Contratiempos Del Amor
En un sereno día, bajo el radiante sol que iluminaba Italia, la pandilla de Passione partió en una embarcación hacia su próximo destino: Pisa.
"¿Estáis listos?", anunció Bucciarati a sus compañeros, informándoles del rumbo que tomarían.
"Pero Bucciarati, ¿de qué trata esta misión?", preguntó el pelinegro desaliñado, confundido.
"¿Acaso eres idiota? Te lo ha explicado varias veces", interrumpió el rubio, mostrando su enojo al darle un golpe en la cabeza al otro.
"¡Ay! ¿Qué te pasa? ¡Sabes que me cuesta entender las cosas! No es mi culpa si no soy tan sabelotodo como tú", respondió enfadado y burlón, sacándole la lengua.
"Mocosos, dejad de pelear y discutir. Estáis faltando al respeto a Bucciarati", intervino el peliblanco, molesto con aquel altercado.
"Gracias, Abbacchio", agradeció el joven de ojos azules. "Narancia, la misión consiste en encontrar al usuario de Stand. El problema es que no tenemos ninguna pista sobre su identidad, solo sabemos dónde suele encontrarse".
"Entiendo... ¿Pero no conocemos su nombre?", preguntó Narancia, tratando de plantear un plan.
"¿Acaso no comprendes que no tenemos ningún detalle?", volvió a interrumpir el joven de la corbata de fresas, mostrando su impaciencia.
"No, Narancia. Lamentablemente, no conocemos su nombre, pero sí sabemos dónde suele estar", negó Bucciarati con la cabeza.
"Qué complicado... ¿Y quiénes irán en esta misión, Bucciarati?" preguntó Narancia, con una sonrisa dudosa.
"Vais a ir Fugo y tú", señaló Bucciarati a ambos, quienes coincidieron al mirarse.
"¿Ir con él? Ni loco, antes preferiría ir solo", dijo Fugo enfadado, demostrando su descontento.
Narancia permaneció impávido, limitándose a contemplar el suelo con una tristeza palpable. ¿Por qué lo trataba así? No comprendía el motivo de ese trato, ¿acaso le costaba aprender? Por fin llegaron a su destino, el majestuoso Hotel Bologna, donde se hospedarían hasta finalizar su ardua misión.
"Bien, por fin llegamos. A cada uno se le asignará una habitación compartida, así que toca elegir un compañero", declaró Bucciarati.
"Yo compartiré contigo, Bucciarati", colocó Abbacchio su mano sobre el hombro del líder del grupo.
"Me parece bien. Giorno, acompañarás a Mista si os parecebien, y finalmente Fugo y Narancia", los últimos dos no dijeron palabra alguna, mientras que Mista y Giorno asintieron en señal de conformidad.
A la mañana siguiente, ya estaban preparados y Bucciarati les dio las instrucciones para su misión a Fugo y Narancia.
"Deben dirigirse al Palazzo dei Cavalieri, allí suele ubicarse nuestro enemigo. Narancia, podrás utilizar tu radar para localizarlo", Narancia asintió con seguridad.
Tras recibir las órdenes, se dirigieron hacia el Palazzo dei Cavalieri, donde había una multitud de gente. Entre la muchedumbre, destacaba una mujer con un aspecto enigmático y atrayente. Sus cabellos oscuros caían en cascada hasta la cintura, su piel pálida y ligeramente translúcida parecía iluminada desde el interior. Sus ojos, de un intenso color esmeralda, brillaban con penetrante fulgor. Pero lo que más llamaba la atención era el símbolo distintivo en forma de joya incrustada en su pecho, acompañado de accesorios extravagantes como guantes sin dedos, medias de encaje y una larga capa de terciopelo.
"Fugo, ¿no te parece sospechosa esa joven?", señaló a la mujer previamente descrita.
"¿No sabes que señalar es de mala educación?", alzó una ceja Fugo.
"Y, ¿qué importa? Estamos en plena misión, y te digo que esa chica se ve muy sospechosa. Su vestimenta y accesorios, ¿no crees?", se enfadó un poco pero mantuvo la calma.
"No sabré a quién te refieres si no me la describes entre toda esta gente", se cruzó de brazos.
"Eres un completo idiota. ¿No te das cuenta de por qué la señalaba?", se llevó la mano al rostro.
"Ya te lo he dicho, descríbela, ¿acaso te cuesta tanto? Incluso un niño de primaria podría hacerlo mejor que tú", soltó en un tono ofensivo.
"Vete al diablo, estúpido", le golpeó desencadenando una pelea.
Se empujaron, gritaron e insultaron hasta que la misteriosa joven apareció ante ellos, limitándose a observar.
