🛫✧~𝓐𝓿𝓲ó𝓷 𝓭𝓮 𝓹𝓪𝓹𝓮𝓵~✧🛫(𝓟𝓸𝓴𝓮𝓬𝓾𝓮𝓷𝓽𝓸)

Summary

Un entrenador piensa en intercambiar a su pokémon para que cumpla su sueño de ser una campeona, pero a veces las cosas son más simples de lo que se parecen en un principio. Arte de la portada: Mi padre, SaltyXodium

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1
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n/a
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18+

Avioncitos en papel

Historia creada por Danterisco y Tashmo1234

Yo como escritor de la obra.

Tashmo como el que dio la idea y parte del guion.

Síganlo, ¡es un tipo de lo más genial!

Aclaración: Los personajes principales de está obra son mayores de edad.

—————

Las batallas fueron mi sueño desde pequeño, ver multitudes reunidas para presenciar el duelo entre dos entrenadores me emocionaba sin igual, siempre diferentes, con pokémons variados y estrategias propias de cada entrenador que resaltan el esfuerzo de cada uno.

Puedo decir con orgullo que soy un aficionado desde pequeño y justo eso fue lo que me llevó a donde estoy, ser un entrenador.

Aunque intente seguir el camino normal de todo entrenador pokémon, con el tiempo me di cuenta que no era la manera correcta, nunca fui bueno para interactuar con muchas personas o pokémons a la vez, por ello entrenar a un grupo entero nunca estuvo en mis planes, pienso que entrenar bien a una sola es suficiente.

Seguramente “eso” es solo un pensamiento más que me llevó al punto de ahora.

Adelante mío estaba mi rival, Victor, nos conocimos alguna vez en una isla cercana a Galar y desde entonces lo tomé como mi rival, alguien a quien vencer y superar continuamente para crecer mutuamente.

Sin embargo, desde que nos conocimos soy incapaz de seguirle el ritmo.

—¡¡¡RUKA PUÑO INCREMENTO!!!

Grité en desesperación, no había empezado bien, me confié y gracias a eso Ruka, mi lucario se comió de lleno un disparo certero que la dejó casi derribada.

Todo paso en unos minutos,¿es que Victor es muy bueno o solo fui un idiota?

Su inteleon uso el movimiento “Acróbata” esquivando el movimiento,¿tarde en ordenar el movimiento o es que ella no fue lo suficientemente rápida?,en todo caso...

Si perdió fue totalmente mi culpa.

—¡Disparo certero! —grito mi rival con más calma de la que yo tenía en su momento, se notaba que tenía el control de la situación.

Ruka cayó derribada y perdí la batalla, en solo 3 movimientos.

...

Me encontraba en el centro pokémon, divagando entre cómo pude perder con tanta facilidad,no lo entiendo, aunque hubiéramos practicado tanto por tantos años,¿perdimos solo por tres movimientos?

Hace mucho que me he sentido así, estancado, como si ningún esfuerzo de mi parte pudiera sacar a relucir el potencial de Ruka, luego de haber aprendido tantos movimientos soy incapaz de usarlos correctamente...soy incompetente.

—Entrenador Kyle su pokémon está listo —habló con calma la enfermera, ni siquiera respondí, solo asentí y llevé mi única pokebola.

Tome el camino largo a mi casa, no quería llegar y volver a contarle a mi madre como otro día perdía batallas tras batallas, exceptuando las de niños que apenas y sabian lanzar una pokebola.

Puede ser que no sea el peor, pero tampoco soy el mejor, gano mi dinero entre combate y combate pero desde hace mucho que soy incapaz de salir de esa mediocridad por más que lo intente.

Una vibración en mi bolsillo me sacó de mi pesimismo un momento, era mi smartrotom; lo tome y conteste.

—¡Kyle!, ¿cómo estas?, te llamo para preguntarte sobre el intercambio, ¿lo has pensado ya o te gustaría más tiempo?

Me mordí los dientes antes de responder, antes lo habría rechazado al instante pero ahora dudaba en si debería o no hacerlo.

—Lo siento señor Ludrian, no pienso hacerlo —lo dije con desánimo, como si estuviera obligado.

—Con calma Kyle, me llamas si cambias de opinión, ¡cuídate!

Y la llamada terminó, con un sabor amargo que me acompañó hasta llegar a mi casa en el Pueblo Par. Abrí mi puerta con desánimo, tomando un camino directo a mi habitación en el segundo piso.

—¡Oye niño!, ¿no vas a comer?, hice macarrones con verduras y unas bayas Zonlan, como te gustan —dijo mi madre en alegría, sinceramente ver sus expresiones solo hacía que me sintiera peor, de cierta manera veía esperanza en ella, como esperando buenas noticias.

—Lo siento ma, ya comí afuera, tengo que ir a mi habitación, tuve muchas batallas hoy, mañana dejaré el dinero temprano para que puedas comprar tus cosas.

—Mmmm —estoy seguro que sabía que no me encontraba bien, pero tal vez decidió que era mejor no meterse—, está bien, preparare el desayuno de antemano, ¡eso sí lo debes comer!

Una vez terminó le di una sonrisa, al final mi madre siempre será mi madre.

Di unos pasos más hasta llegar a mi cuarto, abrí la puerta y dejando la pokebola de mi compañera en una repisa me tire en mi cama, con los ojos abiertos y fijados en el techo.

Desde hace mucho siento que yo soy el problema, mi lucario es fuerte y rápida, sin mencionar su resistencia para ejecutar movimientos, pero mi precario liderazgo no la deja avanzar, es por ello que tantos quieren intercambiarla o directamente comprarla.

Yo no sé qué pensar de ello, siento que no debo por todo el tiempo que pasamos juntos, pero me preocupa la vida que podría tener ella, se cuanto ella quiere ser una campeona, ser reconocida y respetada como una de las pokémons más fuertes. Y no lo logra por tener a un incompetente como yo.

¿Qué debería hacer?, ¿de qué sirve tener a un entrenador si no es capaz de entrenarte correctamente?

Otra vez empezó a vibrar mi bolsillo, era otra llamada.

—Entrenador Kyle, un gusto hablar con usted, me gustaría conversar sobre su pokémon...

Era lo común, ni siquiera sé cómo consiguieron mi número; llaman todos los días, ofreciéndome miles de pokedolares, pokémones de primera clases o shinys, buscando comprar a Ruka.

Siempre lo rechazó, Ruka vale mucho para mí.

—¿Entonces qué opina?

No escuche nada de lo que dijo.

