Capitulo 1 "¿Sirviente? Definitivamente, No"
__________________________________
TODO LO RELACIONADO CON EL MANGA DE NARUTO Y LAS DIFERENTES OBRAS PRESENTADAS NO SON DE MI PROPIEDAD.
LAS IMÁGENES UTILIZADAS TAMPOCO ME PERTENECEN, CADA UNO DE SUS DERECHOS A SUS RESPECTIVOS AUTORES.
LO ÚNICO QUE ME PERTENECE ES LA HISTORIA, GRACIAS.
RECUERDA QUE ESTO ES UN FANFIC, POR LO QUE PUEDE O NO HABER CAMBIOS EN LA HISTORIA ORIGINAL COMO EN LOS PERSONAJES, ESTO PARA PODER SOBRELLEVAR LA TRAMA, SI TE DAS CUENTA DE ALGUNO DE ESTOS CAMBIOS, ES MERAMENTE A PROPÓSITO POR LO QUE TE PIDO QUE DISFRUTES DE LA HISTORIA.
__________________________________
Serafall Leviathan, es una mujer determinada, tratando de cumplir con sus deberes como Maou, mientras que a su vez trataba de sobre llevar una vida de una extraña chica mágica.
Había tomado la dura decisión de dejar atrás su apellido Sitri, a favor de su familia y amigos más cercanos, después de tanto dolor y sufrimiento, ella se merecía ser
reconocida.
Por lo que, tomando el puesto vacante de Leviathan sobre el inframundo, no era más Serafall Sitri.
Esto por su lado le trajo muchos beneficios, pero al igual que existía sus ventajas, también había un pequeño espacio de desventajas, muy desproporcionadas incluso para la chica.
Y sin que nadie lo supiera, la misma guerrera que se alzó en lo alto con su título como la demonio más poderosa de todo el infierno, todavía obtenía abucheos ocasionales de la comunidad del diablo.
No se debía a algo que había hecho mal, ni mucho menos.
De hecho, poder derrotar a la princesa del hielo de la antigua facción tenía un gran mérito, muy por encima de todo y lo grandiosa que fuera, a los demonios no le agradaban que una mujer de entre todas las cosas tuviera el poder de decidir y mandarlos a todos ellos.
¿Qué se supone que se creía esta perra?
Nadie podía responder esto con total seguridad, pero no obstante, la respetaban de algún modo, ya sea por su gran poder, o su aterradora destreza en batalla, o cuando su temperamento llegaba por los suelos, oh si, ahí todos sentían el verdadero terror.
Pero incluso si no les agradaba la idea de que una mujer tan insensata gobernara como una de los cuatro Maou, se aferraban a sus pequeñas vidas en tratar de salir con la exuberante mujer de cabello negro como el carbón.
Pero los que directamente se oponían a la idea de seguir las órdenes de una mujerzuela, el propio concejo de ancianos fueron dejados en su lugar.
Y en aquel preciso momento en que Serafall Leviathan demostró ser más poderosa que sus amigos, en un breve instante, ella había superado en poder mágico al mismo Lucifer actual.
Mostrando a relucir su furia endeble sobre los malditos y decrépitos ancianos, habían tenido la estúpida osadía de jugar con la vida de su pequeña y adorable hermanita Sona.
Ese día, sería recordado por todos, y el día en que el concejo de ancianos sintieron el verdadero terror, y de no ser porque sus amigos la tranquilizaron, ella misma les haría sentir el verdadero dolor.
Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses, y así, con el pasar de los años, la victoria del grupo Anti-Maou de la vieja facción de demonios triunfaron, y con sus nuevos regímenes establecidos en el inframundo, podía verse en la lejanía, la breve conceptualización de la paz, una tranquilidad que habían anhelado hace mucho tiempo, y que, si alguien les hubiera preguntado algo al respecto hace quinientos años, todos te dirían que sería tan absurdo como imposible de conseguir.
Si algo ocurría, todos iban contra la Maou Leviathan, e incluso si no entraba en polémicas, igual era insultada por no hacer nada ante sus ojos ignorantes y llenos de rechazo.
En un breve inicio no supo que tanta negatividad traería hacer esto, pero, incluso si estaba recibiendo una suplicante llamada, al humano que había llegado junto con su pequeña Sona-chan, y la adorable Rías-chan, su temperamento por su cuidado hacia su hermana más pequeña era tan corta y delgada como la mecha encendiendose.
Que en esa noche, por culpa de su arranque de furia, casi mata al pequeño humano que, salvó a ambas herederas.
Lo pensó por un breve instante cuando escuchó la súplica del humano, casi rogándole para que ella lo convirtiera en un demonio, lo que indirecta o, directamente, era volverse en parte de su nobleza.
Al diablo con todo, ella no le importaría lo que los demás dirían de ella cuando la noticia fuera de conocimiento público.
En un inicio se sorprendió al ver que un solo peon de su tablero no era suficiente para reencarnar al chico.
Por lo que uso dos, tres, cuatro, cinco, y nada más ocurría, más que estas piezas de ajedrez siendo rechazadas por el cuerpo del humano.
Sorprendida ante esto, directamente metió a las ocho piezas, y al pasar de los minutos, veía como estas no fueron expulsadas, y en su lugar, se acoplaban dentro del cuerpo del peli negro.
Si Serafall estuvo sorprendida del hecho de que un humano había tomado sus ocho peones, entonces no lo demostró.
Y ahora surgiendo nuevas dudas en su cabeza, se hacía una pregunta de la cual no tendría una respuesta certera hasta dentro de un tiempo.
¿Qué tan poderoso era este humano en realidad?
O bueno, ahora era un demonio, por lo que todas sus habilidades y estadísticas fueron potenciadas.
Otro gran problema que le aquejaba tanto a ella, cómo al resto de los Maou era la estúpida persistencia de la antigua facción de demonios, regresando de su aplastante derrota, muchos pensarían que aquella humillación que pasaron, les haría reflexionar y dejar todo esto a un lado.
