Not so innocent - KOOKMIN BOYPUSSY

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Summary

< Segunda parte de VIRGIN > * PSEUDO INCESTO! * boypussy, chico con vagina * lenguaje explícito y exagerado (te puede dar cringe) * sexo poco realista * diferencia de edad (jimin 19 y jk 40) * relación padrastro - hijastro * no acepto copias, ni adaptaciones, ni nada parecido. * no apto para menores de edad, lenguaje vulgar y sin filtros. Lees bajo tu propia responsabilidad.

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Chapters
3
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5.0 2 reviews
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18+

Daddy, I want it all...

Jeongguk, ¿podrías llamar a jimin a cenar, por favor? —Jangmi, su esposa y madre de jimin, pidió amablemente mientras terminaba de cocinar la cena, al mismo tiempo que él preparaba la mesa.


—Claro, ahora regreso —Contestó de la misma forma, amable y monótono, subiendo hasta la habitación de su hijastro.


Desde ese sábado en el que le había quitado la virginidad a jimin, no habían podido parar de follar. Lo hacían en cada rincón de la casa cada vez que la madre del rubio no estaba, y ya se había convertido en una rutina. Simplemente amaban el sexo con el otro, eran demasiado compatibles y su química era inegable.


A ambos les gustaba el sexo sucio y duro, lleno de fetiches que poco a poco iban descubierto con el otro. El cambio de jimin desde el primer día que habían tenido sexo a comparación de ahora había sido drástico. Había pasado de ser un chico inocente e inexperto, a aprender en tan solo unos días a hacerle unas mamadas perfectas, tomando su verga no solo en su coño sino que también en su boca, hasta el fondo y sin problemas.


Ahora era mucho más descarado y coqueto, tenía una idea más clara de lo que quería y como lo quería, sin embargo conservaba parte de la inocencia que le daba ese encanto tan sexy y seductor, como una fruta prohibida, tan dulce y pecaminosa. Hace tan solo unas semanas, jamás se hubiese imaginado que ese niño apenado que se había tapado sus lindas partesitas por miedo a no gustarle sería tan descarado y fetichista.


Llegó hasta la puerta del rubio y de inmediato, pudo percibir el sonido de bajos gemiditos más el inconfundible sonido de un vibrador. Había sido un regalo de su parte para cuando tener sexo les fuese imposible, y el rubio estuviese necesitado de más que sus simples y cortos deditos.


Sabiendo entonces que su niño estaba usando el regalo que le había dado, abrió lentamente la puerta, encontrándose con la pecaminosa imagen de su hijastro desnudo cubierto por sus sábanas, con luces tenues de diferentes colores alumbrando el brillo del sudor en su piel. La mano de su pequeño rubio se movía bajo las sábanas una y otra vez, metiendo el juguete vibrador adentro y afuera de su delicioso coñito húmedo, creando un excitante sonido de chapoteo.


—Mira nada más lo que tenemos aquí... —Jeon sonrió lascivo al mismo tiempo que entraba a la habitación, llamando la atención de jimin com cada paso que daba.


—J-jeonggukie, a-ayúdame~ —El rubio rogó al escuchar la voz ronca de su papi, girando su rostro hasta que sos suplicantes ojitos azules hicieron contacto directo con los oscuros del mayor.


—¿Quieres que te ayude amor?, ¿quieres que papi te lleve hasta el final? —Jeon preguntó con la verga dura entre sus pantalones, tan lista y erguida para follar al menor.


Lástima que en ese momento no pudiesen hacer lo que tanto deseaban, pero definitivamente jeon ayudaría a su niño consentido.


Jimin asintió con furor, moviendo el dildo con más ímpetu en su interior, ansioso al ver al mayor acercarse poco a poco a su cama.


Jeon retiró las sábanas del cuerpo del rubio, y de inmediato, sus ojos se dirigieron a la vagina del rubio, tan dilatada y húmeda, recibiendo el gran dildo que vibraba sin parar una y otra vez en su interior. Con delicadeza, reemplazó la manita de jimin que movía el dildo con la suya, más grande y ágil, y comenzó a penetrar el agujero rojizo con precisión y fuerza, frotando el clítoris hinchado con su mano libre.


Jimin chilló excitado al sentir la rapidez con la que el dildo entraba en su coño, como vibraba y le estimulaba su punto g tan bien. Jeon lo veía desde arriba como si quisiese comerlo, y aunque lo deseara con todas sus fuerzas, sabía que en ese momento no era posible.


Debían ser rápidos si no querían levantar sospechas.


Tenían suerte de que la casa fuese grande, porque sino, los escandalosos gemidos de jimin se escucharían hasta la cocina.


Jeongguk no tuvo que hacer mucho más, solo un par de embestidas más y jimin se vino con un escandaloso squirt en todo su abdomen, gritando sobreestimulado cuando le metió el dildo un par de veces más en su agujero. Con delicadeza retiró el consolador del lindo hoyo húmedo, haciendo a jimin suspirar entrecortado. Apagó el dildo de color rosado y le dio un pequeño beso a jimin en su clítoris, haciéndole suspirar.


—Ya está la cena, necesito que bajes lo antes posible amor —Jeon habló limpiando su mano en las sábanas del menor, tratando de esconder su erección para poder bajar tranquilamente.


Su lindo niño asintió aún aturdido y él salió de la habitación rumbo a la cocina, con su erección ya más calmada.


—Dice que viene en un momento, no quiso decirme porqué —Mintió al llegar con su esposa, recibiendo un asentimiento por parte de esta, ignorante a las cosas que pasaban entre ambos.


El rubio bajó unos minutos después vestido con un pantalón de chandal negro y un suéter blanco, como si nada hubiese sucedido, como si no se acabara de venir gracias a las manos de su padrastro.


Todos se sentaron en la mesa y comenzaron a comer, manteniendo una plática casual y banal, como lo hacían cada noche.


—¿Qué fue lo que hicieron este fin de semana, chicos? —Jangmi preguntó de manera casual, comiendo de su cena sin inmutarse ante el semblante nervioso que jimin había adquirido.


—Ah pues...


Y es que la pregunta era tan simple de responder: habían follado hasta la saciedad, una y otra vez hasta cansarse. Pero eso no se lo dirían a la madre de jimin.


Por obvias razones no podían decir lo que en realidad habían hecho, así que jeon respondió la pregunta agilmente antes de que jangmi sospechara cualquier cosa.


—Jugamos un videojuego que jimin acaba de comprar, el de las peleas que no te gusta


—Oh ya sé cual, es horrible ese juego, ¿como es que les gusta tanto?— La madre del rubio comenzó a quejarse del violento juego de peleas que jamás jugaron, desviando nuevamente la conversación.


Jimin suspiró aliviado y con una mirada le expresó a Jeongguk su gratitud, continuando con la conversación que su progenitora había comenzado.


