EvoluciĂłn
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Con el paso del tiempo, las distintas especies buscan evolucionar. Tomar el control de su entorno y aprovecharlo para avanzar en la cadena alimenticia.
Para lograrlo se embarcan en una peligrosa encrucijada, siendo acompañadas por la inexplicable naturaleza; aquella que no solo les comparte su belleza, sino tambiĂ©n sus recursos y su fascinante capacidad para transformar y adaptar todo un ecosistema segĂșn las necesidades que le sean requeridas.
Aunque los cambios no siempre son favorables, la naturaleza no solo brinda, también exige, por lo que muy pocas especies alcanzan la grandeza; Para conseguirla deben ser pacientes y capaces de afrontar sus repercusiones.
En muchas ocasiones el mal manejo de las consecuencias es la principal razĂłn del fracaso y el retroceso.
Las distintas manadas de licĂĄntropo conformadas por alfas, omegas y betas, habĂan conseguido evolucionar a lo largo de las lunas. Para lograrlo optaron por tomar su forma mĂĄs vulnerable; aquella que no solo los debilitaba, sino que tambiĂ©n transformaba sus cuerpos en una presa constante de los distintos depredadores, pero de alguna forma les brindaba ciertas ventajas de las cuales ningĂșn otro ser vivo podĂa disponer
Durante años consideraron una desventaja ser parte de una mutaciĂłn tan inferior como lo era la llamada humanidad. Pero contra todo pronĂłstico aquello que llamaban castigo fue lo mismo que les dio poder y grandeza, ademĂĄs del control absoluto de todo lo que los rodeaba, con ella tenĂan mĂĄs oportunidad de perdurar en el peligroso mundo que habitaban, dĂĄndoles a entender que no era un castigo, sino todo lo contrario.
Aunque muchos lograban considerar que era una maldiciĂłn para todo aquel que no perteneciera a la nueva especie, ahora dominante.
Con en paso de las lunas aprendieron a combinar sus habilidades y a explotar sus capacidades, al igual que las del mundo que los rodeaba, gracias a eso su manera de vivir tenĂa comodidades que jamĂĄs hubieran sido capaces de imaginar.
Vivir en su forma humana habĂa logrado grandes cambios en su entorno, pero no solo habĂa influido en su ambiente, sino tambiĂ©n habĂa logrado distintas mutaciones en ellos, algunas mĂĄs contradictorias que otras, pero ninguna era una razĂłn crucial para renunciar a todo lo que habĂan logrado, y mucho menos para detenerse ante la gran expansiĂłn de su especie.
Teniendo en cuanta que la ambiciĂłn es una arma de doble filo, y aĂșn sabiendo eso los lobos comenzaron a tomar mĂĄs de lo que necesitaban, por lo que la naturaleza comenzaba a reclamar lo que por derecho le pertenecĂa. Por siglos les otorgĂł todo lo que necesitaban y habĂa llegado el momento de cobrar aquella deuda.
No era fĂĄcil competir contra toda una especie ya arraigada, pero la naturaleza tenĂa sus propios planes, sobre todo con las nuevas generaciones; las mismas que estaban a nada de convertirse en el futuro de toda una civilizaciĂłn.
CĂłmo era de esperarse, con la nueva vida adquirida los y las omegas solĂan procrear y tener a sus cachorros en su forma humana, aun asĂ estos solĂan nacer con la habilidad de ser lobos y a una edad mayor se presentaban como omegas, alfas o betas; sin embargo eso habĂa cambiado, en la actualidad los cachorros nacĂan siendo humanos en su totalidad, con el paso de los años descubrieron que sus lobos se mantenĂan dormidos hasta que llegaba el momento de despertar y tomar la forma que les correspondĂa y con la cual tomarĂan su lugar ante la manada.
Los cambios no fueron fĂĄciles y mucho menos simple, aun asĂ aprendieron a adaptarse, tomĂĄndolo como una oportunidad para aprender de sus debilidades; sin embargo tras algunos años las consecuencias se salieron de su control, las nuevas generaciones no entraban en sus estĂĄndares de adaptaciĂłn, ya que cuando su lobo por fin despertaba muchos se negaban a seguir las reglas y a continuar con la manera en que se les exigĂa vivir, tambiĂ©n se revelaban ante la forma que se les clasificaba y tras una inesperada rebeliĂłn comenzaron a tener una intolerable tendencia de apareamiento.
Con el mal manejo de los eventuales cambios, las condiciones de su dominio comenzaban a debilitarse y la gran estructura que tardaron décadas en crear se colapsaba eslabón por eslabón.
Por lo tanto, los lobos se vieron obligados a enfrentar una cruel realidad: sus raĂces humanas habĂan comenzado a surgir de manera mĂĄs prominente, creando un conflicto interno entre su naturaleza humana y su naturaleza de lobo. AdemĂĄs, la rebeldĂa y el rechazo a las normas establecidas pusieron en peligro la estabilidad de la manada.
A pesar de haber alcanzado un nivel de dominio sobre su entorno, los lobos enfrentaban un momento crĂtico en el que debĂan decidir cĂłmo manejar las implicaciones de su evoluciĂłn. La naturaleza no estaba dispuesta a ceder ante las ambiciones desenfrenadas de los lobos, quienes se veĂan forzados a reevaluar su posiciĂłn en el mundo.
La historia de los lobos estaba lejos de haber concluido, pero debĂan aceptar que la evoluciĂłn y la adaptaciĂłn necesitaban ser comprendidas y gestionadas de manera responsable. Las lecciones aprendidas a lo largo de los años les recordaban que la grandeza no solo era un cĂșmulo de poder y control, sino que tambiĂ©n requerĂa sabidurĂa y humildad para enfrentar los desafĂos que surgĂan con el cambio constante del mundo que los rodeaba.
"Cada especie evoluciona y se adapta a los nuevos cambios que emergen con el paso del tiempo, es importante aprender a sobrellevarlos y sobre todo a comprenderlos, quien no lo hace, se embarca en una aventura de negaciĂłn, conflicto y aislamiento"đžïž