Final Alternativo • K&M

Summary

No estaba especialmente interesado en algo, tenía la certeza de que su monótona y triste vida sería así por siempre, hasta que Lee Sungmin apareció en su camino, y le mostró un final alternativo.

Genre
Scifi/Romance
Author
𝐕.
Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Primer encuentro


Una foto más y listo. La sesión de fotos por fin llegó a su fin.


—Terminé. Felicidades a los novios una vez más —comentó el joven fotógrafo, acercándose a la pareja de recién casados con una sonrisa dibujada en el rostro. No podía compartir su felicidad, al contrario, envidiaba su felicidad; pero era parte de su trabajo sonreírles a todas las parejas que lo contrataban para capturar el día más dichoso de sus vidas.


—Muchas gracias por tu trabajo, muchacho —dijo el novio, entregándole un sobre con la cantidad de dinero que habían acordado cuando le buscaron—. Le daré tu tarjeta a todas las personas que conozco. Estudia mucho, Cho Kyuhyun.


El mencionado se rio entre dientes cuando su cliente se alejó. No entendía por qué las personas mayores sentían la necesidad de decirle aquella frase a cada estudiante de secundaria con el que se encontraban. Esa petición no cambiaba nada en sus calificaciones o en sus inexistentes metas de vida, y, sin embargo, siempre tenía que asentir amablemente y recibir ese comentario junto con el dinero que le dejaba su pasatiempo favorito sin debatir nada.


Estudia bien. Se repitieron esas palabras en su cabeza. El castaño soltó otra risita mientras caminaba lejos de aquella celebración. Salió con la cámara colgada en su cuello, y lo primero que le recibió al cruzar la puerta principal del lugar fue el terrible frío de invierno impactando directamente contra su rostro. Buscó la bufanda en su mochila y la acomodó en su cuello con premura. No podía permitirse atrapar un resfriado de la nada cuando las bodas estaban a la orden del día en invierno.


Se recargó en la pared del lugar y sacó una caja de cigarros de su bolsillo. Puso uno en sus labios y lo prendió de inmediato. Tenía diez minutos antes de tener que tomar el autobús para regresar a su casa, ahí trataría de hacer sus deberes y cumplir parte de la encomienda que su cliente más reciente le había otorgado. No esperaba ir a la Universidad con sus calificaciones, pero esperaba tener un título de secundaria al menos. No faltaba mucho para poder salir y conseguirlo, así que tenía que aguantar sólo un poco más.


Ese poco más al menos le aseguraba que sus tutores no lo echarían de la casa tan pronto y le daba un par de meses extra para ahorrar más dinero y con ello poder conseguir un lugar decente donde vivir el resto de lo que le quedaba de vida. Secretamente deseaba que no fuera un lapso tan largo, pero al mismo tiempo pedía que fuera lo suficientemente extenso para poder ser el fotógrafo de la boda de su persona favorita.


Esa persona que era la única razón por la que aún llegaba a ese lugar que tenía que llamar casa. Aunque, después de todo, ese lugar también era constante en su vida, y las cosas constantes en su vida le regalaban algo de paz interior mientras trataba de lidiar con el día a día sin camino ni propósito exacto. Tomó el autobús borrando ese pensamiento innecesario de su cabeza y media hora más tarde ya se encontraba en su parada; de ahí caminó diez minutos más hasta llegar a la pequeña construcción de cinco piso que los albergaba en el último.


—Llegué —dijo al entrar, sólo por la costumbre de decir algo. La única persona a la que le importaba su llegada tenía que dormir antes que las ocho, y eran casi las diez. El resto de las personas que vivían con él, no existían para Kyuhyun así como Kyuhyun no existía para ellos.


Subió las escaleras en silencio para no despertar a esa única persona que le importaba. Empujó suavemente la puerta de su habitación, y después de entrar, la cerró con seguro. Guardó su cámara en la caja en la que se la entregaron, y se sentó en el piso, frente a una pequeña mesa que le servía como escritorio. Miró sus pendientes, miró la hora en su celular y finalmente miró a la ventana. Había comenzado a nevar. Afortunadamente fue en el momento en el que estuvo refugiado tras esas pequeñas cuatro paredes verdes.


