•El culpable de todo
Fieles palabras que se derrumbaron por la falta de valentía, incluso los errores se quedaron, pero a él... Se lo llevó el viento.
Aquel dulce ser, fue arrebatado de sus manos, por más de que intentó parar las cosas, no se pudo. El agua salada ya no le parecía tan buena como para experimentar ese dolor del pasado. Ahora todo era felicidad, las sonrisas siempre estaban y ya no le faltaba nada.
O eso creía.
El tiempo podía ser bueno, pero a la vez muy malo, dependiendo de la persona que lo mirara y Minho ahora comprendía el peso de lo que le hizo a ese noble corazón que lo amaba demasiado.
—¿Lo viste?
Negó.
Aquel dulce ser se había ido hace muchos años, y ahora no le quedaba más que seguir su camino.
Un adiós no le bastó.
—¿Aún sigues aquí?
La burla era evidente, su tono de voz era tan ridículo. Lo único que le provocaba era vergüenza.
—Basta, no lograrás nada con eso Hyunjin.— la molestia era evidente.
—Estas conmigo.— la firmeza de sus palabras le caló hasta lo más profundo. —Basta de pensar en Jisung.— se acercó al cuerpo ajeno. —Se feliz a mi lado Minho.— el beso que le dio no le provocó absolutamente nada.
Así que se alejó de Hyunjin, por más de que llevarán tres años de relación aún no podía olvidar a su primer amor. Jisung fue parte importante en su vida, ambos crecieron juntos, vivieron experiencias que nadie más tuvo el valor de hacer y ahora solo le quedaban los recuerdos.
Hyunjin se le metió a los ojos de una manera que jamás espero, y aunque en su momento lo disfruto como nunca, el recuerdo de aquel corazón roto le dolió más conforme pasó el tiempo.
¿Tenía la culpa? Quizá sí. No debió dejar que alguien más lo apartará de su fiel compañero. Minho ahora podía verlo, incluso su corazón le repetía miles de veces que fue un tonto, pero ese amor de niños no podía ser para siempre.
Luego Jisung regreso.
Era otro, todo él había cambiado demasiado, había pasado por los procesos de todo joven en crecimiento y su dulce sonrisa ya no iba dirigida hacia Minho y dolió.
—¿Cómo hacerlo?— miró a Hyunjin con tristeza. —Si tú fuiste el primero en hacer que Jisung se alejara.— negó. —Fui muy ciego.
—Mentira.— Hyunjin sonrió con tranquilidad. —Nadie te apunto con una pistola.— señaló hacia la puerta. —Tu fuiste quien entró y me besó diciendo que querías experimentar algo nuevo.— se cruzó de brazos después. —¿Ya no lo recuerdas?
Minho lo hacía, pero no le iba a dar esa respuesta, no fue por alcohol ni mucho menos estaba despechado.
—Tu decidiste quedarte conmigo y dejar a Jisung de lado.— bufó. —Es cierto que ayude a que se fuera, pero era algo que tú querías.
Las palabras cortaban más que una cuchilla afilada, Minho entendía que sí, fue su culpa. Solo que no aceptaba ver a Jisung de la mano con alguien más y llamarse a sí mismo egoísta estaba más que perfecto, aún así Minho quería aferrarse a qué podía recuperarlo, pedirle perdón y volver a lo que eran antes.
—Olvídalo, no podrás Lee.— le advirtió con seriedad. —Solo serás un estorbo en su vida, Bangchan lo trata y le da cosas mejores.— dejó caer sus brazos para después caminar hacia el sofá y así dejarse caer.
Eso a Minho le interesó, ahora conocía el nombre del idiota y haría lo posible por descubrir más cosas. Miro a Hyunjin, ese ser que le gustó años atrás, no era nada ahora, todo se había convertido en cenizas, su relación ya no era próspera y aún así seguían juntos.
Ambos tenían la culpa.
—No creas cosas tan estúpidas.— suspiro. —Esto solo me concierne a mí.— se encogió de hombros. —¿Por qué no vas con Jeongin?— lo miró con una de sus cejas arqueadas.
—No se de que hablas, yo solo te amo a ti.— esa melosa voz no le quedaba para nada.