Sin embargo, pareció que los resultados fueron completamente lo contrario.
Estos cuatro nuevos Maou no conocían la naturaleza tan abundante de un demonio, mancillado, golpeado, y lo que era peor para un demonio de la antigua facción era ser bruscamente expulsado de los territorios del inframundo.
Tan efuscada y metida estaba en sus propios pensamientos, la cantidad de cosas que ocurrieron tras la llegada de lo que ahora era su sirviente número uno, era digno de que ella viera el balance y cambios que se produjeron desde su llegada.
Las tierras a su alrededor retumbaban con gran intensidad, tan pronto como lo sintió, no solo su lugar de trabajo se sentía tan oscuro y gélido.
Pensando rápidamente que se trataba de ella, grande fue su sorpresa al no ver ni una migaja de su poder de hielo alterando su entorno.
Esto era físico, pero no tanto como para ser visto, y cuando centró su vista en averiguar lo que sucedía, finalmente pudo tener una leve idea de que lo provocaba.
Sobre los cielos del territorio de Leviathan, poderosas y escabrosas nubes negras se dispersaban con lentitud.
Rayos tan puros como el de los cielos de la tierra, cayendo con pesadez, con una gran variedad de ellos, retumbantes truenos rojizos como la sangre hacían estremecer el territorio de Serafall.
Truenos azulados como el glacial liberaba negativas temperaturas oscilando con el cero absoluto.
Y truenos tan oscuros como la temple de la noche iluminaban el gran territorio de la Maou por cada vez que estos caían sobre la tierra del inframundo.
Destellantes, y convirtiéndose más presentes, posteriormente, mientras la existencia de algo sobrenatural asechandola le hizo estar posición de una posible batalla venidera.
Y una lluvia que no vio llegar azotó su pequeña ciudad con tanta behemencia, y todo lo que fuera madera, ladrillos o piedra eran pulverizados al instante.
Era más que una lluvia ocasional, era una gran torrente de agua dispersada en pequeñas gotas de agua, pero que iban a una tremenda velocidad, que incluso la propia Serafall fue incapaz de ver más allá de su ciudad en diluvio.
La gente que le seguía, estaba sufriendo las consecuencias de todo el fenómeno que inicio de la nada, y sin poder soportar seguir mirando como este continuaba, salió disparada del gran ventanal que le daba un rápido acceso a la vista de sus terrenos, fue con la intención de detener todo esto.
Sólo para encontrarse con la aterradora sorpresa de sentir un viento extremadamente frio, tanto era la temperatura ambiente del lugar que ella misma se detuvo por un momento, sintiendo de primera mano que este frio ya no era uno del cual tomarse a broma.
Por lo que liberando rápidamente su poder de hielo, apuntó su reciente concentración mágica sobre los cielos que reposaban por encima suyo, para acto seguido liberar una poderosa ráfaga de hielo que bien era tan mortal y feroz como la temperatura actual, hizo su buen trabajo en congelar cada gota de agua.
Con esto, le permitiría tener un poco de tiempo antes de que las construcciones de hielo se derritieran, ya que con asombro plasmado en su rostro fue capaz de detectar que aquellas nubes no fueron detenidas.
Cómo no sabía el alcance de este ataque directo hacia su persona, en este momento la misma Leviathan supo que era un ataque intencional.
Solamente se le vino a la mente que sus enemigos jurados, su propia sangre qué aun a estas alturas le era tan repugnante saber que seres así eran sus parientes.
La Antigua Facción y sin embargo, no les daría ese placer de derrotarla, ah no, por supuesto que no.
Por lo que evacuando a su gente mediante su sello de teletransportación personal, envío a todos a los dominios de su mejor amigo Sirzechs Lucifer.
Si se trataban de ellos, entonces debía avisar inmediatamente a los tres Maou restantes de este hecho, y halló la forma perfecta de hacer esta acción mientras lidiaba con el problema actual.
Y cuanto más parecía que logró detener este pequeño intento inútil de la antigua facción en hacer algo en su contra mientras estaba distraída, de manera sorpresiva y sin darse cuenta, fue golpeada por un poderoso rayo tricolor en todo su cuerpo, impactando de lleno sobre ella, una poderosa explosión la envolvió, para consecuentememte ser mandada a volar unos cuantos kilómetros de distancia.
¿Qué mierda fue eso? ¿Y porque nunca lo vio venir?
Una y más preguntas inundando su cabeza tras haber recompuesto su compostura, incluso si no le hizo un daño tan severo podía sentir su cuerpo más débil y cortado.
No del modo en que tenía múltiples heridas abriéndose en su cuerpo, era simplemente un estado de completa debilidad al sentir que tu cuerpo no funciona de manera
correcta.
E incrementandose su estado de incredulidad, ya no más vio la poderosa tempestad cayendo sobre sus terrenos.
¿En que momento ocurrió? ¿Porqué? ¿No estaba siendo atacada por la antigua facción?
Se maldecia internamente por no lograr ver en el instante en que todo el desastre ocurrido a sus dominios cesó, sin dejar rastro de haber siquiera estado en el lugar, no obstante si fue capaz de ver los daños infligidos.
Y así hubiera estado por más tiempo de no ser porque percibió una marca de energía en la devastación atenuante de los hogares de su gente.
Esta vez no se quedaría de pie sin hacer nada, por lo que volando a velocidades vertiginosas llegó en un santiamén sobre la firma de energía que al igual que la gran tormenta, fue incapaz de sentir el momento en que estos aparecieron.
Tirado sobre el suelo chamuscado y grisáceo, fue capaz de ver el estado físico de la persona que había invadido sus tierras sin haberlo sentido hasta el momento en que este ya había entrado.
Era imposible, o eso creyó, nadie podía escaparse de sus radares en más de cien kilómetros a la redonda, cualquier ser, o criatura recayendo sobre estos límites, ella sería capaz de sentirlo.