Jeon intentó escuchar a la castaña, sin embargo, su mente de desvió rápidamente a lo que en realidad habían hecho ese fin de semana pasado. El sexo había estado tan rico y sucio con jimin que todavía podía recordar cada uno de los sucesos con lujo de detalle, desde la deliciosa comida de culo que le había dado al rubio, hasta la follada salvaje que le había dejado las piernas temblando. Cada vez era mejor que la anterior, y no podía esperar a hacer lo que habían acordado la primera vez. Ya había conseguido el lubricante adecuado, y si todo salía como quería, ese mismo fin de semana le follaría el culo a su lindo rubio.


La cena acabó no mucho después, él subió junto con su esposa a su habitación compartida y jimin se despidió de ambos para dirigirse a su cuarto. Una vez se había preparado para ir a dormir, apagó la lámpara y se metió a la cama junto con Jangmi, recibiendo un escueto "buenas noches" por su parte.


Era en ese momento de la noche, donde se ponía a pensar en lo que estaba sucediendo, la rutina que llevaba desde hace un par de semanas de mentirle descaradamente a la castaña.


Era cierto que entre él y ella no había amor, más que todo era una relación de beneficios económicos y, en su momento, sexo. Era un acuerdo mutuo que habían hecho, estar casados un par de años para obtener beneficios para sus respectivas empresas y luego separarse. Apesar de todo, sabía que lo que hacía estaba mal, acostarse con el hijo de su esposa no era lo más respetable que podía hacer. Sin embargo le había sido imposible detenerse una vez había empezado, era imposible controlar su deseo cuando el rubio era todo lo que había soñado.


No podía esperar a que esos dos años se cumplieran y él y jangmi pudiesen separarse.


<<<>>>


Jangmi salió ese viernes por la tarde hacia el aeropuerto, despidiéndose de jeongguk en la entrada de su casa luego de despedirse de su hijo quien nadaba en la piscina, disfrutando del aire fresco de verano.


Jeongguk se aseguró de dejar la puerta cerrada antes de entrar nuevamente a la casa, dirigiéndose al patio trasero, donde su hijastro esperaba.


Realmente, a ese punto de su relación con el menor, no debería sorprenderle nada, pero cuando salió al área de la piscina lo que menos esperó fue que jimin estuviese en una de las sillas reclinables de playa, tomando el sol tenue de la tarde completa y absolutamente desnudo, con el aceite bronceador brillando pecaminosamente en su piel.


El pequeño rubio quitó sus lentes de sol de sus ojitos azules, acomodándolos en su cabeza mientras le sonreía con malicia al mayor, admirando su deliciosa erección ya erguida resaltando en sus pantalones de chandal.


Jeon no mentía cuando decía que jimin tenía el cuerpo más hermoso que había visto jamás. Era tan esbelto y curvilineo, con esa cintura estrecha que poco a poco derivaba en unas lindas caderas redondas y muslos regordetes. Su abdomen era plano, y si seguías bajando te encontrabas con su hermoso monte de venus, tan sexy y abultado, sin un solo vello que lo adornara.


Se acercó hasta estar frente al menor, quien seguía sonriendo de manera lasciva.


—¿Qué crees que haces? —Preguntó con la voz ronca, tan excitado y con unas ganas tremendas de follarse a jimin ahí mismo.


—Pues tomando el sol ggukie, ¿te quieres unir? —Jimin insinuó pícaro, pasando toda su manita por el abdomen cubierto de su papi, tan lento y seductor hasta llegar a su prominente y dura erección.


—Mmh creo más bien quiero tomarte a tí, bebé, ¿por qué no abres esas sexys piernas para mí y me dejas comerte? —Jeon persuadió descarado y seductor, inclinándose hasta besar suavemente los labios del rubio.


—S-si papi, cómeme por favor —El menor no lo dudo ni por un segundo, abriendo sus piernas de par en par.


Gimió cuando el azabache se posicionó en medio de sus muslos y lo atrajo hasta su rostro, dejando sus piernas apoyadas en sus hombros fueres, totalmente expuesto ante él.


Jeongguk acercó su nariz a la vagina ya húmeda del rubio, aspirando todo el aroma del delicioso flujo que ya había comenzado a escurrir, un olor tan divino y dulce que juró que podría venirse ahí mismo. El olor de jimin era tan adictivo que podía recordarlo cada vez que se alejaban, anhelando volver a sentirlo y probarlo y nunca perder el privilegio de hacerlo.


Cuando tuvo suficiente de ese embriagante aroma, dio la primera lamida en el coño de jimin, tan prolongada y húmeda que su hijastro gritó desesperado por más. Los deliciosos labios interiores se derretían contra su lengua como mantequilla en el calor de verano, tan suaves y resbaladizos gracias a la cantidad tan abundante de flujo que producía por la excitación acumulada en su cuerpo.


—P-papi papi~ me la chupas tan rico, ¡quiero más! —jimin chilló desesperado, escurriendo tanto de su flujo que la silla bajo su cuerpo se manchó.


Lo siguiente que sintió fue una fuerte palmada encima de su vagina gracias a la pesada mano de su papi, soltando un pecaminoso gemido cuando el delicioso escozor se extendió por toda la piel recién golpeada. Otra palmada, un poco más fuerte que la anterior, impactó en su coño rosado, haciendo que pequeñas gotitas de flujo volaran por los aires, manchando su abdomen y el rostro del mayor. Inevitablemente otra descarga de su espeso flujo se escurrió a borbotones fuera de su vaginita, llegando hasta su ano rosa, tan necesitado y sensible como su coño.


No pasó por alto la mirada sombría de excitación que su papi le dirigió, sintiendo como la lengua de este volvía a atacar su coño y ahora, también su ano.


—S-si papi~ así~ ¡me comes tan rico papi! Quiero más~ —Rogó completamente desesperado y excitado, amando la sensación de la experta lengua del mayor comenzar a penetrar ambos de sus agujeros, dilátandolo poco a poco.


—Eres tan malditamente delicioso bebé —Jeon espetó, dando otra dura palmada en el coño de su niño —Tan rico y adictivo, podría pasarme toda la noche comiendo tu deliciosa vagina y ano


Sin más siguió con su trabajo, chupando desde el rosado ano hasta el clítoris del rubio, succionando tan bien encima de esa linda bolita, que no tomó mucho tiempo para que jimin se viniera, tan escandaloso y vulgar como siempre, con un prolongado squirt que mojó su rostro y un gemido agudo y necesitado.


—¡Ah papi! Q-que rico me chupas, ¡mi vaginita se siente tan rica! —El rubio gimió cuando el mayor dio la última lamida en sus genitales, admirando estos con lujuria.


—Amo comerte tus partesitas de princesa amor, no sabes lo mucho que me encanta tu sabor —Jeon admitió excitado, delitándose con la perfecta imagen del área intima de su niño.


Para ver esa obra de arte con más claridad, subió las piernas de jimin hasta que los muslos chocaron con su pecho, quedando bien expuesto ante sus ojos. Murió de la ternura cuando las mejillas de su nilo se colorearon de rosa, dirigiéndole una sonrisa pícara. Regresó su mirada a la rica conchita de su niño, que había quedado tan roja y húmeda gracias a las palmadas, aún escurriendo pequeñas descargas de ese delicioso flujo. Más abajo, el pequeño ano rosado se contraía suavemente gracias al reciente orgasmo, muy levemente dilatado pero lo suficiente para que él pudiese meter la punta de su dedo pulgar, sacándole un grito a jimin.