—Lo pensaré.

—Esperaré con ansias su respuesta —y colgó.

¿Qué se supone que haga en está situación?, ¿arrastrar a mi mejor amiga y pokémon conmigo por mi egoísmo o dejarla ir para que cumpla sus sueños con alguien competente?

No lo sé, solo quiero dormir y esperar el mañana.

Y así cerré los ojos, tratando de huir de mi propio fracaso.

...

Era un día soleado, me encontraba preparando un campamento, de esos famosos que hablaban en la tele y aunque no tenía la carpa si tenía una caja muy bonita de color rojo que encontré tirada por allí.

Había cocinado algunos bocaditos, unos sándwiches de jamón y también un curry...pero lo último no se veía tan bien.

—¿El curry es negro? —dije sentado viendo la aberración que hice, a la distancia estaba mi madre con su amiga, riendo, aunque no sabía por qué.

Yo volví a lo mío, sirviendo en platos los sándwiches y el curry no, solo el olor era para morirse.

En mi tranquilidad escuche un golpe, como si alguien se hubiera caído de lleno a la tierra, mi curiosidad me ganó como a cualquier niño de 11 años y me acerque a unos arbustos cercanos esperando encontrar a alguien.

Di unos pasos lentos hacía donde provenía el sonido y cuando me preparaba para descubrir el causante, escuché crujidos en un arbusto cercano de donde salió una pokémon.

Era una riolu que apenas y me llegaba a la cadera, se veía más cansada que lastimada, toda cubierta de tierra y ramas pegadas a su pelaje cochambroso.

La vi moverse unos pasos más hasta que se cayó de cansancio, me acerque y al parecer ella no me noto, la mire unos momentos pensando en que hacer y así se me ocurrió darle unos de mis sándwiches, tome uno con rapidez y esperanza de que eso la ayudará a recuperarse.

Acerque el aperitivo a su nariz con intención de que abriera sus ojos llenos de cansancio y para suerte mía lo hizo, tomando la comida en frente suya velozmente y comiéndola con aún más velocidad.

—Tranquila, tengo muchos sándwiches, puedes comer con tranquilidad —le dije buscando que se calmara, de cierta manera se sentía como si ella estuviera enojada.

Ella miró a un lado, justo donde se encontraban todos los bocaditos que había preparado para practicar mis habilidades en los campamentos.

Yo sonreí por su cara sorprendida, era como si viera destellos en sus ojos.

En lo que pasaron unos segundos ella ya se encontraba en la manta que preparé, comiendo todo lo que había preparado, aunque debería haberme enojado estaba feliz de que a alguien le gustara tanto mi comida.

—Oye, no te vayas a atragantar, además, ¿quieres un poco de jugo? —acerque una jarra hacía ella, era un jugo de bayas aranja, mi favorito.

Volteo a verme y entre miradas a mi y al jugo lo tomo con fuerza, para luego tomarlo directo del jarrón.

Grande fue mi risa cuando después de tomar la mitad de la jarra la pequeña se cayó de espaldas por intentar tomar todo el jugo de una, lo que hizo que se bañara en el, verla enojada por algo que ella misma hizo cautivo mi corazón.

Luego de que tirara todo se calmó un poco, ahora comiendo con tranquilidad, de todas maneras tenía de sobra así que no me preocupaba si una jarra se desperdiciaba.

—¿Te gustó el sabor verdad?, ¡es mi favorito también! —ella volteo su cabeza, aún enojada sin embargo pude notar que se veía feliz de alguna manera.

—¿Quieres comer más?, puedo cocinarte algunos sándwiches ahora.

—Ruuu... —respondió ella en lo que supuse era un “sí“.

—¡A la orden! —dije con alegría, después de todo era la única que le gustaban mis sándwiches, todos decían que el pan no se lavaba con agua antes de comer, pero nunca lo entendí, se supone que todo alimento debe lavarse para que esté limpio, ¿no?

Entonces prepare unos sándwiches nuevos, ella ya se había comido unos cuatro y aún se veía con hambre así que esta vez los hice con muchos ingredientes, salchichas, verduras, todo lo que había dentro de mi pequeña mochila de “acampar” que no era más que una mochila un poquito grande.

Lleve los ingredientes cerca de la riolu y lo prepare, justo como lo hacían en ese famoso programa de Paldea, primero el pan, unas verduras, la carne, más carne, un poco más de carne, solo un poquito más, y un...

—Ah, se me acabo.

—¿Riolu? —gruño en confusión.

—No queda más carne, pero yo creo que es suficiente —dije sacando algunas cremas de mi mochila.

—¿Cuál te gusta?, mayonesa, kétchup o mostaza —le di a elegir mostrando respectivamente cada crema.

—Rioo —señaló la mostaza.

—Bien, la mostaza será.

Tomé la mostaza con fuerza y puse lo que quedaba en el sándwich, se veía hermoso.

—Toma, para ti, yo no tengo hambre —le entregué todo el sándwich que era la mitad de su tamaño a simple vista.

Ella lo tomó con sus dos patas y me miró, luego al sándwich, luego a mí, luego al sándwich, finalmente me gruño.

—Riolu, ¡riolu! —alzó su voz mientras se levantaba y me hacía señas con el pan.

—¿Quieres que lo parta en dos? —pude suponer por sus precarias señas que hacía con tres dedos.

—Riolu —asintió.

Eso hice, partí el sándwich, sin embargo, estaba tan lleno de cosas que casi todo lo del centro se cayó al piso.

—Uy.

riolu miro la manta toda manchada y luego al sándwich, levantó su brazo y me dio un golpe en la cabeza que me tiró hacía lo que quedaba del sándwich .

Se veía enojada pero ver a una pokémon tan pequeña gruñir por una comida era muy divertido.

Seguí riéndome con mi cara llena de carnes y algunas verduras mientras la riolu comía lo que quedaba.

...

Abrí mis ojos, el sueño fue demasiado dulce, recuerdo que desde entonces nos veíamos cada vez que hacía campamentos y eventualmente ella me trajo una pokebola de quien sabe donde, con ello la atrape y no nos separamos desde entonces.

Me levanté para tomar un baño.

Aún tengo en mi memoria cuando ella misma me pidió hacer combates pokémon, paraba todas las tardes mirando la tele desde que descubrió cómo funcionaba el control, fija únicamente en los canales de batallas.

Abrí la ducha.

Un día ella me guio hasta las afueras de un parque y me obligó a hacer un combate con otro entrenador de mi edad, aunque fue algo complicado pudimos vencerlos.