Pero ahora aquí había un individuo que no solo había penetrado sus defensas como sensor, si no que logró ingresar a sus tierras, acto que igual mandaría una alerta inmediata a su mente de que un intruso había rebasado las barreras impuestas por Ajuka.
Chico rubio con mechones rojizos a las orillas de su cabello puntiagudo, si ella tenía que definirlo en unas pocas palabras, estaba creída de que era un hijo de un Phoenix y Gremory, pero nuevamente, podía sentir claramente que era un humano.
Cualquiera que fuera el caso, iba a atenderlo por su cuenta.
No le llevó ni cinco minutos reparar todos los daños ocasionados a su buen ambiente y hogareño lugar de trabajo.
Mientras se llevaba a un Uzumaki Naruto a los territorios del clan Sitri.
No quería que nadie más que ella supiera de este humano.
Mientras lo dejó rápidamente en su habitación personal, el no sería detectado ni encontrado por nadie.
Estaba más que claro que nadie podía entrar a su habitación sin su permiso, o de lo contrario obtendría un desagradable castigo.
Esta única ocasión lo ameritaba.
Y regresó rápidamente a sus dominios pues a los minutos después de haber arreglado todo, llegaron el resto de Maou, preparados para enfrentar lo que sea que haya molestado a la Leviathan, inmediatamente Serafall los abordó en cuanto los vio aparecer.
Lo que dijo fue mentiras a medias, no quería que ellos supieran del rubio, incluso si se trataban de sus mejores amigos, había una brecha entre la amistad y lealtad que jamás se rompería, a lo personal, una cuestión que solo le concierne a ella y a nadie más.
Relató todo lo anterior acontecido, y dejando sobre la marcha de que se trataba de la antigua facción, no hubo más charla al respecto.
Era de suma urgencia tratar al chico, pues bien pudo notar la gran cantidad de heridas inundando su cuerpo, al igual de que sus extremidades estaban al abismo de entrar en lo roto, estas serían irreparables si no llegaba a tiempo.
Su pulso era tan débil, y tardado, que poco a poco perdía la vida.
Que en cuanto volvió a su habitación, no demoró ni un solo segundo en colocar sellos en todo el alrededor, no dejando escapar ni un gramo de su devastador poder mágico, inició con la recuperación del humano.
Con los dos completamente desnudos, ella se recostó a un lado del Uzumaki, mientras liberaba pequeñas cantidades de su poder en el área, iniciando así con sanar el cuerpo despedazado del peli rubio inconsciente.
____________
Habían pasado ya tres meses desde aquel incidente, cuando nuevamente volvió la calma sobre la Maou Leviathan, cada día que pasaba, volteaba en dirección del exterior, pensando y formulando sus propias preguntas, una vez que obtuvo su mente fría y una resolución adecuada para pensar al respecto, también había servido para colocar más defensas en los alrededores, y no solo eso, si no que en todo el inframundo, los cuatro Maou se habían tomado la molestia de colocar mayor seguridad sin ser atrapados en medio acto.
Decirles al mundo, o sus habitantes de que la antigua facción había atacado no sería bueno.
Todos recordaban los duros momentos que llegó a ser una guerra más que civil.
Miles de demonios murieron por sus causas, amigos, compañeros también cayeron en combate.
Tener que luchar contra su propia especie fue desalentadora para los cuatro Maou actuales.
Aunque ahora que pasaron estos inquietantes tres meses, la misma Serafall no estaba segura de que todo esto haya sido provocado por la antigua facción.
Ya no más, simplemente no encontró a alguno de ellos alardeando de sus posiciones, y de que eran los líderes directos del inframundo, por ser los herederos de los antiguos cuatro satánes, que murieron durante la gran guerra entre las tres facciones.
Cada vez que regresaba a su hogar después de terminar con sus labores, se enfocaba en atender de la manera más plena al chico que seguía en cama, y a estas alturas, ya se hallaba en un estado de coma prematuro.
Cada noche, en el ciclo en el que el infierno tenía su propio tiempo, el lapso de día, pero sin el sol alumbrando los territorios, más o menos se adaptaron al ciclo del día y la noche del mundo humano.
Ésta siempre se encargaba de bañar al Uzumaki, cuidar de su salud era otra de ellas, corroborando de que su corazón siguiera latiendo, y su cerebro continuara trabajando aún si estaba en coma, aun persistia ese corto circuito dentro suyo.
Después de un mes de hacer esto, encontró la forma del humano durmiente bastante adorable y atractivo.
Dos rasgos extremadamente raros en alguien, incluso en lo sobrenatural era algo tan imposible de hallar, que no dudó en disfrutar de esta rareza.
Otra cosa que descubrió con el paso del tiempo, fue el estado cálido y reconfortante que la golpeaba.
No solo eso, si no que sentía un calor abrazando su cuerpo, era como si este chico dejara expulsar un aura de calor que bien contrarrestaba el estado casi gélido de su habitación.
Después del segundo mes, volvió a recurrir a su habitual desinterés en su trabajo.
A cambio de estar atendiendo algo más, fue como aquella vez que se ausentó en todas las reuniones que tuvo como Maou, dejando libremente su puesto por más de siete meses mientras se concentraba en entrenar a su primer sirviente.
Ahora, había transcurrido un mes desde que dejó su labor como Maou una vez más, y esta vez si hizo enfurecer a los ancianos por ver que tan irrespetuosa y dejada era al poner así el título de Leviathan a un lado.
No obstante, no pudieron hacer absolutamente nada en contra de los tres Maou restantes.
Cualquier tontería que hicieran, ellos mismos se encargarían de eliminarlos sin dudarlo.
Después de todo, ellos no necesitaban en lo absoluto a unos estúpidos viejos en sus labores como Maou, no aportaban nada, y más que ayudar, eran un estorbo constante para los cuatro Maou.
