Solamente Amigos

Summary

✨La ayudé a descubrir lo que le gusta, lo que le excita y lo que no, sus límites y sus fantasías. Ella me enseñó a amar cada centímetro de su cuerpo y anhelar esos inesperados mensajes por las tardes en donde me pedía vernos. La forma en la que se desenvuelve estando todos juntos tal y como ahora, es la razón por la que ninguno de nuestros amigos se ha dado cuenta de "las libertades y privilegios" que le ha dado a nuestra amistad.✨ "Amigos con beneficios" un término que Sesshomaru amaba y odiaba al mismo tiempo. Quiera seguir poseyendo su cuerpo pero también quería su corazón. El miedo a perderla hasta como amiga era lo que lo frenaba a dar el siguiente paso. Un pequeño One-Shot que brotó de una vieja canción. Cómo ya saben, los personajes no me pertenecen pero la historia es totalmente mía. No admito adaptaciones sin mi consentimiento.

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1
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5.0 1 review
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18+

Cero Compromiso


Verla reír frente a nuestros amigos era algo tan común, su personalidad extrovertida fue la que la llevó a acercarse a mí en primer lugar. Yo un chico completamente introvertido, ella fue el complemento perfecto desde primero de primaria cuando nos conocimos.


Recuerdo perfectamente bien esa primera vez, se acercó a mí con sus ojos curiosos brillando en su color azul. Me había preguntado mi nombre y halagó mi cabello blanco, solamente le respondí que me llamaba Sesshomaru y en ese momento ella decretó que eramos amigos.


Con el transcurso de los años se fueron integrando algunos miembros más a nuestro pequeño grupo social; Sango, Miroku, Bankotsu y Kikyo.


Ahora estamos en la universidad y nuestra amistad se ha fortalecido según sus mismas palabras. Su familia me considera parte de ella y la mía considera a Kagome de igual manera, en especial Rin que la ama y la admira como lo haría con una hermana mayor.


Hemos pasado por tantas cosas juntos que escuchar su risa ya es una necesidad básica para mi día a día. Experimentamos demasiado uno a lado del otro, desde nuestro primer diente caído, cortes de cabello vergonzosos que nuestros padres decidieron en algún punto de nuestra infancia, bailables escolares, exposiciones de clase... E incluso nuestra primera vez en intimidad.


La ayudé a descubrir lo que le gusta, lo que le excita y lo que no, sus límites y sus fantasías. Ella me enseñó a amar cada centímetro de su cuerpo y anhelar esos inesperados mensajes por las tardes en donde me pedía vernos.


La forma en la que se desenvuelve estando todos juntos tal y como ahora, es la razón por la que ninguno de nuestros amigos se ha dado cuenta de "las libertades y privilegios" que le ha dado a nuestra amistad.


-Chicos, quiero ir a ver La maldición de Romina al cine, pero ir sola nunca me ha gustado ¿me acompañan? - Preguntó Kikyo.


-Por supuesto que iré, si se trata de una película de terror, ahí estaré. - Contestó Sango.


-Una sala oscura viendo una película en la que muy probablemente se asunten, yo también voy. No desperdiciaría la oportunidad de que Sanguito me abracé en lo oscurito. - Añadió Miroku aún sabiendo que eso no sucederá.


-Es más probable que te asustes tú, Miroku. A estas mujeres no las asusta ni el diablo. - Comentó Bankotsu con sorna. - ¿También ustedes van a ir? - Nos preguntó a Kagome y a mí.


-Yo no, mamá me pidió que le ayudara con unos papeleos del negocio y no sé cuánto tiempo me lleve. - Contestó Kagome.


-¿Y tú, Sesshomaru?


-No gracias, escuché que no es tan buena. - Simplemente no me interesa ir si Kag no va.


La plática siguió por unos minutos más hasta que cada quien tomó rumbo a sus respectivos hogares. Acompañé a Kagome a su casa y una vez la vi pasar la puerta, me dirigí a la mía.


El transcurso de la tarde escuché música en mi cuarto mientras adelantaba parte de las tareas pendientes. Mi plan del viernes era pasar la tarde entera así, o eso pensaba hasta que mi teléfono vibró con un mensaje suyo.


-Hola Sessh! 😋


-¿Qué pasa, Kag?


-¿Estás ocupadito?


-Hacía tarea, tú deberías hacer lo mismo.


