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—¿Miya? —Preguntó confundido Kiyoomi inconscientemente.
—¿Porqué sabes quién soy?
Si, Sakusa Kiyoomi la acababa de cagar. De todas las personas que había en el mundo tenía que ser Atsumu Miya y lo peor todavía no había llegado.
—Vale, creo que es mejor que yo me vaya. —El de rizos comenzó a acercarse al borde del edificio dispuesto a irse.
—¡Espera! Yo no puedo salir de aquí solo.
Segunda cagada. Como había mucha gente alrededor y Kiyoomi no soporta las multitudes no se le ocurrió nada mejor que llevarse a la persona que acababa de rescatar a lo alto de un edificio, un lugar del cuál la única manera de salir era mortal para una persona normal.
—Esta bien, ven, te llevaré a tu casa. —Atsumu se acercó a él.
—¿... Te abrazo? —Habló incómodo.
—Solo agárrate fuerte e intenta no caerte.
Y efectivamente ahí estaba la tercera cagada y la peor. Osamu Miya era el mejor amigo de Kiyoomi ¿Qué significa eso? Que llevo a Miya hasta su casa sin preguntar la dirección.
Kiyoomi entró con Atsumu por una ventana que había abierta, sabía que era habitación de Osamu.
—¡¿Quien eres?! —Gritó el teñido. —Me da igual si eres un súper héroe, si me acabas de salvar la vida o lo que sea. ¿Porqué sabías que era Miya y porqué te sabes la dirección de mi casa? —Osamu entró rápidamente a la habitación al escuchar los gritos encontrándose a Kiyoomi con ganas de morirse y a su hermano con ganas de matarle.
—Ey, Tsumu, cálmate. Él me salvó el otro día, por eso ha entrado a mi habitación, seguro nos ha confundido.
Definitivamente Osamu era el mejor amigo que iba a poder tener nunca y siempre le agradecería por eso.
—Entonces... ¿Lo siento? Aunque en realidad es tu culpa Samu, ¿Porqué no me contaste que Spiderman te salvó?
—No tengo porque contarte todo. —Dijo desinteresadamente.
—Bueno, yo mejor me voy.
—No, espera, quédate. Creo que lo mínimo que puedo hacer para disculparme y agradecerte es invitarte a cenar con nosotros, además, hoy toca pizza. —Habló el rubio.
Sakusa miró con cara de auxilio a Osamu, el cual simplemente dijo:—Por mi bien, no hay problema.
Sin alguna forma de escapar Kiyoomi tuvo que acceder a quedarse.
Tercera, o cuarta cagada, ya ni sabía cuantas veces la había cagado.
—¿Cómo vas a comer? —Preguntó Atsumu viendo como Spiderman no tenía un agujero en la zona de su boca para comer o beber.
—Puedo levantar un poco la máscara.
Incómodo Kiyoomi comió junto ambos Miya escuchando las tonterías que salían de la boca del mayor sin parar.
—¿Tsumu, no tenías un examen mañana? —Preguntó de repente Osamu— Dijiste que tenías un examen el viernes y mañana es viernes.
Atsumu miró rápidamente la fecha. —Mierda, mierda, mierda, odio procrastinar. —Corriendo fue a su habitación a estudiar para el examen del cual ni siquiera sabía el tema.
—Gracias. —Agradeció Kiyoomi. —¿Cómo no se ha dado cuenta? Literalmente hasta yo me di cuenta.
—Es Atsumu, no es tan observador.
¿El truco? Ya eran las doze, por eso ya era jueves y el día siguiente sería el viernes.
—¿Irás a casa ya? Puedes quedarte aquí a pasar la noche o ir al baño a cambiarte de ropa para no llamar tanto la atención.
—Te agradecería mucho si me dejas hacer lo de la segunda opción, aunque necesito tu ayuda.
—¿Ayuda para quitarte un traje?
—No, para cambiarme de ropa. Debajo no llevo nada y no me gusta ir desnudo por ahí, ¿Sabes?
Osamu suspiró y fue a su habitación a buscar ropa que pudiera valerle a Kiyoomi.
—Por cierto —habló antes de salir de la casa—, ¿Podría venir algún día aquí? Quiero decir, vivís en un edificio de 20 pisos, en el piso 20, desde aquí nadie me vería y es un buen lugar para cambiarme.
—Supongo que puedo dejar la ventana abierta por las noches, solo ten cuidado con Atsumu, es un idiota y a veces esta despierto a horas raras y si escucha algún ruido no dudaría en entrar a mi habitación.
—Soy silencioso.
—Lo que tú digas.
Aquella noche Kiyoomi durmió fatal, tal vez con algo de suerte había conseguido dormir 4 horas.
—Deberías de maquillarte un poco esas ojeras. —Le aconsejó Osamu.
—No creo que merezca la pena.
Su conversación fue interrumpida por un grito.
—¡Samu! ¡Te voy a matar! —Gritaba a la vez que corría Atsumu.— ¡Hoy no tenía examen!
—Lo sé, te dije que tenías un examen mañana, no hoy.
Kiyoomi miraba incómodo toda la conversación, teniendo que fingir que no la entendía.
—¡Tú viste como me fui a estudiar y no me dijiste nada!
—Kiyoomi, vamos, se nos hace tarde. —Ignorando a su hermano agarró a Sakusa del hombro y se lo llevó lejos de su hermano.