𖣘°๖ۣۜSo close but so far༻࿌𖣘 - «Thomato»

Summary

Thoma está enamorado de Ayato y siempre procura hacer las cosas bien cuando él está alrededor, pero poco sabía qué pasaba por la mente del último. °'~•°'~•°'~•°'~•°'~•°'~•°'~•°'~•°'~• Los personajes no me pertecen, todos sus creditos van a sus creadores, Genshin Impact, Mihoyo.

Genre
Drama/Romance
Author
Dior
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
16+

»1«

"¿Qué soy para tí?"


Movía la escoba de lado a lado, barriendo el polvo del suelo. Al tenerlo junto, lo recogió y lo tiró a la basura con una de las herramientas de limpieza. Luego de esto tomó el trapeador y lo pasó por las refinadas maderas del estado Kamisato; todo esto con una sonrisa.


Preparó la cena y la sirvió en la mesa. La señorita Ayaka estuvo presente en dicha cena, aunque algo triste por no tener la presencia de su hermano en esta. Al terminar, le agradeció a Thoma como de costumbre y caminó hasta su cuarto, cerrando la puerta gentilmente.


Por unos segundos se mantuvo mirando el plato con comida tibia en la mesa. No sabía por qué continuaba sirviendo la comida de Ayato si este nunca estaba en casa, raras eran las veces en las que podían sostener una conversación con tiempo decente. Suspiró y recogió los platos, dejando la comida a un lado y lavando los usados. Justo cuando iba a tirar la cena a la basura, escuchó una puerta cercana abrirse.


La iluminación que aportaba la luna era miníma. Aunque era suficiente como para poder ver lo que hacía, no lo era para distinguir la figura a la mitad del pasillo, así que preguntó entre susurros:


— ¿Señorita Ayaka?


No hubo respuesta más que un muy bajo "heh."


La figura se acercó a la habitación en la que se encontraba el rubio. Al entrar, la luz que pasaba por la ventana hizo a la vista la cara de la figura.


— ¿Por qué ibas a tirar la comida? — habló la persona.


— Lo siento, Ayato. No pensé que vendría hoy, ¿Quieres comer?


— Claro que quiero. Me encanta cuando cocinas; en serio eres como todo un profesional.


— Me halaga. — esbozó una sonrisa acompañada de un sonrojo honesto.


— ¿Dónde aprendiste a cocinar tan bien? No recuerdo que algún restaurante aquí en Inazuma estuviera dando clases.


— ... — Él piensa que Thoma es de Inazuma. — Sólo es heredado de familia, es todo. — dejó el plato en la mesa baja del cuarto.


— ¿Ah, si? Me pregunto qué clan es tan honrado.


En Inazuma, tu relevancia se basa profundamente en quiénes son tus contactos y de dónde vienes, por ello una regla común siempre fue dividir a las familias por clanes y a veces unirlas para el beneficio de algúna de las caras, o incluso mútuo.


Pero Thoma no provenía de ningún clan en Inazuma; Thoma era de Mondstadt.


En Mondstadt todos son libres de ser quién quieren ser, sin restricciones ni clanes de por medio. Inazuma era completamente diferente.


Un solo error y manchabas el nombre de todo tu clan para siempre.


Thoma hizo una referencia y se quedó al lado de Ayato hasta que terminó su comida, tomó los platos sucios y los lavó.


Lo que no esperó fue que Ayato también lo acompañó mientras lavaba los platos. Cuando finalizó dicha acción, se secó las manos y se giró en dirección a Ayato que se encontraba a más o menos un metro de él.

Ayato alzó su mano y despeinó el cabello de Thoma con suavidad.


— Buen trabajo. —Thoma pudo ver una sonrisa en su rostro. Esos ojos azules que tanto le fascinaban lo miraban sólo a él, con sus pestañas largas y cuidadas, su mano en su cabello que se movía con delicadeza... Todo se estaba convirtiendo en una sobrecarga de emociones para Thoma. Su corazón latía lo suficientemente fuerte como para que el último pudiese jurar que se escuchaba en todo el silencioso cuarto. Apretó sus labios por el nerviosismo intentando no verse demasiado obvio, pero entre sus mejillas carmesí que ardían, sus ojos que divagaban un punto al que ver excepto la cara del de pelo celeste, sus manos que comenzaban a temblar y su cuerpo tensandose era más que evidente: estaba nervioso. La más leve interacción con Ayato siempre conseguía que todo en su si se revolviera con ansias y sintiera que pudiese explotar en cualquier segundo. Lo amaba, lo amaba demasiado, amaba cada uno de los segundos que pasaba con él y cada segundo que sus ojos se posaban en su cuerpo. Tan solo su mirada era suficiente para poder hacer que en cualquier momento se rindiera por completo ante él si así lo deseaba. Se sentía especial, se sentía querido. Muy dentro de su corazón y mente siempre resonaba la idea de que tal vez algún día "trendría una oportunidad."


Hizo su mejor esfuerzo para volver en si luego de unos segundos en el aire y hablar.