"¿Pero qué tenemos aquí?", habló la joven, llamando la atención de ambos.
"Fugo, ¡es ella! La mujer sospechosa de la que te hablaba", señaló de nuevo a la chica.
"Parece que he sido descubierta", lo dijo con tono burlón, cubriéndose la boca mientras reía. "Si queréis atraparme, primero tendréis que intentar seguirme", comenzó a correr a toda velocidad.
Narancia empujó a Fugo y lo siguió, localizando a la mujer con el radar de Aerosmith mientras corría a toda velocidad, siendo perseguidos por Fugo.
"¡Espera, Fugo! ¡Es ella!", exclamó Narancia, agarrándolo del brazo y prácticamente arrastrándolo hasta llegar a su destino.
Corrieron hasta un edificio aparentemente abandonado, donde buscaban a la muchacha.
"¿Dónde estás, bruja?", gritó Narancia, provocando un eco.
"¿Acaso crees que te va a responder?", jadeaba Fugo agotado.
Mientras paseaban en busca de la joven, llegaron a una sala de reuniones exquisitamente decorada con tonos cálidos y acogedores. Una mesa central rodeada de sillas, una iluminación suave y reconfortante, y las paredes adornadas con grabados de símbolos de armonía y comunicación.
"Qué lugar más extraño", observó Fugo con curiosidad.
"Esto no me huele bien, salgamos de esta habitación", intentaron salir pero se encontraron con una especie de barrera que les impedía escapar.
"Están atrapados", se escuchó una risita proveniente de algún lugar desconocido.
"¿Cómo que atrapados? ¡Sácanos de aquí!" replicó Fugo a gritos.
"No lo creo. Este es mi Stand, Truth's Embrace. Tenéis una muy mala relación y por eso estáis aquí encerrados, para resolverlo", volvió a reír.
"¿Estás de broma?" chasqueó la lengua Fugo.
Narancia comenzó buscando una salida, buscando algún agujero o algo que les permitiera escapar.
"Es inútil, no hay salida", le detuvo.
"Al menos yo intento hacer algo, tú te quedas ahí quieto como si nada", frunció el ceño Narancia.
"Y ¿qué quieres que haga? No hay más soluciones, solo lo que ella ha dicho".
Mientras buscaban una forma de salir, las paredes comenzaron a moverse y cerrarse lentamente.
"Esta sala se está volviendo cada vez más pequeña", dedujo Fugo.
"Pues la verdad es que tienes razón, la noto cada vez más pequeña", abrazó sus piernas.
"¿Qué podríamos hacer, Nara?", se sentó pacíficamente a su lado.
"¿Ahora estás de buenas? Entiendo que tengas tus arranques de ira, pero parece que solo tienes problemas conmigo. ¿Qué te pasa exactamente?"
"Narancia... no es eso. No quiero hacerte sentir así", le acarició la cabeza. "Sabes que tengo problemas para controlar la ira, intento controlarla al máximo, pero a veces lo peor de mí sale y lo descargo contigo. Lo siento".
"Sigue sin tener sentido que me trates así. Eso no justifica que lo pagues conmigo", apretó los puños.
"Es que... me pongo nervioso cuando te hablo y no sé cómo empezar una conversación contigo sin pelear", justificó Fugo.
"Deberías pedir ayuda para controlar los nervios. Aunque sigo sin entender por qué te pones tan nervioso conmigo".
Permanecieron en silencio por un momento, mirándose el uno al otro sin pronunciar una palabra ni emitir sonidos.
"¡Espera! ¡Las paredes se están cerrando más rápido!", se sorprendió el chico de cabello despeinado.
"Es verdad. Se me olvidó mencionar que si mientes o no avanzas en reconciliarte, las paredes se cerrarán más rápido", se escuchó otra risita.
"Narancia... lo siento por lo que hago. No te odio", tragó saliva por un momento. "Te aprecio demasiado, la verdad. Me pareces alguien increíble y valiente", Fugo sonrió de manera sincera mientras acariciaba el pelo de Narancia.
"Fugo...". Comenzó a llorar. "¡Fugo!" le abrazó entre lágrimas de alegría y alivio al saber que no lo odiaba.
"Tranquilo, no llores", Fugo lo abrazó mientras acariciaba tiernamente su espalda.
"Fugo, no estás siendo completamente sincero, te falta algo", comentó la usuaria.
"Ugh... cállate. ¿Debo ser sincero en todo en serio?" un leve rubor se formó en las mejillas de Fugo.
"¿A qué te refieres, Fugo?", hizo un puchero pensando que era algo malo.