—Prepara tu delicioso ano para mañana amor, te lo follare muy rico como lo habíamos acordado. —Dijo contundente, moviendo su pulgar en círculos dentro del pequeño esfinter, sacándole más gemidos al menor.


—¡S-si papi! No puedo esperar~ —El chico sollozó emocionado, asintiendo frenéticamente.


No podía esperar para ser profanado por la gorda verga de su papi, ahora en su lindo y necesitado anito.


—Ahora bebé, quiero que me la chupes ¿por qué no vienes conmigo adentro y terminamos con esto de una vez por todas?—jeon se incorporó, mostrando su dura verga aún dentro de sus pantalones.


Jimin asintió risueño y se dirigieron a su habitación, donde le hizo una deliciosa mamada a su papi, tomando la verga erguida hasta su garganta, gimiendo excitado al tener al mayor dentro de su boca.


Esa noche follaron como cualquier otra, con la promesa de que al día siguiente tendrían una deliciosa sesión de sexo anal, duro y sucio como les gustaba.


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Jimin había despertado esa mañana con jeongguk abrazando su cintura luego de la rica cogida de la noche anterior, teniendo una ronda de sexo matutino que le había dejado las piernas temblando, tan delicioso y placentero como siempre.


Jeon se había ido a duchar a la habitación principal mientras que él se quedó un rato más entre las sábanas, aún tan sensible y tembloroso, bien follado y satisfecho.


Y es que todavía podía sentir la verga de jeongguk follándolo sin piedad, entrando una y otra vez en su sensible interior, estirándolo tan bien. Con delicadeza abrió las piernas, dirigiendo su pequeña manita a su vaginita recién usada y dilatada, húmeda con una combinación de su propio flujo y el semen de su papi.


Se le hacía demasiado excitante estar así de abierto y con todo el interior de su coñito manchado por la esencia del mayor, tan sucio y prohibido como su relación. Sin poder contenerse más introdujo dos de sus deditos adentro de su irritada conchita, gimiendo al sentirse así mismo todo cálido y acogedor.


Comenzó con un movimiento rápido de adentro hacia afuera con sus dedos, escuchando el delicioso chapoteo que su mojada concha producía. No era nada comparado con los dedos o el pene de su papi, pero se sentía tan bien darse placer así mismo que no tomó demasiado tiempo para que se viniera, aún sensible y sobreestimulado por el orgasmo anterior.


Un squirt salió disparado de su conchita, mojando las sábanas con las que seguía cubierto y empapando sus piernas. Con cuidado sacó sus dedos de su vagina, tan satisfecho pero con tantas ganas de seguir cogiendo con jeon. Se dijo así mismo que debía descansar y ser paciente, porque esa misma noche seguirían con la pasión e intentarían lo que tanto anhelaba.


Se levantó de la cama y con cautela llegó hasta la habitación principal, entrando al baño en donde jeon seguía duchándose. Entró a la ducha junto con él y terminaron bañándose juntos, entre besos y caricias que cada vez se hacían más usuales entre ambos.


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El sábado pasó tranquilo entre ambos. Luego de salir de la ducha comieron algo juntos. Después, jimin salió con algunos amigos mientras jeon se había quedado en la casa trabajando, una rutina normal entre ellos que se había repetido hasta que ese característico día sábado lo cambió todo.


Jimin regresó a casa pasadas las 6 de la tarde. Saludó a jeongguk con un besito en los labios, quien seguía trabajando en su oficina, y subió a su habitación. Emocionado, se desnudó para meterse a la ducha, preparándose para lo que jeon tenía planeado esa noche. Admiró su cuerpo desnudo frente al espejo de su baño antes de entrar a la ducha, acariciando sus curvas con admiración.


Entendía porqué le gustaba al mayor, realmente era un chico bonito, y tenía un cuerpo hermoso y curvilineo. Su piel clara estaba cubierta de marcas de amor que su papi había dejado. Desde las marcas de dedos en su cintura y caderas, hasta los diversos chupetones que comenzaban en su cuello y bajaban hasta su pecho. Su fantasía se había cumplido, jeon estaba completamente encantado con él y le gustaba follarlo siempre que fuese posible.


Al principio se había sentido culpable por lo que estaba haciendo, literalmente se estaba acostándose con el esposo de su madre. Pero luego de comunicarle su inseguridad a jeon y decirle que lo mejor era que dejaran de hacer lo que estaban haciendo, este le explicó que ese matrimonio no estaba construido a base de amor, y que en algunos meses más ellos se divorciarían. Lo que le había dicho su mayor le hacía sentido, ya que las cosas habían sido tan repentinas y sorpresivas la semana en la que su madre se casó.


Una vez pudo sentirse más tranquilo acerca de la situación, pudo comenzar a actuar de manera más libre y descubrir su sexualidad junto con su papi, quién le hacía sentir tan deseado y hermoso cada vez que se acostaban. Poco a poco había ido dejando su faceta de niño virgen atrás y comenzaba a entender lo que más le gustaba, aún incluyendo parte de su inocencia nata al pedir las cosas y hablarle al mayor.


Salió de sus pensamientos cuando recordó lo que tenía pendiente por hacer, entrando a la ducha y encendiendo el agua caliente, lavando su piel con delicadeza y extremo detalle. Se lavó su lindo anito con cuidado, dejándolo limpio y perfecto para ser profanado por la polla de jeongguk.


Salió del baño con una bata cubriendo su desnudez, dirigiéndose a su closet para ver las opciones de lo que se pondría esa noche. Aparte de su preciado dildo rosado, el mayor también le había regalado hermosos sets de lencería para que usara en sus noches de pasión. Le había hecho incontables bailes a su papi en sus lindos conjuntos para terminar cogiendo como conejos.


Se decidió a usar un hermoso conjunto negro, con unas diminutas bragas de encaje que tenían una abertura justo en el área de su coño, apretando suavemente sus labios exteriores, haciéndolos ver aún más rechonchos y mullidos. El conjunto incluía un top de encaje y también unas medias hasta sus muslos, haciéndole ver tan sexy que jeon no podría resistise. Ya de por sí no podía resistirse a él, así que no sería tarea dificil hacerlo caer ante su encanto.


Bajó a la cocina con tan solo el conjunto y una bata rosada de satin apenas cubriendo sus nalgas. Se sirvió un vaso de agua y esperó a que el mayor saliera de su oficina, escuchando la puerta de esta tan solo unos segundos después. Una sonrisa pícara se apoderó de su rostro cuando escuchó las pisadas del mayor detenerse a unos metros detrás de él, admirando su cuerpo cubierto por la bata.


Se giró en dirección al azabache, acomodando sus bragas seductoramente.


—Papi... ¿ya terminaste de trabajar? —Preguntó pícaro, acercándose lentamente al mayor, quien se lo comía con la mirada.


—Si bebé, al fin puedo estar contigo...—musitó encantador —Que hermoso te ves con esa lencería amor, ¿quieres por favor quitarte esa molesta bata y modelarle un rato a papi jeongguk? —El mayor persuadió seductor, comenzando a ponerse duro entre sus pantalones.