—No seas ingenuo.— Minho se burló. —Aparentar que eres el pasivo conmigo no te sirve.— sacudió su mano derecha. —Me gusto en su tiempo pero la verdad es que ya me cansé.— con atención entrecerró sus ojos, el brillo que emanaba de ellos a Hyunjin a veces le asustaba. —Y verte a escondidas con Jeongin no te salva de esta relación fallida.
Con todo el orgullo que aún poseía, se dio la media vuelta para tomar su billetera de la pequeña mesa y las llaves, para después acercarse a la puerta.
—Mantuve esta relación.— Hyunjin mencionó. —Incluso aguante verte decaído y triste por culpa de Jisung, ¡¿Cuándo lo vas a olvidar?!— el grito resonó en todo el lugar.
—Jamas.— fue lo único que Minho le respondió, antes de abrir la puerta y salir por ella. —Nunca serás Jisung, y espero que eso te quede claro.— lo miró por última vez. —No te compares Hyunjin.— cerró la puerta con fuerza.
Las circunstancias e incluso las opciones eran demasiadas, solo que ahora Minho tenía algo en mente. Iría por Jisung y lo traería de vuelta. Le iba a costar, eso lo sabía. Sin embargo haría hasta lo imposible para poder ver esos ojos tan preciosos que solo Han Jisung poseía.
[•••]
¿Dónde estaba?
La pregunta que se estaba haciendo en esos instantes, era la más contundente.
Era muy evidente que Hyunjin estaba detrás de todo eso y no dudaba para nada que en el pasado haya sido participe de todas las decisiones que se tomaron.
Jisung fue la víctima, y él, fue quien lo daño hasta el punto de que escapó a otro lugar para vivir y volver a recomponerse del dolor. Estar aparentemente enamorado de una persona que no lo amaba en realidad, era cruel.
—¡Hey! ¡Minho!
Volteo levemente para mirar sobre su hombro, la persona que menos quería ver, ahí estaba. Se supone que estaría fuera de su hogar por unas semanas, por eso a Hyunjin se le había visto más amoroso que de costumbre.
—¿Por qué tanta seriedad?— preguntó con tranquilidad.
Pretender que no quería golpearlo, era una mentira, sin embargo, tenía cosas más importantes que hacer.
—No necesitas ser un doble cara.— Minho bufó.
—¿De qué hablas?— ladeó un poco su cabeza. —No te entiendo.
Hasta su inocencia era más que fingida, Jeongin siendo un mentiroso, era algo nuevo, pero entendía que hasta el alma más pura, podía cambiar si se dañaba algo que en verdad amaba.
—Acompañame.— le hizo una leve seña, para después volver a caminar. —Hay cosas de las que debemos hablar.— conocía a Jeongin, y no fue por casualidad que su relación de no amistad, llegará tan lejos.
Porque sí. Minho lo noto, solo que prefirió hacerse el tonto, y le sirvió demasiado.
—Está bien.
No era necesario mirar hacia atrás, Minho sabía que Jeongin perdería más, si no lo acompañaba. El aura que ahora poseía estaba sumamente cambiada. Y esperaba que el inocente de Jeongin lo notara.
No fue demasiado tiempo, Minho lo sabía. El lugar al que llevó a Jeongin no era más que la cafetería del centro. Aunque tardaron más de una hora, era estrictamente necesario alejarse lo más que pudieran de Hyunjin.
—Bonito lugar.— Jeongin sonrió y Minho solo asintió.
No era necesario intentar las cosas malas que claramente se merecían ambos, y hacer mención sobre el momento tan incómodo que estaban viviendo, salía sobrando totalmente.
Minho camino hasta poder conseguir una mesa, lo más alejada si se podía. Al encontrarla tomó asiento, cómo si nada malo fuera a pasar.
—¿Qué quieres en realidad Minho?— y ahí estaba la otra cara que poseía el menor.
—Oh nada.— sonrió de una forma tan dulce, que hizo estremecer hasta la piel más suave del mundo. —Solo quiero información y claro, también hacerte un favor.— levantó su mano derecha, para atraer la atención de la joven mesera.
—Mm, ahora entiendo todo.— Jeongin lo miró con muchísima atención. —Es por el regreso de Jisung ¿Cierto?— bufó. —Eres tan obvio.
—¿Lo creés?— Minho puchereo. —Pensé que estaba haciéndolo mejor que tú y Hyunjin.
