El comienzo es difícil
Una peculiaridad altamente poderosa, increíble y de lo mejor para el camino de un héroe, pero...en el cuerpo equivocado, puede llevar a desastres. La evolución del ser humano llevo bastantes años pero la evoluciones de las peculiaridades no tanto, con el tiempo el cuerpo humano evoluciono junto con los quirks o al menos la mayoría, era mínima la cantidad de personas que nacían con un don fascinante pero su cuerpo no fue lo suficiente y termino quedando en eso un don fascinante en un cuerpo inútil.
Y como si no fuera eso suficiente las personas que aún nacen sin un don aún existen, que pasa si juntamos a personas sin un quirk junto a las que no pueden usarlo...
nada, absolutamente nada pasaría, pero que pasa si juntamos a esas personas con las que si tienen un don y pueden usarlo, ya sea bueno o malo, funcional o no.
Rechazo
Cómo si les diera vergüenza pertenecer a la misma rama evolutiva cuando es obvio quienes son los que aún les falta crecer y madurar.
Una joven de cabello rubio caminaba tranquilamente por la acera, tenía los audífonos puestos con el volumen a todo lo que da, incluso bailando un poco mientras caminaba, su uniforme indicaba que iba a la escuela o solo que haya decidido pararse a las 7:00 de la mañana a presumir su ropa y cargar su mochila llena de libros. Mientras más se acercaba a su destino más alumnos podía observar, pero lo que más destacaba era como las personas se alejaban de ella y lo que quiere suponer que son susurros sobre ella pues no estaba escuchando nada.
Una vez en su salón de clases las cosas no fueron muy diferentes, solo que está vez podía escuchar lo que decían de ella.
"Aún no entiendo porque viene a la escuela"
"Una falla como ella no debería estar aquí"
"Ojalá y desapareciera, mejor que se muera"
—Oye estúpida— una voz masculina llamo la atención de la chica —Si la inutil—
—Ocurre algo Yamamoto— respondió sin ganas la rubia.
—Si ocurre todo ¿Porque viniste a la escuela? acaso no te ha quedado claro que nadie quiere a una abominación de compañera—
—Acaso ves que me importa, yo vengo a la escuela porque quiero y puedo—
La pequeña charla se vio interrumpida debido a que el profesor entro al aula y aunque de mala gana y con algo de temor los alumnos tomaron asiento, pero algo curioso era la forma en que la chica tenía tres asientos vacíos a su alrededor. Las clases transcurrieron con normalidad, no había pasado nada interesante hasta la hora de salida donde la joven caminaba hacia la puerta antes de ser arrastrada por dos de sus compañeros, llevándola atrás de unos salones que rara vez se usan y ahí estaba otro chico.
Una vez la soltaron está se acomodo la ropa
—Sabia que eras un cobarde Yamamoto, pero tres niños contra una pobre chica—
—Guarda silenció, te crees demasiado cuando no eres nadie— hablo una voz femenina.
—Pero si es la puta de Yamamoto— una cachetada la hizo retroceder un poco —Que te trae por aquí Kobayashi y dónde está Yamamoto—
—Me enteré lo que le dijiste a mi novio y por supuesto no me iba a quedar quieta ante el insulto de alguien sin un quirk—
—Pues déjame decirte que si tengo una peculiaridad, que no la pueda usar es muy diferente mi estimada compañera—
—Agarrenla muchachos—
Dos chicos la tomaron de un brazo cada uno mientras el otro tronaba los dedos y levantaba el brazo listo para atacar, pero antes de que pudiera lanzar el golpe una imagen se produjo dentro de la mente de la chica moviendo la cabeza a la izquierda evitando el puño, sintió como la fuerza en su brazo derecho era reducida utilizando ese momento para zafar su brazo y golpear la cara del que sostenía el izquierdo.
Ahora completamente libre otra serie de imágenes pasaron por su mente, esquivo un golpe tras otro hasta que pudo dar una fuerte patada en las partes bajas de su contrincante quien empezó a retorcerse de dolor en el suelo, ante esto los otros dos empezaron a caminar hacia ella, nuevamente las imágenes en su cabeza la ayudaron a evitar los golpes. Solo Kobayashi seguía de pie mirando pero no a ella sino detrás, cuando volteo la mirada vio a Yamamoto bastante enojado.
