❝ 🕋 Platónico ; Molebert ❞

Summary

❝ 🕋 Platónico ; Molebert ❞ ❝ 🕋 Me Dejarías Añorar Tu Cariño? ❞ Volverse un caballero es aprender a sepultar las mañas y costumbres del ayer, guardarlas en una caja de zapatos bajo la cama y no abrirlas hasta enamorarse en primavera, volverlas ajenas a si mismo y emprender viaje entre modales que desgastan hasta al más fuerte de los hombres. Era un proceso agobiante del cual se necesitan respiros a menudo, alejarse de todo y todos y simplemente recordar quien se fue alguna vez. Herbert Pocket vive con su amigo Pip Pirrup, este tiene un benefactor que le da de todo, ropa, comida, dinero, hogar... Pero llega un día el cuál recibe algo nuevo, o mejor dicho alguien nuevo, así que decide que Pocket tendría una sorpresa que sería la llegada de este alguien nuevo, el mismo día de recibirlo decide dejarlo con Pocket mientras sale, "¿Qué puede salir mal?" Piensa Pip, sin darse cuenta acababa de hacer el papel de Cupido indirectamente. 🕋 ; Esto es Platónico, un Fanfic de South Park que tratará de narrar poco a poco el enamoramiento de dos chicos que apenas si se conocen, pero conjugaron desde el inicio. ¡ 🕋 Temas Sensibles ! 🕋 ; Homosexualidad 🕋 ; Esclavitud 🕋 ; Formación Social 🕋 ; Este fanfic fue creado por mero entretenimiento. Los personajes de este fanfic son propiedad de Trey Parker y Matt Stone, creadores de South Park, y así mismo propiedad de Comedy Central

Status
Ongoing
Chapters
7
Rating
n/a
Age Rating
18+

🕋 ; Prólogo !!

💫


Siglo XIX, Londres.


Volverse un caballero es aprender a sepultar las mañas y costumbres del ayer, guardarlas en una caja de zapatos bajo la cama y no abrirlas hasta enamorarse en primavera, volverlas ajenas a si mismo y emprender viaje entre modales que desgastan hasta al más fuerte de los hombres. Era un proceso agobiante del cual se necesitan respiros a menudo, alejarse de todo y todos y simplemente recordar quien se fue alguna vez.


Ser un caballero no era para los débiles... astillarse y ser un secuaz del té y el mandil era el camino a tomar igual que un café negro, ser la segunda ama de casa incluso en la muerte, 'Parece un adoctrinamiento' Pensaba un chico en algún lugar del vasto Londres.


Un chico de cabello cobrizo y ojos verde-azules, pecoso a más no poder, quizás lo que resaltaba de él eran sus dientes parecidos a los de un conejo, sus ropas eran clásicas, las que se usaban en esas épocas... Una camisa blanca, un chaleco color vino cruzado con corte largo detrás, pantalón de vestir negro, un listón caído en el cuello de la camisa, un delantal de pintor, y unos charoles negros. Estamos hablando del heredero de la familia Pocket, Herbert Pocket, quinceañero quien se mantenía entre los rosales del jardín que rodeaba la Academia a donde asistía junto con otros caballeros que conformaban su circulo amistoso.


Pintaba el paisaje de aquel lugar, rasgaba temerosamente con su pincel el lienzo mientras se mantenía en sus pensamientos, eran escenas naturales que merecían ser vistas al menos una vez en la vida, y la vida le había dado el don del arte ¿Cómo negarse ante tal artilugio de quien es poseedor en vida?


A lo lejos, el Big Ben estaba a punto de tocar para marcar las tres de la tarde, una tarde de viernes otoñal, ¿Cómo las rosas pueden estar tan rojas en adverso momento? Todo se va marchitando y cayendo poniendo el lugar de los mismos colores que sus cabellos recogidos en una coleta, una muy pequeñita que tenía atada con un listón celeste de unos cincuenta centímetros de largo. Sus pupilas vagaban desde el paisaje hasta el lienzo mientras iba poco a poco avanzando en su obra, colocó su pincel en un vaso de agua reciclada, aquella que recoge durante las lluvias cuando el cielo llora de soledad, de su soledad, Su Dulce Soledad.


