One
Advertencias y aclaraciones.
Antes de comenzar pese a ser un relato corto, me gustaría aclarar algunas cosas.
1. Las acciones aquí narradas son en completo ficticias y no reflejan ni mis opiniones, ni mi manera de ver las cosas, inclusive en lo que a la profesión de Jungkook respecta.
2.No busco promover, ni normalizar el consumo de sustancias, ni en el sentido “recreativo”, quiero puntualizarlo porque he trabajado con población con adicción y es un tema que me pone tensa.
3.Investigué (Como hago a menudo, re ñoña jajajajajaja) y la mafia Coreana dista mucho de las ubicadas en otros países, por lo que no será un relato con balaceras, secuestro y eso JAJAJAJ (Les voy bajando las expectativas de entrada porque me siento insegura ajajajajajaj) es que querían leer que escribiera algo así y lo intenté, pero no salió ni como yo lo esperaba Jajajaja.
Ni como ustedes creían de eso estén seguros.
Listo a leer jujuju.
—¿Te la tiraste?
Jungkook bufa, antes le emocionaba, ahora le hastía esa actitud de Taehyung—No digas estupideces—atina a decir antes de que su brazo sea estrujado por la mano grande del mayor, y decide que está lo bastante fastidiado para enfrentarlo, le dedica su peor mirada—además, a ti ¿qué más te da? no te la pasas revolcandote con todo lo que se te atraviesa. Yo puedo hacer lo que se me dé la gana.
Y Taehyung le muestra esa sonrisa que es aterradora desde hace unas semanas, pero el menor le mantiene la mirada, sabe que si pelea solo con los puños le puede romper la cara—No, sabes que no puedes.
No era porque Jungkook no pudiera, era porque no quería, pero tiene el orgullo suficiente para mantener la boca cerrada respecto al tema.
—Suéltame, me voy—prefiere decir.
—De este apartamento no das un paso fuera.
Y Jungkook se frustra, porque viene del extranjero, está cansado y pretendía tener sexo con el mayor para relajarse como es costumbre, antes de que su agenda vuelva a atiborrarse con compromisos y comience a sentir algo parecido a un síndrome de abstinencia al no verle, y era irónico si lo pensaba, que se volviera adicto a él, a él precisamente.
Jeon Jungkook es el miembro más popular de la banda de k-pop más famosa en Corea en ese momento, en el mundo quizá,Lithiumestaba arrasando con los récords para una banda que cantaba en Coreano esencialmente, habían algunos guiños en español e inglés en sus canciones, pero el noventa porciento de las letras eran en su lengua materna, por lo que los compromisos saturaban las horas de su día entre las grabaciones de videos, fotos y absurdos programas de variedades.
La vida de un idol no es sencilla y por eso no terminó relacionándose con gente “sencilla”.
Cuando conoce a Taehyung hace unos once meses o un poco más, el joven vocalista se encontraba en uno de los exclusivos bares del distrito de Gangnam celebrando sus cumpleaños, ese día decide que puede aventurarse más allá de una “borrachera” como las que se ha colocado varias veces, quiere probar algomás fuertey por los comentarios de algunos de sus compañeros de la empresa y de la banda, es en este tipo de lugares donde puede obtener lo que busca.
La distribución de estupefacientes en Corea del Sur está estrictamente regulada y sancionada, ya que el país funciona casi como una isla y contrabandear es costoso y difícil, pero siempre se encuentra la forma y ahí es donde entra Taehyung. Jungkook no cree que ese sea un ”distribuidor" cuando entre risas alcoholizadas se lo presentan, tiene el aspecto de un idol pero no lo ubica de ninguna presentación.
—Jungkook ¿verdad?
El nombrado se ríe de que trate de comprobar su identidad después de recuperarse del impacto que le generó esa gruesa voz, para este momento de su vida está seguro que no hay persona en Corea que no reconozca su rostro, hace un mes acaba de ganar el certamen del hombre más atractivo del mundo, pero está seguro que fue solo porque este hombre que bebe con elegancia en la barra se mantiene oculto, su belleza es impropia para ser un simple mortal.