Tome el shampoo.

Y de allí en adelante no dejamos de hacerlo todos los días, creciendo juntos y mejorando nuestras habilidades hasta que conocimos a Victor, luego de ello parece que llegamos a un límite.

Había terminado mi baño y me preparaba para cambiarme allí mismo.

O yo llegué al límite.

Baje mi cabeza para mirar la pokebola de mi compañera, cambiado y listo para seguir entrenado a Ruka, pero, con dudas está vez.

—Hagámoslo —la tome y saque a Ruka.

—Uhhg —dijo en desánimo sentándose en el suelo—, ese inteleon me pegó muy duro, aún estoy mareada —se tomó de la cabeza para sobársela.

Ella podía comunicarse conmigo por telepatía, una habilidad bastante única que desarrolló en alguna de nuestras aventuras.

—Lo siento Ruka, no vi venir sus movimientos. —dije en pesimismo, era más que obvio que ella lo entendía.

—No te preocupes —se levantó feliz—, vamos a practicar, aún me faltan reflejos, ¿vamos?

—Claro, vamos —contesté acariciando su cabeza, ella respondió dándome un pequeño abrazo con cuidado de su pincho en el pecho.

Tomamos el desayuno que mi madre había preparado y comimos en la misma mesa con prisa, teníamos que aprovechar el día y ganar algunos enfrentamientos.

Un pan con jamón y té de bayas después ya estábamos afuera, caminando a la ciudad por si encontrábamos algún entrenador interesado, y así fue, con Ruka a mi costado avistamos al primer entrenador.

Un niño de 11 años, esos ya son comunes por aquí.

Tenía pensado irme pero ya habíamos cruzado la mirada, estaba condenado a combatir con el.

—¡Ya sabes... —lo interrumpí.

—Sí ya sé

—Entonces, ¡Corvisquire yo te elijo!

—¡Ruka! —dije y ella saltó al campo, tronando sus dedos.

—¡Corvisquire picotazo! —y el ave se movió, pero muy lento.

—Emm, ataque rápido —Ruka obedeció y atacó rápidamente al Corvisquire dejándolo fuera de combate.

—¡Corvisquire!, rayos —dijo desanimado.

—Eso fue rápido —contesté.

El niño solo me dio algunos pokedolares y se fue; el camino fue más de lo mismo, un entrenador y otro y otro, todos terminados en los primeros movimientos, era normal en el área silvestre, una vez llegara a otro pueblo encontraría a entrenadores más experimentados.

Ahora a simple vista de la puerta me encontraba junto a Ruka, hablando un poco.

—¿Tienes alguna idea de que deberíamos practicar?

—Creo que deberíamos probar una estrategia de contraataque y anticipo.

—¡Me parece excelente! —respondió feliz, ni siquiera yo sabía que haríamos exactamente.

—...

Un entrenador se paró delante mío, cruzamos miradas, tenía una vestimenta en su mayoría roja.

—Eres Kyle, ¿verdad?, el entrenador de un solo pokémon —dijo, no pude distinguir alguna emoción en sus palabras.

—Lo soy, ¿tú eres?

—No importa, una batalla, conoces las reglas.

—Bue, que así sea —dije algo disgustado, él no era especialmente respetuoso.

El saco primero a su pokémon una vez en posición, era un Blastoise, jamás había visto ese pokémon en la vida real, eran raros en Galar.

¿Qué tiene la gente con los tipos agua?—pensé en disgusto, no tenía idea de cómo se peleaba contra un pokémon así.

El entrenador no me dio tiempo para reaccionar.

—¡Hidrobomba!

Abrí mis ojos con sorpresa, ese movimiento era más fuerte de lo normal.

—¡RUKA ESFERA AURAL! —ella no perdió el tiempo y usó esfera aural chocando contra el ataque que explotó dejando una nube de polvo en el lugar

—¡Ataque oseo!

—¡Placaje!, ¡no dejes que te ataque directamente!

Aunque Ruka intentó atacar con su hueso fue interrumpida por el abrupto placaje que la detuvo en medio de su movimiento.

¡Maldita sea!—me grite a mi mismo.

—Anti-

—¡Látigo!

Ruka salió volando con el movimiento de Blastoise.

—¡Ruka no dejes que te tome desprevenida!

—¡Hidrobomba otra vez!

—¡Esquívalo!

Ruka fue capaz de esquivarlo a duras penas, aún así mantenía su mirada firme en el blastoise.

—¡Puño incremento!, ¡no dejes que te interrumpa!

—¡Surf!

Ruka fue incapaz de acertar su movimiento debido a la cantidad de agua que la empujo, no pude pensar en algún movimiento en ese periodo de tiempo, pero el entrenador a mi delante si.

—¡Acabala con pistola agua!

Blastoise preparó su ataque antes de terminar su primer movimiento tomando de lleno a Ruka, quien cayó a mi costado ya debilitada.

¡Carajo!—pensé bastante enojado.

Mire al entrenador a mi delante quien tomó la pokebola de blastoise y solo lo metió dentro, sin decirle nada.

—¿Eso es todo? —se veía disgustado—, eres un entrenador y ni siquiera eres capaz de pensar rápido.

No respondí sus palabras. Él empezó a acercarse a mi, no me moví y en cambio intente levantar a Ruka para darle una poción que aceptó y la ayudo a pararse de nuevo algo adolorida.

—Ouch —se quejo mi pokémon levantándose del suelo.

—Tranquila —respondí para calmarla un poco y voltee a donde el entrenador—, toma —le ofrecí unos pokedolares por ganar pero aparentemente no estaba en sus planes recibirlos.

Golpeo mi mano tirando algunos billetes al suelo.

—Grrr... —gruño Ruka ante su accionar.

—Oye, que rayos te pasa, ¡ya ganaste no hay necesidad de que te comportes así!

El solo frunció el ceño.

—Vine para pelear con alguien que valga la pena, no para conocer un payaso.

¿Qué clase de amargado era éste?

—Tú.. —Ruka se puso delante mío, el entrenador no tuvo miedo alguno.

Yo solo lo mire, se veía que tenía más que decir.

—Tienes una gran lucario, fuerza y velocidad tan buenas, desaprovechadas por un liderazgo precario, nadie había sido capaz de contrarrestar ataques mío hasta ahora y sin embargo, luego de mostrarme una pizca de esperanza empiezas a dar órdenes lentas y simples a una Pokémon que puede hacer mucho más, con ataques tontos y sin precisión.

¿Siempre fui tan malo?

