"Vínculos resurgentes" el regreso de fuutaro.

Summary

tras tres años de estar fuera de las vidas de las quintillizas, fuutaro, regreso. distinto habría encontrado consuelo en el judo en donde se comprometió por completo, madurando físicamente y mentalmente. cuando se fue, estaba resentido habría sido usado por ellas como un juguete, pero ahora no le importaba debido a que era cosa del pasado "será que fuutaro se reconciliara con ellas o preferirá volverse un completo desconocido para ellas"

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Prologo

Fue un movimiento rápido y en el cual su cuerpo dio un giro en el aire. El impacto fue controlado por si mismo con ayuda de su cuerpo, pero aún así en la expresión facial que tenía del dolor no habría faltado.


Levantándose tras ser soltado por quién le arrojó contra aquella colchoneta; tan rígida y áspera que provocaría a cualquiera quemaduras, se puso de pie. Las plantas de sus pies estaban presionándose sobre la colchoneta, mientras únicamente podía respirar con cansancio, llevada dos horas entrenando y habría llegado un límite completamente corporal.Dedos vendados y sudor sobre su pecho como recubierto por su judogoi. El entrenamiento habría sido complicado y lleno de dolor como superación por igual, una rápida reverencia para agradecer a su compañero por el combate, pero al mismo tiempo empezar de nuevo, antes de que ambos pudieran neutralizarse, su maestro dio fin a los combates. Asientiendole a su compañero se dio media vuelta. Estaba en verdad agotado comenzando un pequeño estiramiento, buscaba el alivio muscular.


Tras 10 segundos de estiramientos, ya se encontraba mejor, cansado pero mucho mejor que antes. sentándose sobre sus rodillas junto a su compañeros enfrente de su maestro y posicionados en una línea. Observaban a su sensei, este era un hombre ya mayor, de la tercera edad, sin cabello en su cabeza, pero si con una larga barba blanca.


Su vejete rostro solo pudo forma una sonrisa ante la vista que tenia . — Hoy todos lo han hecho bien, de los mas nuevos kim, Roku y Yun de cinta blanca, Izumi, lin y... fuutaro de los más viejos con su cinta negra—. comentó expresando serenidad, en cada una de sus palabras, pero aquella expresión cambio levemente.— pero hoy debemos de despedirnos de nuestro compañero fuutaro, quien nos abandonará y regresará a Tokio, pero no irá sólo Kim irá con el.


Ante eso dicho, todos voltearon a ver a un rubio con una tonalidad un tanto opaca, este tenia su cabello en una coleta trasera con el cabello cortado y rasurado a los lados. Este yacía serio, pero trasmitiendo una misma imagen de serenidad que el anciano.


Pero volviendo a sonreír ya habría pensado en una muy buena forma de despedir a su estudiante. — fuutaro, Kim levántense y retirense la parte superior de su judogoi. Los demás quitense sus cinturones y pónganse en línea, fuutaro, Kim tienen que correr del extremo del salón al otro 20 veces—. pidió tranquilo poniéndose de pie, retirando su cinturón rojo de su cintura.


El dúo acató la orden dada por su maestro, poniéndose de pie comenzaron a correr, sin embargo comenzaron a ser golpeados por sus compañeros, quienes usaban sus cinturones para ellos, cada vez que ellos pasaban cerca de sus compañeros eran golpeados en sus espaldas bajas o superior.


Tras las 20 vueltas ambos cayeron de rodillas casi llorando. Sus compañeros no habrían tenido piedad alguna, habrían usado toda su fuerza he incluyendo a su maestro, con las marcas y breves heridas sangrantes sobre ambos, aún así no quería llorar se negaban con fuerza a ello.


Poniéndose su cinturón de vuelta, observaba a los jóvenes con una sonrisa, suave, acercándose puso sus dos manos tan viejas y llenas de experiencia sobre los jóvenes. — el dolor es aprendizaje y el aprendizaje es conocimiento, nunca olviden eso. Esto es nuestra forma de decir hasta luego mis alumnos y a donde sea que vayan nunca olviden sus enseñanzas aqui—. habló sereno el anciano teniendo contacto con la sangre de sus estudiantes.Fuutaro iba devuelta a casa, vistiendo una camisa y unos shorts azules iba avanzando apretando lo dientes por el dolor por el que pasaba debido del contacto de la piel lastimada con la tela de su camiseta, aún así pudo aguantar y llegar a su hogar.


Pudiendo obsérvalo a la lejanía aumento las velocidad de sus pasos, quería comer y dormir, estaba cansado como realmente hambriento. Llegando a la puerta sacó sus llaves y entro, dejo sus zapatos en un pequeño cajón y se adentro por el pasillo en medias, pudiendo oler un delicioso aroma como a carne y curry. Fue a la cocina y se sentó en el comedor que compartía habitación con la misma cocina en donde una chica de cabello azul oscuro preparaba la cena.


Observando la espalda de la chica, sonrió, el olor que habría era completamente agradable y que ayuda a ignorar el dolor sobre su espalda. — El viejo de nuestro padre ha llamado? —. Pregunto tranquilo. Empezando a jugar con un pequeño salero.


Girando brevemente su cabeza, observó al rubio, tras unos simples segundos volvió a lo que hacia.— así es, está realmente emocionado de que volvamos a Tokio, sólo podía hablar de eso y exclusivamente de eso—. Declaró tranquila, poniendo una sonrisa oculta para el rubio.


Al oír eso, este se reclino en la silla, aunque se alejo rápido del roposador por el tema de su espalda, habría olvida que estaba lastimado.


Sirviendo un poco de comida en un plato, poniendo unos palillos se dio media vuelta, avanzando con el plato en sus manos.— también me preguntó de como estarías al saber que tendrás que volver a estudiar con las nakanos, le dije que no sabía que pensar, pero ahora que estas aqui te preguntó ¿estas dispuesto?—. Le pregunto al rubio seria , poniéndole el plato enfrente, para así sentarse en uno de los tres lados restantes de la mesa.Sereno sólo pudo sonreír, su olfato se llenaba de el exquisito aroma de la comida, aún así observó a la chica para responder. — ya pasaron 3 años, 3 años en los cuales recapacite, en los cuales madure física y mentalmente. Hermana no me importa mucho mi pasado con las nakanos, debido a que fue en el pasado, para estas alturas creó que yo y ellas maduramos para poder olvidar—. Confesó sereno, sin buscar mas de lo que quería responder.


Al escuchar eso de su hermano, levantó las cejas con cierta incredulidad, pero término sonriendo.— el judo en verdad te cambio hermano.