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2004, SeĂșl, Corea
AlgĂșn lugar de SeĂșl sobrevolando
Un niño de 7 años y su madre iban volando en un helicóptero cuando atravesaron una nube y éste empezó a caer perdiendo el control.
-Hijo, siempre sorie, muramos riendo-dijo la mujer agarrando sus manos y sonriendo-
-Jajjaja
El niño empezĂł a reir mientras cerraba sus pequeños ojos y sentĂa los brazos de su madre rodearle. El impacto se dio dejando aĂșn con vida ambos, la mujer con todas sus fuerzas lo empujĂł lejos y el helicĂłptero explotĂł terminando de alejarlo.
-Jajajajajaja-rĂo desquisiado-ÂĄsiempre sonreirĂ© jajajaja!-se parĂł del suelo con dificultad-
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2020, SeĂșl, Corea
En algĂșn lugar de SeĂșl
Un chico de cabellos rosas y ropa negra se paseaba por las calles bailando y metiendo una paleta de fresa a su boca, tarareaba una canciĂłn que hace poco habĂa escuchado.
Pasó por un callejón quedandose a mitad de éste recargando su cuerpo contra la pared. Puso sus manos en las bolsas de su chaqueta y miró su alrededor curioso. Cuando vio una silueta aproximarse sonrió sacando la paleta de su boca y plantandose en medio del callejón haciendo que el hombre se detuviera.
-ÂĄMuevete idiota!
-No no cariño, asĂ no se le habla a alguien como yo-acariciĂł su barbilla provocĂĄndole escalofrĂos-
-¿Q~qué es lo que quieres?
-Tu vida
-ÂżAh?
-Tu vi-da
SacĂł de la parte trasera de su cinturĂłn una pistola rosa que colocĂł rĂĄpidamente sobre la quijada del hombre jalando con su otra mano sus cabellos.
-¿Algo qué quieras decir?
-No me mat...
Se escuchĂł un diaparo
-Ăsas no eran las palabras-soltĂł el cuerpo dejĂĄndolo caer
DiĂł media vuelta pero se detuvo. VolteĂł curioso y se puso en cunclillas examinando el cuerpo, vio el reloj que llevaba y se sorprendiĂł de la hora.
-¥Mira que tarde es! Y yo que necesito hacer cosas importantes, no sabes el tiempo que te tomé-se paró nuevamente
SaliĂł del callejĂłn con una gran sonrisa y emprendiĂł camino hacia su antigua casa. Iba perdido en sus pensamientos pues no se diĂł cuenta cuando se topĂł con esas rejas doradas. No se molestĂł en tocar y subiĂł la reja con facilidad hasta estar dentro del lugar y silbar burlesco mientras se adentraba mĂĄs.
-Los pude haber matado desde hace años, éste lugar no tiene seguridad-susurraba caminando de brazos cruzados y entrecerrando sus ojos-aaah soy tan bondadoso
LlegĂł a la amplia puerta blanca con la intenciĂłn de tocar pero se detuvo a milĂmetros y siguiĂł sus principios, buscĂł la primera ventana disponible y la forzĂł entrando en Ă©se lugar que tantos recuerdos le traĂa.
Su madre se habĂa casado con un hombre que a Ă©l nunca le agradĂł porque no sĂłlo era Ă©l, tambiĂ©n su molesto hijo que parecĂa vampiro y siempre andaba de amargado. El punto aquĂ es que cuando se muriĂł, Ă©se hombre lo dejĂł desamparado. Le sorprendiĂł que lo haya puesto en su testamento.
-Que bueno que ya te vas a morir, te veré en el infierno-caminaba por el vestibulo-
Siguió hasta encontrar una habitación con luz. Supuso que era la de ése viejo. Sin tocar, abrió imprudentemente la puerta y puso una cara totalmente fingida de aflicción.
-Aaw papĂĄ que bueno que todavĂa puedo verte en tus Ășltimos minutos, tal vez segundo-puso una mano en su pecho
-CĂĄllate Park
-Obligame Min
-ÂĄYa muchachos! No peleen, Jimin, que bueno que viniste, acercate hijo
-AjĂĄ-se acercĂł hasta su cama
-El notario estĂĄ aquĂ con mĂ testamento asĂ que, chico-volteĂł a ver al mensionado bastante joven; usaba lentes-ÂżPuedes leerlo?
-Claro señor Min, ejem. Yo Min Ferris en pleno uso de mis facultades le dejo toda la herencia a mis dos hijos, esperando que ambos lleguen a un acuerdo de división...
Bla bla bla, Jimin se aburriĂł desde que terminĂł divisiĂłn y centrĂł su vista en el bonito papel tapiz de las paredes.
-Y Ă©so serĂa todo
-Gracias Namjoon
-No hay de que señor, me retiro y los veré mañana-nos señaló con la mirada
-Adios Nam-le dijo Jimin felĂz
Salió de la habitación dejåndolos sólos, "¿Qué el viejo solo estå fingiendo? El pastel que traje para celebrar me esta esperando" pensaba el chico casi durmiendose en uno de los sillones cercanos.
