Capítulo 1
Después de muchos años, llegó el día, la esperanza de vida de los Pokémon legendarios de Kalos estaba llegando a su fin. Yveltal llegó a lo más profundo de una montaña, extendió sus alas y absorbió la energía vital de todos los seres vivos del lugar, provocando fuertes temblores y destrucción. Cuando terminó de absorber todo lo que pudo, tomó la forma de una crisálida. Xerneas, sin embargo, fue a lo más profundo de un bosque, sus cuernos se iluminaron para entregar toda su energía vital a todo lo que había alrededor, toda la energía irradiada llegó a una piedra evolutiva que estaba incrustada en una roca cerca de un arroyo, convirtiéndola en una Megapiedra. Un hombre pudo sentir el poder de los legendarios, dijo: “Ya era hora”.
Pese a que este evento pasó desapercibido, excepto por algunos, esto no evitó que de algún modo, la gente sintiera un mal augurio...
¿Cuál será el destino de Kalos ahora que Xerneas e Yveltal están ausentes?
En una casa de Pueblo Boceto, la luz del sol pegaba en la cara de un muchacho dormido. Cobi, de diez años, Abrió sus ojos, miró su alarma no sonó porque desde hacía días la había desconectado.
“Otro día emocionante...” Dijo en un tono sarcástico.
Se levantó y se dirigió al baño. No sin antes despertar a su compañero Pokémon.
“Charmander, despierta, bro”.
Lo movió suavemente, Charmander abrió sus ojos soñolientos, se estiró y bostezó, preparado para otro día que parecía aburrido. Cobi se cepilló los dientes y luego se vistió con una polera roja, una sudadera negra con capucha, shorts negros y sus deportivas. Antes de salir de su habitación, observó a su amigo dormido nuevamente y, con cuidado de no despertarlo, lo llevó consigo en su hombro.
Al llegar al primer piso, estaba una mujer de pelo tomado, rubio, ojos verdes, polera negra, pantalones jeans y un mandil negro, era su madrastra, Marie. Aunque fuera su madre adoptiva, para él era como su verdadera madre. Estaba preparando tostadas con mantequilla junto a su Pokémon, Garchomp, también llevaba un mandil, pero de color rosa, él usaba sus garras para trocear el pan.
“¡Buenos días, Cobi!”
“Hola, mamá... Hola, Garchomp...”
El dragón también saludó.
“¿Por qué tienes ojeras?” preguntó Marie.
“Es que me quedé despierto hasta tarde”.
“¿Estabas entrenando con Charmander?”
“Sí, algo así... voy al arroyo de la Ruta 1, nos vemos después...”
Cobi se dirigió a la puerta.
“Espera, no has desayunado todavía”.
“Después comeré algo”.
Cobi y Charmander, quien por fin despertó, salieron de la casa sin desayunar, ya que se había lavado los dientes y no quería hacerlo de nuevo.
Pasearon por el Pueblo Boceto antes de ir a la Ruta 1, pese a que tenía una cara de pocos amigos, vió como una pobre anciana cargaba unas bolsas que parecían estar pesadas, su Aipom también tenía problemas para llevar las bolsas.
“Déjeme ayudarla...”
La señora le entregó las bolsas, Cobi apenas sostuvo una, sus brazos temblaban por el peso, aún así, si era para ayudarla, se aguantaba todo el dolor muscular que le quedaría mañana
“Gracias Cobito, cada vez estás más grande y fuerte”.
Aimpom se lo agradeció también. Este Pokémon le entregó dos botellas de aceite para que las lleve Charmander, las agarró con las dos manos.
“N-no es nada... (No diría fuerte, por que estas bolsas pesan un montón... bueno, realmente los trabajos de fuerza no son lo mío)” El chico mantuvo su cara estoica, pero en realidad estaba sufriendo por dentro.
“Lo digo en serio Cobito, no todos se toman la molestia de ayudar a una anciana como yo, tu buena voluntad es tu verdadera fuerza”.
“Supongo que hago lo correcto... (No sé a qué se refiere, tal vez para que no me sienta mal por no poder soportar el peso de estas bolsas).
