Chapter 1
Capítulo 1
La fiesta Dubois
El viento de esa oscura noche hacia que Emily corriera por el bosque para salvar su vida, las ramas crujían bajo sus pies y el miedo se apoderaba de cada parte de su cuerpo, de un momento a otro sus piernas fallan cayéndose contra el suelo. Em con poca fuerza se intento levantar, pero esa acción quedo en vano; pues el hombre la toma de su cabello arrastrándola hacia el lago.
- ¡Suéltame! - grita, en un intento de liberarse de su agarre.
No recibió respuesta ni acción alguna de aquel hombre. El miedo crecía más y mas a medida de que se acercaban al lago, ella forcejeo con el sujeto, pero de nuevo no obtuvo nada ya que el era mas fuerte. Sentía que era su fin, la angustia apareció y empezó a gritar cuando entro en contacto con el agua, pues el hombre la había metido haciéndola caminar con él hasta el gran árbol.
Vuelve a gritar, pero nada. No recibe una respuesta.
- ¿A dónde me llevas? -pregunto Emily.
El hombre volteo, haciendo que cada parte de su cuerpo se tensara y las ganas de vomitar no tardaron en aparecer, Emily se soltó de su agarre y mando sus manos hasta su rostro quedando congelada. Los ojos rojos eran brillantes, eso habría sido lo que le hubiera impresionado a ella, pero lo que hizo que su temor creciera y sus ganas de vomitar aparecieran, fue cuando elevó la cabeza hacia arriba, dejando ver su rostro pálido y sus mejillas llenas de sangre y gusanos.
Su mente le mando un solo pensamiento «corre» pero el miedo intacto la dejo pasmada, el hombre aprovecho el tiempo y la vulnerabilidad de dicha adolescente para ponerle la soga al cuello.
- ¡¿Qué haces?! - Reaccionó ella al instante de que se acerco.
- Llevándote a tu destino.
- ¡No! - comenzó a llorar de angustia - ¡No quiero morir!
Trato de quitarse la cuerda del cuello, pero conforme hace ademan de safar el nudo, el hombre comienza a jalar el otro extremo de la cuerda haciendo que ella se eleve en el aire. Y dicha acción tiene su reacción, pues ella comienza a forcejear al sentir su garganta cerrarse. Lucha, lucha y lucha, pero el aire la comienza a abandonarla más rápido.
Todo comienza a dolerle, pues sentia presion los oidos como si quieran esplotar y sus ojos comenzaron a llorar, a la vez que sus organos pedian a gritos el aire. la mirada de los dos se conectan y él le da una sonrisa perversa.
- Deja de luchar.
Su voz la hizo estremecer y comenzó a impulsarse de atrás hacia adelante con la poca fuerza que tenía, la distancia entre él hombre y ella no era mucha, pues al hacer eso; golpeó el rostro del hombre, ocasionando que él sujeto caiga hacia atrás y dejé caer la cuerda.
Emily cae de golpe en la parte baja del agua y comienzo a tomar aire mientras se toca el cuello, observa al hombre noqueado un par de minutos y toma eso como ventaja, levantándose del agua y comenzar a correr lejos de aquel árbol.
Corre durante los minutos transcurridos, Emily visualiza su casa y una chispa de alegría la atraviesa y sonríe, pero lo deja de hacer cuando las ramas atrás de si crujen. Voltea encontrándose al mismo hombre caminando hacia ella, el mismo pensamiento que tuvo cuando vio el rostro del sujeto aparece y comienza a correr mientras grita por auxilió.
- ¡Mamá! - abre la puerta quedando congelada en la entrada.
Pues, los cuerpos de sus padres y hermanos están colgados en el barandal de las escaleras, con una soga al cuello. La adolescente no se detiene y comienza a llorar sin frenesí, cae de rodillas frente a ellos y cubre su rostro con sus manos.
El reloj marca las dos de la mañana y comienza a sonar la campana dicho objeto haciéndola voltear hacia el, una sombra alta se proyecta atrás de ella ante la claridad de la luna.
Voltea y encuentra al mismo sujeto.
- Vas a morir Dubois.
• • •
Abro los ojos sentándome en la cama, mando mi mano a mi cuello y lo acarició comprobando que no tenga nada. El sudor frío me recorre la frente y el miedo comienza a absorberse dentro de mi, cierro los ojos agradeciendo de que fue una pesadilla.
