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🎀✧~𝓝𝓪𝓽𝓾𝓻𝓪𝓵𝓮𝔃𝓪~✧🩰 (𝓖𝓪𝓻𝓭𝓮𝓿𝓸𝓲𝓻 𝔁 𝓗𝓾𝓶𝓪𝓷𝓸)

Summary

Una gardevoir ayuda a su novio a pagar unos gastos muy "necesarios", sin embargo incluso con un gran esfuerzo es incapaz de pagarlo en su totalidad, por lo que tendrá que hacerlo de otra manera. Advertencia de NTR. Ni Pokémon ni el arte de la portada me pertenece, todo el crédito a sus respectivos autores. Arte de la portada: Gammainks

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1
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5.0 1 review
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18+

No soy mejor que él, pero, ¿por qué debería importarme?

Advertencia: Todos los personajes son mayores de edad.

—————

La naturaleza es cruel, te obliga a ser de la manera en la ella elija, buena o mala para ti, te hace pensar que eso eres, que siempre fuiste así, sin embargo no es más que un engaño para que sucumbas a ella.

La naturaleza es cruel.

Muy cruel. Y la gente se aprovechara de esa crueldad.

...

Alguien tocó mi puerta ya muy tarde, casi las 10 pm, quería comer algo antes de tomar un baño y dormir para los negocios de mañana pero el deber llama y hay que hacerle caso. Me paré y en paso lento fui a la puerta para abrirla, y valla sorpresa.

Otra vez esa sexy gardevoir.

Una vez abrí la puerta estaba frente a mí una gardevoir con un vestido rosado, pechos pequeños, una gran cintura, limpia, con una mueca feliz, inocente y pura, me miraba sin ninguna emoción en particular más que su sonrisa que a esté punto era común.

Raro, considerando quien era su novio. La chica delante mío se llama Eva, la novia de un idiota que compra mi “mercancía”, una buena hierba de sprigatito, normalmente se atrasa en los pagos pero su linda gardevoir siempre lo salva de que vaya a darle alguna paliza; es una buena chica, en muchos sentidos.

La miré de arriba hacía abajo, ella no parecía darse cuenta de mi mirada malintencionada en ningún momento.

—¿Se te ofrece algo? —dije apoyándome en el marco de la puerta.

—Hey Franz, vengo por la paga habitual —habló con alegría.

—Déjame ver —respondí para que mostrara el dinero.

—A sí, claro, aquí está —ella tomó su bolso rosado y sacó algunos fajos de billetes.

Conté el fajo y llegué a la cifra de 6000 pokedolares, un precio alto considerando que anteriormente solo consumía algunos kilos por mes, gastando como máximo unos 2000 pokedolares.

Su novia realmente se estaba esforzando.

—Genial —dije con sarcasmo.

La gardevoir sonrió y se preparó para decirme adiós.

—Bueno, ahora me vo...

—No —interrumpí.

—¿Eh? —pregunto sorprendida.

—Lo siento chica pero tú novio ha gastado de más esté mes, ¿lo sabes?

—Él no me dijo nada de eso... —dijo bajando la cabeza.

Probablemente ella trabajaba bastante para cubrir los gastos de su novio, 6000 pokedolares eran mucho dinero y un adicto como su pareja sería incapaz de producir tanto cuando se pudre en drogas todo el rato.

—Bueno, estoy seguro que podemos hablar sobre los precios más cómodos si pasamos a la sala~ —propuse en una clara mala intención.

Le tenía ganas desde hace bastante tiempo, aunque su pecho fuera pequeño, su cintura, piernas y expresiones en esa cara pura e inocente lo suplían con creces.

Ahora que se encontraba dentro la guíe hacía la sala, donde se encontraban dos muebles marrones bien acolchados.

—Siéntete como en casa —dije mientras me sentaba en el mueble con comodidad, usando la mesita de vidrio en el centro para que mis pies descansen.

Ella asintió y se acomodo como solo una dama podría hacer, tomando su falda propia de su especies para ponerla a un lado y acomodarse sin problemas, luego tomaba una posición recta, muy diferente a mí que un poco más y me encontraba echado como un solo un vago podría.

—Entonces... —empezó la gardevoir—, ¿de cuanto es la deuda?, estoy segura de que con el tiempo podré pagarle satisfactoriamente y aunque Connor no esté muy bien económicamente puedo asegurarle que de una u otra manera saldare la deuda.

La mire un momento y tomando mi barbilla le dije:

—16000 pokedolares —ella quedó estupefacta por un momento.

—¿Qué? ¿Cuándo? ¿Cómo es que...? —ella hizo varias preguntas en su sorpresa.

—Digamos que el inteligente de tu novio quería algo “extra”, y como siempre me “paga” al final de cuentas, no vi porque no darle los paquetes, ya sabes, es el negocio.

Ella me miró un momento, claramente nerviosa, tomó un respiro rápido y se recompuso para volver a hablar.