—El mismo.
Y siente el retorcijón de sus entrañas cuando el contrario ante su confirmación estira los labios en una sonrisa, geométrica, extraña, exótica, muy, muy bella—A mi parecer la mejor voz de Corea en la actualidad.
JungKook permite que el ego se le acaricie un poco, recibe ese tipo de cumplidos todo el tiempo y es renuente a creerlos porque eso puede provocar que merme su disciplina y con ello su habilidad, pero si se lo dicen en tanto le sonríen así, lo cree por completo y está feliz de que se le haya otorgado el don de cantar—Gracias, en mi opinión hay mejores—es humilde, como está acostumbrado y como fue entrenado también.
El hombre está enfundado en un traje gris, algo que desentona con el ambiente “juvenil” del lugar, pero que de alguna forma le suma más atractivo, suelta una risa todavía más atractiva—Vamos relájate, no estás en una entrevista, si estoy aquí es porque firmé para no comentar lo que vea o escuche aquí a nadie—se acomoda el pelo negro y un poco largo sin necesidad porque luce fantástico con ese look cuidadosamente despeinado—bien Jungkook, ¿para qué soy bueno?
El interrogado se lame los labios y forma una sonrisa codiciosa antes de hablar—me dijeron que puedes ayudarme con algo...
—¿Es la primera vez?—Jungkook asiente—eso es bueno, algo de bajo espectro te puede ayudar a llegar alto, tengo varias opciones—y el más joven sabe que se viene algo muy grande cuando ve cómo la lengua del contrario juguetea entre los dientes, lo confirma al sentir el sutil toque de su muslo por encima del Jean ajustado que usa—pero quiero proponerte algo.
No hace nada por retirar la mano que lo toca de manera discreta, la homosexualidad en Corea está condenada aún en los círculos en donde se “permite” el consumo de sustancias con algo de impunidad, pero el que busca encuentra y Jungkook siempre ha tenido preferencia por los de su mismo sexo entendiendo con rapidez el mensaje, igual tiene claro como puede repercutir en su carrera “hacer las cosas mal” por lo que sabe ser discreto y receptivo cuando le interesa—escucho.
—Puedo hacer que te sumerjas en más de una manera—Jungkook se enciende en anticipación cuando observa como el hombre se lame los labios de forma demasiado seductora.
Lo cierto es que no tenía planeado joder con alguien ese día, más si la oportunidad bailaba en frente suyo vestida con un traje sexy de esa manera no iba a desaprovecharla, hace un tiempo considerable no desfogaba sus “bajos instintos”, y no es como que no pudiera firmar un contrato de confidencialidad y joder con alguien que fuera mujer, ahí es donde estaba el detalle del porque se complicaba un poco, algo así lo querrían saber los portales de chismes y prefería evitarse dar pie a ser envuelto en algún tipo de chantaje. Para efectos prácticos Jungkook tonteaba algunas veces con un compañero de su misma empresa, nada serio, se decía entre ellos algo “experimental” y para evitar la baja en su excitación con el protocolo alrededor de encontrar una pareja sexual que no fuera a colocarlo en un portal, de forma lamentable a los ojos de sus fans tenía que parecer como si esa “necesidad” no existiera en ellos y por eso era algo “complicado”.
—De acuerdo—sonríe con lujuria recién encendida, porque piensa que no puede tener tanta suerte, ninguna de las personas que lo contactó con él le refirió que podía pasar algo más, por lo que está ansioso y también sorprendido de su “suerte”.
La sonrisa le es devuelta y el hombre termina su trago de una sola vez para decir con algo de acidez en su tono—sígueme.
Los acontecimientos que suceden después son un cliché, ambos se apretujan en el cubículo de un baño y antes de conocer el nombre del extraño de su propia boca conoce la textura de su lengua sobre la propia cuando con ayuda de esta le pasa una pequeña pastilla a la boca—eso es una cortesía—dice con la voz ronca y los ojos oscurecidos para iniciar un desaforado beso que Jungkook corresponde.