Era más un sacrilegio, permitiendo dejar a ver que ellos no eran igual que sus antecesores.
Haber estado con el chico todos los días, por las veinticuatro horas del día hizo lo suyo, y maldiciendo esta época en la que ella empezaba a tener un calor tan ardiente en su interior, ganó los impulsos de tener relaciones.
No es cómo si no hubiera ocurrido antes, solo que, a diferencia de antes, no había ningún hombre a su lado, durmiendo y conviviendo con ella a diario durante tres meses.
Incluso si este estaba inconsciente y no aportaba nada para insinuarse a la Maou, su sola presencia era más que suficiente para que Serafall perdiera los estribos.
Tampoco ayudaba a que cada día veía su cuerpo bien definido, con grandes y marcados músculos, que si bien eran bien apreciables por sus ojos, no llegaban al punto de ser tan exagerados, y tampoco olvidar su paquete de seis cuadros bien marcados en su abdomen.
Para una mujer como ella, hermosa, capaz, exótica, su estándar de belleza estaba en lo más alto, y si incluias su apariencia de chica mágica, todos los hombres del mundo y del propio inframundo estarían más que dispuestos que hacer un asalto sobre la mujer.
De todos modos, incluso si obtenía a un compañero, no creía que aguantara su ritmo.
Era más que una premonición, pero incluso si Serafall era una joven virgen, nunca había intimado con alguien en su vida, ni siquiera un beso.
Nadie era digno de tal privilegio.
Esa dignidad, más que por su poder y estatus, era porque en su mayoría, los hombres solo eran codiciosos y la veían como un pedazo de carne tan jugosa.
Fue una de las tantas razones por las que se abstenia de salir formalmente con un hombre.
Mientras que se aferraba en detener sus deseos más impuros, por esto y más cualidades de ser una demonio es que, se les eran llamados de ese modo.
Seres tan víles que solo buscan su propia satisfacción, saciar sus más crudas necesidades sin importarle a que, o a quien dañan en el proceso.
Ella odiaba todo eso, detestaba la idea en que eran definidos de una manera tan desvergonzada, más sin embargo era la triste realidad.
¿Podía permitirse ser egoísta por una sola vez?
Ella realmente lo necesitaba.
Su mente le gritaba, le clamaba por saciar esta picazón en su ser, sus impulsos diciéndole que era lo que tenia que hacer.
No tenía que dudar.
Simple y sencillamente tenía que dejarse llevar, e inundarse en lo grandioso que era el camino del placer.
Las puertas del paraíso, abrir las puertas y permitirse ingresar, y jamás retroceder.
Cada día, sentía como se acercaba más y más en aquellas puertas gigantes, oscuras como el carbón, derramando un humo grisáceo, pero que, siendo tan llamativo a su vez, por la gran fuente de luz que este destellaba.
Entonces, aun resistiendose al impulso del placer carnal, se detuvo por un momento, a tan sólo estar a escasos milímetros de tocar las agarraderas de ambas puertas, se replanteó lo que estaba haciendo, y regresando a sus sentidos, dejó todo esto a un lado, y se juró así misma, no volver a caer en la tentaciones de un demonio.
Al día siguiente, regresó a su labor como Maou, y lo primero que tuvo que hacer a primera hora del día fue a asistir a una de las recurrentes reuniones entre Maou.
Sólo que, a diferencia de otras veces, esta vez se iban a reunir con los jefes de los 72 pilares que conforman al inframundo.
No cabe decir cuán estresante resultó ser esto.
Lo primero que vio, fueron los rostros enfurecidos de los ancianos, y gracias a sus pensamientos interpuestos, ignoró completamente este hecho, y siguió adelante.
Entonces lo siguiente que escucho de su amigo Sirzechs, le ganó una mirada de asombro.
¿En que momento había llegado para que el hombre peli rojo hablara de la antigua facción?
Después de eso, la Maou supo que nada bueno vendría después de sus palabras anteriores.
Varias horas después, había salido de la sala de reuniones, y en su mirada no había más que cansancio y estrés.
Tener que reprender a los tontos jefes que intentaron llamarla débil e incapaz fue tomado muy mal para gran mayoría de los presentes.
Exceptuando a los Maou restantes, este hábito se había vuelto muy recurrente, y en verdad se estaba volviendo muy molesto para ella.
Parecía como si los bastardos hicieran esto a propósito.
Contados fueron los clanes que estuvieron de su lado en cuanto al pequeño encuentro con la supuesta antigua facción, y sin embargo, no fue suficiente para apaciguar su malestar.
El simple hecho de que, todos hayan presenciado la limitada paciencia en la Maou, fue lo único que necesitaron para saber que algo andaba mal en la mujer.
Por supuesto que los demás guardaron silencio, pues no querían sentir la furia de una demonio de clase Maou, recayendo su poderosa aura de poder sobre sus hombros, mierda, incluso estaban más dispuestos a ir a los confines del infierno, a tener que soportar la opresiva cantidad de poder emanar de la chica.
También, tanto los Maou, cómo los jefes de cada clan, y los propios ancianos, sabían porqué la chica se comportaba de esa manera.
La temporada de celo de las mujeres demonios estaba en su mayor auge.
Sólo para aquellas que nunca han tenido relaciones sexuales, obtenían esta cualidad en sus vidas.
Y por supuesto, era de conocimiento público el que, cuanto más inquieta y desesperada está la demonio, es porque sus oportunidades de tener relaciones estaba más presente, esto ya no se trataba de tener que lidiar con sus tonterías.
No, esto era debido a que había alguien en su vida que la hacía poner de ese modo.
Bastante cercano para poner así de inquieta a una mujer tan fría como el hielo de los glaciares, siempre pensando con la cabeza antes que su cuerpo.
La única pregunta que se hacían todos, era, ¿quién diablos era tan capaz y valiente como para provocar a una Serafall Leviathan?
¡Demonios!