—¿Hasta cuando puedo pagarte? —preguntó con calma, realmente sabía cómo controlarse.

—Mmm, si no me equivoco, hoy —respondí en indiferencia, no me ando con muchos rodeos cuando son negocios.

—¿Ho-hoy? —asentí a sus palabras nerviosas, esa calma se había convertido en un tenue miedo. —¿Crees que podríamos aplazarlo?

—Nah —volví a responder despreocupado—, yo no hago eso, tú novio está vez sí que la ha cagado, puedo suponer por tu sorpresa que ni siquiera te lo menciono.

Con la cabeza inclinada ella me dijo:

—Él hizo una fiesta el otro día...

Yo solté algunas risitas cortas, antes de dejar ir mis palabras.

—Bueno ya sabes el porque pidió tanto, un problema menos —hable en un obvio sarcasmo.

Eva no supo qué responder, solo se quedó en silencio un largo rato, yo esperé pacientemente unos segundos hasta que me canse y rompí el silencio.

—¿Y bien?

—Yo no se como pagarlo...

Se veía genuinamente en terror; anteriormente ya le había dado una pequeña paliza a su novio luego de tardar un largo rato en pagarme durante el principio de nuestros negocios, desde entonces me tiene miedo o eso puedo suponer, pues su novia siempre es la que viene a pagarme e incluso parece que cubre los gastos totalmente sola, pues ese vago de Connor no es más que un drogadicto del montón, una buena fuente de ingresos si soy sincero.

Es envidiable que haya sido capaz de conseguir una pokechica de ese calibre, es antinatural; o bueno, a eso le llaman amor.

—Que mal, supongo que una paliza más a tu novio lo hará reflexionar para que pague a tiempo, ¿tu que piensas Eva?

Soltó un quejido en lo que pude suponer era miedo, se notaba pensante, con miedo, si, pero aún con la cabeza fría reflexionando en qué podría hacer. Así pasaron unos momentos, y ya era molesto esperar tanto así que rompí el silencio una vez más.

Estaba muy aburrido, quería divertirme un poco.

—Si estás tan preocupada, creo que podría hacer una excepción —ella me miró y suspiró en alivio.

Me paré y senté a su costado, no se alarmó por mi movimiento, mantuvo su postura y ánimo.

—Sí, eso sería muy bueno, si me das un poco más de tiempo podré pagarlo, solo unos 2 meses serán suficientes.

Está tipa si que gana un dineral, ¿qué carajos?—pensé.

—Pediré dinero prestado y trabajaré hor-

Ella no siguió hablando cuando la tomé de la cintura aún sentados, tirándola hacía mí. Su expresión cambió rápido a una de sorpresa y algo de indiferencia.

—Eso.. No —dijo lentamente tratando de no acercarse mucho a mi, tomando su espacio incluso si la traía hacia mi forzando su cadera.

Probablemente tenía ganas de separarme con fuerzas pues sus ojos brillaban más de lo normal, cosa común cuando se prepara un movimiento en los de su tipo, pero sabía que ella tenía muy en mente lo poco que resolvería con eso, si me rechazaba ahora simplemente iría más tarde con algunos compañeros a hacerle una visita muy amistosa a su novio. Ella no quiere eso, lo sé.

—Verás —la acerque aún más hacía mi—, he estado muy aburrido estos días y tu eres una chica muy linda, se que te preocupas por tú novio así que podemos hacer esto beneficioso para los dos.

Ella no cambió su expresión, solo me miro y dijo:

—No puedo hacerlo.

Dijo sin dudas aparentes, pero no lo creo, nadie aguantaría a ese tipo, Connor, vago y adicto, estoy más que seguro que ella estaba resentida, no solo románticamente, sexualmente también, con tanta mierda que se metía a su cuerpo seguro que ni siquiera se le paraba a este punto. Pobre bastardo.

—Bien —tome de mi bolsillo mi smartrotom—, ¿qué te parece si le preguntamos directamente?

—¿Q-que?, yo nunca haré algo así, suéltame —respondió más enojada que antes.

—Escúchame —ella me miro—, a tu novio no le importas para nada, te usa como escudo de carne y banco para que él disfrute de estar hundido en hierba todo el día, no se como te habrás enamorado de alguien como él pero cada quien sus gustos —se veía furiosa, debía bajar mi intensidad—, sabes, si lo llamara ahora mismo él te intercambiaría sin dudar por más hierba —hablé con sinceridad, como buscando que ella me tomara la contraría.

—Él jamás haría eso —respondió con firmeza.

Yo mostré mi celular y lo moví un poco, haciendo alusión a llamarlo. Conocía a los de su tipo, no le importaba ni un poco su novia, porque si de verdad le importara como mínimo no la usaría de escudo para su cobardía.

Es un parásito más del montón, con muy buena suerte.

—¿Dices que si lo llamo y pregunto él no diría que sí? ~

—Él me ama, no haría eso.

—Entonces lo haré.