«La misma pesadilla de siempre».
Desde hace cuatro meses he soñando lo mismo y en ningún intento sobrevivo; lo golpeó, corro y cuando hay algo que me debilita por completo, me mata. Se siente tan real que pareciera que en algún momento me asesinaran así.
Salgo de mis pensamientos al escuchar las voces de las personas al igual que la música, miro mi reloj y veo la hora asombrándome, me acerco a la ventana a lado de mi cama y veo las carrozas llegar, algunas paradas con los caballos y los conductores.
Varios hombres vienen acompañados de mujeres.
-Señorita - la mucama me habla, haciéndome pegar un brinco - el baño esta listo.
-¿Dormí demasiado?
-Solo treinta minutos.
Asiento y camino hacia ella, entro al baño para tomar mi ducha.
• • •
-Listo, señorita.
La mucama se aleja de mi y me levanto del asiento enfrente de mi tocador, alacio mi vestido y sonrió al verme en el espejo, pues el vestido es de mi color favorito, tiene diseños muy hermosos y moños en la parte baja, la pedrería brilla muy bien y las mangas tienen pequeñas rosas rosadas que lo hacen resaltar.
Coloco mis guantes y salgo de mi habitación.
Camino por el pasillo, escuchando la melodía de los instrumentos musicales. Me detengo un momento visualizando a las personas, mi padre esta conversando con sus amistades, mi madre esta dirigiendo a las personas de limpieza, mi hermana esta siendo abrazada a la fuerza por su esposo mientras hablan con otras personas y mi hermano solo esta jugando con otros niños.
Bajo las escaleras y camino en dirección a mi mejor amiga, Samantha.
-Buenas noches, señor y señora Williams - hago reverencia - ¿me permiten charlar con Samantha?
-Claro.
Tomo a Samantha del brazo y paseamos por todo el salón charlando y tomando algunas copas de vino, saludamos a algunos conocidos y se nos unen los hijos de algunos vecinos. Charlamos un rato, hasta que llega mi madre a por mi.
-¿Qué necesita, madre?
-Ayúdame con el banquete.
-Madre, por eso tiene a la servidumbre.
-Ayúdame y cállate, Emily.
Giro los ojos y comienzo a hacer caso a las ordenes, las cuales a cada nada recalca la palabra "perfecto" quiere todo en perfectas condiciones. Y no la culpo, el gran Dubois siempre ha sido un controlador que le encanta tener todo bajo orden y a la perfección. Y si no esta de esa forma, se transforma en un monstruo.
Termino de ayudar a mi madre y salgo en busca de mi hermana y al encontrarla solo me mira con desaprobación y me marcho. Vago por todos lados viendo como las mujeres fingen ser felices con sus esposos, pero a leguas se nota que piden a gritos ayuda para huir. Visualizo a mi padre con sus amigos y me acerco a ellos.
-Entonces podri-
Todos los hombres notan mi presencia y se quedan callados, funzo el ceño y sonrio.
-Sigan hablando, simplemente me acerque a escucharlos.
-Emily - mi padre ríe - estas conversaciones no son para mujeres, mejor vez a hablar de vestidos.
Todos ríen y yo solo digo:
-Ya he hablado de vestidos, de té y no hay nada mas interesante que escuchar a los hombres hablar.
Mi padre me ignora y sigue hablando de sus negocios con los demás, ellos ponen atención y a medida de que va aumentando su conversación, meda asco el escuchar como solo les importa el dinero y que no les importa la vida de las demás personas.
-¿Qué opina, lady Emily? - pregunta un hombre calvo con lentes.
-Es absolutamente patético - me aclaro la garganta para hablar -; Yo creo que....
Mi padre se para en frente de mi, prohibiendo que hable.
-Por Dios, Arthur - ríe mi padre - mi hija Emily es mujer, que no se te olvide.
-Yo también puedo hablar de estos temas, padre.
Él voltea hacia atrás sonriendo y me mira con una expresión que es capaz de matarte sin necesidad de usar nada. Cualquier persona seria capaz de ponerse de rodillas y pedir perdón por llevarle la contraria a mi progenitor. Pero a mi no me causa ni una pizca de miedo, yo soy fuerte, no como mamá ni como Harry o Elizabeth, que ellos son sumisos.
-Las mujeres solo deben preocuparse por tener la casa limpia, Emily - escucho las risas de sus amigos - Deja estos temas para tu hermano, que él es un nombre y tiene derecho de opinar.