-Ya habrá tiempo de sobra el sábado, hoy se me antoja otra cosa 😏


-No tienes remedio.


-No seas aburrido Sesshomaru. ¿Podemos vernos? 🥺 Te necesito como nunca.


-De acuerdo, ¿a qué hora paso por ti?


-A las 8:00 p.m. Lleva ropa y avisa que no llegarás hoy a tu casa.😈


-OK.


-Ya quiero verte 🤤🔥


Sonrío y dejo el teléfono a un lado, yo estoy igual de ansioso que ella aunque no se lo diga. Me sorprende que siga preguntando si puedo verla, jamás me he negado y tampoco pienso hacerlo. Siempre que lo requiere sabe que estoy a su disposición, incluso he faltado a eventos familiares por estar con ella.


Cuando se acerca la hora comienzo a guardar un cambio de ropa y los anticonceptivos que no pueden faltar. Aviso a mi padre que saldré con Bankotsu y me quedaré en su casa. Tomo las llaves del carro y me dirijo a la casa de mi amiga.


Me siento ansioso por hacerla mía una vez más, pero esta situación me está frustrando. No tolero no poder abrazarla y besarla frente a toda la escuela, quiero que el mundo entero sepa que es mía, pero sobre todo quiero que me ame tanto como yo la amo a ella.


Si no la conociera desde hace años y porque sé que no cree en brujas y fantasmas, pensaría que me hechizó con sus preciosos ojos azules que brillan cuando me ven.


Cada vez que me acerco a su casa a recogerla para llevarla a la cabaña, me siento exasperado porque sé que son solamente unas horas a las que jugamos a amarnos, pero todo se termina al amanecer. Cuando se marcha me invade el miedo al sentir que la pierdo para siempre.


Toco el claxon del carro y ella sale enseguida, ya me esperaba. La veo acercarse con una sonrisa tan tierna, salgo a encontrarla y la saludo con un beso en la mejilla porque frente a todos somos solamente amigos.


Abro la puerta del copiloto para dejarla entrar y doy la vuelta al carro para hacer lo mismo.


-¿Qué les dijiste a tus padres esta vez? - pregunté con interés.


-Que iríamos todos juntos al cine, tú pasarías por mí y despues de la película iríamos todos a cenar y de ahí me iría con Sango a su casa. - Contestó con una sonrisa que delataba la victoria de su travesura.


-¿Porqué les mentiste a los chicos diciendo que tu mamá te ocuparía?


-Porque tenía mejores planes, ¿no es obvio?

¿Quién prefiere ir al cine pudiendo darse un buen polvo con su mejor amigo? - me guiñó el ojo coqueta y me besó la mejilla.


Sonreí porque Kagome no tenía remedio. En algunas ocasiones quise tocar el tema de que no estaba bien lo que hacíamos, que no podíamos ser amigos y follar como conejos en temporada de celo, pero ella respondió "¿Por qué no? Te quiero y me quieres, te conozco desde siempre y nos tenemos confianza. Nos ayudamos a quitarnos las ganas juntos, es como un juego para descubrirnos sin que exista el compromiso, hemos fortalecido nuestra amistad como ninguna otra, jamás podría hacer esto con otro amigo que no seas tú.


Era eso precisamente lo que no quería yo, no lo hará con algún amigo pero el día que se enamore dejará de buscarme porque lo hará con él, ya no me necesitará y seré yo quien pase a segundo plano y duele el hecho de pensar en no tenerla.


Kagome conectó su teléfono al estéreo del carro y cantó por todo el camino. Podrá tener el cuerpo de una hermosa mujer pero por dentro sigue pareciendo una niña. Me encanta.


Estacione el coche en la entrada y bajé para abrirle la puerta, ella ya me recibía con los brazos abiertos, se apalanco de mi cuello y la tomé de su pequeña cintura, envolvió las piernas alrededor de mí y me regaló una enorme sonrisa que adornaba su rostro antes de besarme.


Caminé hacia adentro de la cabaña, era de mis padres pero solamente veníamos unos días en otoño. El resto del año se podría decir que estaba disponible solamente para nosotros.


El beso era hambriento y había comenzado a menearse de arriba a abajo frotando su intimidad en la parte baja de mi abdomen por la diferencia de estatura.


Apenas había cruzado en umbral de la puerta cuando se bajó de mis brazos y con manos ansiosas retiró mi playera y besó mi cuello.


-Estas un poco impaciente. - Le dije y la sentí reír sin despegar su boca de mi piel.