Luego de dejar las bolsas en la casa de la anciana, se dirigió al bosque de la Ruta 1. mientras caminaba, vió a un Ratatta herido.
“¡Ay no! Pobrecito”.
De su mochila sacó una Poción para sanar las heridas de Ratatta, una vez el Pokémon se recuperó, agradeció a Cobi sobando su cabeza en su mano.
“Ve a casa pequeño, dentro de poco te sentirás mejor”.
Ratatta le hizo saber a Cobi que era una buena persona y se fue.
Cobi es amable, siempre que ve una oportunidad de ayudar a alguien, lo hará, pero estos días no han sido buenos para él, por lo que está manteniendo una actitud pesimista, sin darse cuenta de los agradecimientos que recibe. Se convirtió oficialmente en entrenador hace dos semanas y no ha ganado ningún combate. Ahora mismo se cuestiona realmente si vale la pena seguir dedicándose al entrenamiento Pokémon.
“Sabes, bro, he estado pensando... ¿en qué podemos hacer? La gente esperaba mucho de mí, cuando en realidad... no sirvo como entrenador”.
Charmander lo miró con tristeza, él si quería seguir entrenando y fortalecerse aún más.
“¡Nah! No importa lo que haga... no sirvo para nada. Creo que tú estarías mejor con otro entrenador”.
Mientras que su entrenador entraba en dudas y quería rendirse, Charmander se quedaría al lado del chico apesar de todo. Cobi estaba tan hundido en sus pensamientos, que no se fijó que en el camino se encontró con alguien.
“Auch, lo siento, señor Mark”.
“Ah, eres tú, Cobi. ¿Qué te trae por aquí, muchacho?” Dijo en un tono amable.
“Nada en particular, solo pasaba por aquí“.
Mark, es el medio hermano mayor de Marie, misma madre, distinto padre. Aún así, se trataban como verdaderos hermanos. Sus músculos estaban bien tonificados y tenía una barba muy notable, su cara casi siempre estaba seria, por lo que daba algo de miedo. Observaba con detenimiento al chico, como si le recordara algo, o quizás a alguien. Dejó de mirarlo y procedió a ver su teléfono, no sin antes darle un pequeño aviso.
“Si vas al arroyo, ten cuidado...”
“No se preocupe, estaré bien” Dijo Cobi, algo nervioso.
Los chicos siguieron su camino... Mark, no dejaba de mirarlos, los vigiló por un buen rato.
Cobi y Charmander llegaron al arroyo, para despejar sus mentes. Mientras el Pokémon entrenaba arañando una roca, Cobi se sentó en la tierra y cerró sus ojos para pensar, ¿En qué pensaba?, ¿Se dejará caer en la depresión?, o ¿Buscará una solución?, para él fue muy complicado elegir.
A Charmander le bastó con tan solo arañar una y otra vez para aprender Garra Metal, logrando así, romper la roca con éxito, vio dos objetos brillantes incrustados en los escombros, una Piedra Activadora y una Megapiedra, pero esta última tenía un color distinto; era roja y su interior era negro. Cobi abrió los ojos y dirigió su mirada para ver que había pasado, apoyó sus rodillas en la tierra para investigar los objetos.
“¡Guau! ¡Son Megapiedras! ¿pero cómo llegaron aquí? ¿Será una Charizardita?”
Agarró la Megapiedra, la giraba con la yema de sus dedos para observarla mejor, pero no sabía a qué Pokémon le pertenecía. Cuando estuvo a punto de tocar la Piedra Activadora, se escuchó un ruido proveniente de los árboles, fue entonces que se sintió tensión en el ambiente, provocando terror al chico y a su Pokémon.
“¿S-Señor Mark? ¿Está ahí?”
Desde la oscuridad, unos ojos de color amarillo y una sonrisa malévola se hicieron notar. Mostró su intimidante figura, un monstruo alado rugió con fuerza. No era un Pokémon, Cobi entró en pánico y estaba tan aterrado que no se podía mover.
“¡D-Darkin!, n-no, ¿ustedes no habían desaparecido?”
La bestia rugió. El chico por impulso ordenó a su Pokémon a atacar.