"No es nada negativo, tranquilo. O eso creo..." se rascó nerviosamente la nuca.
"A ver, Fugo, sé sincero con tus sentimientos", animó en tono de broma la usuaria del Stand.
"Dios, cállate. Me pones nervioso, mujer", dio un puñetazo en el suelo de la sala.
"Si sigues así, cerraré las paredes más rápidamente. No sabía que tenías tanto deseo de morir", se burló soltando una carcajada.
"Fugo, ¿a qué te refieres?" estaba con curiosidad.
"Es difícil, porque no sé cómo reaccionarás", tragó saliva mientras desviaba la mirada y su rostro se volvía cada vez más rojo.
"No te preocupes, no te juzgaré", sonrió para calmarlo mientras le tomaba la mano y le acariciaba.
"Ugh... bien... Nara... me gustas", lo último lo susurró apenas y fue casi inaudible para el chico de cabello oscuro.
"Perdón, estoy un poco sordo. ¿Qué dijiste al final?", rió un poco.
"Dije que me gustas", finalmente confesó y ambos se quedaron con los ojos cerrados, avergonzados.
La habitación quedó en silencio y las paredes se detuvieron momentáneamente. Ambos chicos estaban sonrojados y en silencio.
"Fugo... no sé qué decir", lo miró a los ojos por un momento, con el rostro completamente sonrojado.
"Entiendo que tal vez no te guste, Nara... es bastante extraño que dos hombres se gusten, ¿no crees?", esbozó una débil sonrisa mientras sentía un punzante dolor en el corazón.
"Idiota... no he dicho eso. No he dicho que no me gustes", se acercó lentamente a él.
"¿Entonces?", fue interrumpido por los labios de Narancia que lo callaron.
Fue un beso breve y sencillo, suave e inocente, en el que ambos pudieron conectarse por un breve momento, un inocente contacto. Hasta que fueron interrumpidos.
"¡Yuju! ¡Vivan los novios!", gritó la usuaria del Stand lanzando confeti de colores. "Ya pueden salir", se escuchó un clic.
Ambos salieron de la sala, sus rostros rojos como cerezas, hasta que Narancia se sobresaltó al ver a la chica frente a ellos.
"Enhorabuena, tortolitos. Son la primera pareja que se forma en esta sala", bromeó sacando la lengua.
"Fugo", el de ojos violeta miró al chico que le gustaba. "Ya sabes qué hacer", sonrió decidido mientras Fugo le devolvía la sonrisa.
"¡Purple Haze!", y Purple Haze apareció frente a la chica, golpeando el aire y liberando una cápsula tóxica en su dirección.
"Muy lento", lo esquivó rápidamente, dejando solo algunas cápsulas.
"Narancia, saca a Aerosmith. Se me ha ocurrido algo", le guiñó el ojo.
"¡Aerosmith!", el avión salió de la espalda de su dueño y dio una vuelta mientras Fugo le contaba el plan a Narancia.
Las cápsulas de Purple Haze fueron reemplazadas por las balas de Aerosmith. Aerosmith disparó, creando un callejón sin salida. El gas tóxico alcanzó a la chica, derrotándola al instante. Pero antes de irse, había algo en el suelo, el documento de identidad de la chica, Isabella Moretti. La misión había sido completada y regresaron al hotel, dirigiéndose a la habitación de Bucciarati y Abbacchio.
"Veo que han regresado y sin pelear, lo cual es sorprendente", carraspeó Bucciarati dejando de lado el tema. "¿Han logrado derrotar al usuario del Stand?", estaba sentado en el borde de la cama.
"Bucciarati, misión cumplida", sonrió Fugo con confianza mientras Narancia también sonreía.
"Enhorabuena, no esperaba menos de ustedes. ¿Qué información han conseguido?", estaba orgulloso de ellos.
"La portadora del Stand se llamaba Isabella Moretti y su Stand lleva el nombre de 'Truth's Embrace'. Es una sala que se va reduciendo poco a poco, donde los corazones deben reparar las relaciones rotas. Si la situación empeora, la habitación se reduce más rápidamente", Narancia contó emocionado, sus ojos brillaban con esperanza.
"¿Han encontrado entonces la reconciliación en esa misteriosa sala?", levantó una ceja Abbacchio, intrigado por lo que podían revelar.
"Quién sabe...", susurró Narancia, soltando una risa llena de picardía y misterio.
Los adultos inclinaron la cabeza, incapaces de comprender completamente el significado detrás de las palabras de Narancia. Sin embargo, al observar las miradas llenas de amor y complicidad que se intercambiaban los jóvenes, los adultos compartieron una sonrisa.