Honne by Riigum at Inkitt
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HONNE

Summary

Mikey ha estado rodeado de personas la mayor parte de su vida, sin embargo, cuando las perdidas llegan a su puerta él y su lobo tal vez no sean lo suficientemente fuertes para sobrellevar el dolor. °One Short. °MikeyxTakemichi. °AU. |Los personajes no me pertenecern, son propiedad de Ken Wakui| |Creditos del fanart de la portada a @zichanyu en X (Twitter|

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

本音

Si quieres controlar a alguien, haz que sienta miedo.


-Paulo Coelho.


_________________________________


Mikey siempre ha estado rodeado de gente durante toda su vida.


Tenia a su familia, a sus amigos y a su pandilla.


Hasta que comenzó a perderlo todo.


Se presento como alfa a la tierna edad de trece años, una edad en la que no era común que el segundo genero se manifestase, pero él lo hizo.


Pronto se volvió un alfa fuerte y admirable a ojos de todos los que lo rodeaban. Su abuelo y hermano mayor estaban mas que orgullos de su desarrollo, y sus amigos ni se diga, alababan día y noche a su comandante de pandilla, alegando que la casta alfa era la mejor en la que Mikey podía haber estado.


Mikey también lo creyó, hasta que se presentó nunca pensó realmente en que casta le gustaría estar, su abuelo era beta, pero no por ello era menos, en su juventud fue reconocido como uno de los mejores atletas de su generación, demostrándole que no solo los alfas triunfaban como la sociedad arcaica solía pensar. Su hermano mayor, Shinichiro, era alfa, el alfa más débil que en su corta vida había conocido, pero también el mas gentil y valiente que conocía. Shinichiro no era fuerte, hecho de burla para los demás, pero con todo ello a Mikey su hermano mayor le parecía la mejor persona del mundo, a quien mas admiraba y esperaba ser tan siquiera un cuarto de lo grandioso que era él en un futuro.


Así que cuando resultó que era un alfa lo tomo bien, no esperaba mas ni menos, y una parte de él podía decir que ya lo sabía, desde pequeño presento algunos signos, era tremendamente posesivo con sus cosas y su familia, aunque los cachorros no eran capases de distinguir correctamente las feromonas Mikey se alteraba o ponía de malas cuando su delicada naricita detectaba el muy suave ahora desconocido sobre su abuelo o hermano, simplemente su instinto de dominar a los demás estaba demasiado en la superficie.


Su instinto se desarrollo mas aun después de presentarse, ahora era capaz de distinguir con total precisión los aromas y feromonas de las personas, fue así como de dio cuenta del sutil aroma a miel que desprendía su hermana Emma, o el olor a petricor de Baji y como Kenchin desprendía algo parecido a la hierba recién cortada.


Rápidamente los olores se volvieron algo importante en su vida sin saberlo, porque muchas veces no valoramos las cosas hasta que las perdemos.


Por supuesto, Mikey no perdió el sentido del olfato, claro que no, él perdió algo aun mas importante que eso.


Perdió a su hermano.


Shinichiro fue asesinado por dos de los que consideraba sus mejores amigos y miembros de su manada. Fue un error, dijeron tanto Baji como Kazutora, pero su error no podía traer de vuelta a su hermano mayor.


Aun podía recordar aquella noche de agosto, cuando por aburrimiento decidió ir a molestar a su hermano a su taller y mientras se acercaba al lugar el grupo de personas paradas enfrente le había llamado la atención, y tal vez no las vio, o realmente ignoro, las luces de las patrullas alrededor, que cuando se acercó se sorprendió al ver a alguien ser llevado sobre una camilla con una sábana blanca cubriéndolo completamente y que detrás de eso sus amigos caminaran desposados con la cabeza gacha.


Baji había llorado cuando lo vio entre la multitud, pidiéndole con voz rota perdón una y otra vez.


Y mientras tanto Mikey se preguntaba en donde diablos estaba Shinichiro.


Desde entonces las cosas no estuvieron bien para él, ni para el resto de su familia y amigos. Esa noche no solo perdió a su hermano mayor, también perdió a dos miembros de su manada.


Su alfa casi perdió el control cuando volvió a encontrarse con Keisuke seis meses después de que terminase su servicio social, él a comparación de Kazutora no había sido internado en el reclusorio juvenil ya que no fue quien dio el golpe y el propio Mikey testifico a su favor, aun con todo eso a Manjiro se le hizo tremendamente difícil hacerle frente sin saltarle al cuello al que alguna vez considero uno mas de su manada.