“¡Charmander, usa Ascuas!” Gritó tan fuerte que alguien cercano pudo escucharlo.
El Pokémon lanzó las llamas desde su cola en dirección al rostro del enemigo. y aunque logró hacer retroceder al monstruo, no le causó ningún daño, es más, comenzó a reírse y a demostrar que no había oportunidad de derrotarlo.
“¡Eres débil! Me gusta cuando no pueden defenderse, con tan solo verlos sufrir e intentar luchar por su vida sin poder hacer algo” Dijo el dragón oscuro.
“¿D-débil, tú también crees que lo soy?“.
“Soy Drark, hoy estoy muy hambriento. Qué bueno que la cena llegó“.
Drark se abalanzó contra Cobi, ignorando completamente a Charmander. En ese momento Cobi pensó... “Se acabó”, no sabía si era un castigo o un favor debido a su situación actual, solo sabía una cosa... iba a morir, cerró sus ojos y esperó...
En ese momento llegó Mark, su aspecto era distinto, su cuerpo parecía más musculoso que antes, y ahora llevaba un haori azul con detalles negros. Conectó un montón de puñetazos en la cara del Darkin, luego dio un salto y extendió sus piernas con toda su fuerza para asestar un potente “Drop kick”. El dragón retrocedió y Mark se apresuró para reposicionarse.
“¡Cobi, no hay tiempo para explicar! ¡Debes usar esa Megapiedra!”
Mark señaló la Megapiedra que Charmander había encontrado.
“¡Señor, no tengo al Pokémon que le pertenece esa Megapiedra!”
“¡No es para ningún Pokémon, es para ti!”
“¿Para mí?”
Cobi miró las dos piedras, pero aún seguía con miedo, no sabía que hacer. La bestia se levantó y siguió luchando contra Mark, usó sus garras afiladas para dañar la piel del hombre, mientras que Mark usaba su habilidad, Superfuerza logrando que sus músculos se fortalecieran y los golpes conectaran con mayor magnitud.
“¡Mark... tiempo sin vernos!” Dijo Drark después de retroceder debido a los golpes.
“¡Y espero no verte nunca más!” Respondió Mark, tronando sus nudillos.
“¡¿Dónde está tu Pokémon?!”
“¡No hace falta usarlo contra alguien más débil que yo!”
Drark se enfureció, y atacó a lo loco con sus garras, pero Mark tenía más experiencia manteniendo la calma en los mano a mano, por lo que pudo desestabilizar al enemigo de una palmada, rápidamente se dirigió a la espalda de su oponente, envolvió sus brazos en el torso del lagarto para propinarle un suplex.
Apesar de que el monstruo era fuerte, Mark tenía la fuerza suficiente para plantarle cara a cara. Cobi aún estaba congelado del miedo, ni siquiera su Pokémon se movía.
“¡No lo pienses Cobi, solo actívala!”
Drark aún podía luchar y aprovechó que Mark estaba mirando a Cobi, para morderle un hombro.
“¡Argh!” Mark se quejó y sacó una Pokeball “Tú lo pediste... ¡Sal Gyarados!”
Gyarados salió a combatir al Darkin. La bestia no pudo evitar la habilidad Intimidación, por lo que sintió pavor al ver el tamaño y rostro del Pokémon, aún así, recobró la compostura para comenzar su ataque.
“¿No es divertido cuándo eres más pequeño que tu rival, eh? ¡Gyarados, usa Ciclón!”
Gyarados usó el agua del arroyo para crear el tornado gigante, que debido a la naturaleza dracónica de Drark, la habilidad fue superefectiva contra él.
“¡¿Puedes mantenerlo ahí?!”
Gyarados asintió y vigiló al dragón, Mark se dirigió a Cobi y a Charmander quien estaba escondido en la pierna de su entrenador.
“Cobi, Tranquilo, ¿Si?, Nada va a pasar”.
“Señor Mark, tengo miedo...”
“Úsalas, todo va a estar bien, te lo prometo, pero agarra las dos piedras. Confía en mí, chico...”