Ella solo gruñó un momento, yo marque el número de su novio y acercándola otra vez hacía mí empecé a hablar con mi carisma de toda la vida.

—¡Connor!, ¿todo bien? —al otro lado se escuchaba mucho bullicio, como si estuviera en alguna fiesta, además respiraba pesadamente.

¿Ah?—dio un suspiro pesado—, F-franzz?—parecía tener dificultades para decir mi nombre.

—Él mismo.

Lo escuché respirar varias veces, el tipo parecía ser un zombie.

Q-q-q-qu-ue p-pa-

—Hombre no tengas miedo ando de buen humor —la gardevoir me miraba con intenciones muy peligrosas—, solo vine a hablar de lo que te falta pagar.

Eso...—se escuchaba nervioso.

—Estás de suerte chico, hagamos un trato —él se quedó callado mientras hablaba—, tu novia ahora mismo está preparando algo para tomar en mi cocina, se ve bastante linda y madura, ¿no me la prestarías un rato?, si es así podemos olvidar los pagos pendientes con mucho gusto~ —al terminar mi oración aplique presión en mi agarre a la cadera de Eva, ella se quedó callada con una cara de malas pues su novio la podría escuchar.

Y-yo...

—¡Incluso si lo hace bien podría mandarte algunos paquetes extras sin precio!

Cuando escucho lo último no dudo.

¡S-sí!, está bien, solo no le digas nada de mí...

Es antinatural que lo consiga tan fácil, ¿no?, eso es lo que pasa cuando te enamoras más de la adicción que de las mujeres.

—A tu orden maestro, un gusto hacer negocios contigo, mañana te enviare los paquetes por ser tan rápido en tu decisión

¡G-gracias!—grito en alegría. Bastardo.

Colgué la llamada apenas terminó de agradecer y volteé para ver a Eva; estaba con ojos vacíos, sorprendida de que su novio aceptara con tanta simpleza a tal propuesta.

—Vendiendo a su novia por un poco de hierba, increíble, ¿no te parece?, es común en tipos que compran tanta, al final se olvidan de las mujeres con todo el placer que les da meterse esa mierda.

Ella tembló un poco, no entendía muy bien porque, tal vez era impotencia o decepción, o incluso tristeza. Me sentía culpable pero de todas maneras no tenía porqué ser mi problema.

—Entonces, te equivocaste —dije, burlándome.

—Él solo está cansado, es todo, lo decía sin pensarlo... —Estaba mintiendo así misma.

Yo solo me reí un poco volviendo a tomarla de la cintura con fuerza para ponerla en mi regazo, era delgada en contextura así que no me suponía ningún problema. No puso resistencia, sin embargo tocó mis manos, tratando de ponerlas a un lado para que no tocara nada.

—Da igual, eres mucho para un idiota como el, te ve como una persona más, solo déjate llevar, todos ganamos, tu novio estará super feliz de no tener problemas conmigo y ganarse unos kilos de gratis, yo tendré una noche divertida y de paso podrás liberarte de todo ese estrés de tener a un novio tan jodido —hablé con un tono sarcástico; no respondió ante los últimos insultos hacía su pareja, una señal más que clara que hasta ella pensaba lo mismo en el fondo.

—Yo creo en él, lo amo, no puedo traicionarlo así, por favor déjame en paz, prometo pagarte de otras maneras. El ha pasado por bastante y tengo que entenderlo incluso si toma decisiones equivocadas, él es mi novio, me necesita —sus palabras se sentía dudosas, como si intentará convencerse.

Yo no hice mucho caso a sus palabras, ya la tenía en la palma de mis manos de todos modos, ¿qué haría?, su novio la vendió como si nada y debe pagar una deuda muy grande, además, soy alguien bastante atractivo, cuerpo robusto, alto, con músculo, no tenía muchas razones para rechazarme.

Subí mis manos y acaricie sus pechos a través de su ropa, ella dio un quejido pero no me movió, se quedó estática, soportando mis toques, no pasó mucho cuando quite parte de su ropa para tocarlas a pelo, eran suaves, pequeñas y rosadas; una vista preciosa para mí pues la diferencia de altura que teníamos me permitía verlo por completo.

—Por favor... —dijo vagamente.

—Solo relájate, tómalo como un momento para liberar todo ese resentimiento,, sin compromisos —dije intentando calmarla, tampoco era un violador, simplemente aprovechó el momento y no hay uno mejor que cuando una chica se da cuenta de que su novio es un imbécil.

—Mmmp —gruño ante mis toques.

Gotcha, amo esa palabra.

Seguí manoseando sus pechos con la mayor destreza que conocía, estirando sus pezones tenuemente al principio para luego ir aumentando mi intensidad entre leves toques. Ella ya era incapaz de contener algunos gruñidos periódicos y aunque intentaba hacer a un lado mis manos no llegaba a poner la suficiente fuerza como para moverlas.