Baji siguió en la Toman pero las cosas entre ellos no volvieron a ser las mismas.


Siguió adelante como todo el mundo esperaba de él, como él mismo lo esperaba, pero no era fácil, como la mierda que lo era. En un acto que esperaba lo ayudase a regularse pidió pasarse a la antigua habitación de Shinichiro, con la esperanza que al estar rodeado de lo que quedaba de su aroma lograría que su lobo interno dejara de estar tan en la superficie considerando a todos como una amenaza.


Por suerte le funciono, pero solo al principio.


Rápidamente su propio aroma a pimienta rosa supero a los residuos que quedaban del ahumado de Shinichiro, su lobo no lo tomo bien, su hermano era después de todo el miembro de su manada al que se consideraba más cercano, había sido propiamente al alfa de la pequeña manada que era su familia, verse desprovisto de el fue un golpe duro que su lobo no entendía. Después de todo aun estada dando sus primeros pasos como alfa, no estaba listo para tomar un cargo para el cual no había sido entrenado de ante mano, se sentía como un cachorro perdido.


Fue duro y tremendamente tedioso lidiar con el potencial descontrol de su lobo. Nunca lo diría en voz alta, pero que en cualquier momento podía resultar como alguien peligroso para las personas que quería le dolió casi tanto como hacer entender a su alfa que no volverían a ser perfumados por el aroma de su hermano mayor.


Tener a la Toman resulto ser mas de ayuda de lo que pudo pensar, liderar su propia pandilla lo mantenía suficientemente ocupado como para pensar en sus días de cachorro cuando su familia estaba completa. Ahora se centraba en cuidar su territorio, mandando a sus miembros y ganar pandillas.


El nombre del Invencible Mikey gano fama con rapidez y ayudo a crecer su dominio.


Fue una tarde de un caluroso día de mediados de julio cuando tras enterarse que uno de los miembros mas bajos de su pandilla estaba llevando a cabo peleas clandestinas mientras usaba el nombre de la Toman para atraer a mas gente a su negocio, que se topo por primera vez con Takemichi.


El pobre beta estaba siendo destrozado por los puños de Kyomaza, y sin embargo, tercamente se levantaba una y otra vez sin intensión de rendirse contra el beta que claramente era mas fuerte que él.


Eso logro llamar su atención, cuando después de dejar todo en manos de su mejor amigo se acerco al curioso chico que había capturado su atención, el rubio de ojos azules tembló visiblemente ante su imponente presencia, no se sorprendió, era una reacción que veía a menudo.


A base de tartamudeos logro decirle su nombre y Mikey sintiéndose mas que complacido lo anuncio frente a todos como su nueva perra.


Hanagaki Takemichi resulto ser mas interesante de lo que esperaba, el rubio menor que él por un año era terco con ganas, y tan determinado que podía llegar a ser preocupante y molesto, sin embargo, no importaba lo que pasara sus ojos siempre resplandecían claros, llenos de esperanza.


Una esperanza que a Mikey le resulto cálida y anhelada.


Cuando Valhalla reto a la Toman a una pelea por sus territorios después de que Draken fuese apuñalado por el imbécil traidor de Kyomaza y que Takemichi evitara que su mejor amigo muriera desangrado, Mikey realmente quiso que el beta no se presentase con ellos a la pelea, no quería involucrarlo mas en su mundo, Takemichi estaba demasiado limpio como para dejarlo adentrarse en el bajo mundo.


Pero contra todo lo esperado Takemichi hizo acto de presencia en la pelea como miembro oficial de la Toman. Mientras peleaba contra Kazutora, a quien alguna vez considero un miembro de su manada y este escupía maldición tras maldición contra él, Mikey se sintió un poco adormecido, no quería seguir escuchando las idioteces de Kazutora, ¿no debería ser él quien le reclamase por matar a su hermano mayor?


Si tan solo no lo hubiera hecho aun tendría a Shinichiro con él y no tendría que fungir como pilar de su familia, ni tendría que ser tan malditamente cuidadoso con su lobo, no sentiría que constantemente caminaba sobre cascarones de huevo ni que había momentos en los que se perdía.


Cuando Baji se apuñalo a si mismo fue como si su corazón se saltara un latido, sabia porque lo hizo, o mas bien por quienes y aun así no evito culpar a Kazutora, él lo hirió en primer lugar, todo para vengarse de él. A pesar de que ya no era un miembro de su manda lo seguía siendo de la Toman, por su puesto que se preocupaba por él.