Hizo un par de operaciones matemáticas que no se le dificultaban en absoluto, escribió algunas anotaciones de una lectura considerablemente larga hasta que el cansancio de todo ese día lo alcanzó. Dejó las plumas ahí y se acurrucó entre las cobijas que tenía, soltó un último suspiro y cerró los ojos para tratar de conciliar el sueño.


Un poco más de seis horas después ya se encontraba en la escuela. El segundo lugar que era constante en su vida. Tampoco había nadie que le importara ahí, y nadie a quien él le importara. Para los maestros no era más que un número en la lista. Amigos: Ninguno, él no era exactamente agradable o divertido, o lo que sea que las personas buscaran en otras para relacionarse. Enemigos: Tampoco tenía. Claramente tampoco era del todo desagradable, era solamente uno más. Aunque eso era si no contaba a los cuatro imbéciles matones que se sentaban en la parte trasera del salón; esos querían problemas con todos, pero no solían fijarse tanto en él después de la última vez que le quitaron su dinero un par de meses atrás.


Era, literalmente un cero a la izquierda; y lo mejor de la escuela era eso.


—Él en serio regresará —mencionó con algo de temor una jovencita que se sentaban delante de él. El resto del grupo no tardó en prestarle atención.


Kyuhyun se puso sus audífonos y trató de ignorar por completo los murmullos a su alrededor. Él. Le tenían miedo a una persona que no media más de un metro setenta y que metía bebidas alcohólicas con sus otros tres compinches en botellas de jugo. Un chico que difícilmente entraba a clases completas, y que disfrutaba causar disturbios pero después negarlo. El peor tipo de persona existente en un ambiente escolar, que no sólo era tóxico por sí solo, sino que trataba de contagiarle algo de eso a los demás. El castaño lo detestaba, justo como todos en el salón; sin embargo no le importaba confrontarlo, justo como a todos en el salón.


El "Él" que los demás temían ver, apareció en la puerta, arrastrando sus pies hacia adentro del salón. Se quedó parado por un momento delante de todos y miró hacia todos los lugares, como si estuviera buscando algo o a alguien. Kyuhyun chasqueó los labios y desvió la mirada. Si ese chico Sungmin estaba buscando nueva víctima, él no sería esa persona. Pero, contra todo pronóstico, sólo camino a lo largo del salón y se sentó en una banca de la parte trasera sin decir nada. Sacó su celular y se entretuvo ahí, dándole oportunidad al resto de sus compañeros de respirar.


Kyuhyun lo miró de reojo por un momento. Le asombraba un poco el hecho de que no hubiera pasado a empujar o insultar a alguien a su paso, justo como lo hicieron sus otros tres amigos al llegar al salón, pero simplemente supuso que eso era consecuencia de la misma razón que lo hizo faltar por varios meses: su accidente. No sabía mucho al respecto, solamente los rumores que se esparcieron como pólvora el mismo día que sucedió: accidente en su motocicleta, lo dejó en coma un tiempo. Tal vez un mes entero antes de tenerlo ahí de nuevo. Aún se le notaban las heridas en el rostro, y el aspecto que generalmente asustaba a los demás no estaba ahí del todo. En realidad, en aquel momento parecía asustado.


El castaño no le creía nada a ese aspecto, sin embargo. Si bien tal vez todavía no se encontraba en las condiciones óptimas, cuando lo estuviera, todo volvería a ser como antes y el matón de Lee Sungmin regresaría al mismo trono auto-impuesto en donde se dedicaba a sacarle dinero a los demás. Lo ignoró por completo cuando el maestro entró.


Y quiso ignorarlo por el resto del día al igual que siempre lo hizo, pero en uno de sus recreos, ese chico y él coincidieron en las canchas de básquetbol. Él caminando y Kyuhyun en las gradas. No pudo evitar preguntarse por qué no se encontraba con sus tres gorilas protectores que sí rebasaban el metro setenta de altura. Estaba completamente solo, caminando sin rumbo fijo y sin notar su presencia aún; situación que no duró tanto cuando se acercó a donde estaba.


