DESAFIANDO AL DESTINO.

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Summary

Cinco años después, cuando Esmeralda pensaba que estaba todo perdido vuelve a encontrarse con Alex, aunque su encuentro no será de la manera en que siempre lo había soñado. Después de enamorarse y volverse extraños, tendrán que luchar de nuevo por quienes son el amor de su vida.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

PRÓLOGO

2019.


PRÓLOGO.

Las luces parpadeaban sin parar, al parecer también indecisas de que ritmo seguir. Simplemente todo estaba alterado. Todo el mundo corría frente a él, tratando de escapar de aquella situación que a todos se les había ido de las manos.

Suponía ser una noche tranquila o, más o menos, como las de siempre. Pero Alex estaba demasiado seguro de que alguien había dado el chivatazo, aquel que la policía llevaba meses esperando para poder encontrar el nuevo circuito de carreras ilegales. Y francamente, Alex sabía que pasaría pero no esa noche, la noche que por todo ese desastre podría perder los miles de euros que estaban en juego.

El ruido parecía ahora una ensoñación lejana y su cabeza daba tumbos de un lado a otro mientras trataba de buscar a su compañero. Confiaba en que Zack pudiese llegar a entender lo que estaba a punto de hacer, porque él no iba a retirarse de la mayor carrera de su vida simplemente por un chivatazo, no cuando su mayor contrincante aún lo esperaba en el juego, desafiándolo mientras se recostaba contra su propio coche.

—¿Qué crees que estás haciendo? — Zack llegó justo por el otro lado, tomándolo de la camisa para arrastrarlo fuera de allí. — Tenemos que salir de aquí ya.

—Alex, por favor, es peligroso. Tengo miedo de que te pase algo. — Esmeralda apareció también junto a ellos sujetándolo del brazo.

Por un momento Alex pensó en dejar todo aquello e irse con su amigo y su novia a casa, pero no podía, no cuando había tanto en juego. Quería poder llenar a su novia de todo lo que se merecía.

Alex se rehusó apartando a ambos y Zack lo miró sin entender que estaba haciendo.

—No puedo irme.— Alzó la voz sobre la música y los gritos de la gente. —Tengo que correr Zack, sabes que es la carrera más importante de mi vida. Debo ganar a ese idiota, pero sobre todo debo ganar ese dinero.— La cara de Zack se descompuso pensando que había oído mal.

—¿Qué? ¿Enserio eres consciente de lo que acabas de decir? — lo tomó nuevamente del brazo y trató de avanzar junto a él, pero Alex se zafó de un fuerte movimiento y lo observó de aquella forma en la que Zack corroboró que definitivamente no estaba bromeando en lo dicho. —Ni de coña. No podemos quedarnos. ¡Joder Alex! La policía llegará en cualquier momento y ese dinero que pretendes ganar no será nada comparado con lo que deberemos de pagar para salir vivos del puto calabozo.

—No tiene por qué salir mal. Puedo correr, ganar a ese idiota y luego salimos de aquí como alma que lleva el diablo. Pero mientras sigamos teniendo esta conversación tan absurda solo estamos perdiendo tiempo para poder hacerlo.— Zack acarició sus sienes pensando por unos segundo, sin saber si debía dejarse guiar por su lado racional o por su lado de locura, al que solo Alex le daba el máximo esplendor.

Observó por un momento a Esmeralda y ésta solo negaba con lágrimas en los ojos como rogándole a ambos que no lo hicieran.

—Está bien.— suspiró rindiéndose. —Iré a hablar con Luke. Trataré de conseguir el mayor tiempo posible.— Alex sonrió en respuesta dándole un fuerte abrazo. —Déjate de mariconadas y ve a destrozarle el culo a ese hijo de puta.

Sin esperar más se dirigió a su coche, no sin antes pararse frente a su novia y dale un beso dejándola sin aliento.

—Te amo Esmeralda López, confía en mí. — Esmeralda se rehusaba a soltarlo pero finalmente lo hizo, debía confiar en él.

Se paró junto a su contrincante, con quien intercambió una mirada ávida y un apretón de manos.

Ya montado en el coche su cuerpo se llenó de adrenalina. Había reservado ese momento por varios años, los mismos que hacía que no montaba su Camaro Yenko del 69, aquel coche con el que empezó a correr y con el que se hizo fuerte en la zona. Zack había ajustado todos los errores y podía decir que su motor ahora era mucho más potente, además de tener ese nuevo color vibrante que lo hacía verse precioso.

Miró por su ventanilla observando que aquel idiota ya estaba preparado y sonrió al saber que ganaría aquello, porque definitivamente un coche nuevo y flamante no se comparaba con la joya que él tenía entre las manos. La chica frente a ellos estaba lista para bajar el banderín y ahora, detrás de todo el ruido molesto solo podía escuchar el motor que rugía con fuerza queriendo comenzar aquello cuantos antes.

El banderín bajó.

Ambos coches salieron disparados y aunque el contrincante había salido con ventaja, Luke estaba muy tranquilo sabiendo que aquel circuito se lo sabía de memoria y que en las próximas tres curvas cerradas aquel tipo iba a tener más de un problema. Y tal como lo pensó así sucedió, el tipo se destabilizó bastante mientras él cogía perfectamente las tres curvas seguidas, continuando hasta llegar a la meta.

Todo eso en un tiempo récord de 5 min y 47 segundos. Sonrió como un hijo de puta sin dejar de sentir la adrenalina por todo su cuerpo. No fue hasta que fue capaz de escuchar las sirenas de los coches de policía, que se dio cuenta que la verdadera carrera empezaba ahora.

No contaba con las nuevas obras de la zona y con aquel desvío que terminaría con la carrera de la peor forma.

Alex había chocado, su coche estaba en llamas y en unos segundos todo se volvió negro.



—¡Esmeralda! ¡ESMERALDA! — Zack gritaba por todo el lugar buscando a la novia de su mejor amigo.

—¡Zack! Estoy aquí. — alzó su mano para que pudiese encontrarla entre la multitud.

Esmeralda se abrazó a él llorando y temblando del miedo.

—Rápido, tenemos que salir de aquí. La ambulancia ya está llegando.

Aquello era un caos aún mayor, gente corriendo de un lado a otro, no se diferenciaban las sirenas de la ambulancia con las de la policía, todo se había vuelto loco de un momento para otro y aunque Esmeralda se arrepentía de haberse dejado convencer por Alex para ir allí, ahora solo quería saber si su novio estaba bien.

Más bien quería saber, aún con el miedo, si su novio estaba vivo.