-Ha sido una semana estresante. - Fue mi turno de reír.


-Nos vimos hace un par de días. - Aunque no nos quedamos toda la noche, hicimos el amor por varias horas a penas el miércoles.


-No importa, te extrañé. Extrañé esto. - Respondió y yo me incliné solamente lo suficiente para tomar el vuelo del tierno vestido azúl y sacarlo por encima de su cabeza.


-Yo también lo extrañaba. - La tomé por los muslos y la alcé, instintivamente enredó sus piernas alrededor de mí. Besé sus apetecibles labios y después su cuello mientras caminaba hacia una de las habitaciones, la que habíamos bautizado como nuestra.


Kagome jadeaba y acariciaba mi cabeza.


-¿Qué es lo que extrañabas específicamente? - preguntó ella con voz baja y agitada.


-Tus besos, tu piel, tu cuerpo, toda tú. - La tumbé en la cama y soltó un chillido al caer en ella cuando la solté. Saqué los preservativos de mi pantalón y los aventé a la cama junto a ella.


-¿También extrañabas esto? - Se abrió de piernas y corrió su tanga a un lado para dejarme ver su mojada intimidad. Sentí la saliva acumularse en mi boca al verla sonrojada ofreciéndose para mí.


-Como un loco. - Respondí mientras dejaba caer mi pantalón junto al boxer y la vi morderse el labio inferior.


-Pues aquí me tienes. - Me dijo mirándome a los ojos.


Me lancé a ese paraíso entre sus piernas y comencé a comer de el. Chupaba sus labios y el clítoris, sentía sus manos enredarse en mi cabello y apretarlo en puños por momentos.


-Deja de jugar y hazlo de una maldita vez! - Me exigió y yo volví a reír.


La jale a la orilla de la cama y me hinque para seguir con mi tarea, pero esta vez me ayudé con dos dedos de una mano dentro de su vagina y dos dedos de la otra dentro del culo dando comienzo a un excitante vaivén mientras mi boca no dejaba de torturar ese delicado botón que detonaba el ansiado orgasmo de mi querida amiga azabache. Su grito se dejó escuchar a lo alto y sus fluidos empaparon mis manos goteando hasta el suelo.


Di un último beso a su coño antes de levantarme. Kagome aún con pequeños espasmos a consecuencia de su reciente orgasmo tomó el paquete de preservativos y con manos temblorosas rompió el empaque, se arrodilló al borde de la cama y puso el condón en su boca, me miró a los ojos y tomó con una mano mi pene para enseguida comenzar a deslizar el preventivo con sus labios engullendo mi falo por completo. Aún con mi pene dentro de su boca dio una vuelta con su lengua al rededor de el sacándome un gruñido involuntario.


Se quitó el sostén y yo le ayudé a quitar la tanga, se giró quedando en cuatro levantando el culo sugerentemente. Pero no conforme, recargó su rostro en la cama volteando a verme, llevó una de sus manos por entre sus piernas y con un par de dedos separó sus labios vaginales.


-Es toda tuya. - Me dijo con un tono de voz tan sensual que no esperé un segundo más y entré en ella de una sola estocada tan profunda que gritó cuando mi pene chocó contra el útero.


-¿Estás bien? - Pregunté acariciando sus nalgas sin salir de su interior.


-Perfectamente. - Respondió y comenzó a moverse de adelante hacia atrás moviendo las caderas casi dibujando un infinito.


Ver mi pene entrar y salir de su vagina era una puta maravilla. La tomé fuertemente de las caderas y fue mi turno de embestirla, lo hacía rudo tal y como a ella le gustaba.


-Así, Sesshomaru, así. - Decía débilmente entre gemidos. Deje caer un poco de saliva sobre su ano y con dos dedos lo esparcí por la zona antes de meterlos en ese orificio. - ¡Oh por Dios! - Gritó y levantó un poco su cuerpo apoyada con los antebrazos cuando sintió la segunda intromisión. - ¡No te detengas! - Me ordenó en vano porque no pensaba hacerlo.


Pronto sus caderas se movieron en sincronía con las mías, haciendo más intensa cada embestida. Nuestros gemidos al igual que el sonido descarado de nuestros cuerpos se podían escuchar por toda la cabaña. Su sedosa melena azabache se removía de su espalda a los lados cada vez que ella intentaba voltear a verme desde su posición.


