Pétalos rojos

Summary

Pequeños fragmentos de historias de la familia Akashi. AU Omegaverse

Genre
Romance/Humor
Author
luzmin
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
13+

Paseo

Ambos caminaban por los pasillos de una plaza departamental, no estaba concurrida, pero podía observarse varias personas en las tiendas. Kouki se aferraba al brazo de su acompañante, quien avanzaba a su ritmo. Dada la diferencia de altura de aproximadamente 20 centímetros, era proporcional a la distancia que podía abarcar con un solo paso, pero su acompañante, era tan considerado con el castaño para adecuarse a su ritmo.


Kouki estaba sumamente feliz y orgulloso de su retoño. Era la viva imagen de su padre, poseía aquel rojo magenta como color de cabello, quizá un tono menos brillante que el de Seijurou. Su corte si era muy diferente al de su padre, tenía al ras su cabello en toda la zona de la nuca y en la parte superior su cabello dejaba sus alborotados cabellos que estaban en forma de picos por todos lados, le resultaba difícil de aplacar. Eso lo había heredado de Kouki sin duda. Sin embargo, aquel corte había sido motivo de discusión en casa, que al día de hoy no habían podido llegar a un consenso, pero que por el momento había un acuerdo de paz temporal.


Los ojos de su hijo eran de un color avellana más claro que los que poseía Furihata. Eso era un rasgo que había heredado de Kouki, pero para el castaño, el color de su hijo era muchísimo más hermoso que el suyo. Era consciente de que era el único rasgo que había heredado de él, ya que todo lo demás era como si viera a su esposo de adolescente. Incluso ahora había alcanzado la altura de Seijurou, y podía intuir que seguiría creciendo más. La estructura de su cuerpo era similar a la de Akashi, no demasiado corpulento pero era claro que sacaba provecho del gimnasio que tenían en su casa.


Pero era natural para un Alfa tener cierta estructura corporal. Era una característica de su género, con la finalidad de proteger a su pareja. Sin embargo, para Kouki era una cuestión que lo acomplejaba anteriormente, pero ahora entendía que nunca podría llegar a tener un cuerpo como el de ellos y estaba bien con ello.


Cada paso que daban, podía sentir como su hijo atraía la mirada de las personas. Mujeres y hombres por igual, se imaginaba que en su mayoría omegas, pero tampoco descartaba la idea de que fueran betas y alfas. Vaya, y no era por sonar demasiado presumido, pero su hijo era una persona sumamente atractiva y que llamaba mucho la atención, eso lo había heredado completamente de su padre evidentemente.


No podía negar que como su madre, le provocaba un orgullo inexplicable e irracional su hijo y que para Kouki era casi imposible que hubiera alguien bueno para su hijo, pero sabía que eso era porque era muy sobreprotector con él y es que para Kouki siempre sería su bebe.


Su bebe de ahora 16 años


Sonrió divertido ante su pensamiento, a pesar de que su retoño ya estuviera en la preparatoria Kouki lo veía como aquel niño que se le pegaba todo el tiempo y jugaban siempre en casa.


― ¿Qué sucede, mamá? ― preguntó el chico al ver el rostro de Kouki sonriendo.


Furihata volteó a ver a su hijo quien también tenía una sonrisa tranquila mirando su expresión


― Nada, nada, Yuu-chan ― tranquilizó Kouki ― Solo estaba pensando sobre lo guapo que es mi hijo… tanto que no dejan de mirarte ― terminó orgulloso


― No creo que solo sea solo a mi mama ― dijo en un tono ligeramente serio y molesto mientras miraba con recelo a algunas personas que dirigían la mirada a Kouki. Ya que su madre lucía muy joven, incluso seguía pareciendo un estudiante por la complexión que poseía, sumado al hecho de que para ser madre era muy joven, ya que lo tuvo cuando estaba en la preparatoria.


