Nada Común (Mitsuya x Oc)

Summary

Mitsuya x Oc Female Una chica acababa de llegar a Japón sin ninguna expectativa sobre su viaje. Un pandillero viviendo tranquilamente o tanto como su vida se lo permite. La vida de la protagonista cambiará el día que conoce al presidente del club de economía doméstica, no sabe si para bien o para mal, pero cambia. (La historia avanzará lento y será larga, no quiero que simplemente se vean y se enamoren) (De mis primeras historias, estoy aprendiendo a escribir)

Status
Ongoing
Chapters
34
Rating
n/a
Age Rating
18+

I

Viernes 1 de julio de 2005 a las 10:00 p.m. un avión privado con 5 pasajeros, aunque si no contamos a la tripulación serían 2 una adolescente de aproximadamente 15 años y una dama, acababa de aterrizar en al aeropuerto internacional de Tokio en un viaje de aproximadamente 12 horas de Inglaterra a Japón dejando a ambas un tanto cansadas pero felices de haber llegado a su destino.


—Nuestro avión a aterrizado, lista para bajar— menciono la mayor, una mujer de cabello rubio, con un cuerpo esbelto y de estatura baja aparentando unos 30 años a lo mucho pero no siendo su edad real.


—Anna no es la primera vez que viajo a otro país- menciono la más pequeña de edad, cabello azabache, lentes y audífonos negros.


—Solo me aseguraba que todo estuviera bien, es mi trabajo sabe— decía la rubia mientras empezaba a bajar del avión.


—Si lo sé solo, ¿A cuánto queda el departamento de aquí?— dijo siguiendo a la mayor por el aeropuerto.


—Aproximadamente 3 horas en auto pero nos llevará Kaido, dejémoslo en 2—


Un lugar grande pero no muy diferente a otros aeropuertos del mundo, perdió la cuenta de cuántos había visto en su vida después del 15 y cuántos tuvo que ver una y otra y otra vez como es el de su ciudad de nacimiento Inglaterra.


Hedwig Scarlett Myers Wolf.

Hija de dos de las más importantes familias de Europa. Su padre siendo un genio militar y aparte dirigiendo la más grande empresa de tecnología a nivel mundial y su madre siendo una gran abogada y modista dueña de la compañía de moda más reconocida, dirigiendo un buffet de abogados y siendo representante en la ONU como defensora de los derechos humanos.


Sus padres como siempre triunfando en la vida, a su edad ellos ya tenían un carro tres casas dos empresas y ella, queriendo darse de baja de la vida.


—Te perdiste en tus pensamientos otra vez- menciono Anna mientras abría la puerta del auto frente a ella.


—¿En qué momento?—


—Hace unos segundos ahora sube—


Ambas subieron al auto, Anna del lado del copiloto y Hedwig en la parte de atrás. Mientras Anna hablaba con el chófer la joven solo coloco los audífonos de casco en sus oídos y se propuso escuchar música por las dos horas de camino, no tenía intención de saludar al conductor, no por mal educada o algo por el estilo, si no que se veía feliz de por fin hablar con su esposa y vio mal interrumpir el momento.


La chica solo vagaba por su mente, algo que no le gustaba de cambiar de país era el hecho de la escuela, su baja autoestima y ansiedad le complicaba hacer amigos y en general relacionarse con personas, aunque claro solo en circunstancias en dónde era ella misma, después de todo venía de una familia adinerada dónde las conexiones son lo más escencial. En esos momentos dónde reprimía esas emociones y fingía ser la chica más segura y sociable del mundo tomando algo de alcohol para más valor, terminando con ella fumando al final de cada evento importante.


No sé quejaba tenía una vida de lujos y otras riquezas que otros desearían tener pero no ella, a quien engañaba claro que adoraba la situación en la que nació pero a veces era tanto que solo quería desaparecer.


Las horas pasaron en lo que pareció una eternidad en su cabeza que solo pensaba en que haría en la escuela.


—Este es el lugar— dijo Anna bajando del auto, frente a un edificio como de 15 pisos.


—Vaya el abuelo si que se lució— dijo la menor siguiendo como un pollito perdido a Anna.


—Tu abuelo dijo que quería solo lo mejor para su nieta, y esto es lo que tenemos—


Pasaron por un vestíbulo dónde había un policía vigilando desde un escritorio, pasaron de el, caminaron hacia el elevador presionando el número 15.


—El 15 encerio—


—Son órdenes de arriba Hedwig, yo no lo escogí—


Caminaron por el pasillo llegando a la puerta 59 con Anna abriendola, entrando a un lugar algo estrecho pues solo era un cuadro con un mueble rectangular y una puerta impidiendo el paso.


—Aqui es donde debes quitarte los zapatos y dejarlos en este mueble— menciono haciendo lo ya dicho.


—Para que la otra puerta— dijo ya queriendo ir a dormir.


—Supongo que por estetica o comodidad, así nadie te ve quitándote los zapatos o si abres la puerta nadie ve el interior—


Al abrir la puerta del lado izquierdo se observó la sala al lado de esta el comedor, al derecho una puerta que dirigía a un pequeño armario y alado de este la puerta de la cocina siendo más observada por la barra que permitía observarla con algo de detalle.

Un pasillo con dos puertas a cada lado al final otro ¿Pasillo? no lo sabía, dejaba ver un gran ventanal de vidrio que daba a un pequeño parque y algunos edificios y justo una puerta de cristal que permitía el paso al balcón pero antes de ello observó otras dos puertas casi ocultas pues estaban algo al fondo de su respectivo lado.


—Derecha baño, izquierda lavandería y está de aquí es tu habitación— dijo tocando la perilla de la segunda puerta del lado izquierdo.


—Ire a dormir, estoy algo cansada del viaje—


—El desayuno de mañana estará a la misma hora de siempre, que descanse— dijo para dejar a la menor sola.


La cual entro a la habitación realmente teniendo pocas ganas de observarla con detalle, vio una maleta en su cama y al abrirla estaba su ropa y cargador de celular, por lo que rápidamente se cambió tirando todo lo que estorbara en el suelo y acostándose en la cama para dar paso al día siguiente.