—¿Ves?, no es tan difícil, relájate~

Ahora la tomé del vientre, en un abrazo, acercándome a su cuello para darle algunos besos. Eva gimió al sentir mis labios, parece que era su punto débil. Di algunos piquitos más hasta que la tome con fuerza y me puse de pie, llevándola entre besuqueos a mi cuarto, una dama como ella no podía disfrutarse en un mueble de poca monta.

Ella oponía resistencia pero no era suficiente, seguía dudando aunque era más que obvio que ya no era la chica firme y leal de antes, ahora se dejaba llevar un poco más.

¿Quién sabrá qué estará pasando por su cabeza?—pensé sin darles tantas vueltas al asunto, seguramente solo estaba molesta por oír a su novio venderla como puta, cuando claramente ella era más que eso, era una dama en toda regla, desde su postura hasta su voz, pasando por su figura y personalidad.

Mierda, de verdad estoy caliente.

Llegamos a mi cuarto y la eche en la cama, ahora recorría todo su cuerpo entre leves toques y besos, ella solo me miró, dejándome avanzar.

—¿Por qué lo hizo? —dijo mientras la tocaba.

—Tal vez porque no le importas —respondí sin detenerme.

Ella gruñó nuevamente antes de replicarme.

—Él no es así, si le importo.

Toque su pecho, moviendo su pezón de un lado a otro con mi dedo.

—Solo tratas de engañarte a ti misma, estoy segura que eres la que más sabe al respecto.

—...

—¿No lo has visto fumando esa maldita hierba cientos de veces?, ¿o sentido el olor a muerto que deja?, los que se vuelven adictos a mierda como esa siempre olvidan hasta de bañarse con tal de seguir pasando más tiempo “feliz”, debería darte por vencida y aceptar que ese tipo solo te ve como una persona del montón, seguro que vendería a su madre por un poco más de hierba tal y como hizo contigo.

En su cara era visible decepción, estaba más que seguro que ya se lo estaba guardando hace mucho, había llegado a su límite, cualquier lo haría. Pero se siente extraño, ¿por qué una chica se quedaría con un fracaso tan evidente?

Ah, cierto, es una gardevoir.

Empecé a quitarle su ropa, y está vez incluso me ayudaba de a pocos, sin expresar alguna emoción en particular, al terminar pude apreciar su cuerpo desnudo, era refinado, como si aún tuviera puesta un vestido pero sus pechos totalmente libres y intimidad al descubiertos delataban que no era así.

Entonces hable, tratando de saciar algo de mi curiosidad mientras disfrutaba con calma la chica delante mío.

—¿Cómo llegaste a ser novia de ese tipo?

Ella giró la cabeza con algo de rubor y dijo:

—Nos criamos juntos, su madre me adoptó de pequeña para que lo protegiera, y así fue, o eso intente —las últimas palabras sonaban dolorosas, pero era interesante para mi y no veía porqué no seguir.

Di otros besos a su vientre y toquetee sus caderas en profundos agarres momentáneos, sintiendo su carne suave y lisa.

—Él tuvo problemas. La universidad, los amigos, fue difícil para él y aunque pude ayudarlo en un principio, luego de volvernos pareja todo empeoro, en el comienzo todo estaba bien pero luego se veía triste todos los días, ante mis abrazos y cariños solo decía que le diera su espacio, me alejaba y yo solo obedecía, eso hizo que él, él, lo siento...

Soltó algunas lágrimas sin ser capaz de terminar lo que quería decir, no me gustaba verla así, es deprimente , así que pasé mis dedos por sus mejillas para quitarle lo poco que desbordaba de sus ojos, tomando buena vista de su rubor en sus hermosos cachetes.

—No tienes que sentirte mal de algo que no te corresponde, nunca tuviste la obligación de apoyarlo, y él nunca lo agradeció, ¿o sí?

Ella me miró, fijo en mis ojos.

—No, creo en él, ¿podríamos no hacer esto?, yo no debo, está mal, podemos encontrar otra manera.

Hablaba mucho pero no hacía mucho en contra, ¿tal vez era una pacifista?, es posible que no le gustará usar la fuerza y por eso no me hacía a un lado o tal vez, ella esperaba que yo tomará la delantera.

Dirigí mi mirada a su intimidad que ella quería cubrir juntando sus muslos, se veía un tenue color rosados en los labios de las mismas y brillaba un poco,brillaba, estaba mojada, algo que me di cuenta al mirarlo por mayor tiempo.

¿Siquiera habría tenido sexo con su pareja?—me dije a mi mismo con una mueca de felicidad, solo tendría que forzarlo un poco más, pues, si no me equivocaba ella también quería esto, cualquier persona o pokémon tiene lujuria y a veces dejarlo ir tienta más que los ideales de uno mismo, es el veneno del placer.

—Solo ríndete de una vez, mereces divertirte un rato, luego de esto podrás volver como siempre a la casa de tu novio, abrazarlo, besarlo, como tú quieras, claro, si es que lo primero que te pregunta no es si trajiste más yerba o no —comenté con sarcasmo al final, buscando darme la razón, pues ella no podía negar la clara adicción que tenía su pareja con mi mercancía.