El reloj marca las tres y empieza a anunciarlo con quince repiqueteos, ¿Eran quince o tres? Nunca puso atención a eso, Herbert necesita recoger todo en ese momento si no quiere quedarse dentro de la maldita academia como le pasó a inicios de semana, en una caja de madera guarda sus pinceles y uno que otro trapo que usaba para limpiarlos, toma el lienzo y lo deja a lado de una mesa plegable de madera, pliega el caballete que sostenía su obra y de paso hace lo mismo con la mesita antes dicha y guarda todo en un maletín de madera, su obra fue guardada en un portalaminas grande de cuero que se colgó diagonalmente en la espalda. Cuando ya estaba listo se dispuso a correr hasta la salida como si su vida estudiantil dependiera de eso.


Pasando por el jardín se encontraba con otro buen amigo suyo, el señor Fields, quien al verlo y estar casi en la misma situación decidió acompañarlo en su corrida. Era normal encontrar a otros caballeros y a veces damas corriendo para poder salir de aquel averno.


-Buenos días, señor Herbert- Fields tenía puesto un pantalón negro de vestir, unos mocasines marrones, una camisa naranja que estaba desabotonada de los dos botones superiores y un saco largo color negro, además de que tenía el cabello corto y rubio peinado hacia atrás aunque con unos mechones revoltosos que se iban hasta su rostro, tenía un bolso blanco donde guardaba plumas, tintas y decenas de hojas, sus ojos eran de un marrón parecido al de un manzano maduro y sano.


-Hoy no hacen buenos días, Fields, y son tardes, y tengo tu edad.- Ambos chicos llegaron al final del jardín, topándose con unas imponentes puertas de madera que les darían paso al adentro de la academia. -Oh valla, las formalidades me está pudriendo, y ¿A qué se debe el mal dia? Si se puede saber- Empujaron una sola puerta con sus fuerzas necesarias, entraron y siguieron corriendo. -Resulta que Pip me tiene una sorpresa al llegar a casa, y yo odio las sorpresas- Dieron vuelta en un pasillo hasta llegar al recibidor, Pocket casi se cae pues el piso estaba recién lustrado y encerado, pero debía de seguir su paso o tendría que escapar por la entrada de empleados, y eso le quedaba a quince minutos corriendo dentro de la maldita academia. -Madre mía, Pip es todo un contrincante- Fields dio un salto para evitar pisar un azulejo sin encerar, eso le detendría aunque...


-¡Santo Dios, no, porfavor no!- Dos de los empleados de limpieza estaban cerrando la puerta principal, la de la estructura, y ambos amigos se negaban a irse corriendo por quince minutos hasta la entrada de empleados y escabullirse hasta las afueras. -Espera, Fields- Tomó al chico de la mano y lo pasó hacia enfrente, le dió impulso y dejó que se resbalara en el piso, tal como si estuviera patinando. -¡Herbert! ¡¿Qué caraj-?!- El rubio logró salir aunque cayó al hacerlo. Herbert era un experto en el patinaje sobre hielo, y un piso como ese era perfecto para él, así que se dio impulso a si mismo y logró hacer lo mismo que hizo con su amigo, logrando salir pero cayendo al suelo igualmente.


Ambos fuera de la academia, tirados sobre el camino de piedras que conectaba con las rejas de salida de los límites, estaban respirando agitadamente mientras se levantaban y sacudían sus ropajes, se vieron y soltaron una risita al unísono para luego caminar en la paz hasta la reja con la intención de salir de allí...


-¿Viste eso Fields?- Era imposible no ver su sonrisa torcida que relucía por sus dientes, denotaba una clara adrenalina pura. -Claro que sí, tonto, fue algo increíble y espectacular, ¡Felicitaciones!- Ambos volvieron a dar risitas y dejaron sumirse en silencio mientras seguían su caminata en paz, a veces se miraban de reojo y se ponían nerviosos ¿Y cómo no? Si acababan de tener su dosis de emoción diaria.


Sus alrededores eran iguales a los del jardín, estaban igualmente tupidos de arboles naranjas, arbustos y hojas caídas, pájaros abandonando sus nidos para vagar o volar, era claramente el otoño de los tantos libros leídos y jamás escritos.


Llegaron hasta la reja y la abrieron para salir de los terrenos de la academia, y al hacerlo ambos sintieron un peso menos sobre sus hombros, tanto fue así que Fields se dio una buena estirada y soltó un suspiró para luego hacer un sonido huesal con su columna. -Pocket, necesitamos hacer eso más seguido- -Si, Gregory- Las formalidades desaparece con solo pisar la acera, eso estaba completamente claro.


Ambos empezaron a caminar con el mismo destino aunque a la vez era distinto. El tacón bajo de los zapatos de cada uno hacía un ruido hipnotizante cuando avanzaban, al llegar a la esquina dieron vuelta y siguieron en su camino bajo el silencio que a veces era interrumpido por si mismos para decir cualquier cosa...


