El guardian del hielo

Summary

Yuuri y Viktor se separan debido a un incidente con el alcohol dejando al japonés con un gran dolor. Para dejar atrás ese doloroso momento, Yuuri viaja a Italia, donde encuentra personas que lo ayudan a dejar atrás su dolor y un destino curioso, los cuales harán que la vida del japonés cambie radicalmente. Celestino se lo lleva a Italia para curar su corazón y ahí su vida dará un giro de 180°

Status
Ongoing
Chapters
18
Rating
n/a
Age Rating
18+

Amargos recuerdos: el inicio de todo

¿Por qué nunca pensamos con la cabeza fría cuando se trata de la persona que amamos? 

¿Por qué solo nos dejamos llevar por nuestras emociones y actuamos sin pensar en las consecuencias?

Yuri Katsuki se hacía esas preguntas mientras lloraba a mares en su habitación en casa de su antiguo entrenador, Celestino Cialdini, en Detroit.

Había pasado dos meses desde que había roto con Viktor, y todo por el estúpido alcohol.

Todo comenzó en una fiesta por el reciente triunfo de Viktor en el Grand Prix, celebrado en esa ocasión en San Petersburgo, se encontraba platicando con Pichit, cuando vio a Viktor y a Yurio salir del salón. Sin embargo, ya había pasado casi media hora y no regresaban, así que decidió ir a buscarlos, y cuando por fin los encontró, su corazón se rompió en mil pedazos.

El par de rusos se encontraban besándose con pasión, cabe destacar que el mayor estaba metiendo mano al rubio. Una persona normal los hubiera encarado, pero una persona con baja autoestima como Yuri no, él solo dió media vuelta, y salió de ahí, tratando de no romper en llanto. Si los hubiera enfrentado, habría notado que Viktor estaba pasado de copas, y que el rubio se estaba aprovechando de su estado.

Como pudo, llegó al ascensor y apretó el número de su piso.

Mientras el aparato comenzó en ascenso, sus ojos dejaron salir sus amargas lágrimas, al tiempo de morder sus labios para no dejar salir sus sollozos. Las puertas se abrieron, como sonámbulo salió del ascensor, encontrándose con su ex entrenador, Celestino Cialdini, el cual se asombró al ver en ese estado a Yuri.

-¿¡Yuri!?- el aludido levantó la cabeza, y el italiano se asustó, los ojos del japonés estaban llenos de un gran dolor. Lo abrazo y el menor comenzó a llorar desconsoladamente -¿Qué te paso?

Yuri no podía hablar con coherencia, por lo que Celestino lo llevo a su habitación y después de un rato, su ex pupilo le dijo lo que había visto. Celestino no podía creer lo que escuchaba, no se lo imaginó de Viktor. Sin embargo, ahí estaba Yuri, totalmente destrozado, y él mejor que nadie sabe lo sensible que es el japonés.

-Yuri, iba a regresar a Detroit mañana en la tarde, pero en vista de estos hechos, lo hare por la mañana. Y tú te vienes conmigo, por ahora es mejor que te calmes y pienses las cosas con la cabeza en frío.

-Si… Gracias Celestino.- le contesta en un susurro, dejándose llevar por el sueño. Celestino lo acuesta y arropa, el chico lloro mucho, así que lo deja descansar.

Hace varias llamadas, y se duerme en el sillón que hay en esa habitación. Al amanecer, en italiano despierta a Yuri, el cual empaca de prisa sus cosas y salen de la habitación. No sin antes dejarle una nota al ruso.

Toman un taxi que los lleve al aeropuerto, y toman el primer vuelo hacia Detroit. Dejando atrás a su primer amor, Yuri abandona Rusia.

Al día siguiente, Viktor amaneció en la cama de Yurio. Gritándole a su compatriota, salió de ahí, dirigiéndose a la habitación de Yuri, pero para su sorpresa, lo único que encontró fue la habitación y los cajones vacíos, junto a una carta de Yuri.

Con pánico, leyó lo que había escrito el japonés:

Viktor:

Lo vi todo.

No tienes idea de lo mucho que me han lastimado los dos, sobre todo tú, jamás creí que fueras así.

Me arrepiento de haberme enamorado de ti.

Te haré la transferencia de gastos por haberme entrenado.

No me vuelvas a buscar.

Yuri.

El ruso no podía pensar con claridad, esa carta se notaba que fue escrita con dolor y tristeza, ya que el papel aún estaba húmedo

¿Qué carajos había hecho? ¡Había lastimado a la persona más importante para él! Y lo peor ¡¡Yuri no lo quería ver!!

Viktor soltó la carta y salió a buscarlo. Apenas unos metros de haber salido de la habitación, se topó con Chris, al cual le pregunto si había visto al japonés.

-¿Por qué? – pregunto desconcertado al ver al ruso tan alterado -¿acaso Pelearon?

-Algo así -susurro - ¡por favor dime si lo has visto!

-Hace poco lo vi, estaba con Celestino, hace unos minutos, aunque, ya deben haberse ido, ya que los vi abordar un taxi. Pichit iba con ellos.

Ni lento ni perezoso, Viktor saca su teléfono, y marca el número de Yuri, debe saber la verdad. Sin embargo, la llamada no se completa, lo cual hace que Viktor se dé cuenta que su, ahora ex novio, lo hace bloqueado.

-Yuri… Yuri… -derrotado, el ruso se desmaya, siendo atajado por Chris, el cual alarmado, lo lleva a su habitación

Al abrir sus ojos, ve que se encuentra en la habitación que comparte con su amado japonés, ¡claro! Todo fue una pesadilla, Yuri no lo odia, si eso debe ser…

-¿Ya estas mejor Viktor?- Voltea y ve el rostro preocupado de Chris.

Y la realidad lo golpea sin piedad: su amado japonés se ha ido de su lado.

-¿Qué es lo que te paso Viktor?- pregunta preocupado el suizo.

Aun llorando, el platinado le cuenta a su amigo lo ocurrido, el cual se enoja con los rusos, con Viktor por idiota, y con Yurio por aprovechado. Después de eso, Viktor cayó en una profunda depresión, de la cual sus amigos no están seguros de si se recuperará.

Varias veces trato de comunicarse con Yuri, pero siempre fue rechazado, incluso fue a Detroit para verlo y tratar de explicarle lo que ocurrió, pero no lo logro, ya que ni siquiera pasaba a Celestino ni a Pichit, los cuales lo veían con desprecio.

Viktor solo quería volver con Yuri, pero pareciera que no había forma y ahora solo le quedaba vivir con las consecuencias de sus actos.

Aunque eso le quitara las ganas de vivir.