— Ese es mi deber aquí. — Al parecer lo que dijo no le agradó mucho a Ayato, ya que su expresión cambio a una mueca luego de quitar su mano. Thoma lo notó y cambió su significado. - Aunque también me gusta complacerlo.


Su sonrisa regreso y Thoma la imitó.


— Me alegra oir eso.


Cabe de recalcar que en ningún momento Ayato quitó sus ojos de él.


— Thoma.


— ¿Si?


— Mírame.


Los ojos del mencionado se movieron lentamente hasta coincidir con los del otro.


— ¿Sucede algo?


— ¿A-A que se refiere?


— No creas que no me he dado cuenta. He visto como actúas con la gente de esta isla, sus habitantes, sus comercios, inclusive con Ayaka y Taromaru... A todos ellos los tratas por igual, entonces, ¿Por qué es diferente conmigo?


— No me di cuenta del cambio en mis tratos si quiere puedo intentar mejorar y hacer que-


— No. No digo que cambies, solo es una duda que ha estado rondando por mi cabeza desde hace tiempo ya. Thoma, acaso yo...


Thoma tragó en seco.


— ¿Te incomodo?


Definitivamente no se esperó eso, y su rostro lo demostró cuando sus ojos se abrieron con sorpresa.


— ¡No, no, no! No es nada de eso, Ayato. Es solo que su presencia... Usted... Es solo que con el hecho de que usted esté en una habitación se siente como si esto fuera algo.


— ¿Algo?


— Y-Ya sabe... Porque usted es una figura muy importante y eso.


— Ya veo. Te he dicho muchas veces que no hace falta que me trates con tanto respeto, no soy diferente de lo que es Ayaka u otro.


— Para mi se siente asi. — Se dió cuenta de que lo dijo en voz alta y llevó sus manos rápidamente a su boca, cubriendola bajo un rostro rojo.


"Que lindo," pensó. — De acuerdo, entonces. Si eso es lo que te hace sentir cómodo estoy bien con eso, pero por favor dime si te pasa algo o te sientes mal, haré un hueco en mi agenda por ti.


"Ayato..." — No es necesario, gracias de todas formas.


Y así termino su conversación, algo más tarde de las 9 p.m.


A la mañana siguiente, Thoma despertó más temprano que los demás por costumbre, o eso pensó, ya que al salir de la casa para hacer su rutina de limpieza y regar los árboles vió a Ayato con sus brazos reposados en uno de los barandales del mismo jardin.

Por cortesía se acercó despacio y lo saludó, parandose a su lado.


— ¿Tiene algúna reunión a la que deba asistir en este momento?


— Si, la tengo. Empieza en un rato, antes quería disfrutar de las vistas. ¿No es hermoso el amanecer?


— Si que lo es.


Ayato miraba hipnotizado al cielo, mientras que los ojos de Thoma no se apartaban de Ayato, ni siquiera cuando respondió a su pregunta.


Al quitar su mirada del cielo, Ayato miró a Thoma, el anterior con una sonrisa.


Comenzó a soplar viento suave por el lugar, moviendo sus ropas y cabello.

Cómo habría deseado tener una cámara en ese momento. Capturar esa imagen en su mente no sería suficiente. Quería guardarla para siempre, eso, eso es lo que pensaba Thoma en ese momento.


Ayato no se quedó atrás, sus ojos también contemplaban como lucía el rubio. Con esa coleta baja moviendose, esos ojos verdes y esa piel suave... No iba a mentir, fue bastante agradable tocar su pelo la noche anterior, y quería hacerlo de nuevo, pero no encontraba la ocasión.


Por alguna razón, de paso quiso tocar sus manos y su cara, estaba seguro de que estarían muy suaves. Le gustaba la cercanía que tenía con el rubio, era como un amigo cercano que siempre estará para ti.


Ayato siempre apreciaba el trabajo y esfuerzo de Thoma, así que le gustaba enviarle regalos de vez en cuando como recompensa (y varios de ellos solo porque quiso). Pensando en eso, decidió que le compraría algo en su camino hacia la reunion.


— Ya es hora de irme.


— Pero aún no ha desayunado...


— Comeré algo en el camino, no te preocupes. - sonrió cerrando los ojos.


— De acuerdo. Cuídate.


Thoma se despidió con su mano mientras veía a su amado alejarse. Esta claro que tenía un sonrojo en la cara que, según él, por suerte Ayato no vió.

Pero alguien más si.


— ¿Te gusta Ayato?


— ¡Hgwah! — dió un pequeño salto por la impresión, giró a la dirección de la cual provenía voz. — Señorita Ayaka, me asustó.


— Oh, lo siento, esa no fue mi intención.


— Está bien. Y respecto a tu pregunta... ¿Es tan obvio?


— Lo es, bastante. Incluso aunque yo tarde en entender algunas cosas me di cuenta, creí que mi hermano también lo sabía, pero ha estado tan ocupado que prácticamente no tiene vida personal.


— Te doy la razón en eso. Ahh... Me gusta Ayato, me gusta mucho. Me encantaría estar con él, pero no pertenezco a ningún clan.