-¿Sabías que Mark rompió sus lentes de nuevo?-


-Pip no sabe cocinar, ayuda, he estado comiendo avena-


-Yo digo que eres un muffin-


-Los conejos son el animal del siglo, admítelo-


-¿Quién le pone agua dentro a los cocos?-


Esto y mas era tema de conversación para los amigos, veinte minutos de conversación fluida que llegó a su final cuando el más alto del dúo se tuvo que despedir, pues ya había llegado al edificio donde se alojaba con Pip, quien le esperaba con una ya dicha sorpresa.


-Muy bien, Gregory, gracias por hacer de mi día uno que merece ser recordado, aquí me separo de ti, víscera de camarón putrefacto- Hizo una pequeña reverencia a la hora de acabar su oración de despedida. -Insultas igual que tu prima- Se quejó Gregory. -¿Quieres que te insulte mejor?- Ambos intercambiaron sonrisas antes de que Pocket entrara al edificio, mañana se volverían a ver... eso estaba claro.


Al final, el pelirrojo entró al edificio dejando al chico Fields fuera de este, al entrar fue recibido por la mujer que administraba el lugar, sentada detrás de un escritorio mientras acariciaba a su gato, como era costumbre la saludó antes de subir las escaleras hacia el primer piso, recordemos que el recibidor y despacho no cuentan como piso si no como sección de un lugar.


-Buenos días, señora Tennorman-


-Tardes ya, joven Pocket- El mencionado sonrió y simplemente subió las escaleras hasta las habitaciones que compartía con el tan infame Pip.


Al ya estar frente de la puerta la abrió con sus llaves, entró y la volvió a cerrar para luego emprender paso hasta su habitación en donde dejó sus pertenencias y el chaleco rojo, se sentía asfixiado con esa cosa... o quizás era el corset que siempre llevaba bajo este, a las chicas les gustan los chicos de cintura pequeña... ¿Saben algo? Al asco esa artimaña, ya no se la pondría nunca de los nuncas jamases, así que se la quitó y simplemente la lanzó dentro de su clóset.


-Eres un asco, cosa para damas- Le sacó el dedo medio a la prenda, ya no vivía con sus padres así que ya no necesitaba usar eso, no le importaba si a las chicas les gustaba, a él no y primero va su comodidad, ¡Es más, nadie se daría cuenta que no lo llevaba! Porque nunca tuvo efecto en el, eso le pasaba por ser delgado y apenas tener musculatura, igualito a su padre a su edad. Cuando terminó de deshacerse de la prenda pudo escuchar como Pip entraba al lugar.


-Pocket, ya llegué, te tengo una sorpresa- Pip, chico rubio de cabello cortado hasta los hombros, ojos azules casi como el abisal océano, con una boina y moño marrón, saco rojo de corte común, pantalón azul, calcetas moradas, charoles iguales a los suyos, camisa blanca de botones y una muy, muy fuerte impulsividad que pudo sentir desde su habitación, necesitaba un lugar donde esconderse y rápido.


Veía nerviosamente sus alrededores mientras escuchaba pasos lentos acercándose poco a poco, y casi con la mente en blanco por el miedo a la sorpresita de Pip, decidió esconderse en el clóset, nunca lo buscaría allí, que increíble e infalible plan tenía. Desde adentro y entre su ropa y calzado podía escuchar a su amigo entrar a la habitación. -¿Herbert Pocket? ¿Estás aquí?- Se escuchaba triste, como si estuviera a punto de llorar a falta del dientón. -Pocket, sal de dónde estés- Soltó un chillido de tristeza. -¡Herbert Arledge Pocket! ¡Sal ahora mismo o siete de tus conejos formarán la cena de hoy e invitaré a Cotswolds!-


Sus conejos corrían peligro, era hora de salir del clóset. Abrió desde dentro las puertas y dio un salto hacia fuera de este para luego mirar al de boina. -Aléjate de mis hijos, rata de cloaca impulsiva- Pip corrió a abrazarlo, dejando notar que le sacaba media cabeza de estatura al rubio. -Pocket, te traje una sorpresa- Se alejó y empezó a despeinarlo. -Está en la sala, espero y no te enojes con él, me lo brindó mi benefactor, necesito irme, tengo una cita con Estella y quiero llegar temprano para darle rosas, ¿O serán mejor buganvilias?- Pip caminaba en circulos mientras hablaba, estaba ansioso de ver a la hermosa señorita Havisham y volverle a restregar en la cara cuanto la amaba. -Ella no te ama, solo quiere venganza contra el sexo masculino igual que la vieja de su madre, y, recomiendo llevar tulipanes, en otoño son un muy buen regalo- Cerró el clóset y miró a Pip, este dio un salto y salió corriendo mientras tomaba sus laves y cartera. -¡Gracias, Pocket, espero que tengas lindo día con él! ¡No me esperes temprano! ¡Oh, y adiós!- Azotó la entrada de las habitaciones dando a entender que salió del lugar.