Era un buen escondite para Kyuhyun hasta ese momento.


—No deberías fumar —dijo Sungmin cuando pasó a su lado. Kyuhyun levantó una ceja, desconcertado de escucharlo hablar con él, sobre todo de escucharlo decir algo que no fuera ni un poco amenazante. Ese chico siempre se dirigía a todos con superioridad y violencia. Lo hizo aquella vez cuando tomó todo el efectivo que llevaba.


—Lo tomaré en cuenta —respondió Kyuhyun con sorna, dándole otra calada al cigarro que tenía en los labios. Sungmin se detuvo y regresó los pasos que se había alejado para quedarse parado delante de él. La ceja de Kyuhyun volvió a levantarse al verlo.


—¿Tú...me conoces? —Inquirió, cruzando los brazos sobre su pecho. Kyuhyun se rio entre dientes. Era claro que estaba bromeando con él de alguna manera, pero no le tenía miedo de ningún modo. Jamás se lo tuvo incluso estando acompañado por los otros chicos, mucho menos ahora que se presentaba frente a él solo.


La única razón por la que accedía sin demoras en el pasado era porque odiaba pelear, y no era estúpido, cuatro contra uno era una significativa diferencia. Uno contra uno que era más justo, sobre todo cuando él era alto en comparación con Sungmin.


—¿Conocerte? —Preguntó sin entusiasmo—. Lee Sungmin. Eres de mi grado y de mi grupo, es lo que sé de ti.


«También eres un matón imbécil, pero es algo que ya debes saber».


—¿Yo cuándo llegué aquí?


Kyuhyun frunció el ceño y quitó el cigarrillo de sus labios, tirándolo frente a él. Lo piso sintiéndose un poco mal por gastar uno en sólo un par de caladas, pero comenzaba a estresarse del juego que estuviera tratando la persona frente a él.


—¿Es una broma? ¿Soy el nuevo mandadero de su grupo acaso? —Cuestionó, aburrido. —Porque sólo puedes pedirme un par de cosas, no tengo tanto dinero y no me dan mesadas.


—¿Mandadero?


—Sí, ya sabes, quienes te compran toda la comida que quieres con su dinero; pero, repito: No tengo tanto dinero y no me dan mesadas. No creo ser la persona ideal para el cargo, Sungmin, busca a alguien más.


—No, no es eso —exclamó el chico, deteniéndolo cuando hizo el amago de levantarse—. Hablo en serio, sabes que tuve un accidente, ¿no? Aún estoy un poco...confundido por eso.


El castaño lo miró atentamente con suspicacia. —¿Lo estás? No creo que los daños hayan sido tan graves si te veo aquí de nuevo. Y, si estás tan curioso al respecto, pregúntale a alguien más, o a esos chicos que siempres están contigo. Nosotros estamos lejos de ser...amigos.


—Lo intenté —respondió, aún impidiéndole a Kyuhyun irse—. Todos huyen de mí y esos chicos no me dan buena espina.


—Entonces —dijo—, eso debe darte una idea de la clase de persona que eres aquí. Y yo no soy diferente al resto, así que eso te dará una idea de lo que pienso de ti también.


Su inesperado acompañante se quedó completamente callado, momento que aprovechó el castaño para levantarse del lugar en el que estaba y tomar sus cosas para marcharse a la última clase. Sin embargo, Sungmin lo detuvo antes, tomándole la muñeca con algo de fuerza que le recordó a Kyuhyun la persona con la que estaba tratando. Se deshizo de su agarre pero no le huyó a la situación.


—Sí, supongo que comienzas a recordar quién eres —comentó el castaño con desinterés. —Dime qué es lo que quieres en realidad, no tengo tanto tiempo para perderlo aquí.


—Sólo responde la pregunta que hice —dijo, pareciendo más afectado que enojado—. ¿Cuándo llegué aquí?


—A mediados del ciclo anterior —contestó al fin el castaño—. Ahora me voy.