—¿Cumplirás tú palabra? —me dijo en una duda falsa, probablemente solo estaba pensando en lo que estaba a punto de hacer conmigo y quería ganar tiempo para no hacer lo que para ella era incorrecto.

—Soy un hombre de palabra, ¿podemos decir lo mismo que tú novio? —ella ni siquiera hizo una mueca expresando su disgusto como anteriormente me había mostrado.

—Solo por hoy.

—Solo por hoy —repetí.

Y ella se soltó, ahora su cuerpo se encontraba más relajado, a merced mía. Aprovechando que estaba desnuda toque un poco su intimidad, parecía la de alguien virgen pues sus labios se encontraban extrañamente unidos, como si ni siquiera se hubiera masturbado alguna vez en su vida, en casos así es mejor jugar un poco antes de empezar pues el mejor placer es ver como la mujer con quien te acuestas lo disfruta tanto como tú.

Roce mis dedos en la línea que creaban los labios de su coño, abriendo levemente, luego volví a mi sesión de pequeños besos por su cuello, ahora yendo a su pecho también y con una mano agarrando tu cadera, sin mucha pero tampoco poca fuerza, buscando que se mojará un poco más para aumentar mi intensidad sin ningún percance. Ella gimió, sin abrir su boca para que se confundieran con simples gruñidos y empezó a respirar con dificultad, todo esto llevó a lo que esperaba, que se mojara.

Mi dedo ya se encontraba algo empapado entre una cantidad decente de sus jugos.

—No puedo creer que tú “novio”, ni siquiera haya tenido la valentía para acostarse contigo, ¿siquiera son novios en realidad? —dije sin dudas besando sus mejillas, no parecía tener experiencia en el sexo.

—Él n-no. No, solo, n-nunca quiso

—Idiota —dije en seco.

—No hables así de él...

—Sé que piensas lo mismo, no tienes que preocuparte por él cuando estamos apunto de pasar una noche juntos.

—Pero, Connor no es así, solo-

La detuve con un beso. Ella no reacciono del todo, solo dejo que continuara y saboreara su boca que extrañamente era dulce, probablemente habría comido algún dulce en el camino a mi casa, mejor para mí.

Pasaron unos segundos hasta que decidí separarme, tocar sus mejillas y aplicar algo de presión para poder ver su boca con claridad, era linda, con dientes totalmente blancos y labios carnosos. Me relamí los míos y hablé, tomando una de sus manos en un agarre firme.

—Puedes seguir dudando lo que quieras, yo disfrutaré de mi cena, tú también deberías hacerlo —dije determinado, sin esperar una respuesta de ella.

Sin que se lo espere introduje mis dedos, ya no en un simple roce si no en una leve penetración. Los moví con amabilidad, buscando el lugar exacto que a ella le gustara, no fue difícil encontrarlo pues su interior era apretado y pequeño, probablemente por su tamaño propio de una gardevoir; fue sencillo llegar al cérvix donde di toques superficiales que me mostraron otra parte sensible de ella, pues al mínimo toque ella arqueo su espalda entre algunos temblores; rápidamente giro su cabeza, buscando que no viera su cara pero su voz la delataba, había soltado un gemido agudo, uno que no fue capaz de contener satisfactoriamente. Ya con esas señales no tenía problema en seguir.

—Estoy seguro que tú novio nunca hizo algo como esto —comenté lamiendo lo que podría considerarse su oreja, entre ese extraño peinado tan hermoso y la vez simple que la acompañaba.

Ella se tapó la cara con sus brazos, obligándome a tomar distancia, como si no quisiera verme y aunque pude ser testigo de cómo intentó decir algo se arrepintió a la mitad y aguardo en silencio, dando gemidos periódicamente cada vez que tocaba su cérvix, cada uno más fuerte que el anterior hasta que entre temblores llegó a un claro orgasmo, uno aparentemente muy fuerte pues tuvo que taparse la boca para evitar gritar. Yo en cambio no me detuve por su orgasmo, y seguí moviendo mi dedo lo que provocó que su placer se disparará, ella se movió de un lado a otro entre temblores hasta que paré, en su cara se notaba el placer pues lagrimeaba y sus mejillas se encontraban en un rubor ardiente.

Suspiro con pesadez unos momentos, recuperándome del nuevo placer.

—Puedo ver que te gusto —hablé en un tono amigable, tratando de ganarme algo de su confianza pues quería seguir viéndola así de vulnerable.

—Continúa, termina rápido... —respondió sin dirigirme la mirada.

Se veía preparada, con su coño mojado y el humor necesario. Puse a un lado sus piernas y me posicioné, sacándome el polerón, luego mi pantalón y por último mi bóxer. Con mi miembro al aire lo puse encima de su vientre, ella lo miró, con curiosidad e incluso algo que reconocí como deseo.

—¿Es la primera vez que ves uno? —dije como un chiste.