—S-si si, todo lo que papi me pida —Las piernas del rubio temblaron y su voz se hizo más aguda, la excitación poco a poco haciendo estragos en su cabeza.


Simplemente amaba el trato que jeongguk le daba. Amaba sentirse tan sumiso y consentido, convirtiéndose en un necesitado de atención y mimos cada vez que jeon comenzaba a tratarlo de esa manera, tan dominante y seductor.


Con delicadeza retiró la bata de su cuerpo, dejando que se deslizara suavemente por sus hombros hasta llegar al suelo, exponiendo su perfecto cuerpo apenas cubierto por la lencería. Con descaro, comenzó a enseñarle al mayor su linda lencería, acariciando su cuerpo sensualmente y arqueando la espalda para resaltar el encaje metido entre sus nalgas, tan grandes y redondas que era imposible que la braga se quedara quieta.


Jeon le sonrió con malicia cuando sus ojos hicieron contacto, acercándose lentamente a él, llevando su índice hasta el medio de sus piernas y pasándolo por todo el interior de su coño, llenando su falange de humedad.


—Ya estás empapado bebé... ¿quieres que vuelva a follarte como hoy en la mañana? —Jeon se burló lascivo, lamiendo de su dedo la humedad de su coño, haciéndole gemir ante la imagen.


Era increíble como el azabache estaba tan obsesionado con su olor y sabor, le excitaba de sobremanera saber que sus fluidos eran el manjar favorito de jeon.


—S-si papi, q-quiero que me dejes mi conchita bien usada y llena de tu semen~— Rogó excitado, sintiendo su flujo escurrir por sus piernas, tan abundante que sintió sus tobillos húmedos.


—Mh amor, no solo lo haré en tu deliciosa vaginita, también en tu lindo ano. No puedo esperar para follarte. —Su papi confesó, lanzándose a sus labios y haciéndole gemir de la emoción y excitación.


Jeongguk tomó a su niño por las nalgas y subió con él hasta la segunda planta, pero en vez de ir la habitación de este como era usual, entró a la habitación principal, dejando a jimin recostado en la cama matrimonial.


El menor se sorprendió cuando en vez de entrar a su habitación como siempre lo hacían, habían entrado a la habitación de su madre y jeongguk, con luces cálidas y tenues iluminando la estancia. Sin lograr entender qué sucedía, vio al mayor con una expresión confundida.


—Esta cama es más grande amor, sé que te sentirás más cómodo aquí — explicó el mayor al ver su expresión de sorpresa, besando su nariz con delicadeza.


Él solo pudo sonrojarse y asentir, dejándose desvestir por el mayor, maleable y sumiso. Una vez totalmente desnudo su papi admiró su cuerpo, acariciando cada una de sus suaves curvas.


—Desvísteme amor, cuando termines quiero que me la chupes, ¿entendido? —Jeon ordenó dulce luego de acariciar a jimin por varios minutos, admirando el adorable asentimiento y sonrojo de este.


Jimin se incorporó en la cama, comenzando a revelar el cuerpo escultural de su papi. Su pecho tan fuerte y prominente, sus abdominales definidos y su piel suave y bronceada. Siguió con el pantalón y los bóxers, revelando su dura polla, tan erguida y húmeda de la punta. Era tan grande y venosa, con el glande rosado en forma de hongo. Se relamió los labios, y antes de saberlo, ya se estaba metiendo la gruesa verga dentro de la boca, poco a poco hasta el fondo.


Jeongguk gruñó excitado, deseando con todas sus ganas arremeter en la la boquita de su niño de una sola estocada, sin embargo, tuvo paciencia, y una vez jimin tuvo toda su verga adentro, comenzó a embestir dentro, follando el espacio húmedo con rapidez.


Jimin gimió entrecortado encima de la verga de su papi, recibiendo las embestidas bestiales que le dificultaban un poco la respiración.


—Eres tan malditamente bonito...— El mayor sacó la polla de su boca para golpearle la mejilla con esta, halagándolo de manera sucia —Te tragas mi verga tan bien, ya no puedo esperar a enterrártela en el culo y que grites por más.


—¡Papi papi! Si quiero por favor, quiero que me la entierres en todos mis hoyos, duro como te gusta~ —Sollozó con la gran polla todavía frente a su rostro, tan deliciosa y venosa, perfecta para profanar su coño y ano.


Ya no aguantaba las ganas de sentirla en sus dos agujeros rosados.


—Paciente amor, ya casi —Respondió su papi, tan seductor y dominante como siempre.


Jeon le dio un par de golpes más con su dura verga en el rostro antes de voltearlo y dejarlo sobre su estómago, tomando sus caderas con fuerza y levantándolas, dejándolo con el culo empinado en el aire y las piernas abiertas.


—Mírate que precioso eres, tan candente y sexy... —su papi halagó lujurioso, sonsacándole gemidos rotos y necesitados —Ese rico coñito tuyo ya está empapado... ¿por qué no te abres las nalgas y me enseñas ese lindo ano que tienes? Quiero saber si está tan necesitado como tu conchita.


Sin rechistar le obedeció al mayor, tomando sus grandes nalgas y separándolas con sus pequeñas manos, dejando su ano totalmente expuesto, tan rosado y palpitante.


—Estás tan delicioso... —Jeon halagó, pasando su dedo pulgar suavemente encima del ano de su niño, bajando hasta su mojada vagina —te quiero comer, ¿quieres que te coma bebé?


—S-si papi~ necesito tu boca en mis partesitas... —El rubio rogó, arqueando aún más su espalda y moviendo su culo de un lado al otro, tentando al mayor.


—Tus deseos son órdenes mi niño, te voy a devorar hasta que te vengas —Fue lo último que el azabache dijo, antes de lanzarse a comer a jimin, reemplazando sus pequeñas manos en sus nalgas con las suyas grandes y fuertes.


Su lengua lamió desde la húmeda concha del menor pasando por su perineo hasta llegar a su rosado anito, lamiendo con fervor el rico orificio, tan suave y pequeño.


—¡A-aah! Papi me comes tan rico, ¡q-quiero más! Méteme la lengua~—Jimin rogó completamente fuera de sí, tan concentrado en el placer de ser comido por su papi.


Jeongguk no titubeó ni por un segundo, haciéndose paso con su lengua dentro del delicioso ano de su niño consentido, comenzando a lamer todo el interior aterciopelado del lindo hoyo. Su pequeño jimin sollozó de la excitación, arqueando su espalda exageradamente y tomando las sábanas entre sus manos, apretándolas gracias al placer tan asfixiante que le llenaba todo el cuerpo.


Jimin sintió qué el mundo se le vino abajo cuando jeongguk comenzó a embestir en su ano con la lengua, tocando todos sus puntos erógenos en su apretado interior, acercándose poco a poco al delicioso punto que lo volvía completamente loco. Sintió la resbaladiza lengua alternar entre su ano y su vagina, penetrando en ambos agujeros, tan delicioso y húmedo. Su papi no tuvo que hacer mucho más para hacerlo venir, bastó con una profunda embestida de su lengua en su ano y se vino con un abundante chorro de squirt, empapando la barbilla y cuello de jeon.