Pasan los minutos y la conciencia del cantante se va evaporando al igual que la parte baja de su ropa que el extraño le quita con delicadeza, la baja apenas hasta sus rodillas, eso sí permitiéndose acariciar y masajear los torneados muslos del cantante que suspira ante el tacto, Jungkook no lo dice a nadie pero le encanta ser acariciado y tal vez la pequeña pastilla que ingirió haga que todo se sienta más intenso, se convence de que es así porque no es la primera vez que tiene sexo casual pero lo siente muy intenso.
No se retiene de jadear cuando el contrario atrapa su miembro con la boca y parece su cabello ser muy suave cuando lo apreta con el puño ante lo fabuloso de la experiencia, se pierde en ella y en la música que suena apagada por los muros que los rodean.
—Vamos no dejes que yo haga todo el trabajo—es la frase que lo saca de la ensoñación multicolor que vive, tiene los ojos dilatados y se ríe de manera tonta cuando el mayor le abre el sobre con lubricante que saca de alguna parte para ponerlo en sus dedos, Jungkook percibe la textura más viscosa, más fría, la fragancia como a frutas más penetrante como el pensamiento que le endereza la espalda al ver al contrario bajarse los pantalones mostrándole las nalgas.
Sabe lo que tiene que hacer y no se demora, después de ponerse un preservativo cuela sus dedos para hacer más fácil el proceso, todo es demasiado caliente, vertiginoso, excitante, sonríe como un idiota cuando ve como su miembro se pierde en el cuerpo del contrario y parece que los vellos se le erizan con cada jadeo que el hombre de voz gruesa suelta cuando su pelvis y los glúteos de este se encuentran con violencia, Jungkook lo pega a su cuerpo y es brusco como las sensaciones que lo recorren en ese momento, pero al contrario no le importa. Se hunde en el cuerpo del extraño hasta que fuegos artificiales le estallan desde el vientre hasta la cabeza.
—Fue mejor de lo que pensé—es lo que Jungkook escucha mientras trata de recuperar el aire, no tiene idea si el contrario encontró su placer y si es honesto no le importa, sale del cuerpo del contrario y se retira el preservativo, eso sí se sorprende cuando unos paños húmedos le son extendidos para complementar su limpieza.
Acomodan su ropa sin mirarse el rostro, no por vergüenza, sino porque no hay necesidad cuando sus negocios culminaron—Bien Jungkook, fue un placer—dice con elegancia.
—¿Qué me dio?
El hombre sonríe—algo de calidad, no te preocupes.
—Si quisiera algo más, ¿podría contactarle?—se atreve a preguntar porque quiere sacarse la curiosidad de si todo lo que sintió se debió a la pastilla o al cuerpo del hombre que tiene enfrente, la boca se le llena de saliva al recordar lo bien que lo acaba de pasar, ya lo ha hecho en un armario y la experiencia no se le compara.
El hombre vuelve a sonreír—No soy un distribuidor, pero podría contactarte con uno—El cantante levanta sus cejas en asombro y desconcierto y recibe una sonrisa maliciosa—lo que tengo es para esparcimiento personal, ya sabes...
¿Entonces todo lo que buscaba era sexo?
—Okay, entonces, ¿podrías darme el contacto?—se permite ser informal para que nada le sea negado.
—Claro, ¿tienes en donde apuntar?—Jungkook le entrega su teléfono celular y el hombre apunta un contacto, cuando el aparato le es devuelto ve como este reconocía el número recien registrado como el de una compañía de ¿electrónicos?—no hagas esa cara, en este país no se puede distribuir droga como si fuera comida.
—Bien.
—Nos vemos Jungkook.
Y ese “Nos vemos” se materializa unos quince días después, cuando Jungkook usa el contacto para solicitar la droga que requiere, es consciente de los riesgos que representa el consumo, por lo que se lo piensa y se arrepiente al último momento, pero eso no lo disuade de seguir hablando con Taehyung, como supo que se llamaba el hombre con el que tuvo sexo en ese bar después de chatear con él un par de días.