—La de él nunca fue t-tan grande.

¿Oh?, así que si tuvo alguna experiencia—pensé, haciéndome algunas preguntas de cómo habría sido.

—Puff, era de esperar, un punto más para mí, ¿no?

—Eso, eso no es así —desvió su mirada para dejar de ver mi longitud, estaba nerviosa.

Tomé mi distancia y abrí el coño de Eva con mis manos para verla en su plenitud, ella gruño al tacto pero no hizo nada más. Era rosado y notablemente apretado pues no podía ver más allá que el inicio incluso si lo separaba al máximo; ya disfrutada la vista grandiosa que tenía agarre mi miembro y lo posicione en su entrada, aún sin penetrarla, solo dejando que ambas intimidades se tocaran.

Ella hizo sonidos débiles mientras entraba lentamente.

—¡MMMMP! —casi grita si no fuera por sus manos que tapaban su boca.

Había tocado su cérvix con introducir apenas un cuarto de mi miembro, y la sensación era increíble, suave y apretada, su pequeño tamaño era satisfactorio pues la llenaba por completo en una penetración que era acompañada por abrazos de las paredes de su vagina.

—¡¡Mmmhm!!, ¡¡HHGMM!!, ¡¡HMMMGG!! —parecía un animal por la fuerza de sus gemidos que aunque eran amortiguados por sus manos parte de ellos escapaban.

Seguí forzando su vagina a abrirse, mientras introducía en ella el resto de mi miembro fui testigo de varios espasmos que tuvo, parecía querer abrazarme la espalda con sus piernas, sin embargo controlaba tan mal su propio cuerpo que solo los movía de arriba y abajo como si diera pataditas.

No me tomó tanto tiempo hasta introducir todo, su coño se había acostumbrado rápidamente a mi tamaño, ella al tenerlo por completo volvió a tener un orgasmo, y gimió con mayor fuerza, pues había dejado de tapar su boca y en cambio agarro las sabanas de la cama.

—¡¡¡GARRRRR!!!

—¿Querías decir tu nombre?, pensé que hace bastante los pokémon dejaron de hacer eso —dije con unas últimas risas al final.

Ella se veía hundida en placer, seguramente se había aguantado mucho por la incompetencia de su novio quien ni siquiera intenta usar a alguien de tanto valor como ella. Maricon.

—Garr-, n-no... miedo.

Oh claro, ella no estaba acostumbrada a esto, soy un tonto.

La rodee con mis brazos y la abrace, susurrando:

—No haré nada que no quieras, si deseas parar es buen momento para decírmelo.

Para mi sorpresa ella también correspondió mi abrazo, y para aún más sorpresa sentí sus lágrimas manchando mi mejilla, estaba llorando.

—Lo s-siento... —tragó saliva antes de continuar— Sigue —dijo con ¿dolor?, no parecía, parecía decepción, tristeza, no dolor.

De todas maneras dio una respuesta clara, no había razón para detenerme.

No la solté de mi abrazo y empecé mis embestidas, ella movía sus piernas de un lado a otro cada vez que entraba y salía de ella, buscando abrazarme pero otra vez no tenía la fuerza necesaria por el placer que le llegaba, placer que la entumecía y hacía actuar sin mucho pensar, era más que obvio con sus gemidos, que se tornaron a ser solo gritos de su propio nombre a medias.

—¡¡VOOOIRRR!! —alzó la voz mientras sacaba la lengua, eso me hizo recordar que podía disfrutar de sus labios con libertad y de paso la calmaba un poco.

La tomé de la cabeza con mis dos manos y la empecé a besar, impidiéndole realizar algún sonido de por medio, pues jugaba con su lengua sin darle tiempo para articular algo.

Ella lo tomo con gusto, pues correspondió mis besos, agarrándome de la cabeza con sus manos temblorosas para que no me fuera de igual manera, sin embargo la estimulación fue demasiada para ella y tuvo un siguiente orgasmo que en conjunto a mis embestidas también me llevo al mismo.

Suelo tener buen control pero ante una chica con una figura como ella y sabiendo que solo la tengo una noche es mejor disfrutarlo sin pensar mucho en cuanto más o menos podré aguantar.

Ella abrió bien los ojos, y dentro de sus pupilas se podía observar un temblor que lo siguieron algunas lágrimas la cuales podía reconocer como placer y no dolor o tristeza, posteriormente tuvo espasmos mientras mi semilla la llenaba, el placer era de locos, era como si me succionara hacia dentro para no dejar escapar nada de mí, como si lo hubiera esperado por mucho tiempo.

Tuvieron que pasar uno minutos para que me separara de ella, no nos habíamos soltado del beso un largo rato y hasta me dolía la mandíbula de tanto mover la lengua; ya separados tome su boca y la abrí con mi dedo pulgar, viendo todo el desastre de dentro, estaba llena de baba por los costados y su lengua temblaba por el cansancio, esos labios carnosos y tiernos que tenía se veían igual de deliciosos que el principio.

