Prólogo
Marcus Flint estaba en su gloria.
Tenía 20 años, terminando la universidad, haciendo las prácticas para médico, independizado, viviendo su vida universitaria que él quería y tenía a su mejor amigo.
¿Qué más podía desear? O más bien, ¿Qué le faltaba?
Amor.
Una palabra, cuatro letras y un significado recíproco.
Eso no le preocupaba mucho a Marcus ya que no estaba solo. Vivía con Adrián, su mejor amigo de la infancia, habían crecido juntos.
Había tenido sus relaciones, si, como cualquier chico adolescente que necesitaba sentir algo pero nada más allá. De hecho, nadie había sido lo suficientemente valiente para ir más allá con él.
Entonces, ¿Por qué aquel chico del super le hacía sentir así?
¿Por qué tuvo que terminar así?
¿Por qué todos tenían el mismo tatuaje?
¿O por qué Adrián había desaparecido de la noche a la mañana?
Pero nos estamos precipitando, volvamos dos meses atrás desde donde comenzó todo...