Su segundo encuentro sexual se materializa unos veinte días después del primero, más orquestado por Jungkook, al que le interesa apagar sus frustraciones con alguien distinto a su compañero de empresa y Taehyung era una persona discreta, por lo que supo muchos de sus conocidos tuvieron contacto con él, con algunos, el hombre sostuvo relaciones por lo que supo, y con otros no, parecía que el mayor solo intimaba con quienes le parecían atractivos y a otros solo les “compartía” de su experiencia.
—¿Lo sentiste diferente?—pregunta Taehyung que yace en la cama acostado.
—Sí—responde Jungkook que se encuentra sentado en el borde después de deshacerse del condón en la papelera del baño.
—¿Mejor o no?—el mayor se refería a la experiencia de sostener relaciones sexuales bajo los efectos de sustancias o no. En esta ocasión lo habían hecho sin consumir nada más allá de un par de copas, fue el estudio propuesto por el más joven y Taehyung no se negó.
Jungkook estira su cuello—diferente, me gusta de ambas formas—se limita a decir, cohibido de expresar que le encantó, porque para el mayor parece que no fue la gran cosa.
—Me pasa igual, hay ocasiones en las que lo prefiero con un poco de ayuda y otras en las que no es necesaria, y podría decir que en tu caso es la segunda.
Jungkook vuelve su rostro para rectificar que escuchó bien—¿En mi caso?
—¿No te has visto?—continúa ante el silencio por parte del contrario—eres demasiado atractivo chico, un sueño si me permites decirlo, y te mueves muy bien, hace mucho no me jodian así.
Una bomba de orgullo se estalla en el pecho del cantante—al verte pensé que eras de los que te gustaba joder a otros—confesó con picardía, y quizá sugiriendo algo.
—Disfruto ambas cosas—revela en lo que enciende un cigarro electrónico, se encontraban en la habitación de un hotel y el aroma podía generarles problemas después, aunque hayan pagado por discreción, no era extraño que idols se reunieran en estos espacios a falta de privacidad para conducirse de forma “normal” por lo que era mejor no dejar olores que los delataran—pero siendo muy honesto quería saber que podías hacer con esas piernas—el menor sonríe y encuentra el porque le eran acariciadas con tanta insistencia por parte del mayor.
—¿Te gustan?—quiso ser engreído, era consciente que su cuerpo era una escultura, tampoco se contuvo de reclinarse hacia un lado para mostrarle un panorama más provocativo de lo que su persona era.
—¿A quien no? los freeiles están en completo acuerdo conmigo, he leído más de un comentario alabandolos.
Jungkook sonríe cuando se entera de que el mayor conoce la forma en la que se hacen llamar sus fans—¿Escuchas nuestra música?—lo cierto es que no habían hablado mucho, nada más allá de aclarar sus edades, 25 y 27 respectivamente, el nombre del mayor y los sitios donde solían frecuentar para pasar un buen rato. Decidieron sostener un segundo encuentro sexual solo porque el más joven sugirió de forma “casual” querer relajarse con algo, y el mayor entendió cuál era su primera opción.
—Podría decir que Under the cover, Bridge y Asombroso son mis favoritas.
El codo de Jungkook toca la colcha y recuesta su cabeza en su mano aportándole más sensualidad a la desnudez con la que se tendió de medio lado en la cama a los pies del mayor—eres más del lado underground de nuestra banda—observa.
—En efecto, aunque en general sus canciones son buenas, ¿qué?—reta en respuesta a la expresión del menor.
—No luces como un Freeile.
Taehyung suelta una carcajada—¿Me hace falta la vincha de conejito?
Los ojos de por sí enormes del cantante se hacen más grandes ante lo que considera una revelación—¿Soy tu bias?
—En efecto.
Y Jungkook no evita soltar una risotada—¡No puedo creerlo!
—¿Por qué?—finge un tono indignado—los hombres de corbata también escuchamos música.
—Mira que nunca contemplé en acostarme con un fan—declara sonriente hacia el techo.