El chico empezaba a correr hacia ella con un brazo en alto y un puño cerrado, la imagen en su mente apenas empezaba a aparecer pero de un momento a otro la imagen se distorsiono y con ello llegó un fuerte dolor de cabeza seguido de un dolor en el estómago proporcionado por el puño de Yamamoto. En este punto no sabía si sostener su cabeza o su estómago.
—No me gusta golpear niñas— escucho a Yamamoto.
—Pero a mi sí— dijo Kobayashi.
Con un gran dolor de cuerpo, el uniforme sucio y cansancio la rubia caminaba a casa, eran aproximadamente las 5 de la tarde y debía apurarse a llegar a casa si no quería que sus padres la vieran así, cubierta de tierra y algo de sangré.
Una vez en su casa bañada, cambiada y con el uniforme secándose después de ser lavado se encontraba tirada en su cama mirando el techo pensando en lo que había pasado hace poco, le habían dado una paliza.
Llevo su mano a su frente —Maldito te activas cuando menos me importa pero una vez que te necesito te cuatrapeas—
Cómo si fuera una respuesta su cabeza empezó a doler más, girandose un poco hacia el mueble del lado derecho de su cama, tomo el bote de pastillas que tenía encima y tomo una, en unos segundos sintió su mente adormecida cómo si ahora su cerebro fuera de algodón y solo quedó mirando el techo nuevamente solo que está vez no tenía ningún pensamiento en mente. La voz de su madre había echo que reaccionara, su cerebro aún no despertaba del todo pero definitivamente se sentía menos estúpida que hace 10 minutos.
Salió de su habitación y solo dió como 5 pasos cuando ya se encontraba en la sala, otros 5 pasos y ya se encontraba en la cocina sentándose en la pequeña mesa que había ahí, era un departamento pequeño pero era lo suficientemente amplio para que vieran tres personas y ese era su hogar.
—Tomaste tu medicamento— hablo su madre —Kasumi respóndeme—
—Perdon estaba pensando, me lo tomé hace como 15 minutos—
Su madre le dió un beso en la frente para después empezar a poner los platos en la mesa.
La rubia caminaba por la calle, el sol se había ocultado hace un rato pero no sé encontraba muy lejos de su casa solo a una pocas cuadras, en el momento que miro unos pequeños escalones que dirigían a una puerta azul, entro al lugar.
—Papá, mamá me dijo que ya te llevará a casa y si te niegas no habrá cena para tí— Kasumi camino por el lugar, había varias herramientas en el suelo —¿Papá?—
Un hombre salió de debajo de un auto, su ropa manchada de aceite al igual que su cara pero lo más resaltable eran sus ojos azules y cabello rosa.
—Tu madre si que es impaciente no creés— dijo mientras pasaba sus dedos por el cabello de su hija —Tomaste tu medicina cuando regresaste de la escuela—
—Si lo hice— se inclino un poco más al toque del hombre mayor —Que tiene ese auto—
—Nada importante, le estaba cambiando unas piezas ahora solo falta que le revise el motor—
—¿Puedo hacerlo?—
—Ya cenaste o comiste algo—
—Si—
—Todo tuyo—
El hombre caminaba hacia la puerta pero antes de que pudiera ser abierta volteo a ver a la joven.
—Cuando te de sueño me hablas para que venga por ti—
—Si papá—
No quiso mencionarlo, tampoco quiso verlo pero no podía evitarlo, cuando vio los ojos de su padre pudo ver miedo, aunque en este punto ya era algo normal lo seguía odiando. Colocándose un mandil para no ensuciarse abrió el cofre del vehículo y varias flechas con nombres al igual que un círculo rojo aparecieron.
Quirk: Análisis y aplicación de datos.
Consiste en poder poner en práctica todo lo que ya se ha aprendido ya sea por haberlo visto, leído o escuchado, el cerebro asocia todo lo que el portador ya sabe y lo explica como si de un programa se tratase.
Después de jugar un poco finalmente logro que todo estuviera en verde acabando en solo 30 minutos, y aunque quisiera regresar a casa sabe que debe dejar a sus padres descansar, quitándose el mandil y tomando las llaves de la puerta salió a la calle sin rumbo. Las calles vacías, luces tenues y el frío de la noche eran bastantes relajantes pero inquietantes no sabía si calmarse y disfrutar o correr de regreso, el sonido de susurros y ruidos extraños captó su atención.