Estaba a punto de venirme y por como apretaba las cobijas con los puños podía intuir que ella también, lleve mi otra mano hasta su clítoris y con la misma rudeza del acto lo froté.


-¡Aaah! ¡Máss, mássss, Sesshomaru no pares! - Pidió a penas con voz y casi enseguida sentí la presión de sus fluidos, salí de ella para dejarlos brotar. La tomé de las caderas para evitar que las bajara y volví a entrar y salir de su coño un par de veces más antes de bombear con violencia buscando mi propia liberación. Kagome seguía gimiendo alto y cuando mi orgasmo llegó no pude evitar gruñir del inmenso placer, embistiendo a la misma velocidad unas cuantas veces más mi amiga volvió a correrse ahogando su grito al morder las cobijas debajo de ella.


Me tumbé a un lado de su delicioso cuerpo abrazándola contra mí, intentando regularizar mi respiración. Retiré el condón usado y lo aventé al cesto de basura.


-Estás un poco salvaje el día de hoy ¿no crees?- Comentó sonriendo mientras se acurrucaba en mi pecho, yo también sonreí.


-¿Salvaje? No es ni una tercia parte de lo que quiero hacerte.


-¡Dios! - Se sonrojó y yo volví a sonreír. - Oye, me encantó lo que hiciste con los dedos, sentirme tan llena por ti fue nuevo y lo disfrute como no te imaginas. - Dijo sin verme a los ojos, delineando con el dedo índice un trazo imaginario sobre mi pecho.


-Un dildo habría sido mejor. - Respondí haciendo lo mismo en su espalda.


-Recuerdame comprar uno mañana mismo. - Ahora sí me miró a los ojos con ese brillo que me encanta acompañado de una sonrisa coqueta y traviesa.


Se subió encima de mí y acarició mi rostro, cerré los ojos sintiendo mi cuerpo estremecerse al contacto de sus dedos.


-¿Cómo puedes ser tan frío e indiferente ante el mundo, pero mostrarte tan expresivo y atento cuando estamos sólos? - Me preguntó con voz baja. Fue mi turno de acariciar su rostro y acunó su cara en la palma de mi mano.


-Eso es algo que solamente sucede a tu lado. - Sonrió y me besó, la tomé de las caderas y la bajé un poco más para que supiera que mi cuerpo estaba listo para continuar. Jadeo al sentir la dureza de mi pene y me miró en complicidad. Se estiró y tomó otro condón, la noche aún era joven y nosotros teníamos planes de aprovechar cada minuto juntos.


✨✨✨


La mañana había llegado, lo noté cuando la luz entró por la ventana dándome de llenó en los ojos.


-¿Por qué no hemos comprado cortinas para esa ventana?- Reprochó el ángel entre mis brazos girando hacia mí para evitar los rayos del Sol.


-Prometo hacerlo el lunes sin falta. - Respondí pasando un mechón de su cabello por detrás de la oreja.


-El lunes... - Comentó desviando la mirada. - ¿Sabes? Tengo una invitación para salir con Koga Wolf el lunes después de clases.


-¿Te invitó a salir y tú dijiste que sí? - Intenté sonar tranquilo pero mi cuerpo se tensó con la sola idea.


-Sí, no le veo nada de malo. Koga es buen estudiante y viene de buena familia. ¿Tú qué piensas, Sessh? - Y tiene el descaro de preguntarme lo que pienso, ¡claro! Soy el maldito mejor amigo.


-¿Qué importa lo que yo piense? Ya diste una respuesta. - Me levanté de la cama y comencé a cambiarme con la ropa de repuesto que había traído. - Oye, tengo un compromiso con Rin, quedé de llevarla a sus clases de natación y no quiero que se me haga tarde. - Le dije y le pasé su bolso en donde estaba su propia ropa.


-¿Con Rin? Hace varios días que no la veo, ¿Puedo ir?


-No Kagome, es tiempo entre hermanos. - Mi voz salió más golpeada de lo que me hubiera gustado, la vi abrir los ojos sorprendida porque jamás le había hablado así. Pasé una mano por mi rostro y después por mi cabello antes de continuar. - Por favor vístete, nos iremos en 15 minutos.


Salí de la cabaña y la esperé en el coche, me dolía la cabeza y el estómago de igual manera. La vi salir de la cabaña y subió sola al asiento del copiloto, sin embargo no me dirigió la palabra en ningún momento, ni siquiera cuando la dejé en el jardín cercano a su casa, simplemente bajó del coche y se marchó. ¿Por qué? Soy yo quien debería estar enojado, no ella.