—Bueno, podría decirse que soy más un oyente casual, así que no te sientas afligido, y ya que hablamos al respecto ¿por qué un maldito conejo? ¡y blanco!
Jungkook se vuelve a carcajear—a uno de mis hyungs le parece que me asemejo a un conejo por mis incisivos, una estupidez, pero así es.
—Yo hubiera pensado en algo como una pantera.
—¿Verdad que sí? aunque luzco mucho más inocente de lo que soy—apunta con la picardía aflorando por la forma en la que hace unos minutos estaba embistiendo el cuerpo del mayor, Jungkook era rudo a la hora de tener sexo.
—De acuerdo.
—¿Y tú a qué te dedicas?—lo pregunta de forma casual, por lo que no se espera el cambio en la mirada del contrario, un semblante felino le surca la mirada al que tiene más años y parece que no quiere hablar del tema, Jungkook solo quería sumergirse en esa charla post sexual tan entretenida, no dañar el ambiente.
—Administro una compañía de electrónicos.
Y estaba implícito a lo que se dedicaba si Jungkook lo conectaba con la primera información que le dio cuando se encontraron, si no era un distribuidor como aclaró en su momento, era ¿algo así como un mafioso? pero Jungkook no se animó a hacer la pregunta, era entrar en un terreno peligroso al parecer hablaba con un “pez gordo”—Sigo sin imaginar a un CEO siendo Freeile—declara para zanjar el tema y Taehyung agradece que no se meta en lo que no le concierne, el joven es además de hermoso muy inteligente.
—No deberías quejarte, poseo el capital para comprar toda su mercancía.
Jungkook abre su boca y libera otra risa relajada—¿Cuantos de nuestros albums tienes?...
La conversación relajada se da por finalizada después de una media hora y Taehyung es ingenuo al creer que va poder mermar el deseo que el joven de ojos grandes le genera. Era cierto que era fan de la banda, que Jungkook era su bias, por lo que fue a un par de conciertos solo para eclipsarse más con la belleza del vocalista con voz de ángel, y tampoco es una mentira decir que a Taehyung le gustan las “cosas bonitas” tiene toda una colección de arte en su piso e incontables recuerdos en su cama de “personas bonitas” a las que ve como “trofeos” su capital, su carisma y apariencia le permite obtener lo que quiere.
Y quería a Jungkook.
Más que querer, lo deseaba, quería saber que era acostarse con él, por lo que movió sus contactos y pudo colarse en esa fiesta, en la que “por suerte” pudo tener contacto con él, ya que se aseguró que iba a estar allí.
Lo llamativo del asunto es que no se sació con ese encuentro en el baño, por lo que accedió con facilidad a un segundo y se mordió el labio cuando vio salir al joven del cuarto que alquiló y su deseo por tenerlo no descendió en nada, es más, estaba seguro que lo deseaba con más ganas por lo que se propuso orquestar un tercer encuentro.
—Ahmm... ah...ah—el jadeo de Jungkook es música para los oídos de Taehyung que se hunde en el cuerpo de este conganas, lo hace con una vigorosidad tal, que provoca que el menor terminara siendo molido contra las colchas mientras le daba la espalda, Jungkook tiene el rostro enterrado entre las sábanas y disfruta como su miembro se roza contra los tendidos en cada uno de los embistes que el mayor le proporciona. Todo se vuelve una locura cuando encuentra su propio placer y sin vergüenza se derrama entre los tendidos jadeando con fuerza, más el mayor no se detiene, porque él no está satisfecho, no ha encontrado lo que busca de ese bonito cuerpo y lo arremete hasta que siente su propia persona flotar unos instantes.
—¡Quítate!—Jungkook se ríe, es el efecto que le produce la pastilla que le dio Taehyung al comienzo de su encuentro, siguen explorando la respuesta de sus cuerpos, o al menos el menor, Tae se encuentra en sus cinco sentidos, satisfecho pero con ganas demás.
Más, más , mucho más contacto es lo que el cuerpo y los ojos del menor que se ríe le producen.