Ese chico debía ser rudo si ese era el caso.
Sin siquiera que ellos lo supieran, aquel que hacía sentir así a la Maou, se encontraba en coma.
Lo único que buscaba en estos momentos era descansar, y tomar una buena siesta.
No sin antes darse un refrescante baño.
Entonces, aquí venía nuevamente su rutina diaria, estaba muy claro el hecho de que la Maou no tomaba un baño a solas, más bien, debido a que se sentía sola y apartada, había hecho en las últimas semanas, de tomar al Uzumaki como su compañero de baño, y disfrutar de un excelente baño.
¡Carajo! ¡Era como estar recostado en las nubes!
Simplemente cómodo y te despejaba la mente por completo hasta desconectarte del mundo exterior y adentrándose en su propia diversión.
Pero más pronto que nunca, sus oídos captaron que alguien había abierto la puerta de su habitación, y sintiendo que el nerviosismo se apoderaba de su mente, tuvo la rápida idea de colocar el seguro a la puerta del baño.
Quién quiera que estuviera ahí en su habitación, no le iba a permitir ver al rubio.
"¿¡Serafall!, hija mía te encuentras bien?"
Habiendo decidido con su marido el quien era el más apto para confrontar a su pequeña hija, ambos habían notado el comportamiento de Serafall, y, en sus muchos años de haberla tratado y cuidado, jamás había optado una personalidad tan erratica, hasta llegar al punto de no despedirse de nadie de los presentes, incluso de sus amigos y compañeros Maou.
Cómo su madre, debía confrontar a su hija y averiguar lo que sucedía con ella.
No obstante, en cuanto la mujer ingresó a su habitación, inmediatamente disparó sus alarmas.
El ambiente que exudaba era cuanto menos preocupante para la mujer.
No por el simple hecho de no ver a su hija por el lugar, no.
Era esa falta de frío inundar cada rincón de la habitación de su hija.
Rápidamente escuchó ruidos provenir del baño de su hija, e intentando entrar en ella, se vio obstaculizada ante la manija cerrada y con seguro, ganándose un ceño pronunciado en su bello rostro, en tanto su preocupación se incrementaba, fue el momento de darse a conocer.
"Serafall, lo de hoy no tiene precio.
Incluso si eres una Maou, es tan irrespetuoso de tu parte salir sin decir nada."
Mostrando una auténtica cantidad de enojo en sus palabras, fue ella junto con su esposo los que tuvieron que dar disculpas a todos cuando la misma Serafall abandonó el lugar sin decir una sola palabra.
Nada, e ignorando a todos, se retiró.
"¿Acaso ya te cansaste de tu posición? ¿Ya no quieres seguir siendo una Maou?"
Expresando sus dudas de manera abierta hacia su hija mayor, Lady Sitri no era de las personas que hablaban mucho durante una discusión, no, ese era el trabajo de su esposo.
Pero aquí estaba, ante una situación que jamás había previsto.
"No, mamá. He reflexionado al respecto, y para la próxima pediré disculpas.
Sólo déjame sola, necesito un descanso, uno verdadero."
Habiendo tomado una costumbre de llegar a la mansión de sus padres en cuanto terminaba con sus deberes, la razón más obvia se debía a su pequeña y adorable Sona, su hermana pequeña que no pasaba de los nueve años, en cuanto la infancia de la niña estuviera en su apogeo, ella estaría siempre con su So-tan.
Escuchando cuán serias eran las palabras de Serafall, la propia Lady Sitri abrió muy en grande sus ojos al ver que, evidentemente no se trataba de algo trivial, o uno de los tantos juegos de Serafall.
Y dejando en evidencia su estado de ánimo, Serafall no dudó en ningún momento en dejar en claro su posición.
Y congelando rápidamente todo el lugar, tanto que le hizo recordar a la chica valerosa y antipática durante la guerra civil.
Sin nada más que hacer al respecto, Lady Sitri no podía lidiar con una temperamental Serafall.
Sólo era cuestión de tiempo para que volviera a su estado alegre y juguetona para hablar con ella.
En cuanto a la Maou, esperó por unos segundos, y hasta escuchar la puerta de su habitación siendo cerrada, toda su aura gélida se disperso al instante, dejando escapar un profundo suspiro de cansancio.
Incluso este baño que había pretendido ser de ayuda, no hizo más que reavivar su molestia.
Quería seguir disfrutando del agua tibia golpear su cuerpo, pero eso no era posible, ya que su simple contacto con ella le hacía descender la temperatura, volviéndose más que un estropeo para Serafall, y salió rápidamente de su gran piscina de agua en su jacuzzi, tomando al Uzumaki en brazos, y ambos salir del baño y recostar al rubio en su cama.
Mientras que ella rápidamente se vestía, e hizo exactamente lo mismo con el rubio con sus marcas de bigotes.
Y entonces el aburrimiento golpeó su mente, sin nada más que hacer después de todo esto, su inquietud floreció y sus pensamientos volviéndose incontrolables.
Por su propio bien, y para todos los que viven en este lugar, se dispuso a colocar numerosas runas de silencio, mientras colocaba contadas interferencias en la presencia de su poder en aumento, no quería a un Sirzechs invadir su cuarto tan derrepente.
Ya no podía seguir lidiando con la inmensa cantidad de emociones y sus deseos nuevamente luchaban contra su buen juicio.
Al diablo con todo esto.
Decidida, y renovada, había estado pensando en los pros y los contras de hacer esto, y muy para su gran sorpresa, no habían contras.
Entonces, ¿porque diablos había estado dudando de esto?
Se trataba de ella, intentando saciar su extrema necesidad de tener un buen polvo.
Incluso si su primera vez se la llevaría este demonio recién reencarnado, no le importaba su primera vez, lo único que mantenía en su cabeza era sentir mucho placer.
¿Qué si era egoísta? Por supuesto que lo era, ¿y que tenía de malo en eso? Todos hacían esto, e incluso más.
