1. De asistente a niñera.
– Hermano. Despierta – Fuyumi, su hermana, saltó en su cama. Shōto seguía completamente dormido – ¡Se te hará tarde!
– Mmm... – Murmuró cosas inentendibles y se dio la vuelta.
Luego de unos minutos en los que la omega gritó y sacudió al chico, este por fin se levantó.
Fue al baño para asearse, seguía adormilado, la ducha apenas y logró desperezarlo un poco más.
Una vez listo y llegando a la cocina, abrazó a la chica, quien terminaba de preparar el desayuno.
– Buenos días, hermanito – Le sonrió ella – Tu desayuno está listo.
Él tomó asiento y empezó a comer junto a la albina, ambos degustando de la sazón.
– Sé que el trabajo y los estudios te tienen muy agotado así que puse unas vitaminas en tu almuerzo – Ella le extendió una lonchera gris, Shōto la sostuvo, tomó su maletín y bostezó una última vez.
– Adiós, te quiero mucho – Se despidió de la joven, que contaba ya con veintitrés años.
– Hasta luego, Shō – Ella le mandó un beso volado.
Subió al auto que le fue otorgado por la empresa de Kirishima y empezó a conducir, saliendo de su hogar para ir al trabajo.
En comparación a Shōto; Eijirō e Izuku despertaban de forma muy distintas.
El pelirrojo tenía una alarma en su cabeza que lo obligaba a despertarse a las seis, luego jugaba un rato con su celular, con el volumen mínimo, pues Izuku tenía un sueño muy ligero, la más pequeña molestia lo despertaría.
A las 6:30, bastaba con abrazar a su esposo para que él despierte.
– Buenos días – Saluda el alfa, cálido y sonriente, como siempre.
– Buenos días – Respondió su pareja con una leve sonrisa y mucho cariño. El omega lo abrazó y se acurrucó en su pecho unos minutos, encendiendo el televisor para ver las noticias. Al llegar las siete, ambos se levantarían para empezar con su día.
Se bañaban juntos y luego escogían la prenda que llevaría su pareja durante el día. Un juego que hacían desde que se conocían.
Tendían la cama, ordenaban un poco su habitación e iban al comedor, donde el personal los esperaba, todos sonriendo para recibirlos con gran respeto y admiración.
– Buenos días a todos – Saludaron ambos, todos les respondieron el saludo.
– Señor Midoriya, debe apresurarse. Tiene una reunión a las once – Molestó Monoma Neito, el mánager de Izuku, Eijirō frunció el ceño. Ese tipo no le agradaba para nada, mas no podía hacer nada, pues fue asignado por la familia Midoriya, más específicamente por Hisashi.
– En primer lugar, ¿Ves ese anillo en su mano? – Tomó la pequeña y suave mano de su omega para señalar el aro que reposaba en el dedo anular – Significa que está casado, conmigo, por lo tanto es Kirishima, Izuku Kirishima. En segundo lugar, faltan más de tres horas para las once, ¿Podría dejar que mi esposo se alimente en paz?
El rubio lo vio desinteresadamente, chasqueó la lengua y viró los ojos, una clara falta de respeto hacia Eijirō, quien no estaba para nada acostumbrado a ser desautorizado.
– Lo espero en el auto – Habló y se fue.
La pareja suspiró; Izuku, porque su mánager le había arruinado el día nada más empezando; Eijirō, porque sabía que no tenía poder ante la familia de su esposo y sus decisiones.
Shōto manejó unos minutos más hasta llegar a la empresa, revisó su teléfono y sonrió.
Le había llegado un mensaje de su jefe diciendo que lo esperaría en el estacionamiento para ingresar juntos. Justo mientras aparcaba el auto, divisó a este mismo apoyado a un lado del ascensor.
Apagó el auto, tomó sus cosas y se acercó. Sólo cuando Shōto estuvo a su lado, Eijirō ingresó al elevador.
– Buenos días, señor Eijirō – Saludó con confianza, el pelirrojo le sonrió.
– Hola, Shōto, ¿Qué tal tu fin de semana?
– Muy bien. Lo mismo de siempre, visité a mi padre. Salí de paseo con mi hermana, fui a jugar con mis amigos...
– Y aún así, con todas esas distracciones te ves cansado – Se burló – Pero descuida, esto es sólo hasta que te gradúes. Luego de eso no tendrás que preocuparte por las clases, Sólo mantente fuerte.
– Gracias, señor.
– Oh, casi lo olvido. Necesito que anotes en tu agenda una cena con mi esposo para esta tarde a las siete, haz una reserva en el One For All y compra lo necesario para pasar una noche divertida con él... Oh, vi en internet unas velas afrodisíacas, quiero probarlas, cómpralas también.
– De acuerdo – Anotó todo en la Tablet.
Antes se intimidaba por lo fácil que Eijirō le contaba acerca de su vida privada, tallas de ropa suyas y de su esposo, pasatiempos, amigos, sexo, gustos... Ahora comprendía que era usual y necesario para servirle con más eficiencia.