Ver como lentamente su amigo de la infancia perdía la vida sería algo que nunca olvidaría. Solo no mato a golpes a Kazutora porque seguramente era algo que Baji no quería. Después de eso algo significativamente cambio, sus amigos comenzaron a evitar mencionar el tema de Halloween Sangriento a sabiendas de que eso lo alteraba visiblemente. Ahora tenia un nuevo aroma al que hacerle entender a su lobo que no volverían a oler nunca más.


Inesperadamente para él Takemichi fue como un gran pilar que estuvo firmemente para él cuando lo necesitaba. Al igual que el resto de los chicos era cuidadoso a su alrededor, más pronto ambos descubrieron que la mayoría de veces las palabras no hacían falta, simplemente permanecían uno al lado del otro en silencio disfrutando del confortable ambiente que los rodeaba.


Durante esas ocasiones finalmente, al estar los dos solos, logro captar el sutil aroma de Takemichi. Los betas al igual que los alfas u omegas tenían un color característico, solo que mucho mas suave y sin matices de emociones como sus contrapartes, nunca podías saber cómo se sentía un beta con solo olerlo a comparación de como si podías distinguirlo en un omega u alfa.


Mikey tenia un buen olfato, y aun así se le complicaba distinguir el suave aroma de su abuelo, y eran contadas las personas betas de las cuales conocía su olor, sabia que para ellos no era algo realmente importante como para los alfas u omegas, además que entre ellos también era complicado distinguir a que olía otro beta.


Cuando un suave aroma proveniente de Takemichi llego a su nariz lo tomo por sorpresa, durante todo el tiempo que llevaban conociéndose distinguió varios olores en su amigo, de perfumes, jabones o incluso del suavizante de su ropa, pero nunca uno tan suave y dulce como el que distinguía.


Inconscientemente se acerco al rubio menor en un intento de captarlo mejor para saber que era, Takemichi como el despistado que era a veces lo dejo hacer sin protesta alguna hasta que llego el punto en que Mikey casi tenia enterrada su nariz en el cuello de Takemichi.


Inhalo profundo, saboreando cada nota que llego a sus sentidos, el aroma era dulce, afrutado, algo acido, pero fresco, como una brisa fresca en un día caluroso. Pero también cálido, tranquilizante y extrañamente reconfortante. Takemichi olía a naranja.


Mikey odiaba las naranjas.


Demasiado acidas para su gusto, ni muy dulces, pero a veces desabridas y agrias, el olor que desprendía la cascara al retorcerla le picaba incómodamente la nariz y ni hablar de sus aceites esenciales que en muchas ocasiones le causaban dolor de cabeza. Siempre que podía evitaba comer esa fruta porque nunca lograba tomarle gusto.


Espero que consecuencialmente el aroma de Takemichi le molestase como lo hacia el de la fruta, pero eso nunca paso, en cambio lo encontró inesperadamente de su gusto; a su alfa le gustaba en verdad, lo hacia bajar la guardia y relajarse lo suficiente como para echarse a tomar una siesta cómoda.


Mikey no lo entendía y cuando se lo externo a Takemichi y este se disculpó sin razón aparente por eso le supo mal. Takemichi no tenia que disculparse por nada con él.


Desde entonces sin que el rubio de diese cuenta, cuando nadie más veía, rompía toda barrera del espacio personal e inhalaba codicioso el suave y cítrico aroma del capitán de la primera división. Takemichi nunca se lo negó y eso le alegro.


Cuando después de que el líder de la décima generación de los Black Dragons fuera derrotado y sus dos altos mandos fueran asignados a la primera división Mikey por primera vez noto un aroma que no le gusto en Takemichi, estaba acostumbrado a hallar rastros de otros aromas como lo era el de Chifuyu que al ser un omega tenia un potente aroma a hinojo y además pasaba mucho tiempo en compañía de Takemichi, sin embargo, el olor que detecto no era de él ni de ninguno de sus demás capitanes, sino de uno de esos ex miembros de los Black Dragons.


Inui era un alfa igual que él, quien recientemente parecía haber adquirido un interés por el Hanagaki, eso no le gusto a Mikey y a su alfa tampoco. Takemichi era suyo, él fue quien lo encontró primero y no se lo dejaría a ningún otro alfa, era solo suyo.