-Hijos, creo que no me queda mucho tiempo
-Padre no te vayas aĂșn
-Lo... Lo siento hijo, sĂłlo les quiero decir que... Me gustarĂa... Que se llevaran... Bien-cerrĂł sus ojos y dejĂł de respirar
-ÂĄPapĂĄ!
-Vaya, pensé que sólo jugaban con mis sentimientos-se paró y estiró sus brazos
-ÂĄÂżTe quieres callar ya?!
-No
El chico de una estatura mayor y piel clara fue hacia él y lo agarró del cuello de su playera blanca.
-ÂĄNo te vuelvas a burlar!
-¿O qué Min? Me golpearas, ¥aaah que miedo!-dijo sarcåstico manteniendo contacto visual-puedo burlarme si quiero, ya estå muerto, es libertad de expresión
-ÂĄYa me estĂĄs colmando la paciencia!-lo alzĂł provocando que se pusiera de puntitas-
-Estå bien que seas mås alto pero-sacó su pistola y la puso en su sien-no presumas-susurró mås cerca de él
-Dispara
-ÂżEh?
-ÂĄDispara! Quiero verte
Lo empujó y guardó la pistola mientras acomodaba su playera con delicadeza. Lo miró de arriba a abajo y suspiró sobando su entrecejo mientras soltaba una pequeña risa.
-Aaaah, si lo hago no serĂa divertido ver como te quito toda la herencia
-ÂżMe estĂĄs retando?
-Lo puedes tomar como quieras niño-fue al cuerpo y lo miró con asco-le hiciste un favor al mundo-dió un par de palmaditas en su cabeza
-ÂĄFuera!
-Aay sólo por éso no te daré de mi pastel-le enseñó la lengua y salió de la habitación tranquilo
Se fue hasta la puerta y volteĂł a ver en todas las direcciones serciorandose de que Ă©se chico no lo haya seguido. Seguro, se escabullo hasta lo que parecĂa la cocina y tocĂł un par de veces con ritmo la isla que se encontraba frente a Ă©l. EsperĂł un poco hasta que una mujer de avanzada edad saliĂł con una vela.
-ÂĄJimin!
-ÂĄNana!
-¿Qué haces tan tarde aquà muchacho?
-Compré pastel y quise celebrar contigo
-¿Celebrar? ¿Celebrar qué?
-Que ése tal Min ya se murió
-¥¿El señor se murio?!
-ÂĄSiii!
-Vaya, se que esto es pecado pero-alzĂł su vista al techo-gracias Dios
Ambos encendieron la luz y empezaron a comer del pastel de chocolate que el chico habĂa traĂdo. Luego de su madre, su nana era lo mĂĄs importante para Ă©l, fue la Ășnica persona que lo ayudĂł luego de su muerte y sĂ, tambiĂ©n odiaba al señor Min.
-ÂżY cĂłmo ha estado tu trabajo?
-Aah normal, no me mandan a matar seguido
-Aaah pudiste haber tenido un mejor futuro, no estoy de acuerdo pero sólo matas a gente mala, éso me deja algo menos... ¿Culpable?
-Aay nana, como la amo. SĂ, sĂłlo gente mala, pagan bien, vivo bien, mire-alzĂł su playera mostrando su abdomen plano ni muy lleno ni muy delgado-como bien
-Aay muchacho-desvĂo su vista apenada-siempre tan sonriente, Âżbo te cansas? ÂżNo te llega la tristeza?
-Honestamente no, mi madre me dijo que siempre estuviera felĂz, asĂ que cumplo su peticiĂłn
-Que buen niño eres-revolvió sus cabellos-¿Porqué tu arma es rosa?
-ÂżBonita no? Me gusta el color, mejor que el negro tan anticuado
Luego de platicar un poco mås, Jimin se despidió de su nana y salió de ése lugar de la misma forma como entró, por la ventana. Caminó por el cesped recien cortado marcando mucho sus pisadas para molestar y sacó una nueva paleta.
-¿Aaah qué haré con ésa herencia? Me encargaré de que nana esté mejor y le daré un lugar mås bonito a mamå
Se encaminĂł hasta llegar a un edificio modesto bastante amplio y poco llamativo por fuera. SubiĂł hasta el tercer piso y se metiĂł a uno de los apartamentos mientras retiraba su chaqueta.
Inhaló el aroma de su casa y dio una gran sonrisa yendo hacia el sillón rojo de terciopelo que estaba cerca de la entrada. Se tiró en él quedando medio acostado con sus piernas abiertas y su playera alzada dejando mostrar un poco de su piel.
EncendiĂł la tele, eran las dos de la mañana asĂ que debĂa de haber la repeticiĂłn de las noticias de la mañana Ăł tarde. EncontrĂł el canal y suspirĂł felĂz.
-Se sigue buscando a los famosos asesinos Kitty Gang y Agust D, reportes informan que ha habido 50 asesinatos mĂĄs en el mes
-Y todavĂa no cuentan el de esta noche, jajaja
SiguiĂł mirando la tele escuchando sus triunfos y los de Ă©se misterioso asesino que no conocĂa hasta que sus ojos se empezaron a cansar. ApagĂł la tele y se dirigiĂł perezoso hasta una de las habitaciones donde dormĂa y sin importarle que traĂa su uniforme de trabajo, se tirĂł a la cama y cayĂł dormido al instante.
ContinuarĂĄ...