don’t know if i adore u
Sirius Black, es uno de los más codiciados solteros de Hogwarts, por su parte, Severus Snape es un excelente alumno de pociones.
Ambos son de mundos muy diferentes, pues mientras el mayor es un orgulloso grifindor purasangre, jugador de quidditch, el menor, es un slytherin mestizo amante de las artes oscuras, y no solo es la diferencia total de mundos, ni casas, ni dinero, lo que hace que estos dos no sean compatibles, lo que más fractura una posible relación aquí, es que Sirius Black es el mayor bully de Severus Snape, es por eso que cuando sus amigos más cercanos (James y Remus), llegan con él, se desconcierta, sobre todo por que parece que va por su propia voluntad y los mayores no le están molestando, Severus sonrrie ante un comentario de James y Remus le está peinando ese largo y bonito cabello...
-¿Qué están haciendo, chicos? -cuestionó con un pequeño deje de molestia en su voz.
-¡Oh!, hola Siri, sucede que el profesor de pociones nos asignó a Snape para que nos ayude, sabes que este principe mestizo es muy bueno en la materia, le insistí en que Remu nos ayudase, pero dijó que nos serviría para llevarnos mejor... De hecho, el profesor me preguntó por ti. ¿En dónde te metiste?
-Estaba por ahí... Supongo...
-Como sea, Sevi, Sirius y yo te esperamos en la torre de astronomía, a las once, no llegues tarde.
-Claro, Potti, te esperó ahí- respondió Severus con una voz amistosa. -Black- terminó la conversación con un tono más formal y elegantemente se giró sobre sus talones para salir de la vista de los grifindor.
-¿Potti? ¿En serio? -inquirió con burla y celo en su voz.
-¿Qué tiene?
-¿Qué tiene?, Severus te dijo potti, James.
-Sevi es lindo, deberías darle una oportunidad, a parte de lindo es inteligente, elegante y es la reencarnación de ternura. No sé tu, pero creo que de ser mujer, sería totalmente mi tipo- contestó con una sonrrisa en el rostro. James sabía que al loco de su amigo le gustaba Snape, solo que Merlín, creo a los idiotas y después a su mejor amigo, pues este no sabía que gustaba del pálido slythering, y le atribuía a la estupidez de Sirius el molestar a Severus para llamar su atención... Sí, lo lograba la mayoría de las ocaciones pero no de una buena manera.
-¡Por Merlín! ¿Te estás escuchando? es Snivellus a quien llamas reencarnación de la tarnura. Quejicus es quien te dice Potti, no la chica pelirroja por la cual te mueres, que por cierto, es de quien está enamorado Snape, según tu.
-Oye, calmate canuto, no hables de Sevi como si fuera la mierda de un muggle, si te digo que Sev es lindo y tierno en exceso, es por que así es, y quieras o no, tenemos que ir con Sev a las once... Y de cualquier manera, hoy me di cuenta que Sev quiere a Lily como si fuera su madre.
Poco después de la pequeña discusión de los merodeadores, se dirigieron a la sala correspondiente, fue ahí donde Sirius entendió a su amigo, y de paso un poco más de pociones.
Comprendió que a quien el llamaba Snivellus era el balance perfecto entre ternura, elegancia y belleza. La manera en la que tomaba la pluma le hacia pensar que incluso recibió las lecciones de su madre, la manera en la que arrugaba su nariz cuando algo salía mal, le recordaba a un pequeño gatito, y esa forma tan sexi en la sus labios se movian... bueno, hacían a su mente divagar por sus más oscuros deseos... claro, no lo admitiría frente a James, ni frente a Snape.
Las clases en la torre, pronto pasaron a ser parte de su rutina, y aunque no lo dijiera abiertamente, incluso Peter se daba cuenta que era uno de los momentos que más esperaba del día.