✨✨ ✨


Ya es Lunes y todo el fin de semana fue un martirio, luchando por no buscar a Kagome, por no llamarla y disculparme. ¿Por qué sería yo quien la llamara? Fue ella quien debió llamar y disculparse. ¿Por qué no lo hizo?


Tenía la esperanza de verla en el descanso, por esa razón me quedé con nuestros amigos. Pero nunca llegó, Sango comentó que estaría ocupada en la biblioteca y por eso no podría acompañarnos. Sin embargo la conozco tanto que sé que eso es mentira, simplemente no quiere verme.


Quiero verla, por eso estoy en la salida de escuela recargado en el carro, esperando a que salga. Si no quiere hablarme, lo acepto. Solamente quiero ver sus hermosos ojos azules.


La espera fue corta, no tardó en aparecer. Llevaba un bello vestido verde, algo exagerado para asistir a la universidad ¿a dónde iba?


Y como un balde de agua fría recordé la razón de nuestro disgusto. La cita con el inepto de Koga Wolf. Miré hacia el otro lado y efectivamente, ahí estaba el idiota con una estúpida sonrisa mirando a mi Kagome.


Sabía que yo estaba ahí y lo que me hizo explotar fue precisamente que al pasar frente a mí ni siquiera me miró, en cambio le dedicó a ese imbecil una de esas sonrisas que solamente me daba a mí.


Mi cuerpo se movió casi por voluntad propia, la tomé de la muñeca y la hice girar con tal brusquedad que chocó contra mi pecho. Ahora si me miraba, lo hacía con los ojos llenos de sorpresa porque no se esperaba esta reacción de mi parte y para ser sincero, yo tampoco, pero ya lo había hecho, tenía su atención y si nuestra amistad estaba destinada a romperse pues sería por una razón justa.


Con una mano la sostuve de la nuca y estampé mis labios contra los suyos, hice lo que sabía no debíamos hacer en público, la besé sin remordimiento alguno. Lejos de lo que pensé que sería su reacción alejándome e incluso darme una bofetada, me complació sentir su boca corresponder y sus manos que estaban en mi pecho subieron hasta mi cuello para continuar el no tan delicado beso.


Solté su boca solamente cuando la falta de aire se hizo presente. La miré a los ojos y me enamoró verlos brillar igual a cuando fue nuestra primera vez. Me sonrió y sus mejillas sonrojadas me parecieron la imagen más tierna.


Una palmada en la espalda con fuerza inecesaria me sacó de la burbuja que había creado en los brazos de Kagome. Se trataba de Wolf que me miraba con su sonrisa de idiota como si fuéramos grandes amigos.


-No eres tan lento como lo pensé, Taisho. - No entendí a qué se refería. - Pensé que tendría la oportunidad de salir con Kag por lo menos un par de veces antes de que reaccionaras.


No entendía de lo que hablaba, miré a Kagome y ella veía a Koga con los ojos grandemente abiertos con la clara expresión de "Cállate, idiota".


-Todo fue planeado. - Acuse y ella sonrió con timidez, cual niña que ha sido descubierta en una fechoría.


-Bueno... Yo... - La besé nuevamente, ella jamás estuvo interesada en el insípido de Koga Wolf.


-¿Por qué no solamente lo dijiste? - pregunté pasando un mechón de su cabello detrás de la oreja.


-No quería espantarte, en alguna ocasión me dijiste que lo que hacíamos estaba mal, supe en ese momento que tú no querrías formar una relación conmigo. Quería gustarte de alguna forma, enamorarte si era posible y que fueras tú quien diera ese paso. - Me mordí el labio inferior y desvíe la mirada un poco al darme cuenta de que ambos habíamos malinterpretado todo.


-Asumiste que yo no quería algo más contigo, pero en realidad lo que siempre quise fue formalizar nuestra relación. Y yo dejé de insistir porque tenía miedo de que terminara nuestra amistad y te alejaras definitivamente. - Le confesé tomando su rostro con ambas manos.


Primero la vi sonrojarse y después estalló en carcajadas dejándome un poco confundido.


-Vamos, tenemos que ir al centro comercial. - Dijo jalando mi mano para subir a mi carro.


-¿Necesitas algo del centro comercial? - pregunté sin entender la actitud de Kagome.