– Y a las once necesito un informe de cada jefe de equipo – Se despidió él, ingresando a su oficina, Shōto, que se quedó en la recepción, empezó a trabajar.
Mientras encendía la computadora, llamaba a cada jefe de equipo correspondiente para pedir que le envíen los archivos solicitados.
Cada uno subiría a la oficina para entregar los reportes, hasta que eso suceda, se hizo amigo del teléfono y empezó a acatar las órdenes dadas con anterioridad.
– Buenos días, sí... quiero la Suite Plus Ultra para esta noche, a nombre de Kirishima Eijirō... Sí, con cena incluida... A las siete...Perfecto. Muchas gracias – Colgó e hizo otra llamada mientras pagaba la habitación por el computador.
– Acá está mi reporte – Vino el jefe de equipo 3. Shōto empezó a revisarlo, marcando lo relevante con un resaltador para que su jefe lo lea.
– Buenos días – Habló nuevamente con el teléfono, que estaba entre su oído y su hombro – Sí, un paquete de preservativos... ¿Sabor? Eh... – Se alejó del teléfono para hablar con el líder del equipo 3 – Dígame un sabor.
– Ehh... ¿Fresa?
– Fresa – Retornó a la llamada, aun revisando el reporte del hombre, luego levantó su pulgar, haciéndole saber que todo estaba en orden.
El hombre se retiró e ingresó una mujer, quien entregó su fólder y esperó a recibir el visto bueno.
– No, el jefe no mencionó nada acerca de fetiches raros... De todas formas, no me hable de grilletes y látigos, sigamos con los preservativos – Habló al teléfono – El L está bien... Oh, sí, lubricante, casi lo olvido... ¿Cómo que también tiene sabor? La semana pasada no me preguntaron por un sabor... Ugh, de acuerdo – Se volvió a despegar del teléfono – Líder de equipo 2, dígame un sabor.
La chica lo miro confundida, pero respondió.
– Mmm... Mandarina.
– Mandarina está bien... ¿Cómo que no tiene mandarina?... Naranja, entonces – Acabó de revisar los documentos de la mujer y le levantó el pulgar también. Ella se retiró.
Shōto continuó con su charla por el teléfono.
– Sí, velas afrodisiacas no vendrían mal... Las envía con instrucciones, por favor, será la primera vez que las compro.... Ajá... Sí, deben llegar antes de las 7 en el One for All Suite Plus Ultra.
Apenas pudo colgar el teléfono cuando tres personas entraron por el ascensor, suspiró porque tenía que revisar cada folder que ellos traían en mano.
Después de chequear, corregir y organizar cada reporte; le entregó como resultado final, siete reportes a Eijirō.
El día laboral transcurrió con normalidad, cuando marcaron las tres, supo que era momento de irse.
– Señor Eijirō, me retiro.
– Oh, Shōto, espera un momento.
– ¿Hice algo malo?
– ¿Tú? Jamás. Eres la mejor decisión que tomé en mi vida – Respondió alegre el pelirrojo – Es sólo que... Me salió un viajecito de improvisto...
– Oh, puedo agendarlo sin problema, ¿Para cuándo es?
– Je, je, para... – Sonrió nervioso – Para pasado mañana...
– Señor, mis estudios...
– Lo sé, niño, lo sé. De haber sabido que era tan necesario el viaje, te habría avisado con anticipación, así que tendrás que quedarte... Con mi esposo.
– ¿Perdón? ¿Él sabe de esto?
– Por supuesto que no, ¡Me mataría!... Por eso te pedí que hicieras la reservación, y la cena... Y... mira, él en este momento pasa tiempos difíciles por el trabajo, últimamente tiene problemas con su mánager y su padre está cada vez más pesado, así que necesito que alguien se quede a su lado, lo cuide y me informe de todo mientras yo no estoy, ¿Sabes a lo que me refiero? 24/7...
– Señor, su esposo tiene veintiséis años, no creo que necesite una niñera.
– Lo sé. Pero en serio necesita compañía... Te estoy confiando a Izuku... Se sentirá solito si yo no estoy. Se lleva mal con toda su familia y no tiene permitido tener amigos... Quédate con él...
– Él y yo apenas nos saludamos...
– Por favor... Te pagaré el doble...
– Señor...
– ¡El triple!
– Me parece absurdo que...
– ¡Cuádruple!
– Está bien... – Suspiró.
– Muchas gracias, tómate el día de mañana para mudarte a la mansión. Si puedes, fastidia a su mánager para que se vaya por cuenta propia... Y haz que Izuku se sienta acompañado, puede ser frío, pero cuando entra en confianza, te darás cuenta de que es igual de divertido que cualquier otra persona.
– Lo dudo mucho, señor... Pero lo haré.
– Gracias, Shōto – Sonrió – Ahora ve a clases, se te hará tarde.
- Sí...