—Eres incompetente, no sabes aprovechar a tu pokémon y la única razón por la que llegaste a tomar fama es por su fuerza y mérito, no por el tuyo.

—¡No hables así de él! —grito mi compañera en mi defensa, pero él era incapaz de escuchar algo más que simples gruñidos.

—Tienes suerte de tener una Pokémon que valga por ti y por ella misma, la razón por la que ganas tantos combates es porque ganas con gente tan incompetentes que tú —cerré mi puño, en furia hacia mi mismo pues para mi sus palabras eran verdad—, si no quieres destinar a tu pokémon al fracaso busca a alguien competente y ríndete de una vez.

Al terminar el simplemente volteo y camino para entrar a la ciudad.

¿Solo iba a decirme eso e irse sin más?

—¡Maldito!, ¡¿quién te crees que eres!? —Ruka intentó ir por él pero la detuve.

—Ruka está bien, vámonos, volveremos otro día.

—¿Qué? —se veía más enojada que confundida—. ¡No puedes dejar que te hable así!, ¡no tiene el derecho! —grito.

Yo no dije nada, solo bajé la mirada, ella lo entendió por completo.

—Grrr —gruño para volver a meterse a la pokebola.

Vaya día horrible.

...

Ahora volvía a mi hogar, sinceramente no tenía ganas de seguir peleando contra otros entrenadores, lo que dijo ese extraño era verdad, nunca tuve talento para esto, simplemente me estanco porque no es lo mío, sin embargo, Ruka si es alguien con potencial para esto, ella vale por mi y por ella; no la dejó avanzar.

Está vez necesitaba resolver unas cosas así que saque a Ruka de su pokebola a las afueras de mi casa.

Ella salió algo molesta.

—¿Kyle? —dijo con desánimo.

—Debo ocuparme de algunas cosas, dile a mamá que luego volveré.

Ella se vio algo sorprendida e incluso creo que la vi mordiéndose los dientes.

—No tardes... —dijo al final, como si tuviera miedo.

De todas maneras estaría bien, era mi casa y estaba mi mamá.

—No lo haré Ruka.

Y ella entró a la casa obedeciendo mi orden, yo tomé rumbo por unos de los caminos del pueblo, sin un lugar específico, todo para acomodar mis ideas un poco.

Ella era buena, eso lo sé, más de lo que yo puedo ver, después de todo es mi primera pokémon y aunque no tengamos las estrategias más limpias puedo decir que sus estadísticas son de otro mundo.

—¿Debería? —tome el smartrotom de mi pantalón buscando algunos números hasta que lo encontré.

Un entrenador que quería un intercambio, dicen que era muy reconocido en la región de Kalos y justo había venido a Galar para el próximo torneo.

Tal vez con él ella podría tener la oportunidad de ser una campeona.

Mire un rato el contacto, siento que es lo correcto para ella, yo no llego a nada por más que lo intente y aunque hayamos logrado algo simplemente nos atascamos en lo mismo por mi culpa, siempre quedándonos en las puertas de la mediocridad, esperando un golpe de suerte para salir de ella.

—...

Está decidido.

...

Me encontraba en el cuarto de mi entrenador, ya había terminado de comer con mamá así que pensaba descansar un rato en su cama, pero, su actitud no dejaba de inquietarme, su aura triste y llena de pesimismo, aunque intenté ayudarlo realmente no encuentro la manera correcta.

Sobre todo porque yo también tengo miedo.

¿Tal vez me quiera cambiar?

Gire mi cabeza de un lado a otro para quitar la idea de mi mente, me acerque a la cama y me senté, respirando el aroma de mi entrenador que me permitía relajarme.

Lo conozco desde que tengo memoria, él no sería capaz de hacer eso—pensé, juntando mis dedos.

Era demasiado estrés, tenía miedo de que se cansará de mí de alguna manera.

—Kyle...

No tenía mucho que hacer, así que recordando memorias del pasado me tiré en la cama. Era cómoda, de los pocos lugares donde me sentía segura.

Recuerdo cuando lo conocí, tenía tanta hambre y el se veía tan tonto, era calmado a su lado con su torpeza y comida tan buena y otras tan mala.

Cuando me dejé atrapar por él y me volví su pokémon parábamos pegados todo el tiempo, haciendo de todo, desde su tarea que nunca entendí hasta las comidas que siempre se quemaban por alguna razón.

Una vez incluso me llevo de viaje con él para visitar a sus abuelos en Kalos, era una región hermosa, llena de pokémons que no eran tan comunes en Galar.

Fuimos a aguas termales, concursos y diferentes lugares donde nos divertimos mucho como los adolescentes que éramos.

Y ahora que lo recuerdo...

Su abuela nos regaló algo, una piedra extraña para algo llamado megaevolución, decía que era un regalo para la futura generación.

—Espera —me levanté de golpe de la cama para ir al ático.

Camine fuera de la habitación con prisa hasta visualizar unas escaleras al final del pasillo, eran unas plegables desde el techo, las estire y solas dejaron unos escalones permitiéndome entrar al ático.

—Debería estar por aquí... —me hablé a mi misma buscando entre objetos.

Encontré algunos peluches que mate a mordidas cuando era una riolu; habían unos pokebolas que nos regalaron de pequeños e incluso un traje de banana que me dio en mi cumpleaños cuando era una riolu y ya no me quedó una vez evolucione.

—¡Esto es!

Entre montones de cachivaches lo encontré, una lucarita y un brazalete con la piedra activadora, aunque estuviera cubierta de polvo se veía en un estado impecable.

—Wow —estaba sorprendida, antes no la llegamos a usar porque aún no evolucionaba.

Y cuando lo hice nunca lo logramos, aunque en ese tiempo era mucho más débil.

¿Funcionará ahora?—me pregunté.

Dejé los objetos a un costado y volví a mirar la caja de dónde la saqué, había algo más, un avión de papel.

—...!?

Lo tomé entre mis manos, recordaba perfectamente que era.

...

Éramos solo unos niños inocentes y llenos de sueños; guardo en mi memoria que éramos muy fanáticos de los aviones de papel, eran fáciles de hacer y volaban muy lejos, todo gracias al viento refrescante que Galar tenía casi a diario.

Solíamos escalar montañas pequeñas para llegar alto y lanzar a volar los aviones de papel, todo con la esperanza que lleguen lo más lejos posible, incluso recuerdo como nuestra meta era que nuestro avión llegara hasta la ciudad a lo lejos.

Éramos muy niños aún.