Se da la vuelta y yo también lo hago, dispuesta a salir de la casa. Con los puños cerrados a mis costados y con la cara roja de la ira, me dirijo hacia la salida y antes escucho un; - "Bien dicho, alcalde Dubois. Las mujeres solo deben preocuparse por complacernos." - y a continuación la risotada de todos junto al choque de sus copas.
Carter Dubois ante el presidente siempre ha aparentado ser un hombre honorable, respetuoso y que ama a su familia, que esta al tanto de todo el pueblo y que se preocupa por sus deseos. Todo el pueblo lo tiene como el gran héroe sucesor de: Caspian Dubois, el abuelo que fue el alcalde del pueblo y que ahora lo es mi padre.
El presidente le ha otorgado ese puesto por ser un hombre bueno, honesto y que escucha a todos por igual. Pero si viviera en nuestra casa, la primera noche saldría corriendo. Carter Dubois es un controlador, golpeador y abusivo. Controla a mi madre, a mi hermana y su matrimonio, a los sirvientes y a todos. Golpea a mi madre, abusa de su poder y desaparece a las personas que viven aquí o que le llevan la contraria.
Suficientemente lejos de la casa, baja la velocidad de mis pasos y camino entre los arboles en medio de la oscuridad, el sonido del agua llega a mis oídos y cambio la dirección de mi camino. El lago me da cierto escalofrió y miedo de noche, me considero una persona valiente que no le teme a casi nada, pero ese lugar lleno de agua es mi punto débil.
El cual seria mi perdición para siempre.
Por mi cuerpo corre un frió que me pone a temblar, farfullo y pateo las piedras al recordar que no traigo algo para cubrirme y que si sigo de orgullosa me enfermare. Decidida me encamino de regreso a casa, pero entre los arboles lejanos logro escuchar voces y pasos fuertes, veo varias luces naranjas flotar sobre el aire. La luz de la luna hace que las sombras de los arboles se acompasen con las sombras de los sujetos, camino a su mismo paso, uno de ellos habla y el silencio del bosque me deja escuchar con claridad.
"-Esta cerca la casa que nos menciono el general Lewis, así que guarden silencio".
Frunzo el ceño.
«¿Soldados? Pero si aquí nunca viene los soldados».
Sigo caminando al mismo paso que ellos con una distancia marcada y llegamos al mismo tiempo, paso entre las carretillas de las personas invitadas y me quedo en un extremo de la casa para escuchar, mi padre baja los escalones con su pipa en mano y otros cinco hombres detrás de él.
Los susodichos empiezan a hablar sobre una guerra y un acuerdo, un soldado le entrega un papel enrollado a mi padre y él lo abre leyéndolo detenidamente. Al paso de unos minutos vuelven a hablar y hago un intento de acercarme para escuchar mas, pero fallo y caigo en un arbusto con espinas, suelto un grito escandalizando a todos y uno de ellos se acerca a mi apuntándome con un arma.
-¡Baja el arma, Robert! - escucho la voz regida de uno de ellos.
Volteo a todos lados buscando al dueño de la voz y lo logro ubicar tomando el cañon del arma bajándola, el tal Robert me vuelve a apuntar y en sus ojos noto vació, no hay pizca de miedo, confusión o que busca alguna respuesta, solo me apunta y el hombre que hablo, me mira.
-Es la hija del alcalde.
-Le pueden disparar - miro a mi padre apagar su pipa.
-¡Padre!
-Corneluis - le grita al mayordomo, el cual aparece y mi padre le da instrucciones mientras me mira y yo a él, Corne se acerca y me levanta diciéndome "le vamos a sacar las espinas, tranquila mi lady", pero no le presto atención por estar mirando mal a mi padre - No me mires así, Emily. ¡Eres una molestia!
Volteo hacia adentro y con ayuda de Corneluis, camino hacia la cocina. Madre se escandaliza al verme manchada de lodo, despeinada, destapada y lastimada. Me reprocha diciendo que me comporte como una señorita, pero solo me concentro en el hombre que vi y que intentaba detener la acción de Robert.
«Robert, Robert, Robert....».
«Tendremos grandes problemas».
☽▬▬▬▬▬▬ ↞❉↠ ▬▬▬▬▬▬☾
Este es el vestido:
Bienvenidos seáis a este libro.