— Eras de Mondstadt, ¿Cierto?


— Si.


— ¿Mi hermano sabe eso?


- No, a pesar de que todos en Inazuma lo saben, él es el único que al parecer no se ha enterado. — hizo una pausa de algunos segundos. — Tengo miedo.


— ¿Miedo de qué?


— Ya sabe como es Ayato e Inazuma con eso de los clanes... Tengo miedo de que cuando se entere pierda todo interés en mi.


— Ay, vamos, Thoma. ¿Cuáles son las probabilidades de que eso pase? Mi hermano es muy responsable, siempre se lleva bien con los demás, hasta se lleva bien con el viajero que no es de Inazuma.


— Señorita Ayaka... Agradezco que se preocupe, pero hablo en serio cuando digo que no creo que le agrade.


— Nunca sé lo que pasa por la cabeza de mi hermano, ¿No puede ser tan malo, cierto? Él no es así... Creo. Oh, recordé algo.


— Le escucho.


— Bueno... Verás... Hace tiempo tuvimos una visita de un vendedor que venía desde Liyue y quería negociar con nuestro clan para obtener una fuente a la que transportar recursos fijos. Todo iba bien hasta que Ayato descubrió por ciertas personas que el vendedor mintió sobre su nacionalidad, y que en realidad él era de Mondstadt. Ayato se enojó tanto que bloqueó todos sus posibles contactos con alguna forma de venta, dejandolo sin trabajo.


Thoma se tensó.


— A lo que quiero llegar es que, Ayato y tú se llevan bien, y tú nunca hiciste ninguna inferencia sobre de donde eras. Ayato odia las mentiras, pero tú nunca mentiste, ya que no lo mencionaste. Por lo tanto, aún si se entera, no debería tener razón de culparte de algúna forma, ya que el hecho de que fueras de Inazuma siempre fueron suposiciones suyas.


— Entiendo su punto. ¿Está segura? No quiero que las cosas terminen mal entre Ayato y yo. En serio no quiero que terminen mal. Preferiria que me expulsaran de Inazuma antes de saber que no le agrado a Ayato. - frunció el ceño al imaginar a un Ayato mirandolo con disgusto. Sintió como si su corazón se achicara.


— Si te trata mal, ¡Lo regañaré! No permitiré que nadie lastime a mis seres queridos, ni siquiera mi hermano.


— Muchas gracias, Ayaka. Se merece el cielo.


— No es nada. — sonrió honesta.


Ayaka también tenía uno que otro asunto pendiente, por lo que ella también salió del estado Kamisato.


Thoma hizo todos sus quehaceres en alrededor de 1 hora.


No había ninguna comisión que requiera su ayuda en ese momento, así que decidió tomar ese día como un día libre.


Aún siendo un día libre, era de admitir que en lo único que podía pensar era en que forma le diría a Ayato sobre sus origenes, y cuándo.


Sus pensamientos eran bastante mixtos en el mismo tema: Si Ayato le daria una oportunidad, si Ayato solo lo veia como un amigo, si lo rechazaría, si lo echaría, si lo odiaria...


De todos sus pensamientos, siempre que regresaba al último se ponía mas nervioso de la cuenta, mordiendo sus labios y entrelazando sus dedos.

Sabía que estaba sobrepensando la situación (o tal vez no?) Así que decidió intentar hacer cosas que le gustan para calmarse, como visitar la casa de té Komore o dar un paseo por la playa. Nada de esto funcionó.


Regresó al estado Kamisato decepcionado y entró al recinto, una vez dentro, comenzó a buscar otras opciones. Se dió cuenta de que la puerta de la habitación de Ayato estaba semi abierta, y quiso entrar.


Al entrar en su habitación una nueva sensación recorrió todo su cuerpo.


Solo había estado en la habitación de Ayato 1 vez en toda su estadía, pero definitivamente se sentía diferente a como fue la primera vez.

Había un aroma a Vainilla y frutas mezclado con... ¿El mar? Se sentía como si tomaras un coctél en la playa. A Thoma le agradaba ese olor.

Abrió el clóser de Ayato para revisar si tenía algúna ropa que pudiese lavar pero no encontró nada. Lo único que encontró fueron varios trajes, y, entre otras cosas, ropa casual.


Nunca antes había visto a Ayato usar ropa casual, por lo que le sorprendió verla. La descolgó de sus ganchos y la acercó a si mismo, lo suficiente como para que pudiera olerla indirectamente.


Olía a Ayato.


Thoma se acostó en la cama de Ayato para probar como se sentía. Era tan cómoda como lo imaginó.


Aún con la camiseta en su mano, se acostó de lado, abrazando esta con los ojos cerrados y apreciando aún más el aroma de Ayato entre dicha camiseta y su cama.


Era como si estuviese embriagandose.


Y manteniendose en ese estado, se quedó dormido.


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Holaaaa, que opinan sobre esta nueva historia? La verdad es que tenía ganas de hacer algo así, me encanta su dinamica.


Intentaré actualizar cada semana.


Cuidense y beban agua, los amo <3