—Espera —pidió ese chico, sin cambiar ni un poco su expresión afligida. Kyuhyun comenzaba a pensar que tal vez estaba drogado. —Dijiste que no eras diferente al resto, pero lo eres. La cantidad de maldiciones que he recibido hoy, te sorprendería bastante, o tal vez no tanto. Quería agradecerte por eso.


—No puedes culparlos ni agradecerme por eso. Eres la persona menos deseable para la clase entera; y yo sólo respondí porque, como te dije antes, no soy diferente al resto. Sé lo qué haces, Sungmin, así que sólo puedo darte lo que quieres para evitar problemas. Es lo que hacen todos. Es el orden que quisiste poner en esta clase desde que llegaste.


—No era yo.


Kyuhyun frunció el ceño. —¿Eh?


—No era yo la persona que...hizo todo eso.


El castaño lanzó una pequeña risita, pero asintió. —Ya veo, el accidente te cambió. Ahora quieres ser diferente y todo eso, pero eso no cambia en nada...


—No, no es así. Te estoy diciendo que yo no era la persona que estuvo aquí.


—¿No eres Sungmin? —Preguntó despacio. Definitivamente se había metido algo y Kyuhyun definitivamente debió haberse ido antes.


—Ahora lo soy. La persona que estuvo antes no lo era.


—Bueno, si eres Sungmin o no, no me importa —contestó el castaño con algo de burla. —Me voy.


Sungmin no dijo nada más y lo dejó ir sin oponerse de nuevo. Kyuhyun se rio entre dientes cuando estuvo lejos de él. Definitivamente no se trataba del Sungmin que vio unos meses atrás quitándole la mochila a un chico, pero claramente sí era Sungmin. El mismo que tal vez al día siguiente le quitaría dinero a él por no seguirle el juego. Hizo una nota mental para meter menos dinero en su mochila y siguió su camino a la clase. Él entró unos minutos después, sentándose en la misma banca.


Kyuhyun lo ignoró por completo de nuevo. Luego notó que ese chico no lucía cómodo con sus compinches que días atrás le obedecían a todo sin chistar. Si Kyuhyun fuera un poco más idiota o incluso algo más agradable se acercaría a él de nuevo para sugerirle que dejara lo que se estuviera metiendo al organismo antes de que él mismo se metiera en problemas con "sus hombres", pero no era ninguna de las dos cosas y Sungmin no le agradaba de ninguna manera.


Cuando salieron de la escuela, Kyuhyun se dirigió a la parada directamente. La mayoría de sus compañeros se quedaban a estudiar, jugar, o entrenar en alguna disciplina, pero él no estudiaba, jugaba únicamente en su celular de vez en cuando, y su único talento era pasar desapercibido. Aunque tal vez también podría incluir la fotografía en eso, pero ningún taller en su escuela era similar a lo que le gustaba. Así que, simplemente, no tenía razones para quedarse, y tampoco tiempo si lo quisiera porque pasaba la tardes buscando eventos que captar con su cámara.


Vio a Sungmin salir antes que él, iba solo, con la cabeza agachada y la mochila bien acomodada en sus hombros. No pudo evitar recordar los sinsentidos que le había dicho antes, no porque los creyera todos, pero al menos uno de ellos era cierto: Él parecía alguien distinto. No la persona que antes miraba a todos por encima del hombro, ni mucho menos la persona que jamás cargaba con algún útil escolar. Y, sobre todo, no era similar al mismo chico que siempre caminaba orgullosamente con sus amigos a un lado.


Lo borró de su mente cuando lo vio tomar un autobús y se sentó él mismo en la parada para esperar el otro. No quería coincidir en el trasporte con él, no le tenía miedo, pero tampoco quería volver a pasar por otra situación rara y absurda como la que pasó antes. Lo mejor era seguir ignorándolo, porque el chico que ese día le habló amablemente, al otro podría dejarle un ojo morado. Y Kyuhyun tenía otros asuntos que solucionar en su vida como para permitirse voltear dos veces a ver a una misma persona.