Desconocidos
Recomiendo escuchar mientras leen: Huapango de Moncayo, de preferencia la versión dirigida por Alondra De la Parra.
2015 6:30 PM.
La música de orquesta resonaba en ese gran resintió histórico. Los músicos elegantes hacían sonar sus instrumentos con exactitud y perfección, el director le daba algunas miradas a una chica rubia con mala cara; si, su novia, seguramente se habían peleado.
Una pequeña movia sus pies que colgaban de la silla al ritmo de la música, mirando fascinada de ver todo este enorme ensamble, su madre a su lado feliz de ver el disfrute de su pequeña y a su vez disfrutando también ella de la música.
Un contrabajista, atento a su partitura, tocando de manera apasionada y esa forma tan peculiar de moverse al marcar un ritmo.
Que escena tan tranquila en el disfrute de las notas de Moncayo, tan contrastante con el desastre que en unos años vivirán.
2024 3:20 PM
Era una tarde aburrida y tediosa, calurosa y sin chiste, Lara miraba la carretera con hastío mientras su madre iba manejando atenta al camino. La ojimiel suspiró.
- Má - canturreó. A lo que Kenia, su madre respondió con un sonido nasal dando a entender que tenía su atención - ya se que quiero de cumpleaños.
Kenia miró de reojo a su hija y sonrió - ¿y que es lo que quieres? - continuó atenta al camino
Lara se revolvió en su asiento - ¡llévame a un concierto de orquesta! Prometo no pedir fiesta, ni salidas, ni otros regalos, solo te lo suplico ¡Por favor, por favor, por favor, llévame a un concierto de orquesta!
Ruido en aquella escuela, y el a mitad de una clase ¿Cómo podía salvarse de eso si Enzo el era el maestro?
-No, no, nena - dijo con dulzura pero algo cansado - tus deditos índice y anular, están mal colocados, el sonido suena sucio. Pon atención - Caminó y tomó su contrabajo tocando lo que se le dificultaba a su alumnita, quién lo miraba con atención - ¿Lo ves? - dijo dejando de tocar y miró el reloj - Muy bien, nena, acabamos por hoy, de tarea sigue practicando la lección ¿De acuerdo? - la nena asintió y el le ayudó a guardar el instrumento en su estuche.
Cuando la niña salió del aula aquel maestro se sentó en una silla y suspiró miró el reloj y se pasó la mano por la cara - Carajo, bueno creo que hoy tampoco comeré. - murmuró - guardo sus pertenencias, salió del salón y se dispuso a caminar hasta su camioneta mientras contestaba una llamada.
- Lo sé, ya sé que voy tarde - dijo apurado - ay, por favor hermano, solo dile al director que me demoro unos 20 minutos - se apretó el puente de la nariz mientras continuaba caminando - bien haré lo que pueda... Y oye ¿Marcela está ahí ya? - sacó las llaves de su camioneta y abrió su amplia cajuela acomodando su contrabajo - Ay lo más seguro es que me reclame por llegar tarde o por cualquier cosa que se le ocurra... Muy bien, te veo en un rato. Ciao.
Encendió el motor y dejó que el aire acondicionado le pegara en la cara. Aflojó un poco el nudo del cuello de la camisa y se quedó en silencio, con la cabeza recargada contra el respaldo, los ojos cerrados y las manos sobre el volante.
Cinco segundos. Solo cinco segundos para respirar.
Pero el celular volvió a sonar, era su esposa, Marcela. Lo miró, negó con la cabeza y contestó con un seco "ya voy". Colgó sin esperar respuesta, dio un golpe suave al volante y murmuró:
- Un día de estos, me voy a largar sin avisar... solo por curiosidad.
Metió primera y arrancó, perdiéndose entre el tráfico de la ciudad.