― ¡Claro que no! Definitivamente todos te miran a ti, Yuu-chan ― aclaró Kouki haciendo un ademán con la mano, negando aquello que mencionó su hijo


― Má… ― inició con aquel diminutivo de cariño que utilizaba en ocasiones. Detuvo su andar para frenar también a Kouki. Tomó el rostro de su madre con suma delicadeza e inclinó su cabeza para estar frente a frente a Kouki, sorprendiendo al castaño ― Tu eres el ser más hermoso que he visto, así que es lógico que quieran acercarse a ti. Pero no dejare que nadie lo haga ―


Kouki lo miró sorprendido y posteriormente suavizó su expresión con profunda ternura hacía su hijo, Yuu siempre había sido sobreprotector con Kouki desde que comenzó a crecer, se imaginaba que también se debía a su instinto de Alfa que quería proteger a un Omega. Pero, independientemente de ello, no podía tampoco negar que la expresión de su hijo era sumamente cautivante. Era como la de su padre.


No sabía si muchos omegas terminarían rendidos ante su hijo, había criado a un ente peligroso. Con los genes de Seijurou, temía por los corazones rotos que dejaría a su paso.


― Ay~ mi cielo ― dijo con un profundo amor e inmediatamente se puso de puntitas para depositar un beso en la frente de su “pequeño” ― Tranquilo, nadie se me acercara ― dijo divertido, porque aun no creía que en realidad él fuera el foco de atención, su hijo solo estaba exagerando ― Ahora, vamos. Quiero ir a la tienda de trenes para saber si ya llego el modelo que pedí ― dijo con emoción Kouki a lo que Yuu sonrió satisfecho de ver la emoción de su madre


― De acuerdo ― dijo y retomaron su andar. El pelirrojo mostraba una sonrisa de solo estar con aquella persona que amaba demasiado


Yuu se preocupaba por lo descuidado que muchas veces solía ser Kouki, él no era consciente de cuán atractivo era como omega y como algunos Alfas estaban al acecho del castaño, pero desde pequeño se había prometido que protegería a su madre de todo. Mientras caminaba, estaba liberando ciertas feromonas en el cuerpo de su madre.


Casi como una marca, con el fin de que cualquiera que se intentará acercar supiera que no estaba disponible para nadie.


Al llegar a la vitrina exterior de la tienda, Kouki miraba emocionado la nueva manera en que habían cambiado el diseño de la exposición de la mercancía, ahora tenía un fragmento de paisaje de un tren que pasaba por Francia que había visto en la televisión. Le parecía impresionante el detalle con el que estaba presentado.


― Te he dicho muchas veces que dejes de hacerle eso a tu madre ― escucharon detrás de ellos una voz familiar para ambos


Con el ceño fruncido se encontraba el patriarca de esa familia, Akashi Seijurou, quien tenía la misma altura que su hijo. Lo veía con cierta molestia al notar que las feromonas estaban alrededor de Kouki, si bien sabía que era un amor de hijo a madre, el pelirrojo era sumamente celoso. Además ese era su trabajo, alejar a los bichos que intentan acercarse a su pareja.


― Era necesario. Ya que tu lo dejas solo ― respondió altaneramente el otro pelirrojo


― ¡Hey! Ustedes dos, no peleen ― regañó a sus dos pelirrojos mientras se interponía entre ellos y los miraba con reprimenda


Ambos lo miraron y obedecieron sin chistar al castaño, a Kouki le parecía que tenía dos niños en esa familia.


― Sei, que bueno que pudiste terminar antes ― le dijo Kouki de inmediato abrazando a su esposo quien lo recibió con una sonrisa y estrechando más su cuerpo


― Si, pude acabar el asunto antes ― mencionó mientras colocaba su mano alrededor de la pequeña cintura del omega


― ¡Qué bueno! Estaba viendo con Yuu-chan los nuevos modelos de trenes que tienen en exhibición, pero ahora podemos ir a comer algo los tres ― dijo emocionado Kouki


― Me parece bien ― dijo con una sonrisa Seijurou viendo a su omega contento


― Mamá, por qué no mejor continuas viendo los trenes que querías, aún no habías terminado ― intervino Yuu


― Ah… no... ― intento decir Kouki pero lo interrumpió Seijurou


― Tu madre tiene hambre, así que vamos primero a almorzar ―


― Mamá quería ver los trenes primero, solo que llegaste a interrumpir ― contestó con un aire retador su hijo


Ambos pelirrojos se miraron con molestia y Kouki solo soltó un suspiro. Así era su interacción desde que Yuu había comenzado a crecer y Seijurou solía ser estricto con él, no en extremo como su padre lo fue con él, pero de alguna manera también se le habían quedado ciertas costumbres que estaba intentando cambiar.