—¿Sabes que Inupi quiere que seas el próximo líder de los Black Dragons? —pregunto Mikey una tarde en la casa de Takemichi, este ultimo estaba rodeado por lo fuertes brazos del mayor mientras Mikey inhalaba su dosis diaria del aroma de Takemichi.


—¿Umh? Ah, sí, me lo dijo hace un tiempo —Takemichi respondió, removiéndose un poco en su lugar pasando página a la revista en sus manos.


Mikey puchero un poco sin que Takemichi lo viera por estar abrazándolo por la espalda.


—¿Y que le dijiste?


—Le dije que lo pensaría, pero —Mikey bufo internamente y su lobo gruño disgustado, animo a Takemichi a continuar—, no creo aceptarlo, no sirvo para ser líder, eso le va mejor a un alfa, como tú, Mikey-kun.


Mikey se sintió alagado por que Takemichi lo considerase un buen líder, capaz de llevar el mando con rectitud, su alfa se regodeo moviendo la cola con altivez e inflando el pecho, pero también le pico que Takemichi no se considerase digno de liderar, a su parecer Takemichi estaba mas que capacitado para liderar un pandilla, su lobo estaba de acuerdo con él. Si tan solo hubiesen conocido al menor unos años antes de formar la Toman bien pudo hacerlo su capitán interino para tenerlos siempre a su lado.


—Yo creo que Takemitchi sería un buen líder —dijo mientras enterraba mas su nariz en la nuca contraria provocándole un estremecimiento al ojiazul que le saco una sonrisa.


—Mikey-kun, ¿lo dices enserio?


Mikey asintió emitiendo un sonidito, apretó más el abrazo disfrutando del suave olor picaba agradablemente en su nariz, sin quererlo comenzó a quedarse dormido dejando a Takemichi hablando solo, se prometió disculparse más tarde dejándose llevar por la inconsciencia al mundo onírico.


Como ya muchas veces le había pasado esa siesta en casa de Takemichi en aquella tarde lo renovó de maravilla, cosa que le vino de lujo porque entonces mas problemas se presentaron: una nueva pandilla asechaba y cazaba a tantos miembros de la Toman se les cruzaran, era un tema serio del que tenia que encargarse para solucionarlo diligentemente para que nadie siguiese molestando a los miembros de su pandilla.


Una pelea contra Tenjiku se suscitó tal y como esperaba Mikey, la amenaza contra los suyos y su territorio tenia a su lobo más cerca de la superficie que de costumbre, algunos rasgos salvajes aparecieron anormalmente en su apariencia junto con la intensidad y agresividad con la que su aroma destilaba.


Ahora le era aun mas imposible tolerar el olor de otros en Takemichi, el de sus amigos le costaba pasarlo por alto, pero el de Inui lo hacía gruñir, ningún alfa además de él tenia el derecho de perfumar al beta, solo él podía bañar con su aroma a Takemichi, y lo hacía, para inconciencia del beta o tal vez no, Mikey se encargaba de impregnar fuertemente su aroma en todo Takemichi, desde sus muñecas hasta su nuca, tal cual si fuese su compañero omega, con eso se aseguraba de dejar en claro su dominio frente a todos.


El líder de esta nueva pandilla enemiga resulto ser nada mas que su aparente hermano perdido al que Emma había conocido cuando era prácticamente una cachorra en la estadía con su madre, teniendo eso en cuenta se le complico apaciguar a su lobo que ni aunque se tratase de un familiar bajaba la guardia, sintiéndose amenazado ahora no solo por su territorio sino también por su familia ante la presencia de un alfa desconocido.


En los días antes de la pelea se la paso pegado a Takemichi tanto que creía que en cualquier momento el rubio lo echaría a patadas de su casa o saldría corriendo al verlo, pero Takemichi nunca hizo eso, simplemente le sonreía e invitaba a pasar cuando aparecía en la puerta de su casa o alentaba su paso para que Manjiro lo igualaba al topárselo por 'coincidencia' en la calle.


Mikey se lo agradecía enormemente, tenía muchas cosas en las que pensar y su lobo no le estaba dando la suficiente paz como para poder hacerlo. La presencia de Takemichi siempre le resultaba cómoda y agradable, le permitía centrarse en lo que tenia que hacer y muchas veces lograba ver una perspectiva diferente de las cosas con los pequeños consejos que el beta le daba, gracias a eso logro reunir la determinación para enfrentarse a Izana.