De los mejores besos que tuve en mucho tiempo, muy de novata y aún así disfrutable.

Entonces me moví de ella dejando salir un poco de mi semilla, soltó un quejido e intentó cerrar las piernas pero otra vez su fuerza la engañaba, es más, su cuerpo la delataba, pues había mojada la cama entre tantos orgasmos.

—Enserio que te gusto —hablé soltando algunas risitas—, veo que realmente estabas estresada, es grandioso lo bien que se siente dentro tuyo, que mal que no pude conocerte antes que ese idiota, si lo hubiera hecho no tendrías que preocuparte de un incompetente como él nunca más.

—Gaarr, él, no es, n-no, ¡mmph! —Quería negar mis palabras pero no tenía la voz necesaria para ello.

—No se porque lo niegas, es más que obvio que disfrutas estar más conmigo que con él, es imposible que me equivoque.

—Callat-

Tomándola de la cintura la puse boca abajo, sin dejarla terminar. Y sin perder tiempo volví a penetrarla, esta vez teniendo plena vista de su retaguardia, blanca, firme y suave, que se moldeaba al toque de mi abdomen por estar dentro de ella.

—¡Mmmp!, yo l-lo amo, no a ti —dijo ahogándose en las sabanas, probablemente usando paz mental para hablar con claridad y no gemir como un animal al mínimo toque dentro suyo como había pasado hace unos minutos.

Tomé sus nalgas y las agarre con fuerza, moviéndolas a mi gusto para disfrutar de su textura.

—Conozco gente como tú, Eva, deberías dejar de engañarte tanto, me gusta ser amable para no ser un amargado que va a la contraria con cualquiera a la primera, sin embargo ya que estamos en está situación no me haría mal ser sincero.

—¿T-tú?

Presione su culo para hundir mi miembro en la suavidad que su cuerpo podía entregarme.

—Me refiero a tu especie, se como por naturaleza aman a sus “entrenadores”, ese amor que sientes no es más que tus propios instintos reaccionando al dolor del que antes era tu querido amigo, ¿no?, eres incapaz de dejarlo ir incluso sabiendo que él no cambiará, por más daño que te haga y por más miserable que te sientas, tu propio cuerpo te engaña, haciéndote creer que lo que sientes es lo correcto y tu bondad te guía a que sigas obedeciendo ese sentimiento, protegiendo y fracasando al mismo tiempo en la tarea, pues él ya está perdido, dime, ¿enserio crees que el tipo saldrá de está?, ¿qué volverá a ser esa bonita persona que alguna vez te dijo palabras lindas?, no tienes porqué cargar con tanto peso solo porque piensas que es lo correcto, te estás engañando.

No respondió, pero fui capaz de escuchar algunas lágrimas, escucharlo directamente si le dolía.

Tome sus manos que agarraban con la fuerza la sábana y me moví con embestidas leves, buscando que volviera a caer ante el placer como antes, no costó mucho, pues aunque soltaba algunas lágrimas más pronto que tarde volvió a gemir, ahora dejándose llevar tal como el principio.

—Solo por hoy, sé quien te gustaría ser, libre de tu supuesto “amor” —dije sin dejar de molestar su interior.

Ella respondió con un “si” entre gemidos, y ante su respuesta aumente la fuerza de mis embestidas, besando su cuello para causarle más placer y de paso algunas marcas para darle una sorpresa a su novio cuando la vuelva a ver.

Eva habló mientras la penetraba para mi sorpresa, de todas maneras no baje mi ritmo y dijo con dificultad algo que me dejó pensando.

—P-porfavor, Voorrr...

—¿Quieres pedirme algo?~

Bese parte de sus mejillas, y soltando una de sus manos tome su pecho y los toquetee.

—Hazme olvidar, solo hoy, por favor —dijo llorando en una mezcla extraña de gemidos de placer y tristeza.

¿Olvidar?, ¿a que se refiere con olvidar?

Meh, puedo pensar luego las respuestas.

Solté mi mano restante y con ella frote el clítoris de Eva, buscando causarle otro orgasmo repentino, con aparente éxito, pues volvió a tener los espasmos frenéticos y su interior aumentaba y disminuía de presión por momentos.

Y poco tiempo pasó hasta que ella se viniera, así que la acompañe, aprovechando nuestra diferencia de altura la tome, acariciando su vientre con una mano y con la otra acomodando su cabeza, la alce un poco y eyacule dentro, sin algún remordimiento o culpa mientras comía su boca en un beso casi sofocante para los dos.

El placer fue duradero y ella correspondió mis cariños en todo momento, ya estaba acostumbraba, me dejaba jugar con su lengua en libertad. Pasados unos segundos más hasta que nos separamos, dejando un hilo de saliva por la intensidad del beso.