Jeongguk dio una última y larga lamida desde el clitorís hasta el ano del rubio, y se separó lentamente para ver el desastre que había dejado en el área íntima de su niño, tan húmeda e hinchada. Jimin respiraba entrecortado luego del orgasmo, con sus muslos temblando y sus lindas partesitas de un color rojizo, tan bien comidas y saciadas. El pequeño ano se contraía suavemente en el aire, levemente dilatado gracias a los sucios y placenteros embistes de su lengua y el reciente y devastador orgasmo, mientras que la vaginita todavía tenía restos de flujo deslizándose poco a poco fuera del hoyo dilatado.


—Eres tan precioso aquí abajo mi amor, tan sexy y bonito... quiero follarte todos tus lindos agujeros — Confesó tan hipnotizado en las curvas de su hijastro, en el perfecto color rosado de sus genitales que lo incitaba a seguir dándole placer.


—Mmh papi... —Su lindo jimin gimió necesitado —bésame, por favor —Terminó por pedir, tan agitado y fuera de sí gracias al inmenso extásis.


Los lindos ojitos azules de su niño lo observaron desde abajo, con su adorable y gordita mejilla presionada contra las almohadas. ¿Cómo podía decirle que no a esa preciosura? Tomó el maleable cuerpo de jimin entre sus brazos, colocándolo a horcajadas suyas y besando sus lindos labios rellenos, recostando su delicada espalda sobre el colchón, abarcándolo bajo su gran cuerpo protector. Besó los labios de su rubio mientras amasaba las irresistibles nalgas redondas, sonsacándole suspiros y gemidos fuera de su deliciosa boquita.


Jimin podía saborearse así mismo en la boca de su papi, gimiendo al percibir el gusto dulce y almizclado de sus propios genitales y fluidos. Sin poder evitarlo, comenzó a segregar cantidades exageradas de su flujo blanquecino, justo encima de la pelvis de papi ya que tenía las piernas enredadas en sus caderas. Jeon notó ese detalle de inmediato, sintiendo las gotas del pesado flujo deslizarse desde su pelvis hasta su polla dura. Con delicadeza, se separó del beso, observando la conchita de su niño ya toda húmeda de nuevo, con una capa de la blanquecina sustancia embarrada en sus rechonchos labios exteriores.


—Mira nada más esta vaginita tan linda, está pidiendo a gritos que le meta la verga hasta el fondo, ¿no es así amor? ¿Tienes ganas de que papi te meta la verga hasta el fondo? —Preguntó, tan sucio y dominante, deseando cada vez más poder embestir en la concha regordeta de su pequeño, con fuerza y sin piedad, para dejarlo deliciosamente rojo y abierto.


—Mhg~ ¡si si si! Q-quiero que papi jeongguk me folle mi conchita~, muy duro y rico —Jimin asintió frenético, comportándose como todo un necesitado, tan sumiso y desesperado.


Jeon solo le sonrió con lujuria antes de abrirle las piernas bruscamente y alinear la punta gruesa de su polla con su agujero, metiéndole la verga en su delicado coñito de una sola estocada, haciéndole gritar de manera aguda, sintiendo el gordo eje estirar su lindo agujero tan bien.


Y es que por lo regular necesitaba preparación, aunque sea mínima. Pero luego de haber follado la noche anterior y esa mañana, no se encontraba tan apretado, por lo que la deliciosa y fuerte embestida le escoció en lo justo y necesario para excitarlo.


—¡A-ah papi! T-te sientes tan rico~ nunca me voy a cansar de tu verga, tan deliciosa~—Sollozó desesperado, lágrimas de excitación y un poco de ardor juntándose en sus ojos.


Su linda vagina se sentía deliciosa y calientita, tan estirada alrededor del eje del mayor y tan húmeda que el espeso flujo se rebalsaba y mojaba su ano y las bolas del azabache.


—Quiero dejarte esta conchita tuya tan linda y abierta amor... quiero que me sientas follando tu interior durante semanas, para que nunca olvides a quién le perteneces... —Jeongguk musitó, entregando la primera embestida dentro de jimin.


Su lindo niño tragó saliva y soltó un pecaminoso gemido, frunciendo sus cejitas al escuchar sus palabras, tan contundentes y posesivas.


—P-papi, s-soy tuyo... te pertenezco a tí, nunca quiero olvidar como tu verga me folla y me abre mi vaginita—Declaró, tan decidido y excitado al escuchar tales palabras — por favor nunca pares, ¡nunca dejes de hacerme tuyo! —Rogó sumiso y desesperado, comenzando a mover sus caderas de arriba hacia abajo, auto-penetrándose.


—Eres una preciosura mi amor, siempre serás mío, te lo prometo—Selló su promesa con un beso húmedo y salvaje, comenzando a penetrar a jimin sin piedad, tan fuerte y brusco que pequeñas gotas de flujo salpicaban por todos lados, empapando la unión de sus cuerpos cada vez más.


Sus manos tomaron los muslos del rubio y le abrió las piernas de manera obcena, dejándole las rodillas en el pecho. Sus embestidas llegaron más profundo en esa posición, golpeando el cérvix del menor, haciéndole gritar desesperadamente, al borde del colapso.


—¡Ay papi, así! ¡Me vengo, me vengo! Se siente tan rico~ —Su pequeño sollozó agudo y necesitado, sin embargo, no quería que su niño se viniera tan rápido.


Quería prolongar el rico orgasmo de su rubio un poco más, por lo que sin previo aviso, salió repentinamente del agujero rosado y húmedo, sacándole un desgarrado gemido al menor al perder su tan esperado clímax.


—¡N-no papi! ¿P-por qué hiciste eso? —Jimin lloriqueó con un puchero, sus hermosos ojos celestes llenándose de lágrimas de frustración e impotencia.


—Eres un niño mimado... —El azabache musitó, plantando un beso en la mejilla mullida de su niño —Es hora de que comencemos a preparar tu lindo culo para que pueda follarte bebé


El rostro de jimin se iluminó de inmediato, olvidando cualquier molestia que hubiese tenido anteriormente.


—Quiero que te voltees cariño, y empina esas lindas nalgas que tienes, quiero tener acceso directo a tu ano —Jeon le ordenó a su rubio al ver su expresión iluminarse, dándole una suave palmada en el muslo.


El pequeño solo atinó a asentir emocionado, girándose y dejando su culo expuesto nuevamente, con la espalda arqueada y las piernas abiertas.


Escuchó a jeon levantarse brevemente para volver a posicionarse atrás suyo momentos después. Sintió las perfectas manos de su papi en sus caderas, acariciando desde sus nalgas hasta el final de sus muslos, repitiendo la acción unas cuantas veces hasta que finalmente los dedos largos se situaron directamente en su ano húmedo.


Sintió entonces como su papi embarró un líquido frío y resbaladizo en su lindo agujero, haciéndole sobresaltar. El mayor frotó la sustancia unos cuantos segundos, hasta que esta se asemejó lo más posible al calor de su cuerpo.