Nunca pensó ni siquiera por un momento que las cosas terminarían torciéndose tan dolorosamente de un momento a otro. El día de la pelea visito la tumba de Shinichiro en compañía de Emma, quería hablar un poco con él sobre su próximo encuentro. En un instante se topó con Izana que estaba ahí junto con Takemichi e Inui, la disconformidad por ver a Takemichi en medio de esos dos fue remplazada rápidamente cuando después de pedirle a Takemichi que lo esperara a fuera junto con su hermana, un repentino estruendo llego a sus oídos.


No espero encontrar a su hermana tirada en el suelo con un gran golpe en su cabeza sangrante, las disculpas de Takemichi no llegaron a sus oídos y aunque fue tan rápido como pudo hacia el hospital la frialdad emergente del cuerpo de Emma en su espalda le hizo saber que su tiempo se había terminado.


Fue como si una desgastada cadena en su interior finalmente se reventara corroída por la oxidación. Emma estaba muerta y Mikey no pudo hacer nada para salvarla.


Se presento tarde a la pelea, luego de que el impulso de hacer pagar al culpable de la muerte de su hermanita llenara su cabeza. Takemichi había dicho que el imbécil de Kisaki era el culpable.


Su lobo se paseaba inquieto en su interior con las garras y los colmillos desenfundados, quería desgarrar al culpable de sentirse así, solo.


Al llegar vio a Takemichi golpeado y herido, entonces todo paso como un parpadeo, en un instante derribo a Kisaki con un fuerte rugido tan solo para ser interrumpido por Izana y comenzar una pelea con él, la ferocidad de ambos era bestial ambos poco a poco perdían el control de sus lobos internos, el dominio por someter al otro comenzó a afectar a los que estaban mas cerca de ellos, muchos huyeron despavoridos al presenciar ese encuentro tan salvaje mientras que otros daban todo de si para no caer y someterse ante del dominio.


Sus gruñidos fueron acompañados por garras y filosos colmillos, Mikey sentía a su control escurrirse de sus manos como agua, imposible de contener. Hasta que el sonido de un disparo saco a ambos alfas de su estado feral, mirándose uno al otro con ojos grandes preguntándose que había sido eso cuando de pronto alguien cayo a su lado.


La mano derecha de Izana había sido herido por la bala disparada por Kisaki la cual seguramente iba destinada para alguno de ellos, el beta los miraba a ambos con una mirada enloquecida despotricando sobre planes fallidos y tener que terminar con sus problemas, Izana lo dejo de lado para acercarse lentamente a Kakucho, regañándolo por interponerse en su pelea, mas su voz temblaba inestable al igual que sus manos. Mientras que Mikey estaba mas que alerta el peliblanco bajo la guardia totalmente y en un rápido movimiento fue ahora él quien se interpuso entre Kisaki y su pistola y el cuerpo de Kakucho cubriéndolo con el suyo, resonaron tres disparos los cuales impactaron en el alfa.


Mikey miro impactado todo, como Izana se tambaleaba hasta que finalmente caía a un lado de su amigo, la sangre pronto formo un charco debajo de él, y una vez mas fue testigo de como la vida escapaba de los ojos de alguien.


Shinichiro.


Baji.


Emma.


Y ahora Izana.


¿Había algo más por perder?


El recuerdo de un dulce aroma llego a su mente, la cruda furia que sintió con tan solo imaginar los brillantes ojos azules de Takemichi apagados y sin vida fue tan avasalladora que finalmente no pudo más, rugió fuerte y bestial lanzándose contra Kisaki, contra el que mato a su hermana menor a quien como el alfa de su familia era su deber cuidar. Impacto el primer zarpazo contra quien disparo y mato al hermano a quien nunca pudo conocer, el dolor de los golpes que Izana le había asestado se transformó en frio, eso sería lo único que tendría de él.


Kisaki chillo y Hanma intervino, pero no pudo hacer mucho contra un alfa en estado salvaje.


Mikey los golpeo y sometió con brutalidad, humillándolos antes todos antes de enterrar sus colmillos con brutalidad en el cuello de Kisaki y desgarrarlo con locura. La sangre que lo salpico y que quedo en su lengua la saboreo gustoso, sabia bien la sangre de quien le había quitado a su familia.


No se detuvo ahí, pues Hanma corrió con una suerte similar a la del beta. La locura estaba abarcando su racionalidad con rapidez, Mikey cada vez mas estaba siendo consumido por su bestia.


Los gritos de sus amigos por que parara no llegaron a sus oídos inmerso en despedazar a los culpables de su sufrimiento, su lobo interno lloraba segado por el dolor de la perdida y la sed de venganza, una venganza que le resulto insatisfactoriamente fácil y que no le era suficiente.