Allí fui cuando la mire con precisión,¿siempre había sido tan hermosa?—me pregunté—. Sus ojos eran grandes y de un color rojizo, se veían brillantes, tal vez por las lágrimas que anteriormente soltó, su piel era blanca pero al verla de cerca era apreciable lo perfecta que era, tan fina y limpia, en un color que combinaba de maravilla con el resto de ella.

Ella soltó algunas palabras.

—¿Por qué no fuiste él? —abrí bien los ojos, ante esas palabras.

—Mm... —soltó un quejido y cerró los ojos, se había desmayado.

La dejé en la cama con cuidado y me senté a su costado, sin antes taparla con una manta, se sentía raro, solo quería pasar un buen rato pero las palabras que dijo al final eran tan, tan, ¿tristes?

Me tomé la cabeza un momento y la volví a mirar, no iba a desaprovechar el momento por dudas que no puedo resolver por lo que tomando la sábana me acurruque a su costado. Quería seguir, pero a veces es mejor disfrutar de la compañía de uno que de lo que puede ofrecerte.

Y la noche pasó, no me despegue un solo momento de ella pues su olor era un refrescante aroma de fresa, que por el calor de momento no había notado hasta entonces.

Fue una noche divertida.

...

Desperté por un ruido, y levantándome como siempre hacía me rasque los ojos y la mire, a la gardevoir de la noche pasada, Eva.

—Bueno-

—Me voy, gracias.

—¿Tan indiferente?, ¿pasa algo?

Ella solo miró a un costado mientras se acomodaba su sombrero.

—Esto no se volverá a repetir.

Yo hable aún sentado en la cama, con una leve sonrisa.

—No tienes porque decir eso.

No replico.

—Puedes volver cuando quieras, debe ser difícil lidiar con tanto, los diferentes gastos, el cansancio mental, tantas cosas tareas y poco tiempo, cuando quieras liberarte siempre tendré la puerta abierta para ti.

—Gracias —fue lo único que respondió, sin dirigirme la mirada.

No, se está forzando.

Me levanté de la cama y mientras se alistaba para ir la abrace detrás, pegando mi miembro en su retaguardia ahora cubierta por su vestido. No se opuso.

—Eva, sé que es tu naturaleza ser así, preocuparte por quien no lo merece, culparte de sus desgracias y decisiones, tiene que ser doloroso, por ello no tengas miedo de disfrutar de tu vida de vez en cuando, como dije antes, no debes cargar todo como si fuera tu obligación. Vive por ti misma.

—Tú solo quieres usarme... —me respondió.

—Yo solo soy un patán más, pero te trato como la dama que eres, si fueras mi pareja jamás dejaría que alguien te tomará como ahora, jamás vendería algo que es de mi propiedad solo para poder ahogarme entre drogas.

Ella volteo a mirarme, esperaba alguna palabra, en cambio ella me beso, un beso corto y algo tonto. Cuando se separo me dijo:

—Esto es lo que soy, nunca podré dejar de sentirme así, pero seguramente vuelva, aún así.

Ella tomo aire.

—Te odio, por enseñarme ese sentimiento, en serio te odio... —y empezó a llorar ahora en abundancia.

La tome y le plante un beso junto a un abrazo, fue largo, lo suficiente para sentir como dejaba de soltar lágrimas de sus ojos, una vez llegó a ello me separé, limpiando lo poco que quedaban en sus mejillas.

—No deberías llorar así, ve a donde tengas que ir, sé que lo harás bien, no te preocupes por la deuda ni nada, ya está saldada.

Ella se quedó callada y yo me alejé para vestirme, recogiendo mi ropa que había dejado tirada por el piso.

Una vez cambiado la acompañé a la puerta y la abrí antes de que ella llegara.

—Te veo luego —dije.

Ella se detuvo estando a un paso de salir. Me dirigió la mirada y antes de irse me habló.

—¿Tú eres feliz con lo que eres? —me pregunto.

—No, pero es lo que soy.

—Yo también soy lo que soy —no dije nada, me había atrapado con esa lógica.

—Búscame, estoy segura que volveré a caer como una cualquiera si es por ti, convénceme, hazlo, estaré esperando.

Y se fue, yo me quedé parado en el marco de la puerta, apoyado, pensando en lo que dijo. Cerré la puerta y fui a mi cuarto para tirarme de lleno, posicionando mis brazos atrás de mi cabeza para usarlos de almohadas.

Di un suspiro profundo.

—Mierda, enserio me gusta.

La quería para mí.

Y tenía la oportunidad.

¿Por que esperar?

A veces es mejor ser egoísta.

Tomé mi smartrottom que se encontraba en un mueble cercano y busqué el número de Connor.

Estoy seguro que prestarme a su novia otra vez no será ningún problema para él.

Voy a enseñarle a Eva lo suficiente para que lo dejé, y así tomarla para mí.

Tome aire.

—Será mía.

Y marque su número.

¿H-hola, F-franz?

Fin.

—————

Una historia más terminada, espero lo hayan disfrutado, cualquier error que puedan notar me lo pueden hacer saber con libertad. Sin más que decir, lo quiero lector random.

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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