Sólo por esta vez se dejaría llevar, y no solo seria capaz de saciar su ferviente celo, buscando satisfacerse así misma, incluso le agradaba la idea de tomar a este pequeño demonio.
Después de todo era parte de su nobleza, y esto, en cierta forma, sería como una rutina que haría de vez en cuando.
De no ser por este chico, entonces no sabría que hacer.
Su peon se encontraba lejos, y estaba muy segura de que él si se iba a oponer totalmente en hacer esto.
Por lo que sin más, tomó firmemente los pantalones del rubio, y en cuanto los desabrocho, y más rápida que nunca, los saco rápido de sus piernas.
Obteniendo a un Uzumaki en ropa interior, también se deshizo rápidamente de su playera, dejando solo su escasa ropa interior, interponiendose en su camino de consumar su acto.
Los arrancó con sus manos voraces y desesperados, su mirada recayó rápidamente en el generoso y divino miembro de su reina.
¡OH DIABLOS! Ella nunca se cansaba de esa vista tan gloriosa, tanto fue su encaprichada acción, que ganó ideas nada santas en su mente.
Todo mientras la misma Serafall era inconsciente de lo que sucedía fuera de su enfoque.
Con su boca humeda, llegando a babear por su regalo entregado por Kami.
Y en ese preciso instante, Serafall Leviathan, mejor conocida como la mujer más fuerte del inframundo, no había salido de su habitación en más de cinco días.
Llevándose consigo misma el destino de aquella primer vez teniendo sexo.
Incluso ella, una amante de la batalla, resistirse a esto le sería completamente imposible.
________________
El lugar en donde la Maou había decidido tomar su lugar de descanso, fuera de sus deberes como Maou, estaba hecho un completo desastre.
En las últimas horas de tener un sexo tan intenso con el rubio Uzumaki, había terminado inconsciente, muy a duras penas logrando visualizar sus alrededores, esta experiencia jamás sería comparada con algo que nunca antes haya visto, o sabido de alguien más.
Era increíble que un humano, recién convertido en un demonio haya sido capaz de seguirle el ritmo.
Y lo que más le asustaba, pero a su vez le entraba renovadas ganas de hacerlo con el chico, es que el nunca hizo nada.
Durante tres largos días, que para todos pasó lentamente, para Serafall fue un paseo por carretera.
Incluso si en su mente solo cabía un solo pensamiento, su cuerpo era un tema totalmente diferente.
Simplemente era incapaz de moverse por el placer que estaba experimentando, y las arduas horas de trabajo, manejando a un insaciable Uzumaki en todo su esplendor, ella misma había perdido la noción del tiempo tras el pasar de unas horas.
No supo si fueron días, o semanas, pero para ella fueron unas pocas horas.
Incluso con toda esa ruidosa actividad, tanto movimiento y placer, no hizo absolutamente nada de efecto sobre Naruto para despertar de su coma.
O eso fue lo que se pensó.
Después de que la propia Serafall cayera dormida tras el cansancio, tanta actividad fue suficiente como para despertar de su letargo sueño a Naruto.
Siendo un poco difícil para el, el tener que abrir sus ojos, después de unos segundos tuvo lo que tanto trataba de hacer.
Entrando rápidamente en reconocimiento, definitivamente no conocía este lugar.
Después de ver lentamente la habitación destruida, con fragmentos de hielo sobresaliendo de las mismas paredes congeladas, su vista finalmente se posó sobre la mujer que tenía a su lado.
No habiendo visto a una mujer tan hermosa y deslumbrante en mucho tiempo, su pelo negro y desaliñado por algo en particular, vio un par de listones sobresalir sobre su desordenado cabello.
A la vez, su nariz detectaba un aroma tan conocido para él, mientras que, observó más en detalle la situación en la que se cernia.
Ambos estaban completamente desnudos, cómo dios los trajo al mundo, y su nariz siendo invadida por un aroma repleto de feromonas, la cantidad de veces en que la chica se había corrido, Naruto no sabía que decir.
Prácticamente había sido tomado por esta chica sin su consentimiento?
No es cómo si eso le importara mucho, al final, la misma joven terminó desmayada, muy probablemente por el cansancio.
Lo que verdaderamente le preocupaba era en donde se encontraba.
Lo último que recuerda fue haber impactado sus puños en contra de aquel calvo, y después de eso, una luz blanca que lo cegó a él.
Y.....
Haber curado al héroe hasta el punto de poder seguir luchando.
Incluso si había creído que su último ataque combinado sería más que capaz de matar al héroe, estuvo más de acuerdo en curarlo, pues había recordado las diversas amenazas que se cernian en su mundo.
Era el único que podía enfrentar a aquel ser.
Por lo que arriesgando sus últimas fuerzas y energías, dio todo de sí para curarlo.
No por completo, pero si lo suficiente como para seguir combatiendo.
Su mente había viajado más allá, y si aquel ser seguía mandando más de sus secuaces, estaba bastante seguro que alguno de ellos sería capaz de hacer algo más que levantar las aguas del mundo.
De todos modos olvidó eso, ya no era de su interés, y tampoco se encontraba en ese lugar, por lo que dejaría todo eso a manos de Saitama.
En tanto resolvió esa duda, supo que debía darse una buena ducha.
Después tendría tiempo de hablar con la chica que seguía a su lado durmiendo plácidamente.
Se tomó su propio tiempo para bañarse, y mientras tallaba su cuerpo, pensó en el tiempo en que había estado desconectado del mundo.
No era ningún tonto, claramente sentía sus músculos entumecidos, producto de no haberlos movido por un buen tiempo, y de haber pasado meses, entonces, y solo por eso se debía a que se sentía mucho mejor.
Pero, incluso así, había algo que lo aquejaba.
Y era esa extraña sensación recorrer cada una de sus venas, algo más había sido introducido dentro de su cuerpo, y eso no le agrado en lo absoluto.