—Cariño, necesito que te relajes... voy a meter mis dedos para estirarte primero, ¿entendido? — su padrastro musitó, acariciando de arriba hacia abajo su anito con su dedo pulgar.


—E-está bien papi, puedes hacerlo~


Sintió entonces como el largo falange comenzaba a hacerse paso en su interior, lenta y deliciosamente, la intromisión siendo tan fácil y suave gracias al lubricante que el mayor le había aplicado. Gimió cuando el dedo estuvo hasta adentro, estirándolo tan suavemente, haciéndole ver las estrellas. Y es que era un contacto tan suave y mínimo, pero tan increíble por igual, se sentía tan rico y resbaladizo.


—Oh papi~ mmh se siente muy rico, ¡mi ano se siente delicioso! —Exclamó excitado, moviendo sus caderas contra el largo dedo en su interior, necesitado de sentir más.


—Tu culo se ve tan hermoso bebé, quiero seguir haciéndote sentir bien— El mayor admiró el hermoso anito de su rubio con su largo dedo hasta el fondo, recibiéndolo en su interior de manera cálida y apretada.


El pequeño orificio se contraía una y otra vez alrededor de su falange, tratando de succionarlo más y más adentro. Movió su dedo delicadamente de arriba hacia abajo contra las resbaladizas paredes aterciopeladas y apretadas y eso hizo a jimin gritar de la excitación, dándole a entender que estaba listo para más.


Sacó el primer dedo con una queja de parte de su lindo niño y de inmediato el esfinter se contrajo en el aire, tan bonito y rosado como siempre. Vertió una cantidad más grande de lubricante a base de silicona en sus dedos y esta vez, metió tres de sus dedos, ahora, escuchando los incómodos quejiditos del rubio.


Jimin pudo sentir los tres falanges haciéndose paso en su interior con un poco de dificultad, ya que estaba tan apretado por ser la primera vez en tener sexo anal. Los dedos por fin pudieron entrar poco a poco en su culo, comenzando a estirarlo de manera obcena, dejándolo perfectamente estirado para lo que seguiría. De más estaba decir que su conchita estaba cada vez más empapada gracias al placer de ser profanado por el culo.


Una vez jeon sintió que sus dedos habían sido suficiente, era la hora de continuar con el siguiente paso. Quería hacer llegar a jimin a su orgasmo follándole el coñito, para que su bonito anito pudiese dilatarse gracias al placer del éxtasis. Retiró sus dedos del esfinter, y sin previo aviso volvió a embestir hasta el fondo del coño de su rubio, sin piedad ni tacto.


—¡A-ah así! Q-que rico~ —Jimin sollozó maleable, amando el sexo duro que su padrastro le brindaba.


—Amor, ¿me harías el favor de follarte tu lindo culo con tus deditos? Necesito que lo hagas mientras te jodo tu conchita... —Jeongguk le ordenó a su pequeño jimin, satisfecho cuando el chico obedeció sin rechistar.


Jimin procedió a meter dos de sus deditos en su ano, sollozando gracias a la deliciosa sensación de sentirse así mismo, tan resbaladizo y dilatado. Y es que sus dedos y los de su papi se sentían bien, pero lo que no podía esperar a probar era la verga del mayor, embistiendo profundo en su interior y sobresaliendo en su abdomen.


—Eres un niño tan bueno mi amor, así se hace... —Jeon halagó al apreciar el delicioso ano de su niño tragando sus propios dedos, propinando una dura palmada en su nalga derecha, continuando con sus embestidas rápidas y bruscas.


Jimin trató de seguirle el ritmo con sus deditos adentro de su ano, agregando un tercero a la preparación y chillando del placer.


La linda vagina de su niño estaba más empapada que nunca, era obcena la cantidad de flujo blanquecino se derramaba desde el rico agujero dilatado, bajando por sus bolas hasta mojar las sábanas.


Y es que jimin se la estaba pasando increíble, sintiendo una excitación que jamás había experimentado antes, siendo follado por ambos agujeros. Se sentía tan fuera de sí, metiéndose los dedos una y otra vez dentro de su anito resbaladizo mientras su papi le follaba la conchita sin parar, duro y delicioso. Nada jamás se había sentido tan rico como eso, y cuando dobló sus dedos en cierto ángulo y tocó un específico punto de placer en su interior, le fue inevitable venirse, chorreando obcenamente encima de las bolas de papi.


—¡A-aah! Papi papi~ ¡m-más fuerte! —Rogó mientras las piernas le temblaban y su espalda se arqueada gracias al placer, sintiendo las embestidas de jeon volverse tan bestiales, extendiendo su delicioso orgasmo y squirt por mucho más tiempo.


Jeongguk se vino con fuerza y abundancia cuando su polla fue apretada dentro del coño de su niño al este tener un segundo orgasmo, igual de devastador y repentino que el primero, después de que su glande tocara el punto g del chico.


Su pequeño se desplomó en el colchón totalmente acabado y tembloroso, sollozando suavemente gracias a las secuelas de los dos fuertes orgasmos, uno tras otro. Dio unas últimas embestidas dentro para vaciarse por completo, saliendo de la vaginita dilatada de jimin, admirando su abundante corrida resbalarse a borbotones del lindo hoyo, tan bien usado y rojizo.


Con delicadeza, retiró los deditos de jimin de su ano, el cual se encontraba perfectamente abierto y tan rosado, justo para ser follado, haciéndole inevitable meter su lengua adentro, sacando un agudo grito de la boquita de su rubio gracias a la excitación. Jimin era absolutamente delicioso, pero no podía dejar que se corriera nuevamente. Quería que tuviese energías para lo que seguía.


Sacó su lengua del lindo orificio y el rubio suspiró aliviado. Sus manos manipularon el cuerpo maleable del chico y logró acomodarlo encima de su pecho, acariciando su cabello lentamente para que ambos pudieran recobrar un poco de energías para continuar.


Una vez jimin pudo recobrarse de su bruma post orgasmo, habló quedito, llamando la atención del mayor.


—Papi, n-no sé que fue lo que toqué adentro de mi culito pero... se sintió muy rico, no pude evitar correrme... —Confesó todavía algo confuso, buscando alguna explicación con su mayor.


Jeongguk lo observó desde arriba con cariño, plantando un beso suave encima de su naricita.


—Déjame ver amor... —Musitó aún haciendo contacto visual con él, bajando su mano lentamente por su espalda, hasta su culo.


Jeon tenía una sospecha de lo que podría ser. Jimin poseía características tanto femeninas como masculinas, por lo que creer que tenía una próstata no era nada fuera de lo común. Más aún tomando en cuenta que jimin le había explicado que era un chico y tenía cromosomas masculinos, pero que tenía una vagina, esa que tanto le encantaba, y un útero que no funcionaba, gracias a sus hormonas masculinas. Aparte tenía testículos en su interior que no funcionaban gracias a sus hormonas femeninas. En resumidas cuentas, un chico intersex. Eso explicaba muchas otras cosas que hasta antes de quitarle la virginidad no le hacían mucho sentido sobre el rubio...