—Oye Ruka, ¿tienes algún sueño? —me preguntó mi entrenador.

—!Ri! ¡riolu! —dije que me gustaría ser la más fuerte.

—No se que dijiste pero puedo intuir que es algo sobre los combates pokémon, ¿cierto?

Yo asentí felizmente.

—Claro, te he visto viéndolos todo el día en la tele.

Estuve atenta a sus palabras.

—Cuando cumpla 14 años podríamos empezar, ¿qué te parece?, estudiaré todo sobre ser un entrenador para hacerlo bien y de paso mejorare mi curry, porque aún me sale mal —dijo haciendo una mueca de decepción hacía sí mismo.

Yo solo gruñí en felicidad y empecé a toquetearlo entre roces con mis patitas, expresando mi cariño, él me siguió y estuvimos jugando un rato hasta que terminamos tirados en el pasto luego de una guerra de cosquillas que perdí por mi pequeño tamaño.

—Bueno, tomaré todo eso como un sí —dijo entre risas.

—Entonces, ¿hacemos una promesa?

Yo volví a gruñir en curiosidad, no entendía a qué se refería.

—Mira —me dijo señalando una de las hojas de papel que traía en su mochila—, escribamos juntos alguna promesa, cuando la cumplamos volveremos aquí a lanzarlas.

Yo lo mire, atenta a lo que haría a continuación.

—Se que has intentando escribir antes y lo haces bastante bien —acercó un lápiz y una hoja para que yo la tomara—, aquí escribe algo que te gustaría cumplir.

Mire la hoja, sabía escribir un poco entre tareas que hacíamos juntos para su colegio; como me aburría al final terminaba “ayudándolo” aunque solo le gruñía y señalaba cualquier cosa creyendo que era la respuesta.

Tome la hoja y el lápiz, pensando en que escribir, mi entrenador hizo lo mismo.

No se que escribió él pues no me dejo verla a tiempo, probablemente porque no entendía mis gruñidos de petición.

Él solo tomó los papeles una vez escritos y sin ver nada hizo unos aviones de papel, simple pero impecables, luego los tomamos y guardamos en nuestro camino a casa para la cena, pues la madre de mi entrenador siempre cocinaba para los dos.

...

No recuerdo mucho más, probablemente lo guardamos por aquí, aunque...

—No es la mía.

Era la de mi entrenador, nunca supe que podría estar escrito allí.

—¿Estará mal? —me cuestioné pero la curiosidad me ganó y abrí el avión.

De Kyle.

Prometo ser un gran entrenador junto con Ruka, solo los dos podremos ganar el gran torneo de Galar y ser los campeones.

Prometo enfrentar la adversidad junto a ella y buscar siempre nuestro bien, priorizando su bienestar sobre el mío.

Sobre todo prometo tratarla como mi familia, dándole el cariño y cuidado que merece por ser la mejor pokémon que cualquiera pudiera tener!

¡Y se que nuestras promesas se cumplirán porque ella es la más fuerte!

Solté algunas lágrimas mientras leía con cuidado, mi entrenador tenía una letra muy ordenada que era difícil de leer para mí pero aún así fui capaz de entender lo que decía.

Era hermoso saber que pensaba así de mí,¿tal vez me preocupe demasiado?, probablemente solo tenemos una mala racha y deberá estar deprimido.

Baje del lugar dejando todo ordenado, llevándome las piedras y el avión de papel. Tenía una caja que Kyle me regaló para que guardara todo lo que necesitara, allí dejaría todo y cuando lo necesitara las sacaría.

Me sentía más tranquila, mi entrenador siempre fue el mejor.

—Solo espero que pueda verlo más feliz estos días —dije con desánimo, pero sin perder la esperanza, haría todo lo posible para que estuviera feliz, después de todo además de mi entrenador era mi amigo.

...

Volví a mi casa luego de la caminata, ya había coordinado con el entrenador para el intercambio, sin embargo,¿debería decirle a Ruka?—pensé—, tenía miedo de verla feliz de ello, de que lo haya estado esperando.

No quería decirle.

Lo pensaré después —me dije.

Subí a mi habitación, mi madre ya estaba dormida y Ruka igual; ella amaba dormir en su pokebola.

Me tiré en la cama, con tantos pensamientos que el sueño no me invadía.

¿Es lo correcto?

Para ella sí—me respondí a mi mismo.

—Es verdad —confirmé con desánimo, aguantando algunas lágrimas.

Sinceramente no me gustaba la idea pero no puedo ser egoísta y esperar que ella siga conmigo por pena, desperdiciando todo lo que podría llegar a ser en un entrenador mediocre como yo.

Me era imposible dormir así, Ruka estaba en su pokebola por lo que bajaría a tomar algo sin preocupación por despertarla.

Me levanté de la cama pero choque con algo, era una caja, la reconocí, alguna vez le habría regalado a Ruka por su cumpleaños.

Y ahora que lo pienso yo también tenía una.

Puse la caja debajo de la cama, no me correspondía abrirla.

Además tenía ganas de ver la mía, la había escondido en alguna parte de armario hace tanto tiempo que no recuerdo ni que tenía dentro.

Fui a mi armario y empecé a rebuscar entre cajones, hasta que en uno encontré una cobertura, era algo así como un cajón secreto que no parecía uno pero si ponías un poco de fuerza la tapa se abría. Dentro lo encontré, una caja, la tomé y volví a sentarme en mi cama, las ganas de tomar algo se habían disipado.

Solo moví un poco la cubierta y pude ver dentro, nada más que un simple avión de papel, yo recordaba exactamente de qué se trataba.

—Así que aquí estaba —sabía que lo habría guardado en algún momento pero después de tanto había olvidado donde.

—Hmm...

¿Sería lo correcto abrirlo?—pensé.

Tal vez allí tendría la respuesta a mis problemas, después de todo es de Ruka —me respondí pues las letras sobresalían desde las alas del avión, Ruka nunca fue buena calculando el tamaño de las palabras.

Probablemente nos confundimos de avión al momento de guardarlo.

Tome el avión de papel y lo abrí de a pocos, con cuidado de arrugarlo demás. Una vez abierto una parte de lo escrito ya era visible

Ruka:

Quiero ser fuerte! Muy fuerte! Ganar a todos y perder también para mejorar! Voy a ser la campeona de Galar y luego las otras regiones! Cueste lo que cueste me esforzaré!...

Cerré el papel, volviendo a dejarlo como el avioncito de antes, las palabras eran muy grandes y algo desordenadas pero era entendible.