Kouki entendía muy bien que su hijo estaba sumamente apegado a él, por eso era sobreprotector y posesivo, pero era parte natural hasta que encontrara a un omega para él. Sin embargo, Seijurou se transformaba en un adolescente cuando se trataba de esas cuestiones; era impulsivo, caprichoso, infantil… y los dos parecían unos niños buscando quien se quedaba con el juguete.


Kouki rodó los ojos cuando escuchó que comenzaron a contestarse de manera infantil y rebatir sobre quien cuidaba mejor de Kouki.


Si, definitivamente tenía a dos niños...


― Ay… tontos alfas ― murmuró en cuanto vio que seguían discutiendo. Cansado de esta situación que era repetitiva y común para él, se fue a sentar en una de las bancas cercanas


Mientras los seguía viendo discutir desde lejos, había aprendido a intervenir en un momento indicado, pero por lo mientras en ese momento era inutil, les había intentado hablar para detenerlos pero en ese momento estaban perdidos en su mundo. De alguna forma, Kouki entendía que solo era una etapa para ellos, Yuu estaba en esa edad de rebeldía y Seijurou no era muy bueno sobrellevando esta situación, pero al final siempre terminaban “bien


Cuando vio que la situación comenzaba a ser interminable, se levantó para ponerle fin pero alguien lo detuvo.


― Hola pequeño, ¿estás solo? ― preguntó un hombre de mediana edad, quien estaba ahora frente a Kouki. Era quizá un poco menos alto que su hijo, pero pudo identificar que por las feromonas que desprendía se refería a un alfa. No era la primera vez que lo confunden con un estudiante por su complexión y porque de alguna extraña razón, los omegas envejecen más lento que los alfas


― No, vengo acompañado ― dijo cortante e intento pasar de largo, pero aquel hombre se interpuso en su camino

― Vamos, no mientas. Te vi desde hace un momento en esa banca solo ― insistió el hombre con una sonrisa ― Vamos, te invito a comer lindura ― cortejó el hombre dando un paso más hacia Kouki, movimiento que hizo que el castaño retrocediera para que no se acercara más


― Te dije que no, asi que no te acerques más y déjame pasar ― dijo con determinación y molestia intentando hacerse un lado


― Escuchame omega… ― inició e intentó tomar con ambas manos los hombros de Kouki, pero un par de manos lo detuvieron con fuerza ― Pero, ¿qué…? ― intento decir y a su costado se contraba un pelirrojo un poco más alto que él y del lado contrario también se encontraba otro pelirrojo de la misma altura


No te atrevas a tocarlo, basura ― dijo con un tono que intimidó al hombre, la mirada heterocromática brillaba con ira


Ni te acerques a él ― continuó el otro chico, la mirada avellana brillaba de similar forma que la de su progenitor


Ambos pelirrojos aventaron a aquel hombre lejos de Kouki y se colocaron frente a el castaño. Kouki sintió un gran alivio al ver a sus dos personas más importantes frente a él, librandolo de ese hombre. El tipo miró temeroso la fiereza con la que aquellos pelirrojos estaban a nada de abalanzarse contra él y hacerlo pedazos. Así que solo se alejó mientras les decía un par de maldiciones que fueron ignoradas.


Al ver las espaldas de los dos pelirrojos, sonrió orgulloso y contento de tener a esos dos alfas tontos cerca de él. Los amaba con locura a los dos. Los abrazó a ambos por atras y los apretó fuertemente


― Los amo tanto a los dos, ya no peleen ― pidió el castaño enterneciendo a Seijurou y a Yuu, haciéndolos bajar completamente la guardía ante Kouki


― De acuerdo ― dijeron al unísono sorprendiendose por aquella sincronización


Kouki los miró sonriente por aquella respuesta, satisfecho de haber logrado la paz entre ellos. Y entonces ambos pelirrojos abrazaron al omega con un profundo amor.


Mientras lo hacían se miraban con un poco de recelo, claramente no permitiendo que el castaño viera que no estaba del todo arreglado, sin embargo, ambos concordaban que podían unir fuerzas contra quien se atreviera a cometer la osadía de acercarse al Omega más importante de sus vidas.