Cuando Mikey levanto la cabeza mirando a la multitud que lo miraban aterrorizados pudo ubicar fácilmente una cabellera rubia revuelta y un hermoso par de ojos azules.


Takemichi lo miraba afligido con sus temblorosos ojos, si pudiera percibir emociones en su aroma estaba seguro de que olería agrio, aterrado.


Se levanto despacio causando que muchos se pusieran alerta al instante, ignorándolos camino hacia Takemichi, importándole poco el resto, solo tenia ojos para su beta. Takemichi tembló visiblemente ante la imagen ensangrentada de Sano, encogiéndose en su lugar cuando Mikey gruño en advertencia a quienes pedían al menor alejarse de él.


Takemichi conecto su mirada con la perdida de Manjiro, abrió la boca para hablar cuando de pronto Mikey lo apreso con fuerza en sus brazos y hundió su nariz en su cuello inhalando audiblemente su suave aroma.


Lentamente sintió como las garras que se clavaban en su piel por sobre de la tela de su uniforme retrocedían hasta volver las uñas romas ensangrentadas del alfa. Takemichi los hizo arrodillarse cuando el peso del mayor fue demasiado para su golpeado cuerpo.


Se quedaron ahí por mucho tiempo, horas tal vez. Mikey gruñía con fuerza a todo aquel que intentaba acercárseles. En dado punto los miembros de Tenjiku se llevaron el cuerpo de Izana y a Kakucho, marchándose junto con la mayoría de los pandilleros. Solo los capitanes de la Toman seguían ahí, mirando preocupados a su comandante y a su amigo que era retenido por este.


Era claro que Mikey no los dejaría acercarse sin correr el riesgo de ser despedazados por él, sin embargo no sabían que hacer con Takemichi, el pobre beta no podría controlar a un alfa en estado salvaje, moriría en el intento, por lo que necesitaban traerlo de vuelta al lado seguro con ellos, pero tampoco querían alterar más a Mikey que parecía bastante contento con el beta en sus brazos.


Takemichi viendo la indecisión en sus amigos comenzó a acariciar suavemente la espalda de Manjiro con la esperanza de distraerlo lo suficiente para poder hablarles sin que el otro los espantara.


—Me quedare con Mikey-kun hasta que vuelva en si —hablo por sobre el hombro del mencionado, aumentando las caricias—. Los llamare cuando este bien.


Los vio debatirse hasta que finalmente se retiraron dejando a Takemichi solo con Mikey. No sabia como lograr traer de vuelta a Mikey, nunca había visto ni oído hablar de un alfa salvaje, sabia que se daban casos, pero eran raros, hoy en día se tenían bien controlados s a sus lobos internos.


—¿Mikey-kun? —pregunto bajito, subió su mano hasta su cabeza jugueteando con su cabello.


Recibió un gruñido bajo como respuesta, suspiro. Hace un tiempo se había percatado del inusual interés que parecía tener Mikey con él y su aroma, creyó que simplemente le caía bien y progresivamente le tomo confianza, especialmente después de la muerte de Baji, pero con el tiempo noto lo posesivo que de repente se mostraba el alfa con él, más cuando otros alfas lo rondaban, también las formas nada discretas de Manjiro para frotar sus muñecas o cuello para dejar su aroma en él.


Takemichi no entendía del todo que ganaba con ello, al ser beta no prestaba mucha atención en la escuela cuando hablaban de las características de los otros dos géneros, solo conocía tal vez muy pobremente lo general de ellos.


Pero eso no importaba, ahora tenia que traer a Mikey de vuelta de... donde sea que se haya ido su conciencia.


Pensó un momento tratando de recordar vagamente las pocas veces que presto atención a sus clases de salud. Haber: tenia a un alfa fuera de si en estado semi salvaje que se aferraba a él como un koala; no dejaba a nadie acercárseles y, parecía estarlo ¿oliendo?... oliendo como a un omega. Bien.


No tenia ni puta idea de que hacer.


Él no era un omega así que no podía intentar tranquilizarlo mediante su aroma y feromonas. ¿Qué debía hacer?


De pronto una idea vino a su mente, no estaba seguro de que funcionara, pero no se le ocurría nada mas, ya estaba amaneciendo y no quería seguir en el mismo lugar que en donde estaban los cuerpos destrozados de Kisaki y Hanma. Mikey realmente había sido muy descontrolado al acabar con ellos.