Solo cerré la cajita y la dejé atrás de mi almohada. Reflexione lo que había en el papel.

Realmente no quería escucharlo de ella misma...

Saber que he sido un fracaso como entrenador...

Preferiría que me olvidara a escucharlo de ella...

Si, preferiría que me olvidara...

...

Tuve un sueño de vuelta, era la vez que hicimos esos aviones, fue hace tanto que ni recuerdo que había escrito en el mío.

Me levanté de mi cama con la energía que ya era común, me revolví un poco el cabello para despertarme y mientras me quitaba lo somnoliento escuche un timbre.

Era mi smartrottom.

—¿Kyle?, ¿confirmamos el intercambio? —era el entrenador con el que hablé la noche pasada.

—Oh, sí, sí, al atardecer iré al centro pokémon que acordamos.

—¡Vale!, llevaré unos bocaditos para compartir.

—No te preocupes, gracias —era demasiado amable, o eso daba a entender con su tono de voz.

—¡No pasa nada! —y corté, era algo incomodo escucharlo tan alegre.

Tome la pokebola de Ruka y la saque para decirle que hoy descansaremos, aunque se veía algo sorprendida.

—¿Paso algo? —pregunté.

—No es nada, solo una pesadilla que tuve anoche.

—Mmm —gruñí—, bueno para aligerar esas malas experiencias, ¿qué te parece si hoy cocinamos los dos? —trate de animarla.

Ella me miró por un momento y su cola tambaleo tenuemente de un lado a otro.

Tomamos nuestras cosas y fuimos juntos a comprar ingredientes para curry, no habló mucho durante todo el trayecto además de cosas sobre la comida, le preguntaba que quería y ella me respondió entre dudas que un curry picante con salchicha sería lo mejor.

Haciendo caso a su petición fuimos a comprar a las tiendas cercanas y volvimos a casa con todos los ingredientes necesarios, unas salchichas, algunas especias, y unas bayas dulces como suele gustarle.

Mi madre se encontraba viendo su telenovela como todos los días, así que la saludamos.

—Buenos días mamá

—Buenos días hijo —respondió—, ¿hoy cocinas tú?

—Sí, haré un curry.

—Está bien pero no quemes la cocina. —comentó con sarcasmo.

—¿No sería la comida?

—A ti te creo capaz —me respondió con algunas carcajadas, ni Ruka pudo evitar reír un poco.

Yo solo sonreí sin entender la broma del todo y fui a la cocina para poner los ingredientes en orden.

No fuimos particularmente ruidosos, aunque intercambiaba palabras con Ruka no llegaba a poder considerarse una “conversación”. Simplemente mantuvimos nuestro silencio mientras cocinábamos, yo preparaba el aderezo y ella se encargaba de las bayas.

Luego de una media hora ya lo teníamos listo, mi madre se había dormido en el sofá y no le gustaba que la despertaran así que comeríamos solo los dos, no fue tan incomodo pero la poca habla era extraño.

¿Debía pensar mucho sobre ello?, ¿o simplemente disfrutar su compañía en silencio?

Me decidí por la segunda y comí en tranquilidad junto a ella, aunque no hablaba si podía ver su sonrisa al comer su comida favorita.

—¿Te gusta?

—Bastante... —dijo en una extraña combinación de muecas.

No debería preocuparme mucho por ello, de todas maneras ella estará mejor.

Ni siquiera pude saborear bien mi comida entre tantos pensamientos en mi cabeza y antes de darme cuenta ya habíamos acabado nuestro plato, le dije a Ruka que yo lavaría y ella podría ir a mi cuarto a leer algún manga que tuviera guardado, ella solo respondió con un “sí” y se fue.

Y allí estuve, lavando los platos; solo faltaban unas 3 horas antes del encuentro.

...

Había escuchado todo, mi entrenador no sabía que dentro de la pokeball podía escuchar.

¿Iba a intercambiarme? —me dije.

—No... —intente negar.

¿Por qué lo haría?

Confiaba lo suficiente en él como para saber que no lo haría.

O eso quiero pensar.

Entre al cuarto de mi entrenador a esperar, estaba inquieta por lo que pasaría más tarde, si era una broma o de verdad lo tendría planeado, entre tanta preocupación decidí entrar a mi pokebola, intentando dormir para pasar el tiempo y que el mismo me quite las dudas.

Así cerré los ojos, dentro era tranquilo.

Pasaron lo que puedo pensar fueron algunas horas, escuchaba pasos y la voz de mi entrenador a las afueras.

—Sí, estoy llegando, estoy por las praderas.

¿Con quién habla?

—Claro, la tengo aquí, ella está dormida probablemente —escuche pequeños susurros de respuesta—, ¿que?, no, no te preocupes por eso, ella estará bien.

¿Se refiere a mi?

—Ella estará mejor, no tienes porqué hacer tantas preguntas.

No...

—Nos vemos allá, adiós.

Sentía pesimismo en sus palabras.

¿Lo hacía tragándose la culpa de intercambiarme?

Tal vez alguien lo obligaba. No, nadie lo obligaría, él lo quiere así.

¿Por qué está siendo tan cruel?

¿Si hemos hecho todo juntos desde pequeño y él simplemente lo desechará como si nada?

No puedo irme sin que me lo diga a la cara.

Salí de mi pokebola algo nerviosa para confrontarlo.

Me miró con sorpresa, estábamos muy cerca de un centro pokémon.

El habló primero.

—Ruka, estás despierta...

—Kyle, ¿dónde estamos? —Apenas empezábamos y me sentía afligida.

Tenía miedo de que tan dolorosa podría ser la verdad.

—Lo siento Ruka, no me atreví a avisarte —se veía genuinamente decepcionado, pero no sabía si era por mi o por él mismo.

—Quiero que cambies de entrenador —casi me pongo a llorar, pero aún no era el momento.

Temblaba un poco mientras escuchaba lo que tenía que decir.

—Ruka, hemos estado estancados en el mismo lugar durante demasiado tiempo, he intentado mejorar mi liderazgo como entrenador pero no soy capaz de estar a la altura.

Tome con fuerza el pelaje de mis muslos, estaba enojada y al mismo tiempo triste.

—Lo siento, quiero que cumplas tu sueño pero no soy el indicado para ello, solo soy un fracaso de entrenador —dijo como últimas palabras, bajando su gorra para tratar de ocultar su pena.

Me sentía muy mal.

¿Se supone que él está haciendo esto por mi bien?

—Eres un idiota...