El cuerpo del menor se sobresalta cuando siente una humedad recorrer su ano—¡Yo puedo hacer eso!—protesta al caer en cuenta de que el mayor lo está limpiando, más no deja de reírse como idiota y termina respingando su trasero para que lo limpien bien, al joven le gusta que lo cuiden más de lo que admite. Cierra los ojos y escucha como el mayor se deshace del condón y los paños húmedos sucios.
—¿Vas a dormir?
Habla con la voz perezosa—No sé, como freeile deberías saber que he estado dando conciertos por tres días seguidos y voy a morir. ¿Hace cuanto estás en China?
Taehyung se pone de pie y lo empuja para quitar la sábana que tiene la evidencia de la excitación del menor, este protesta pero le da el espacio—hace una semana.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?—mantenían una conversación intermitente por mensajes, se respondían cada par de horas, a veces la pausa duraba uno o dos días, se podría decir que se volvió una pequeña costumbre.
—Porque estaba ocupado, vine a cerrar unos negocios-
—¿Y aprovechaste para ir a nuestro concierto?—Jungkook se sorprendió muchísimo cuando lo vio desde el escenario, el mayor estaba en la zona VIP, al frente, era imposible que no lo viera. Cuando el espectáculo terminó se mensajearon y resolvieron encontrarse en un hotel, aunque el menor estaba exhausto debido a todo lo que existe alrededor de sus presentaciones.
—Obvio, van a tocar en Corea en al menos dos meses, ¿para qué esperar tanto?
—¿Me estás acechando?—Jungkook juega, quiere medio conversar para no ceder al sueño que le trae el cansancio.
Si.
Taehyung no lo iba a admitir, nunca lo hacía, se fijaba un objetivo y lo conseguía, y para infortunio del más joven, lo veía como una presa, pero se cuidaba de parecer “desesperado” por lo que se fijó crear un escenario casual que le permitiera acceder de nuevo al joven sin parecer muy intrusivo.
—Tengo negocios aquí—eso tampoco era mentira.
Eso despertó un poco al joven al recordar a lo que el mayor se “dedicaba”—¿Y no te alcanza para comprarte una vincha?—desvía la conversación.
—No voy a usar una ridiculez de esas ni en mi tumba—declara.
Jungkook se carcajea, más de lo que correspondía para ese tipo de comentario, pues la droga no se había evaporado de su cuerpo y le generaba ese tipo de respuesta. Siente como el mayor le masajea uno de los glúteos y se retira del toque—no puedo—se queja, por el cansancio que le cierra los párpados.
Taehyung se muerde la lengua porque odia tener un no como respuesta y mantiene la boca cerrada, cubre al menor con los tendidos para que duerma, en tanto él va a encontrar a alguien que le ayude con lo que anhela.
Ese día, o el siguiente a ese, Jungkook empieza a comprender la naturaleza de Taehyung o lo intenta, un egoísmo vestido de amabilidad si se quiere llamar así, porque cuando le pregunta ¿ a dónde fue? cuando se quedó dormido y encontró la habitación vacía y ni un solo mensaje, este después de dos días le contesta que a “joder con alguien”.
Boquea de la indignación cuando ve el mensaje ¡Estuvo tres putos días de concierto! estaba cansado, y no sabe si el mayor le está reclamando o sencillamente lo comenta, porque su relación se limita a hablar de banalidades en tanto determinan cuando y cómo será su siguiente encuentro sexual.
Y tal vez hubiera sido prudente que Jungkook viera esa alerta, ese destello de la verdadera personalidad del mayor y se alejara, porque piensa bloquearlo cuando lee el mensaje, pero no quiere parecer “indignado” su ego no lo deja, se muerde el labio y admite, solo para él mismo que quiere verle una vez más, falta comprobar ¿cómo se siente cuando lo jode a él sin drogas en su cabeza? Es demasiado estimulante todo lo que pasa alrededor del mayor en medio de su estresante gira.
Lo que no sabe Jungkook es que se está metiendo en un agujero negro.
🧍♀️
¿Qué les pareció el contexto general?