Cuando introdujo sus dedos en el ano de jimin y los dobló hacia arriba, jimin tembló entre sus brazos y sollozó desesperado, confirmando sus sospechas. Jimin no solo tenía un delicioso punto G adentro de su vagina, también tenía una próstata, sin ninguna función biológica pero con todas las funciones sexuales de poseer una, teniendo 3 puntos erógenos que podía aprovechar para llevar al rubio a lo más alto del placer.


—¡A-ahi ggukie! A-aaaah~ es ahí, se siente tan rico~ —El pequeño gimió con lágrimas nuevamente en sus ojos, sintiéndose desfallecer al sentir el inmenso y nuevo placer recorrerle todo el cuerpo.


—Uh bebé, esto de aquí es tu próstata —Malicioso, volvió a mover sus dedos dentro contra el punto erógeno, admirando la cara de placer de su niño —Y nos será de mucha ayuda ahora en adelante...


Sin poder esperar más, invirtió las posiciones en la gran cama, dejando al rubio bajo su cuerpo, quedando él justo en medio de sus piernas.


—Mi amor, ¿estás listo para tener sexo anal con papi? ¿Estás emocionado? Porque estoy a punto de entrar en tu rico ano y follarte tan mal... —Cuestionó, jugando con la cordura del menor con sus sucias preguntas.


—Papi estoy más que listo, ¡n-no puedo esperar a que me la metas en el culo! —El rubio gimió excitado, acomodándose para darle acceso directo al mayor de su ano.


—Eso es lo que quería escuchar amor, te follaré muy rico, te encantará —Fue lo último que jeon dijo antes de llenar su verga con el lubricante a base de silicona, tan duradero que la fricción de sus embestidas sería perfecta y deliciosa dentro de su niño.


Jimin lloriqueó cuando la punta, fría por el lubricante, de la verga de su papi comenzó a empujarse dentro de su culo, abriéndolo poco a poco. Se sintió algo incómodo al ser su primera vez por el ano, y mientras más se hundía dentro, más tirante se volvía.


—Mmh mi anito~ papi me duele un poco mi ano —Jimin chilló, con sus ojitos celestes llenos de lágrimas.


Y es que no se comparaba con la vez que le habían quitado su virginidad, ese día había sido aún más doloroso al ser su primera experiencia sexual. En ese momento solo estaba sufriendo un poco de incomodidad, pero confiaba en que su papi sabría que hacer.


—Oh mi amor, no te preocupes — Jeon respondió tranquilo, tomando sus muslos subiéndolos hasta su pecho, dejándolo totalmente abierto de piernas —Esta posición te ayudará amor, déjame mostrarte.


Su papi aseguró, antes de comenzar a meterle la verga nuevamente en su culo. De esa manera, así tan abierto, la intromisión fue mucho más sencilla y placentera, abriendo sus paredes de manera obcena y deliciosa. Sollozó desesperado al sentir al mayor hundirse cada vez más dentro en su interior, abriéndolo de maneras que no sabía que eran posibles.


Era demasiado para él en ese momento, sus ojos se abrieron desorbitados y su coño se empapó nuevamente, gracias a la sensación de ser profanado tan profundo en su interior. Un agudo sollozo salió de su boca cuando su papi terminó de meterle la verga, hasta el fondo y sin piedad, dejándolo deliciosamente dilatado y estirado alrededor de su polla. Se sentía increíble, y la primera embestida dentro se sintió como el cielo.


Jeongguk enredó las piernas de su niño en sus caderas para dar la primera embestida, profundo y deliciso, tan profunda como las demás que le siguieron. Su jimin sollozó desesperado bajo su cuerpo con cada embestida que le daba, contrayendo su delicioso ano alrededor de su verga, exprimiéndolo tan bien. Sus gemidos roncos contrastaron con los agudos y escandalosos de su pequeño, creando una melodía erótica junto con el sonido de sus pieles chocando.


Admiró el rosado ano de jimin estirado alrededor de su verga, recibiéndolo tan profundo, tan delicioso. Era acogedor dentro de su niño, tan aterciopelado y apretado, distinto pero tan delicioso como su vagina. Y es que jimin era un sueño hecho realidad, su fantasía sexual hecha persona, y sabía que el sentimiento era recíproco cuando los ojitos azules de su rubio lo miraban con tanta lujuria y necesidad, haciendo estragos en su cabeza.


Con un movimiento rápido, sacó su polla momentáneamente del culo de jimin (recibiendo una queja por parte de este) y lo giró en el colchón, volviendo a dejarle el culo empinado y el pecho apoyado contra la cama. Sin pensarlo demasiado, introdujo su verga ahora en la vaginita húmeda de su niño, haciéndole soltar un grito desesperado.


La posición era su favorita, ya que podía admirar de manera perfecta la forma en la que la concha del menor tragaba su verga una y otra vez, mientras que sus nalgas se veían preciosamente enormes desde ese ángulo, con su ano delicioso tan dilatado y rojizo, tal como se lo había imaginado.


Jimin chilló cuando las embestidas en su conchita se hicieron rápidas y bruscas, sintiendo el pulgar de jeon introducirse en su ano, aliviando aunque sea un poco el vacío que había sentido cuando la gorda verga había abandonado su culo repentinamente.


Realmente le encantaba como se sentían las embestidas bruscas dentro su coñito, siempre se ponía tan mojado haciendo las estocadas deliciosas y desordenadas, sin embargo, quería venirse mientras su papi le follaba el culo y que este se viniera profundo dentro de él. La sensación de ser follado por el ano era deliciosa, y necesitaba más de eso. Necesitaba sentir la manera en la que la verga gorda de papi le estiraba una y otra vez, tan delicioso y asfixiante.


—M-mhg papi~ —llamó ido en el placer, con las palabras saliendo de su boca entrecortadas y aireadas gracias al impacto de cada embestida —Q-quiero que me sigas follando el culo, p-por favor~ —Rogó desesperado, llevando sus manos temblorosas a sus nalgas y abriéndolas para el mayor, dejando su lindo ano expuesto.


Jeongguk se saboreó al admirar el culo abierto del menor, metiendo su pulgar más profundo y embistiendo un par de veces más en el lindo coñito antes de sacar su verga repentinamente y meterla sin piedad ni cuidado en el abierto ano rosado, sacando su pulgar rápidamente. Su lindo niño gritó desgarrado y tomó las sábanas entre sus manos como soporte, gimiendo desesperado una vez sus embestidas se hicieron rápidas y bruscas, tan profundas y ricas.


—¿Así es como lo querías bebé?, ¿te gusta como se siente la verga de papi hasta el fondo de tu culo? Te ves tan malditamente sexy...—Jeongguk gruñó excitado, nalgueando duramente a jimin, con la respiración frenética y el sudor recorriendo su frente, bajando sensualmente por su cuello.


—¡Si papi, así! M-mi ano s-se siente delicioso~ me lo estiras tan rico con tu verga~ ¡quiero más! —Jimin lloriqueó perdido en el placer, sintiendo la deliciosa fricción que las embestidas hacían contra su próstata, más el escozor de la nalgada en su piel que se repitió poco después al recibir otra dura palmada.