Y ahí fue donde todo cambió, Jeongin trago saliva tan fuerte que incluso la mesera sintió algo de pena por él.
—Por favor, queremos la especialidad de la casa, muchas gracias.
La chica sin mirarlos con detenimiento asintió, anoto todo en su libreta, para después irse de ahí.
—¿Desde cuándo lo sabes?— por más baja que fuera la voz de Jeongin en esos momentos, Minho sabía que debía decirle la verdad.
Todo se convirtió en un mal juego, ellos estaban sufriendo, solo que ninguno quería dar su brazo a torcer, solo por complacer a los demás.
—Eso no importa.— chasqueo su lengua. —¿Qué sabes de Jisung y su llegada?— eso sí le importaba.
—No muchas cosas si te soy sincero.— se encogió de hombros. —¿Conoces a Jackson?— soltó la pregunta.
Minho era quien se denominaba cómo un antisocial de primera y si lo pensabas con claridad, podrías darte cuenta de las inconsistencias, pues había conseguido engañar a su pareja de años, con alguien que apenas y conocía.
—Por tu expresión, lo tomaré como un no.— el menor de ambos suspiro. —Esta noche habrá una fiesta, y estamos hablando que todo el mundo irá, incluido Bangchan uno de los mejores amigos de Wang.— se cruzó de brazos. —Por ende Jisung irá.
—Y yo podré aclarar las cosas con él.— no tenía que ser un genio para saber lo que Jeongin pensaba. —Si dices que todo el mundo irá, debo suponer que tú también, así que lleva a Hyunjin.
—¿Por qué lo haría?— frunció el ceño al ver cómo Minho estaba empezando a crear un plan.
—Porque me cansé de toda la farsa, Hyunjin y yo no nos amamos, y es obvio que intenta reciclar algo conmigo, cuando solo quiere estar contigo.— aunque la elección de sus palabras no fuera la más correcta, Minho sabía que todo eso se tenía que acabar. —Si amas tanto a Hyunjin cómo lo mencionaste alguna vez, llévalo y acabemos de una vez por todas.— se levantó de la silla. —Y no te preocupes, él lo sabe y créeme que esto ya es un favor.
—¿Favor?— la molestia se notaba. Jeongin no entendía, cómo es que Minho quería terminar con todo de esa manera tan seca y poco prudente.
—No eres una blanca palomita Jeongin, sabes perfectamente que todos fuimos infelices y así tengamos toda la culpa, debemos actuar con madurez.— sacó su billetera, para después dejar en la mesa algo de dinero. —Espero que no te arrepientas y decidas ser feliz.— guardó su billetera de nuevo, miró por última vez a Jeongin y sonrió.
Pero esta no era falsa, ni mucho menos hipócrita, solo quería hacerle saber que estaban juntos en eso y que si algo iba a pasar esa noche, iba a resultar de la mejor manera. Con paciencia y tranquilidad, camino hasta la salida del lugar. Solo esperaba que en realidad todo saliera bien.
La dirección después la sacaría, podía llamar a Changbin, él siempre solía tener las cosas a la mano, además de que su novio, era el mejor amigo de Jisung.
Pronto volverían a verse y es más que obvio que lucharía por tenerlo otra vez.
[•••]
—Mi relación corre peligro ¿Lo sabes verdad?
Minho entendía la gravedad del asunto y no era quien para detener a Changbin si decidía no ayudarlo, al final no tenía la culpa de lo que pensaba hacer.
—Sí, estoy consciente de eso.— Minho miró a todos lados, para después cruzar la calle. —Sabes que si no fuera importante, no te pondría en esta situación.— conocía a la perfección a Changbin, no por nada eran familia.
—Si tan solo…
—Lo se, a pasado mucho tiempo, pero créeme estoy muy arrepentido y esa fiesta es mi una oportunidad para dejar las cosas en claro.— tenía que ser completamente sincero con él, aunque Changbin fuera su hermano menor, existía esa confianza, pero solo con él. —Ten en cuenta que nadie lo sabrá, solo tú y yo.
Se mordió el labio inferior, al escuchar el suspiro de Changbin, la relación que mantenía con Felix, era de cero mentiras, comprendía totalmente la batalla que podía estar teniendo en esos momentos.
—Lo haré, dame unos minutos y te mando por mensaje toda la información que necesitas.