Se irguió en su posición y deteniendo las caricias cerro sus manos en puño con nerviosismo.


—...¿alfa...? —susurro bajito, temeroso. Apretó los ojos cuando sintió a Mikey tensarse y parar de hurgar en su cuello— Alfa —volvió a llamar cuando nada mas paso luego de unos segundos.


Se desinflo al no ver ninguna reacción por parte del mayor. No había funcionado.


¿Cómo esperabas que funcionara algo que leíste en un manga? Se reprendió a sí mismo.


De pronto un bajo gruñido retumbo en su pecho que estaba pegado al de Mikey antes de que fuese apresado con mas fuerza por el mayor.


—¡Ah! ¡Mikey-kun, espera! —tomándolo de los hombros trato de alejarlo un poco, pero se detuvo cuando sintió algo húmedo en su cuello. Mikey lo había lambido.


Se pudo rígido sin saber que significaba eso, al cabo de un rato Mikey pareció finalmente volver en si porque con una lambida mas a su cuello se alejo de su escondite y lo vio a la cara.


—¿Mikey-kun? ¿eres realmente tú?


Manjiro asintió despacio, una intensidad abrumadora se alojaba en sus ojos negros.


Mikey lo miro detenidamente antes de sonreír, los ayudo a ponerse de pie, sintió sus rodillas protestar un poco sacándole una mueca.


—Deberíamos irnos, Mikey-kun, —comenzó a guiarlo hasta la salida del lugar. Mikey lo siguió sin decir palabra alguna— está amaneciendo, sería peligroso que alguien nos viera con todo este desastre, ya es un milagro que nadie haya venido a ver.


Cuando se alejaron un par de cuadras del muelle serpenteando por distintos callejones Mikey de pronto dejo de caminar, Takemichi se detuvo también volviendo sus pasos para mirarlo curioso. El rostro del alfa esta sucio, salpicado de sangre y polvo, con algunos raspones leves, sin embargo, sus ojos estaban bajos negándose a mirarlo de frente, a Takemichi le dio mala espina, Mikey nunca evitaba su mirada.


—¿Mikey-kun? —dio un paso más acercándose cuando Mikey retrocedió— ¿pasa algo? ¿Mikey-kun?


Torpemente Manjiro dio un par de paso mas hacia atrás, sin levantar aun la mirada, Takemichi lo observaba confundido sin tener idea de lo que ahora planeaba el alfa.


Estuvieron así en silencio por unos largos minutos, Takemichi buscando la mirada oscura y Mikey evitándolo. La mañana era algo fría, el viento alborotó sus cabellos.


—Takemitchi —finalmente hablo Mikey, bajo, su voz ronca—, tú... deberías marcharte.


Takemichi lo miro sin entender, ladeo ligeramente la cabeza —¿No eso hacíamos? Vamos, Mikey-kun, los chicos seguro estarán preocupados —intento tomarlo de la mano para volver a caminar pero él se alejó abruptamente sorprendiéndolo— ¿M-mikey...kun?


—No me entiendes. Tienes que irte tú —esta vez su voz fue mas fuerte.


Boqueo pasmado.


—¿Por qué? —se quejó, frunció el ceño, no entendía porque Mikey se comportaba así de repente. ¿no lo había estado abrazando apenas hace un rato? ¿Por qué ahora lo alejaba como a una peste?


—No hay por qué, solo vete y déjame —dio un par de pasos hacia atrás, Takemichi enseguida lo siguió.


—No, ¿Por qué dices eso?


Mikey apretó la mandíbula, la rabia rugía en su interior, ¿Por qué Takemichi estaba siendo tan terco y molesto? Le estaba dando su única oportunidad de huir, de huir de él.


—¿No lo entiendes? Quiero que me dejes solo, ¡vete! ¡lárgate!


—¡No lo hare! —gruño, la determinación en sus ojos resplandeció junto con los primeros rayos de sol— No te voy a dejar, Mikey-kun.


Mikey estrecho su mirada, su semblante paso rápidamente a uno amenazador, su aroma se desato con furia, dio un paso amenazante en dirección de Takemichi.


—Si no lo haces, te matare —susurro bajo, su dominio para someter a Takemichi salió a flote.


Takemichi sintió la presión ante el dominio del alfa pero se negó a dejarse someter, alzo la cabeza con altanería mirando directamente a los ojos de Mikey.


—No lo harías...


