabes cuánto te amo.


Remus sollozó, giró su cabeza y lo miró con ojos brillantes — Esperé mucho tiempo para escucharte decir eso.


— Perdóname por tardar.


— Está bien, te amo Sirius.


Sirius mordió la unión del cuello y el hombro de Remus. — Eres mío.


—Tuyo — gimió Remus.


Las embestidas se volvieron erráticas hasta el punto en el qué ambos explotaron, sus orgasmos siendo arrancados de sus cuerpos, Sirius llenando por completo el canal de Remus, tanto que se desbordaba un poco.


Cuándo se calmaron, ambos estaban agotados, Pero no menos deseosos. Pronto, el pene de Sirius se endureció dentro de Remus.


—¿Otra vez? ¿Tan rápido? — Jadeó Remus.


Sirius le guiñó un ojo. — Bueno, tengo más de doce años que recuperar.


—Oh, joder.


—Si, planeo hacer eso.


Volvieron a unir sus cuerpos durante los próximos siete días, y no era ninguna broma cuando Sirius dijo sobre recuperar todo el tiempo perdido.