Secretos Oscuros y Lazos inesperado

Summary

A Harry Potter le llega un carta de una persona desconocida, lo que hará que su mundo se ponga de cabeza Secretos y verdades saldrán a la luz, trayendo grandes revelaciones que harán que nuevas personas aparezcan y que el estatus de Albus Dumbledore corra peligro

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo I


El Giratiempo


Harry se dirigía al Gran Comedor tras finalizar su última clase del primer día de su cuarto año: Pociones Dobles con Slytherin. Se sentía exhausto después de haber lidiado con las serpientes y con su jefe de casa, quien no se molestaba en ocultar su desprecio hacia él.

Lamentablemente, sus pasos hacia el comedor fueron interrumpidos por dos figuras familiares: Ron y Neville, quienes se acercaban jadeando, como si hubieran estado corriendo.

—¿Están bien? —preguntó Harry, frunciendo el ceño al ver sus rostros sudorosos y preocupados.

—Hermano... no hay tiempo para explicaciones —dijo Ron, intentando recuperar el aliento mientras se apoyaba en las rodillas.

—Tienes que venir con nosotros —agregó Neville, visiblemente afectado, su expresión más seria que nunca.

Antes de que Harry pudiera formular una sola pregunta, Ron lo tomó del brazo y comenzó a arrastrarlo. Neville dudó por un breve instante, pero luego los siguió con paso decidido. Terminaron en una de las aulas en desuso del castillo. Ron hizo una señal para que Harry se acercara con cautela a la puerta entreabierta.

Intrigado y aún perplejo, Harry obedeció. Desde el otro lado de la madera, voces conocidas se filtraban.

—Granger, no aguanto más a ese idiota —decía Ginny, con un tono agrio que Harry nunca le había escuchado—. Por su culpa, mi estúpido supuesto hermano rompió su varita y casi me mata en segundo año. Y a ti te petrificaron. En tercero, te puso en riesgo a ti y a mi imbécil hermano al ir tras un criminal. ¡Todo es culpa de Potter!

El corazón de Harry se detuvo por un instante. Esa no era la amiga que creía conocer.

—Mira, Weasley —respondió Hermione, con un tono seco y calculador—, si quieres el maldito dinero, tienes que soportar esto y más. Te apuesto que cuando te cases con él tendrás acceso a las bóvedas Potter. Eso sí: los libros son míos.

Las palabras se clavaron en el pecho de Harry como puñales. Sus ojos se nublaron por las lágrimas. Ron y Neville, que lo observaban en silencio, se acercaron y lo abrazaron sin decir una palabra, sacándolo de su trance.

Esa noche, Harry apenas podía mantenerse en pie. Una vez en su habitación, se dejó caer sobre la cama y dejó que el llanto fluyera libremente. Ron, con el rostro endurecido por la rabia, no podía creer lo que su hermana había dicho. ¿En qué momento se había convertido en alguien tan calculadora y mezquina? ¿Y Hermione? ¿Era todo fingido?

Neville, por su parte, estaba decepcionado y confundido. Jamás habría imaginado a Hermione implicada en algo tan ruin. En los últimos años, él y Harry habían formado un vínculo fraternal, ambos marcados por la pérdida y el peso de sus respectivos pasados. Ahora que el castaño había ganado seguridad, su lealtad era inquebrantable.

Ron también había madurado. Aprendió a apreciar más a sus hermanos mayores, y su relación con Percy, por ejemplo, comenzaba a sanar. Al notar la cercanía entre Neville y Harry, lejos de sentir celos, se sentía tranquilo. Sabía que, por mucho que fuera su mejor amigo, jamás podría entender completamente lo que Harry llevaba dentro.

Esa noche, Ron y Neville no durmieron. Permanecieron a su lado, en silencio, velando su descanso mientras intercambiaban susurros llenos de preocupación y rabia.

A la mañana siguiente, Harry despertó con la luz filtrándose por la ventana. Sonrió débilmente al ver a Ron y Neville dormidos al pie de su cama, en posiciones visiblemente incómodas. Se levantó con cuidado para no despertarlos y se dirigió al baño. El agua de la ducha cayó sobre él como una especie de purificación que no terminaba de aliviarlo. Cerró los ojos, dejando que los recuerdos de la noche anterior lo embistieran.

¿Qué habría pasado si no se hubiera hecho amigo de Hermione?

¿Y si no hubiera quedado en Gryffindor?

¿Qué habría ocurrido si hubiera aceptado la mano que Malfoy le ofreció aquel primer día?

¿Ron seguiría siendo su amigo?

Estas y muchas otras preguntas lo atormentaban mientras el agua corría por su piel.

Una vez vestido, despertó con suavidad a sus amigos. Juntos bajaron al Gran Comedor. Ron y Neville se habían encargado de evitar cualquier contacto con Hermione o Ginny. Harry permanecía en silencio, mirando su plato sin apetito. Ron no lo dejaba solo ni un instante.

Neville se había marchado a ayudar en Herbología, dejándolos a solas. Harry seguía empujando su desayuno frío cuando sintió una ligera palmada en el hombro. Al voltear, encontró a Ron señalando algo frente a él.

Una lechuza negra de plumaje lustroso y destellos pardos se encontraba posada sobre la mesa. Harry frunció el ceño. Nunca la había visto antes, y no parecía provenir de la lechucería de Hogwarts. El ave inclinó la cabeza, como si lo analizara, y ululó suavemente antes de dejar una pequeña caja roja frente a él. Luego, sin esperar recompensa, alzó el vuelo y desapareció.

Harry y Ron intercambiaron una mirada de asombro.

Con delicadeza, Harry tomó la cajita y la abrió. Ambos contuvieron la respiración al ver lo que había dentro.

—¿Un giratiempo? —susurró Harry, más confundido que nunca—. ¿Por qué alguien me enviaría esto?

—Mira... —murmuró Ron, tomando un trozo de pergamino doblado cuidadosamente al lado del objeto—. Es una nota...

—¿Qué dice? —preguntó Harry, ansioso.

Ron desdobló el papel y leyó en voz alta:

"Secretos y enigmas surgirán, y las decisiones que tomaron pronto tendrán un gran costo. Verdades que parecen mentiras y mentiras que parecen verdades. A este punto, no deberían confiar en nadie.

Los buenos guardan un lado que jamás han revelado, mientras que los malos quieren, sin saberlo, recuperar lo que han extraviado.

Una oportunidad tienen para detener a quienes los detienen. Sus opciones son las siguientes:

¿Cambiar el futuro o permanecer en su presente?

Atentamente,

T."

—¿T? —repitió Ron, frunciendo el ceño y mirando a Harry.

Este, sin embargo, no apartaba la vista del giratiempo. Su mente se encontraba en una vorágine de pensamientos, repasando cada palabra de la carta. Allí, en sus manos, estaba tal vez la respuesta a todas las preguntas que lo acosaban.

Apretó el giratiempo con fuerza y se levantó de la mesa, caminando hacia la salida del Gran Comedor sin decir palabra.

Ron lo siguió de inmediato, sabiendo sin necesidad de preguntar que su amigo había tomado una decisión.

Ninguno de los dos se percató de que, desde una esquina, dos figuras los observaban atentamente desde el instante en que la lechuza negra apareció.

Una luz intensa cubrió por completo el pasillo en el que Harry y Ron desaparecieron...

Mientras tanto, en un lugar lejano al castillo, alguien acariciaba con ternura a su lechuza, con la esperanza de que su mensaje hubiera sido recibido.