Jeongguk le cumplió a su rubio, tomando sus bonitas caderas redondas luego de darle otra nalgada, y comenzó a embestir de manera más lenta pero mucho más profunda. Sacó toda su verga hasta dejar solamente la punta, y volvió a introducirse hasta el fondo, de una sola estocada, que hizo a jimin chillar. Comenzó con un ritmo cada vez más rápido, aún dejando solamente su glande dentro del rosado agujero para volver a meter su larga verga hasta el fondo, dejando a jimin tan excitado y sensible, llevándolo a su orgasmo poco a poco.


No podía dejar de admirar la manera en la que el ano rosado del menor se tragaba su polla con tanta facilidad, abriéndose tan lindo con cada una de sus embestidas y contrayéndose alrededor de su glande para succionarlo más adentro cada vez que estaba a punto de sacarlo por completo. Su verga se sentía deliciosamente acogida y apretada dentro de ese aterciopelado interior, por lo que sin querer esperar más para su orgasmo, comenzó nuevamente con las fuertes y aceleradas embestidas, haciendo a jimin sollozar agudamente.


—Tu delicioso culo me aprieta tan bien amor... estoy a punto de venirme dentro y tomarás cada gota como un niño bueno, ¿verdad? —Cuestionó, ronco y tan cerca del orgasmo.


—S-si papi~ ¡por favor! L-llename papi, tomaré cada gota como un niño bueno~ —El pequeño rogó tan fuera de sí, sintiendo el orgasmo tan cerca, en la punta de su clítoris, en su abdomen bajo, y cuando la punta de la verga de su papi dio un certero golpe en su próstata, se vino sin poder aguantarlo más, apretando el pene del mayor en su interior.


—¡A-aaah papi papi! S-se siente demasiado rico~ sigue~ —Sollozó totalmente acabado, sintiendo su conchita soltar todo su orgasmo encima de las bolas del mayor.


—A-ah mierda bebé... eres tan delicioso—Jeongguk gruñó cuando su polla fue apretada una y otra vez gracias al orgasmo de su niño, y sin poder alargarlo más, se vino dentro del ano del rubio, gimiendo guturalmente al vaciarse por completo, tan profundo como había prometido.


Con unas últimas y certeras embestidas, salió poco a poco del ano recién usado de su rubio, escuchando los adorables quejidos de este por cada centímetro que salía de su interior. Una vez su polla flácida estuvo completamente afuera del agujero, admiró con lujuria los perfectos genitales del menor, lanzandosé a devorarlos sin poder evitarlo, sacando un agudo chillido de la boca del chico.


Era imposible tener a jimin así de abierto y rosado de sus dos hoyos, tan lindos y bien usados por su verga, y no comérselo con tantas ganas. Metió su lengua dentro de la vagina dilatada de su niño y lo saboreó con ganas, chupando suciamente el desastre de flujo y semen que había quedado en su vulva desde el primer orgasmo.


Jimin seguía con sus ojitos cerrados y las piernas temblorosas luego de todos los orgasmos que había tenido, gimiendo todavía tan excitado cuando la lengua larga de su papi pasaba desde su lindo clítoris hasta llegar al agujero de su coño, metiéndole la lengua una y otra vez, dejándolo empapado de saliva.


—O-oh por dios papi, eso s-se siente muy rico... q-quiero que me metas la lengua en mi anito~ —pidió necesitado, llevando sus deditos a su agujero y sintiendo lo dilatado que se encontraba, tan sensible y sobreestimulado.


La lengua de su papi subió entonces hasta su ano, lamiéndolo tan sucio y descarado, metiéndole la lengua hasta el fondo. Sus manitas tomaron las sábanas bajo su cuerpo como soporte, y sin poder contenerlo más, se vino con un débil y exhausto gemido, mojando el pecho de su papi con un último squirt.


Jeongguk soltó una última nalgada en las mejillas pálidas del rubio, disfrutando todavía del intenso y excitante sabor de jimin en su paladar. Con delicadeza, se acomodó junto con su niño en la cama, dejándolo recostado sobre su pecho, acariciando su suave cabello rubio.


—Estuvo increíble papi... —Escuchó al cabo de unos minutos en los que ambos descansaron del pesado orgasmo, calmando sus respiraciones poco a poco junto al otro.


—Lo mismo digo bebé, estuviste increíble —Respondió exhausto y con la voz ronca, abrazando el cuerpecito de jimin más cerca del suyo, de una manera íntima y acogedora.


Jimin se sintió tan feliz y protegido en ese momento, envuelto en los grandes brazos de su papi luego de haber disfrutado de cada uno de sus orgasmos gracias a él. Se acercó a besar los labios de jeon y este le correspondió de inmediato, besándolo de vuelta con extrema ternura y cuidado.


El beso hubiese continuado tan suave y pasional como en ese momento si no hubiese sido porque el semen del mayor comenzó a escurrirse de su interior recién usado, haciéndole sobresaltar nervioso al sentir todo el liquido salirse poco a poco.


—A-ay se está saliendo, no lo puedo detener —Se separó del beso sonrojado y nervioso, sin poder dejar de contraer su ano mientras el semen se salía poco a poco.


—Oh amor... —Jeon musitó levemente divertido —Es normal, ¿qué te parece si nos damos un largo baño y luego te compro tu comida favorita? —Preguntó cariñoso, besando la nariz sonrojada del rubio.


Su niño asintió feliz, pareciendo olvidar cualquier incomodidad que hubiese estado sintiendo hace tan solo unos segundos. Con el sí del rubio se levantó de la cama, caminando hasta el baño y dejando que la bañera del baño principal (mucho más grande que la del baño del rubio) se llenara de agua caliente. Una vez estuvo lista, regresó a la habitación y tomó a jimin entre sus brazos llevándolo hasta el baño y sumergiendose en la tina junto a él, abrazándolo por detrás y comenzando a acariciar su cuerpo.


Las sábanas de la cama habían quedado hechas un desastre, llenas de fluidos corporales y totalmente desordenadas, sin embargo, ya luego tendría tiempo para limpiar y ordenar. En ese momento, lo único que le importaba era el tiempo con el rubio, y lo bien que se la estaban pasando relajándose en el baño. Ya luego podría preocuparse por todo lo demás.


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—Eres el mejor jeonggukie... gracias —Jimin susurró encima del pecho del mayor, listo para ir a dormir luego del baño caliente y la deliciosa comida que había cenado esa noche.


Se acurrucó más cerca de su papi y este le abrazó con cariño, besando su cabeza. Se sintió completo y amado en ese momento, tan protegido y cálido que le fue inevitable comenzar a quedarse dormido.


—No hay de qué cariño, duerme bien — Jeon besó la frente del menor una última vez, acomodándose para dormir junto con él toda la noche, rutina que habían adoptado siempre que terminaban de tener sexo.


—Creo que te amo...


Esas fueron las suaves palabras que jeongguk escuchó cuando estuvo a punto de quedarse dormido, apenas consciente pero sintiendo una calidez inigualable llenarle el pecho.


Ya estaba demasiado somnoliento para entender al cien por ciento lo que estaba escuchando, pero lo que si sabía es que esas palabras lo cambiarían todo.


Pero, solo el tiempo dictaría lo que pasaría entre ellos dos.