Heheh, Pirrup era toda una caja de sorpresas, amaba verlo tan feliz y ansioso por cruzar palabra con su prima, era el verdadero primas, claramente uno de sus mejores amigos de la infancia, y era claro porque llevaban muchos años viviendo juntos... bueno solo seis años porque el año pasado lo pasaron con sus respectivas familias.


Espera... ¿Por qué Pip dijo él?


Temeroso como si mismo, Pocket fue hasta la puerta de su habitación, la entrecerró dejando una parte para ver hacia afuera, a la sala de estar, se asomó y logró ver a alguien sentado en un sillón, debía de estar viendo cosas, maldita miopía... Espera, él no tiene miopía... Había alguien dentro de la casa y fue brindado por el benefactor de Pip, ¿Qué diablos estaba pasando? Tantas preguntas y el sin chaleco, fue hasta este y se lo puso, luego salió de su habitación y se quedó a centímetros de la entrada de esta por si acaso.


Lo veía mejor, mucho mejor, un chico de piel levemente morena, como si fuese aperlada y ojos café oscuro, un revoltijo de emoción en su vista decaída, ojeras, cabello castaño rebelde y corto, vestía una camisa verde militar que tenía un listón negro en el cuello, pantalones igualmente negros, y botas marrones. Las mangas de su camisa estaban subidas, dejando ver una venda en el brazo izquierdo y marcas en el derecho, sus manos tenían guantes sin dedos color negros de cuero.


Adrenalina, sentía adrenalina al verlo...


¿Por qué quería hablarle?


-Buen día, principito- Saludó el chico de la sala quien le dio una sonrisa mientras se levantaba del sillón y se acercaba a paso lento, paralelamente, Pocket se quedaba congelado, era demasiada adrenalina, conocer al nuevo le causaba demasiada curiosidad... Era como conocer al chico con quien rayaste el baño en secundaria, pero sin baño y sin rayar nada.


-Buen dia, uhh, ¿Su nombre?- Al ya tener al castaño frente suyo pudo notar que eran de la misma estatura, algunos centímetros mas o algunos menos, su mano derecha fue tomada por este mientras hacía una pequeña reverencia y le daba un suave beso en la ya dicha mano, demostrando a su vez sumisión y obediencia, pero a la vez caballerosidad.


-Christophe DeLorne, ¿Y el tuyo?- Aún sosteniendo la reverencia y la mano del británico, alzó su rostro para poder verlo a los ojos, nunca había visto ojos de ese tipo, al menos no en Francia de donde venía. -Herbert Pocket, diríjase a mí como desee, por su apariencia he de deducir que tenemos la misma edad- -¿Quince años? Sí- Al finalizar volvió a su postura normal.


-Disculpa por llamarte principito, es que, pareces uno...- Pocket sonrió ante eso, quizás se refería a que su ropa era demasiado formal para estar en casa. -¿Nos podemos tutear?- -Claro, viviré con ustedes durante mucho tiempo, así que dejemos las formalidades por el momento-


Impacto ; Enjambre


Todo iba demasiado rápido, pero se sentía cómodo para ambos, pequeños chicos que probablemente se irían conociendo con el pasar de los días, mentirosos que vivirían como nunca antes lo hicieron en sus cortas vidas. ¿Alguna vez han escuchado el solo de una guitarra en el rock alternativo? Estruendosa pero vivaz, igual que Christophe. ¿Alguna vez han escuchado el violín en una rapsodia? Suave pero desfibrante, igual que Pocket.


¿Cómo podían tan distintas melodías conjugar en una canción?


Esto es Platónico, un Fanfic de South Park que tratará de narrar poco a poco el enamoramiento de dos chicos que apenas si se conocen, pero conjugaron desde el inicio.


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Estoy demasiado hambriado de contenido de estos dos, pero hay muuuuy poquito, así que me toca hacer contenido, aaaa.


Crackship, OMGGGG


Probablemente las actualizaciones sean lentas, idk.


YA SE QUE LA PORTADA ANTERIOR ERA MEJOR, YA SE, YA SE 😭😭😭😭😭😭😭


DoumaCore 2O23


2658 Palabras


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