Por lo que podía decir, era que se sentía poderoso, tenía esa sensación al poder demoníaco, muy a parte del que ya tenía, igual podía sentir como esta cosa tomaba su poder.
Posiblemente para igualar sus proporciones mágicas, pues estaba claro la enorme diferencia entre ambos poderes latentes.
Esta pieza demoníaca, y su exorbitante poder mágico como demonio de raza pura.
En comparaciones, era como si la nueva molestia estuviera apenas floreciendo de la misma tierra, mientras que su poder mágico se hallaba por las nubes.
Cuando había salido del baño de la mujer, Naruto estuvo levemente tentado a tener un poco de su propia diversión, pero, era más importante para él el saber en donde se encontraba, y cuanto tiempo había estado fuera.
Por lo que, acercándose hasta la forma de Serafall, durmiendo como nunca antes había podido hacerlo, Naruto usó sus habilidades curativas, con tal de quitar todo el cansancio y dolor de cabeza de la chica.
Despertándola en el acto, y lo primero en que ambos se fijaron cuando conectaron miradas, fue desconcierto, y una impasividad tan frívola, que la propia adormitada Serafall se deslumbró ante la vista que tenía delante suyo.
Un par de ojos azules como los mares cristalinos, y un par de ojos risueños, con una tonalidad púrpura destellando de curiosidad, para convertirse inmediatamente en un profundo asombro.
_________________
"Y sí, así es como es."
Dice la voz amistosa y aguda frente a él.
Sus ojos se centran en la abominación frente a él.
Una niña midiendo no mas de 160 cm. de altura, con su cabello castaño atado en dos colas a cada lado, con un traje rosa que simplemente lastima sus ojos al mirarla.
Antes, podría haberla considerado como una mujer en toda la regla de la palabra, pero ahora.
Podría etiquetarla como una niña, si no fuera por sus pechos masivos, y cada vez que ella gira le da una visión clara de sus bragas.
"Lo siento, pero ¿puedes repetir eso? lentamente"
Diciendo con mucha calma mientras mira a la atractiva mujer frente a él.
Una lástima que eso sea, lo último en lo que piensa.
Mientras ella le pone una mala cara linda.
"Está bien, tal vez está más allá de lo que pensaba."
Admite en silencio.
Sintiendo que un nuevo dolor de cabeza atentaba con invadir su mente, Naruto todavía lidiaba con muchos problemas.
Y el más grande de ellos era la enorme falta de poder.
¿En donde diablos se había ido todo su poder?
¿Tanto fue lo que utilizó contra ese maldito calvo? Ahora estaba seguro de no volver a pelear con el héroe.
No por sentir miedo o desesperación de ser derrotado, simplemente odiaba la idea de no tener todo su poder a su disposición.
"¿No eres tan inteligente, verdad?"
Serafall pregunta con una inclinación de su cabeza.
"¡Oi!"
Dice Naruto con un poco de indignación, ¡Acaba de despertarse y ya lo están llamando un idiota!
"Bueno bueno, para resumir, de repente apareciste de la nada en mis territorios mientras que permanecías gravemente herido, hasta el punto de morir, ¡y decidí salvarte la vida convirtiéndote en un demonio! ¡Específicamente, mi Reina! ¡Eres mi segunda pieza, y estoy tan emocionada! ¡Tanta diversión! Y las veces que tendremos.... Fufufu"
Dice Serafall con una sonrisa oscura al último.
La hermana de Serafall, tiene un sentimiento ominoso y de manera rápida mira por encima de su hombro, en busca de algo.
Ella entrecierra sus ojos y determina que pudo haberlo imaginado.
De todos modos ella colocará más barreras para proteger su habitación.
¿Él habría muerto en realidad? ¿Era siquiera posible morir para alguien como él?
No estaba del todo seguro de ello, pero después de su pelea contra Saitama, todo era posible.
"¡Hahahaha, tú realmente no hubieras cedido por eso, eres demasiado testarudo para morir."
Escuchando una voz tan conocida para el rubio, Naruto no pudo evitar esbozar una diminuta sonrisa al saber que no se encontraba tan sólo después de todo.
"¿Entonces me convertiste en un demonio..? No me siento muy diferente."
Naruto exclama mientras mira su torso al descubierto, y acaricia levemente su cabeza en busca de cuernos.
"Duh. Somos bastante similares a los humanos, excepto que tenemos alas y magia."
Serafall dice mientras tiene una mirada de total indignación, a su vez que sus alas salen.
Tan semejantes a las de un murciélago, y asintiendo para si mismo, comprendía perfectamente sus palabras, y de repente sale un estallido de su espalda, señal de poder usarlas sin algún tipo de problemas, decide por moverlas un poco.
"¡Sí! ¡Puedes volar ahora también! ¿Es excelente, verdad?"
Serafall dice con una sonrisa.
"Bueno... Gracias, supongo.
De todos modos te debo una por tratar de ayudarme."
Dice Naruto con una diminuta sonrisa, sabiendo un poco más de su situación actual, y también enterarse de que Shukaku estaba con él, podía estar menos aburrido a partir de ahora.
E igual puede decir que las intenciones de esta chica fueron en su mayoría puras para ayudarlo, y no puede evitar sorprenderse u poco en privado de que un demonio pueda tener buenas intenciones.
Después de todo, había conocido unos cuantos de esta especie, y no eran en lo absoluto amigables como esta chica que tiene por delante.
"¡No hay ningún problema!
Ahora, hay varias cosas que debes saber como mi segundo sirviente, ya que el primero anda fuera haciendo una misión, pero podemos preocuparnos de eso más tarde."
Serafall dice de manera animada mientras camina hacia la puerta, mientras que Naruto no reacciona visiblemente, pero mentalmente se está volviendo un poco loco.
"¿Ella acaba de decirme que soy su sirviente? ¡OH, DIOS NO! ¡¿Y A QUIÉN DIABLOS LE IMPORTA SU OTRO SIRVIENTE?!"