—Potti, en definitiva tu y tu amigo tienen que cambiar su guardarropa, ¡las túnicas sin pinzas pasaron de moda hace un siglo!— exclamó con un dejé de burla y exasperación Severus en el cuarto de sus educandos, ¡como era posible que con todo el dinero que tenían los potter y los black, no se pudieran comprar túnicas decentes! Las que tenían parecen de la época del caldo, y sí. Tenían, pues Severus ni lento ni perezoso tiró la mayoría de túnica que parecían más viejas que el mismo Dumbledore (por supuesto que se aseguró que no fueran de valor sentimental o algo así).
—Tranquilo, vampirito, las túnicas más feas ya están fuera de órbita.
—¡James, te he dicho q no me digas vampirito! Menos si es enfrente de Sirius— Black tenía sentimientos encontrados, por supuesto que adoraba escuchar su nombre salir de aquellos preciosos cerezos recién entintados, amaba como los cardenales se fundían en la mejilla del más bajito para darles ese color rojizo tan tierno, pero la mismo tiempo odiaba con toda su alma que fuera su amigo y no el quien pudiera ocasionar tan bonita reacción en su pequeño de ojos negros, dolía que James pudiera decirle vampirito y no el, aborrecía que fuera justamente su dúo de travesuras quien tiene la atención del slythering, James, y no él.
—¿Vampirito? En verdad suena lindo, pero snaky va mas contigo...— y antes de que Sirius lo pudiera evitar, su boca había hablado. Al caer en cuenta, rápidamente el calor subió a desde su pecho hasta sus orejas, James le dio una mirada que parecía ser de orgullo, y Severus, oh, la expresión en su rostro valió su desliz.
Esa pequeña interacción fue un interruptor para la convivencia, de pronto preciosas lunas eran dedicadas a él, y los dulces sonidos de su risa eran para el y ese arrebol que se instalaba en sus mejillas eran por el y por cada ocasión en la que Sirius le daba un cumplido.
De pronto, las salidas a hogsmeade eran exclusivas de Severus y el, y de pronto, dejó de sentir celos de James.
—¡Por supuesto que el whisky de fuego es mejor que la cerveza de mantequilla! Señor Seriedad, usted debería saberlo como noble heredero de la ancestral y honorable casa Black.
—Snaky, la cerveza de mantequilla es mejor que el whisky de fuego, es como un delito negarlo.
—Pues no me sorprende que pienses así, solo los bonitos sabemos que el whisky de fuego es mejor.
—¿De qué caldero te escapaste, chaparro? En verdad quiero conocer que es lo que hay dentro de esa bonita cabeza.
—¿Qué?
—Que solo falta que me digas que el whisky de fuego es mejor que el jugo de calabaza.
—¡Pero que irreverencia has dicho! Por supuesto que no, Sisi, el jugo de calabaza es lo mejor. Sin discusiones.
—Já, seguro que sí, Snaky.
Pasó el tiempo y Sirius casa vez se encariñaba mas con Severus, y Severus con Sirius, y todos lo sabían, desde Peter, hasta el mismísimo Lucius, quien en primera instancia casi explota del coraje, pero después de ver lo lento que eran ese par de bobos, dejó de preocuparse tanto.
—¡Siri!
—¿Qué sucede Puffskein?
—He adoptado un Ashwinders, le puse Sirius.
No era raro ver a esos dos compartiendo hasta el mínimo detalle de su día a día, pero esa confesión hizo reír a más de uno de los presentes. Pues hasta el día anterior se hacían enojados, Sev hizo un muy tierna escena de celos, envió una lechuza a Sirius y este no contestó su carta, pudimos ver a un cabizbajo Severus recriminándole al gryffindor, este se había reído y el más pequeño casi llora, dos veces. La primera por que creyó y que el león se burlaba de si, y la segunda al saber que la pobre lechuza nunca había llegado.
—Cariño, no sé si te odio, no sé si me encantas— pensó Sirius al saber que aunque eran tan diferentes, eran tan compatibles, que mientras Severus amaba la noche, el amaba el día, y habían tantos ejemplos que eran la definición de antónimos y aún así se descubrió amándole.