—Ruka... lo s-

—¡Cállate!, ¡¿Hemos pasado tanto tiempo juntos, tantas batallas y se te ocurre hacerme esto a mi?!, ¡Como se te ocurre decidir por mi, como si no te importara lo que yo realmente quiero, eres un tonto, tonto, tonto!. ¡Siempre quise ganar el torneo contigo, sin ti no vale nada, que te hayas rendido y decidido lo mejor por mi sin siquiera preguntarme lo que realmente quería...

—¡Eres el peor!, ¡dudaste de mi y nuestra promesa!

Él estaba con los ojos muy abiertos, incluso otras personas alrededor volteaban a verme por el escándalo.

—¡Si quieres intercambiarme entonces hazlo!, ¡pero nadie será como tú, tú eres mi entrenador!

No sabía si lo último que dije era con odio o con amor. Poco me importó y volví a mi pokebola entre sollozos.

Solo quería acurrucarme y no ver nada.

...

¿Que?

No lo entiendo.

Pensaba que ella quería un mejor entrenador, ¿o me equivoque?

Una llamada me sacó de mis pensamientos, contesté pues era el entrenador con quien haría un intercambio.

—Las cosas están tan bien como dijiste —comentó, en lo que parecía ser sarcasmo.

—...

—Cancelamos el intercambio, deberías hablar con tu pokémon chico, no me gusta simplemente tomarlos a la fuerza.

Yo me quedé callado.

—Sé que sabes que hacer, no temas tanto a enfrentar la verdad ya sea buena o mala, ve y arregla cualquier problema con tu compañera, ella es tan humana como tú, incluso más.

Luego de eso el me colgó y levanté la cabeza, para mi sorpresa estaba a lo lejos, afuera del centro pokémon, saludándome, yo asentí y me fui.

Era muy amable.

No sabía qué hacer exactamente, pensaba en sacarla de su pokebola de una vez pero se veía muy afligida cuando entró, así que me decidí por esperar un momento mientras tomaba camino a un lugar más alejado; el sol ya se ocultaba.

—Un campamento —susurré.

Tomé rumbo por un camino que llevaba a la cima de algunas montañas y allí planté un campamento, siempre llevaba mi mochila para ello por lo que no me faltó nada.

Puse una linterna, una tienda de acampar e hice algunos sándwiches.

En realidad estaba haciendo tiempo, no sabría que decir una vez ella saliera, sin embargo ya había hecho todo lo que podía y él sol estaba dando paso a la luna en el cielo, no había más tiempo.

Saqué a Ruka de su pokebola, ella estaba sentada hacía un lado sin mirarme.

—¿Ruka? —ella no respondió.

Me senté a su lado, ella no hizo nada en contra de ello.

—¿Por qué siquiera lo consideraste? —me pregunto.

Yo lo pensé un momento y hablé.

—Ruka, no soy el mejor entrenador, no sé aprovecharte como es debido y no quiero que sientas pena por mí, sobre todo si esa pena te detiene a hacer tus sueños.

Ella se cubrió entre sus rodillas.

—Eso no tiene sentido —la escuchaba con una voz aguda—, no tiene sentido que lo intenté sin ti...

—Ruka... —dije apenado—, no quiero ser una carga para lo que quieras lograr.

—No lo eres... —me miró, su mirada era tal y como cuando era una riolu.

No supe qué decir y en cambio busque en mi mochila pues antes de salir había traído el avión de papel que tenía guardado.

—El otro día encontré esto, sé que lo recuerdas.

Ella lo tomó con cuidado, desplegando la hoja.

Ella miró unos momentos y luego a mí, luego a la hoja y otra vez a mí.

—No lo has leído completo, ¿verdad? —me dijo más enojada que triste.

En realidad tenía razón, no me atreví a leer más en su momento.

Espera.

—No.

—Hazlo.

Ella me tiró el papel para que lo leyera bien.

...

Solo eran unas cuantas “palabras” que se encontraban rodeadas con dibujos de lo que aparentaba ser yo y Ruka además de unos corazones mal hechos y una copa de torneo.

—Mierda —dije.

—Idiota, ¿por esto fue decidiste cambiarme?, ni siquiera lo leíste completo.

—Mmm, Ruka —la llame.

Ella me miró fijamente otra vez, disipando un poco la tristeza de unos momentos.

—¿Qué es lo que realmente quieres? —pregunté ahora con sinceridad—, te quiero pero no quiero retrasarte, si quieres podemos coordinarlo, ahora tomando más en cuenta tu opinión.

Ella gruñó un poco pero yo seguí.

—Podría visitarte de vez en cuando con tu nuevo entrenador, así po-

Ella me grito:

—¡No! —dijo enojada—, no lo entiendes, no me importa si no es contigo.

—Pero-

—No me contradigas Kyle, ¿por qué intentas creer algo que ya te dije que no quiero?, quiero estar junto a ti, no tiene sentido hacerlo separados.

Yo miré al pasto unos momentos, ordenando mis pensamientos.

—Tal vez sí lo pensé mucho.

—¿Tú crees? —dijo secándose algunas lágrimas y pegándose a mi hombro.

—Perdón

—No, no te perdono.

—Pero —me interrumpió.

—Cuando ganemos la liga te perdonaré.

—Eso será difícil.

—¿No podemos divertirnos mientras lo intentamos?, todo es feliz si estás conmigo, entrenador.

Ella me miró con ojos brillosos probablemente por sus anteriores lágrimas.

—Tienes razón, creo que he pensado mucho las cosas jaja —di una risa fingida.

—Demasiado, simplemente disfrutemos el proceso, quiero divertirme mucho contigo mientras lo intentamos.

La mire sin palabras, las cosas se resolvieron demasiado rápido y es seguramente por mi estupidez, desde un principio lo pensé demasiado, tratando de convencerme de algo por sentirme inferior, siendo egoísta incluso cuando las pruebas de que mis dudas eran inútiles estaban ante mis ojos.

—Lo haremos, lo siento Ruka —dije para acariciarla, ella lo recibió con calma.

—Faltan unos meses para el torneo.

—Será difícil que entremos como vamos ahora.

Ella me miró con una mirada asesina.

—P-pero juntos podremos hacerlos, ¡yo lo sé!

—He, si, juntos.

Yo la mire, se veía esperanzada; quería pasarle un sándwich de los que hice.

—¿Quieres uno? —pregunté acercándole un sándwich de queso y salchichas.

—Sí.

Dimos el primer bocado, yo también tenía uno para mí.

—¿Rico?

—Mucho... —dijo soltando unas lágrimas.