Minho sonrió, estaba muy agradecido con él y claro que se lo iba a recompensar de alguna manera.
—Pero quiero que tengas cuidado, no es fácil y por lo que Felix me ha contado, Jisung no quiere verte ni en pintura. Además Bangchan está muy alerta a sus estados de ánimo.
No entendía del todo, sin embargo, no negó que muy en el fondo sintió ese leve pinchazo en su corazón, Minho solía hacer ese tipo de cosas, ya que Jisung siempre fue alguien sensible.
—Otra cosa, Wang está atento a todo, así sea una fiesta, él siempre ve por la comodidad de sus invitados.
—¿A qué te refieres?— sostuvo bien su celular, al momento de abrir la puerta del taxi, iría de camino a su hogar a prepararse y ya no le importaba si Hyunjin estaba ahí.
—¿No recuerdas a Jackson verdad?
Esa pregunta dejó a Minho algo descolocado ¿Por qué tendría que recordar a alguien que jamás había visto?
—Por tu silencio es más que obvio que no. En todo caso solo recuerda que se apellida Wang, y es primo de Hyunjin, lo conocimos alguna vez, por ser amigo incluso de Jongin.
Eso sí que le había sorprendido, el mundo era tan pequeño y de eso ya no tenía duda ¿Cómo es posible que todos se conocieran de alguna manera?
—No me jodas.— se golpeó levemente la frente, para después asentir al señor taxista.
—Ten cuidado, al parecer todo está en tu contra y no me sorprende, te lo mereces.
Está bien.
Minho lo sabía y estaba en todo lo cierto Changbin, se lo merecía. Aun así se lo había dejado bastante difícil, aunque no imposible. Tenía una meta y la alcanzaría pronto, con una risa por parte de Changbin terminaron la llamada, bloqueó su celular y solo se dispuso a ver por la ventana.
En menos de dos minutos su celular se volvió a encender, Minho al mirarlo, sonrió. Changbin le había dado todo lo que necesitaba para actuar esa misma noche. No le quedaban muchas horas, así que haría lo necesario para estar presente, pero escondido entre la multitud, después simplemente tomaría a Jisung y se lo llevaría a un lugar apartado, para intentar arreglar las cosas.
[•••]
La noche había llegado demasiado rápido y decir que no estaba nervioso, sería una completa mentira, Minho sabía que todo terminaría diferente a como lo planeó, siempre era así y no tenía dudas de que quizá se llevaría unos cuantos golpes.
Pero estaba dispuesto a pelear por Jisung si era necesario, bastante ya había causado como para regarla más. Hyunjin se había ido, Minho lo notó debido a que sus cosas no estaban en los respectivos lugares, e incluso sus propios documentos habían estado regados por toda la habitación.
Era de esperarse, sabía perfectamente que Minho ya no podría darle lo que quería, Jisung no se iría de sus pensamientos para nada, y menos ahora que estaba de vuelta.
Suspiro.
Ya era hora, tomó lo necesario, para después acercarse a la puerta, no era necesario llamar a nadie, ya que el único que sabía, era Changbin y eso era suficiente.
Con tranquilidad camino fuera de casa, sus pensamientos estaban revueltos, aún así no iba a cambiar de opinión por nada del mundo, Jisung regresaría a él. Aunque las decisiones que tomó Minho en el pasado, no fueron las mejores, ahora quería remediar absolutamente todo, ya había tenido suficiente con Hyunjin y era claro que no quería pasar por eso de nuevo.
La cago. Lo sabía, siempre se lo reprochaba, la idiotez no tenía un tiempo o incluso género y Minho era la prueba viviente de ello. Pero al menos, estaba seguro de una pequeña y muy importante decisión.
Tomaría a Jisung de nuevo.
Con precaución se acercó al límite de la acera para tomar un taxi, ya que eso le facilita un poco más el camino. Por el regreso no se preocupaba, era totalmente consciente de que quizá todo terminará mal, pero tenía que aprovechar todas las oportunidades que se le presentarán.
Después de haber tomado uno y dado la dirección, se acomodó en los asientos, se sentía nervioso, su corazón estaba latiendo a mil e incluso la sudoración le molestaba.
Ni siquiera cuando le pidió a Jisung ser su novio, había sudado tanto, era muy extraño en esos momentos, pero entendía que todo era parte de eso.