-Por supuesto, es lunes. Necesitamos comprar cortinas. - Y como algo que hizo "Clic" en mi memoria, recordé lo que habíamos dicho el sábado por la mañana en la cabaña. Sonreí y le abrí la puerta del carro. - ¡Adiós Koga y gracias!


-Cuando se te ofrezca, muñeca. - Ya ni siquiera me acordaba de la presencia del idiota, y parece ser que él lo notó porque ya se retiraba  con aire despreocupado.


-Pero primero tenemos que pasar a otra parte. - dije cuando prendía el auto.


-¿A dónde vamos? - preguntó ella, me acerqué a su oído y susurré mis planes. La vi sonrojarse y morderse el labio inferior, sonreí y seguí mi camino.


✨✨✨


18 meses después


Me encontraba acostado viendo el suculento cuerpo de Kagome subir y bajar ensartándose en mi miembro. Se veía tan sexy con ese plug anal con colita, parecía una linda gatita.


Sus movimientos eran deliciosos, pero mi verga me exigía embestirla duro. La mantuve clavada hasta lo más profundo y retiré el plug, la escuché gemir reprochando mi acción. Salí de su interior y la hice recostarse boca arriba, levanté sus piernas para que ella las sostuviera.


Me introduje despacio en su orificio trasero y ver como mordía su labio hasta dejarlo blanco, me excitó más. Una vez que ningún centímetro de mi miembro quedó fuera de su apretada anatomia, tomé el dildo rosa que compramos, ese fue el primero de varios juguetitos, lo metí en su coñito y tuvo que tapar su boca con ambas manos para evitar que la escucharan en el piso de abajo donde se estaba dando una elegante fiesta.


-Shh! No querrás que te escuchen, pequeña. - comencé a embestirla elevando la velocidad rápidamente.


-Puta madre, Sesshomaru! - dijo tratando de no gritar.


-¿Qué pensarían nuestros invitados si te escucharan hablar así? No creo que te imaginen hablando y gimiendo como una puta, tal y como lo haces ahora, mi lady.


-Me importa un rábano lo que piense esa gente. Mientras a ti te guste yo soy más que feliz porque me des tan rico y duro como ahora.


-Es tu culpa, tu cuerpo es tan delicioso que no me puedo resistir. - Fue lo último que dije antes de incrementar la fuerza de este exquisito bombeo.


-¡Dios, siii!


Su orgasmo llegó rápidamente acompañado de un intenso squirt, seguí embistiendo un poco más antes de salir de su interior, me masturbé con violencia y vi mi semen salir disparado cayendo en sus abdomen, pechos y un poco cerca de su boca. Kagome soltó sus piernas y tomó sus pechos frotandolos entre sí, embarrando mi esperma entre ellos para después pasar su lengua recogiendo un poco de esa sustancia blanca.


-¡Maldición, Kag! - fue tan sexy verla hacer eso, me incliné y la besé, sabía a mí y eso no hacía más que excitarme nuevamente. - Tenemos que bajar, pero una ves haya terminado todo esto volveré a follarte tan duro, nena que pedirás piedad. No comas mucho porque hoy beberás toda mi leche.


-Sesshomaru. - Dijo antes de tomar mi nuca y volver a besarme.


Nos volvimos a vestir con nuestras respectivas ropas, yo mi traje y ella con un precioso vestido azul.Antes de salir de la habitación me senté en la cama y la llamé para que se acercara, cuando estuvo de pie frente a mí la hice girar y levanté su elegante vestido, corrí su tanga a un lado separando sus nalgas y besé su ano.


-¡Aah, Sessh! - gimió y me tomó de la cabeza para intentar mantener el equilibrio.


Una vez lubricado tomé otro plug, pero ahora era uno que recién había comprado para hoy con una bella rosa negra.


La escuché jadear cuando entró en ella, acomodé su tanga y le di una nalgada antes de bajar su vestido.


-Seré yo quien te lo quite. Es para que no me extrañes en la fiesta. - Se encontraba sonrojada y con los labios ligeramente abiertos. Tan hermosa como siempre.


Besé su boca y tomé su mano para salir de la que era mi habitación en la casa de mis padres y bajar a la fiesta en donde se celebraba nuestro compromiso. Mi mejor amiga y yo nos casaríamos en un mes y nuestros padres insistieron en celebrar.


Yo lo único que quería era que todo terminara rápido para largarnos a la cabaña y volver a poseer su magnífico cuerpo.