Naruto grita mentalmente mientras el bijuu de una sola cola ríe a carcajadas.
"Naruto, incluso si sé lo que harás, si tan solo por un momento se te cruza por la cabeza el volverte voluntariamente su sirviente, me obligaré a despertar a los demás y entre todos te mataremos.
Nadie puede usar nuestro poder más que tú."
Shukaku dice con gran seriedad, incluso sorprendiendo un poco a Naruto, pues hace tan sólo un segundo estaba a las risas, y al momento siguiente estaba dando una mirada tan gélida, Naruto le envía una imagen mental de él abrazando al gran mapache, obteniendo una mordaza en respuesta.
"¡Ven y podremos discutir esto mientras almorzamos."
Dice la chica con una sonrisa reluciente, mientras ella cierra la puerta.
Naruto deja escapar un profundo suspiro que jamás creyó soltar, aliviado de que no se trataba de algo tan grave como su reencarnación en un demonio, simplemente el ya era uno.
Por lo que esa lógica le resultaba tan estúpida.
Así que, se acerca rápido a la ventana, y obtiene una leve cantidad de curiosidad al ver el cielo.
"Veo que la niña no mentía acerca de estár en el infierno."
Ambos mirando el cielo púrpura que se adornaba sobre los cielos del lugar, no vio rastro de que el sol existiera en este sitio, pensó por un momento lo que iba hacer a continuación.
"Mis niveles de poder están alrededor por la mitad, a pesar de haber despertado mi chakra aun no se regenera en su totalidad."
Shukaku dice mientras hacía un aproximado del tiempo que tomará obtener nuevamente su poder al completo.
Mientras que el bijuu piensa en lo suyo, Naruto crea un clon que deja con la chica que salió por la puerta, mientras que el abre la ventana.
Utilizar sus nuevas alas era un riesgo, y no quería ser detectado por nadie.
Por lo que decide utilizar su chakra y camina por la pared rápidamente, mientras usa sus habilidades de sigilo, abriéndose camino hasta divisar una gran selva por delante.
En ese momento crea un aproximado de cincuenta clones para crear pistas falsas y tratar de reunir toda la información posible.
Sin mirar atrás, estuvo de acuerdo en que la chica era una completa lunática con ese atuendo horrible y no había necesidad de que ella lo encuentre de nuevo.
_____________________
"Y por lo que esa es la descripción básica de la historia de los demonios y lo que una paridad de sirvientes significa.
Ahora siendo yo una Maou de relaciones exteriores, usted tiene que hacer otras tareas como ayudar a cuidar a mi hermana pequeña, hacer el papeleo que yo no quiero hacer, y no menos importante... ¡Ayudarme a satisfacer mis necesidades!"
Serafall dice con una gigante sonrisa de oreja a oreja, mientras que en su mente fantasea con el Uzumaki haciendo de las suyas.
¡Mierda! Ese sexo que tuvo con el chico fue tan increíble, que jamás pensó que sería así de increíble, ahora teniendo una nueva actividad favorita desbloqueada, a parte de ser una dulce y adorable chica mágica, tendría al Uzumaki para ella sola durante todas las noches.
El clon se toma un momento para digerir la información dicha por la Maou, y poniéndose de pie frente a ella.
"Bueno, Serafall Leviathan, todo esto suena muy interesante, pero voy a tener que declinar, ¡Gracias por la ayuda! Y ¡Adiós!"
El clon dice con un gesto antes de desaparecer en una nube de humo.
"¿Eh? ¿¡EH!? ¿A donde fue mi reina super caliente?"
Serafall dice frenéticamente mientras busca en la habitación. Luego procede a expandir sus sentidos y para su sorpresa, no puede sentir su presencia en ningún lado. E inmediatamente su sonrisa se desvanece rápidamente y obtiene un tic enojado sobre su ceja.
"¡¡NARUTOOO!!"
Ella grita con fuerza, y el poderoso hielo cubre rápidamente toda la habitación, llamando la atención de las sirvientas que merodeaban la mansión Sitri, y obteniendo el rápido aparecer de sus dos padres sobre la cocina del lugar, viendo a una furiosa Serafall mientras congelaba todo a su paso.
"Bueno, eso se fue rápidamente al carajo. Ya tengo enemigos."
Dice Naruto con leve indiferencia, y claramente este mundo está tan desordenado y podrido como los tantos mundos que ha tenido que visitar, y podría estarlo aún más.
"¿Algo de interés para tenerlo en cuenta?"
Shukaku observa el estado de ánimo de su jinchuriki, y no duda en preguntar al respecto.
"Sí, y aparentemente, hay otras dos facciones llamadas ángeles caídos y ángeles, contra los que los demonios han peleado una guerra importante, que se matan entre sí y sus lanzas de luz son extremadamente peligrosas para ellos. Entonces también tenemos a la facción de demonios del Antiguo Maou, que solo les gusta los demonios de sangre pura, y que sin duda tratarán de matarme, y dado que me escapé de mi 'maestro', todos los demonios tienen la orden de matarme a la vista."
Naruto dice sin mucho ánimo, no por estar verdaderamente preocupado por esto.
Duda mucho de que exista algo en este mundo que pueda ser más difícil que luchar contra un calvo que obtiene más poder conforme pasa el tiempo y parece no tener límite alguno.
"Wow Naruto, eso me recuerda bastante a cuando eras un ninja renegado en las naciones elementales.."
Shukaku piensa para si mismo, pero ahora que recuerda bien, eso se lo ganó por haber reventado a Konoha por los aires, y demoler las cuatro aldeas restantes.
FIN DE CAPITULO.
______________________________





![The Moon's Weapon : the cursed mate [ MOVING TO GALATEA]](https://cdn-gcs.inkitt.com/vertical_storycovers/ipad_123f31099804e79c6de11657975bcaae.jpg)