"Ruidos extraños en medio de la noche, no me gustaría interrumpir su diversión" fue su primer pensamiento por lo que dió media vuelta para volver por dónde vino.
—¡AYUDA!—
—¡Callate maldita! aunque igual nadie te va a escuchar—
Kasumi se encontraba ahí parada, su corazón latía bastante rápido y su mente trataba de asimilar la información lo más rápido que podía, pero con el ligero pánico y el medicamento de milagro recordaba en donde estaba parada. Su línea de pensamientos fue cancelada con una punzada en la cabeza que le hizo cerrar los ojos de dolor pero al abrirlos había unas grandes letras rojas.
CORRER
Quien era ella para desafiar al sistema...si no fuera porque un llanto y más ruidos extraños salieron del callejón, estando a solo pasos de ese lugar dónde podría estar ocurriendo una violación o a pasos de salir corriendo para estar lo suficientemente lejos y llamar a la policía sabiendo que cuando llegaran sería demasiado tarde...que suerte que nunca le ha gustado seguir indicaciones.
—¿Cuál es su emergencia?—
—Calle xxx número xxx es una emergencia por favor vengan rápido—
Guardando su teléfono en su bolsillo , sabiendo que ya había perdido el elemento sorpresa pero ahora nada de eso importaba. En segundos su mente se actualizo causando que está le señalará objetos que ni siquiera había visto.
"Roca"
"Botella de vidrio"
Corrió hacia el callejón y levantó ambos objetos en el camino, pronto vio a una mujer con la ropa rota y un hombre con apariencia de animal viendo en su dirección, arrojo la roca a su cabeza con toda su fuerza atrayendo su atención y aturdiendolo al mismo tiempo, se escondió entre la oscuridad.
—No esperaba encontrar un cerdo, literalmente—
—¡Ahg! Maldita mocosa ¡Este no es asuntos de niños! aunque si gustas puedo empezar contigo primero—
El hombre dejo a la mujer y se acercó a donde estaba Kasumi, las imágenes en su cabeza hicieron aparición y cuando trato de tomar su cuello ella dió un paso hacia atrás, impulsandose un poco dió una patada en el estómago y después rompió la botella en su cabeza. El cerdo fue aturdido pero solo por segundos, lo único que había logrado era enojarlo más, una advertencia le llegó, el intentaría atraparla en sus brazos para después aplastarla, su única salida era una rodada hacia enfrente, girar 90° y dar una patada en la columna.
Bastante sencillo pero la cosa es que aunque su mente sepa que hacer no significa que su cuerpo lo haga, una cosa es decirlo y otra hacerlo. Arrojándose al suelo y pateando la espinilla del hombre fue lo que mejor pudo hacer, no era lo que quería pero fue lo suficiente como para tirarlo, mirando en varias direcciones vio el bolso de la mujer a un extremo del callejón y unos ladrillos al otro extremo tras esperar milésimas de segundo ya había creado un camino.
Correr hacia el bolso y arrojar el pedazo de madera que estaba a centímetros de el que ni siquiera había visto, correr hasta el otro lado y colocar los ladrillos en la bolsa. Eso era algo que definitivamente si podía hacer y aunque la madera no golpeó al hombre como quería fue lo suficiente para causarle un corte profundo bajo el ojo dándole más tiempo por el dolor.
Una vez todo listo con el contrincante acercándose peligrosamente a Kasumi, giro un poco la bolsa en círculos y cuando el círculo en su mente se puso en verde lo arrojó a la cara de ese cerdo quien finalmente quedó noqueado. Sin siquiera poder soltar un suspiro de alivio el sonido de la policía se escuchaba cerca por lo que sin pensarlo dos veces la chica empezó a correr lejos de ahí no sin antes mirar a la víctima quien estaba llorando pegada a la pared del callejón.
A pesar de que el aire quemaba en sus pulmones y el dolor que sentía por haber corrido durante tanto tiempo, no pudo y no quiso detenerse hasta llegar al taller de su padre, con la puerta cerrada a sus espaldas se permitió caer al piso completamente de cara y sin meter las manos, rodó sobre su espalda para poder ver el techo no sabía que hacer o pensar, hubiera sido bueno que la joven oji azul tuviera un espejo cerca así podría ver la gran sonrisa que tenía en el rostro.