—No me tientes, Takemitchi, no sabes de lo que soy capaz de hacer.


Inhalo brusco, ¿Qué debería hacer? No quería dejar a Mikey así en ese estado, pero él no le estaba dando muchas opciones.


—¿Por qué? ­­­


—Te estoy dando una última oportunidad —susurro. Su lobo aun estaba muy en la superficie, una vez que un lobo entraba en estado salvaje no había vuelta atrás, el riesgo de volverse salvaje otra vez en cualquier momento era una alarma latente, Mikey sabía cuan poderoso era su lobo interno, contenerlo no era nada fácil y lo seria aun menos ahora que ya había perdido el control una vez. Necesitaba alejarse de todos para no hacerles daño, mas daño del que seguramente ya les había caudado desgarrando frente a todos a esos bastardos.


No quería dejar a Takemichi, era suyo, su beta y de nadie más, lo había oído, cuando sus sentidos aun luchaban por aclararse para tomar conciencia, la dulce voz de Takemichi llamándolo alfa había logrado que finalmente pudiera volver en sí.


Sin embargo, si lo mantenía a su lado seguramente solo lo haría infeliz, Takemichi no merecía ser manchado por la oscuridad que albergaba en su interior, no, él era tan puro y blanco, no como Mikey que ya estaba completamente sucio, ya no solo manchado por la oscuridad sino también por la sangre de quienes había matado.


Su lobo protestaba, ¿Por qué no podían llevar con ellos a quien por derecho les pertenecía? Takemichi solo tenía lugar con ellos y con nadie más, porque de hacerlo se aseguraría de destruirlo por completo para enseñarles que no había nadie más para él que ellos.


Mikey negó ante los pensamientos del alfa, sabia que tarde o temprano su control volvería a escaparse de sus manos y no quería que lo último que vería Takemichi de él fuera en ese estado, trato de retroceder, pero el fuerte agarre de Takemichi en su muñeca se lo impidió.


—Mikey-kun, déjame ayudarte —la determinación en su voz mas su mirada seria lo dejaron sin palabras.


Debía de decirle que no, despedirlo, asustarlo para que no intente encontrarlo después, porque sabía que su egoísmo lo haría cometer un error, no podía ser egoísta y tener a Takemichi para él, ¿cierto?


Él nos lo esta pidiendo. Susurro su alfa en su oído, si, Takemichi era quien le pedía llevarlo con él. No era Mikey quien estaba siendo egoísta, era Takemichi.


Mikey sujeto con fuerza la mandíbula de Takemichi impidiendo que intentara alejarse, haciendo que lo mirara a los ojos. El negro y el azul se encontraron con un fuerte choque. La determinación en sus ojos no menguo cuando los negros perecieron querer devorarlo en ese preciso instante. Takemichi trago nervioso, la presencia de Mikey se había vuelto de un momento a otro bastante poderosa, su beta tenia la necesidad de someterse ante él.


—Quédate a mi lado, si quieres ayudarme quédate conmigo, para siempre, Takemitchi —su voz dominante lo estremeció, había algo peligroso detrás de sus palabras que Takemichi no pudo identificar, esos ojos negros se estrecharon, agudizando su mirada—. Se mío, entrégate a mí. Decide, una vez lo hagas no habrá marcha atrás —se aparto bruscamente de él, soltándolo en el proceso, no había lugar para dudar en sus palabras. Tenia que decidir ya.


Takemichi subió su mano para sobar su mandíbula, su vista pegada en el hombre frente a él, las palabras de Mikey daban vueltas una y otra vez en su mente en un rápido torbellino de pensamientos. Inhalo y exhalo un par de veces, las palabras escaparon de su noca como si tuvieran vida propia.


Mikey gruño fuerte antes de abalanzarse contra él, derrumbándolo contra el pavimento, el grito de Takemichi se perdió en el frio viento mañanero de febrero.


Mikey se recluyo, dejando atrás a todos, su familia, su manada, su vida.


Comenzó una nueva vida en la oscuridad, donde permitió a su lobo moverse libremente por fin, sin ataduras ni restricciones, lo bueno y lo malo ya no existía, no para él que había creado un gran imperio en el mundo bajo y lo lideraba; lo bueno y mano ahora se regía bajo las órdenes del líder de Bonten.


Y en los días que su mente parecía agobiada y perdida invocaba un dulce aroma a naranja. Odiaba las naranjas, pero a aquel cálido aroma no podía hacerlo.


Era su hogar después de todo.






|Lu|

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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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