—Ruka, ¿estás bien?

—Lo estoy, tonto —y ella se acurruco contra mí, saboreando el sándwich.

—Cierto, hay algo que aún no te digo —dijo Ruka entre bocados.

—¿Hmmm?

...

...

...

Las voces del estadio llenaban el campo de batalla, gritos y gritos llenos de entusiasmo por la batalla que se daría a continuación.

¿Quién lo diría?, realmente logramos entrar al torneo y mejor aún, quién nos tocaba era un viejo conocido, bueno, no tan viejo.

—Victor, volverte a ver es emocionante.

Él asintió con una sonrisa, no era de grandes palabras pero sus expresiones lo decían todo.

—Bueno las bienvenidas son para luego, ¡Ruka! —lance la pokebola de mi compañera.

Habíamos entrenado mucho desde aquel día, tal vez no de la manera convencional pero si de una que nos servía.

¡Y el entrenador de un solo pokémon Kyle saca a su única compañera, una lucario! —comentó, bueno, el comentarista, es algo obvio.

—¿Lista?

—¡Lista!

Victor sacó a su inteleon, yo mire con decisión, ya no éramos los mismos de antes.

—¡Ruka!

Tome mi muñeca y en un movimiento iniciamos.

La mega evolución.

Te quiero abuelita.

Nada en las reglas lo prohibía, era el plan perfecto para equilibrar la balanza con los demás entrenadores.

Victor se veía sorprendido, pero eso sólo aumentó la expresión determinada que tenía en su cara.

—¡Ruka esfera aural y puño incremento!

Ruka empezó el ataque, realizando dos movimientos al mismo tiempo, una esfera aural y un puño incremento, todo mientras corría hacía el inteleon, eso era nuestro plan, si era muy lento para pensar en varios movimientos seguidos entonces haría dos a la vez.

—¡Acróbata! —grito Victor y entonces inteleon esquivó el puño, sin embargo la esfera aural nunca falla y le dio de lleno.

Inteleon cayó al suelo algo tembloroso.

—¡Pistola agua!

Ruka lo recibió pero no le hizo tanto daño.

—¡Esfera aural otra vez y a bocajarro!

Ruka obedeció y usa esfera aural otra vez, usando su velocidad para asestar varios golpes a inteleon quien apenas pudo esquivarlos entre ágiles movimientos.

—¡Disparo certero a la esfera aural! —grito Victor.

La esfera aural explotó antes de que llegará a él.

—¡Usa varios disparos certeros en el campo!

Inteleon atacó el suelo con muchos disparos para llenar de polvo el área.

Además,¿inteleon era capaz de esconderse no?

Bueno, que más da.

—¡Ruka!

—¡Sí!

—¡Doble esfera aural, izquierda y derecha, localízalo por su aura y usa velocidad extrema!

Grite lo más rápido que pude, Ruka no perdió tiempo y lo hizo, usando su velocidad para atacar a inteleon.

—¡Disparo certero otra vez! —ordeno Victor.

Inteleon le dio a uno de las esferas aurales, sin embargo la otra fue demasiado rápida, y aún más rápido fue el placaje que le dio Ruka antes de que la esfera lo alcanzara.

El inteleon cayó derribado en el suelo luego de recibir los dos ataques.

—¡Vuelve! —Victor recogió a su pokémon y sacó otra pokebola.

—¡Bien! —grito.

—¡Prepárate Ruka, lo haremos rápido!

Ella asintió felizmente.

Teníamos la ventaja con la megaevolución y la resistencia en movimientos que tenía Ruka, difícilmente podríamos perder.

—¡Eternatus!

¿Qué?

Un pokémon extraño, parecido a un esqueleto negro con destellos rojos se encontraba a mi delante.

¿A eso se referían con el accidente de hace algunas semanas que pasaron por televisión?

Maldición, ¡esto es divertido!

—¡RUKA!, ¡LO LOGRAREMOS! —grité con entusiasmo, un esqueleto flotante no nos detendría.

—¡LO HAREMOS! —respondió a mi entusiasmo, se notaba que estaba más que emocionada.

...

—Perdimos.

—Sep —dije con una cara sin muchas expresiones—, no puedo creer que ganaramos contra Victor y en la siguiente ronda perdiéramos contra un pikachu.

Ruka me miro triste.

—Lo siento Kyle, de verdad pensé que ganaríamos.

La mire con una sonrisa.

—¿De qué hablas?, fue divertido, podremos intentarlo la próxima también.

—Pero-

La tome de las piernas y en un movimiento rápido la subí a mis hombros, lo hacía seguido cuando era una pequeña riolu.

—¿Kyle?, aaay —casi se cae pero me moví un poco y pudo agarrarse de mi cabeza.

—Fue divertido, sin peros linda.

Ella no dijo nada, solo sonrió con ojos alegres.

—Entonces, ¿qué hacemos ahora?

—Unos helados, ¿te parece?

—¡Me encanta!

—Bueno, ¡andando! —y empecé a caminar hacía alguna heladería cercana.

—Kyle, por cierto, ¿dónde dejaste los aviones?

—Los tiré.

—¿¡Q-que!?

Ella se alarmo.

—Oye oye tranquila, ya no necesitamos una promesa.

—¿Por qué dices eso? —su voz estaba un poco triste.

—Porque lo haremos, ya no será un sueño a cumplir, será un sueño que cumpliremos juntos, no necesitamos promesas para algo que pasará, ¿o sí?

Ella agitó su cola de un lado para otro, su felicidad había vuelto.

—Eres el mejor entrenador del mundo.

—Tú la mejor pokémon del mundo.

...

Mientras tanto, dos aviones de papel que rascaban los cielos antes de chocar con el techo de una casa se menean de un lado a otro, con intención de volver a volar.

Dentro de uno sabemos que dice, pero, ¿el otro?

Un papel lleno de sueños escritos, con cariño e inocencia:

Ruka:

Quiero ser fuerte! Muy fuerte! Ganar a todos y perder también para mejorar! Voy a ser la campeona de Galar y luego las otras regiones! Cueste lo que cueste me esforzaré!

¡Y será con mi entrenador porque es el mejor de todos!

¡¡¡Prometo ser la mejor pokémon para él como él es el mejor entrenador para mi!!!

Fin.

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Otra historia terminada, ahora una más tranquila.

¿Qué puedo decir?, no todo es porno chicos, a veces e bueno ver un poco de cariño sin lujuria, amor puro e inocente.

Un abrazo para todo aquel que lea esto, hasta la próxima nwn.