Cobi las miró, con Mark en frente no ocurriría nada malo, ¿Verdad? Drark se liberó del Ciclón y atacó a Gyarados con sus garras, apesar del daño provocado, el Pokémon no se dejaría golpear de nuevo tan fácilmente, sus colmillos se convirtieron en frío puro, intentó morder al enemigo con Colmillo Hielo, pero el Darkin era más rápido gracias a su vuelo.
“¡Atrápame si puedes!” Dijo Drark mientras se burlaba del Pokémon.
Gyarados usó Enfado, se llenó de cólera y se envolvió en un aura rojo que, sin importar la velocidad del enemigo, llegó a rozarle unos cuantos golpes con su aleta, hasta que uno conectó, mandando a volar a su contrincante, la bestia oscura fue azotada contra el piso, el Pokémon volvió a darle otros dos aletazos mientras su enemigo estaba inhabilitado.
Lamentablemente los efectos del ataque pasaron cuenta y Gyarados terminó confundido. Mark notó esto.
“¡Debes hacerlo ahora! Ya no hay tiempo que perder” Mark apresuró a Cobi.
Cobi por fin agarró ambas piedras con las yemas de sus dedos, sintió el poder recorriendo en la sangre, su corazón comenzó a bombear al 1000% y comenzó a brillar. Sufrió cambios notables en su cuerpo, su pelo crecía hasta la mitad de su espalda, aumentaba unos centímetros de estatura y su vestimenta pasó a ser un Haori, igual que el señor Mark, esta vez de color rojo y detalles negros, había cambiado completamente su apariencia. Esto es lo que se conoce como Mega Entrenador. Si los Pokémon podían Mega Evolucionar, los humanos también.
“¡¿Qué es esto, qué me pasó?!” El chico no entendía que pasaba, ¿por qué su cuerpo cambió?, se sentía más fuerte, ya no tenía miedo.
Drark batió sus alas con mucha ira, envolvió su cuerpo en llamas y fue una vez más contra Gyarados, embistiéndolo. El Pokémon cayó al arroyo. Su entrenador se preocupó por su Pokémon, pero Cobi atacó.
“¡Gyarados!”
“¡Charmander, usa Ascuas!”
El Charmander lanzó brasas de fuego hacia su enemigo. Drark estaba concentrado en acabar con Gyarados, por lo que no vió que le lanzaron llamas a su cara, esta vez, el daño fue mayor, obligó al Darkin a usar el agua del arroyo para refrescarse.
“¡Buena decisión, Cobi, ahora tú utiliza Ascuas!”
“¿Yo? ¡Pero si eso lo hacen los Pokémon!”
“¡Inténtalo!”
El chico encendió sus manos en fuego, se sorprendió al ver que podía hacerlo, lanzó la misma brasa de Charmander como si fuera una pelota. Volvió a conectar en Drark, que estaba saliendo del agua, ahora sí se llenó de ira.
“¡Los mataré a todos y me comeré sus entrañas!”
Drark voló hacia los entrenadores. Cobi, Charmander y Mark unieron fuerzas para derrotar a la bestia.
“¡Dale un puñetazo, ahora!”
“¡Charmander, Garra Metal!”
Cobi y Mark le asestaron un puñetazo cada uno en el pecho y Charmander usó Garra Metal en el abdomen, el dragón fue enviado hacia un árbol. El chico se sorprendió, nunca antes había sentido tanta fuerza en uno de sus golpes. La bestia logró resistir este ataque, pero rápidamente y sin que nadie se diera cuenta, voló a gran velocidad para darle un zarpazo al chico, provocándole heridas graves en el pecho. Mark no logró evitarlo a tiempo y Drark agarró al hombre del cuello. Charmander estaba preocupado por su entrenador, pero se dio cuenta que estas heridas comenzaron a sanar.
“Tranquilo bro, estoy bien...” Dijo Cobi tranquilizando a su Pokémon “¿Puedes seguir luchando?”
Charmander estaba decidido a luchar. Drark quería morder a Mark, pero este lo evitaba agarrando sus fauces.
“¿Qué pasa Mark? Ya te estás haciendo viejo, tu puñetazos se vuelven cada vez más débiles”.
Mark intentó acabar con la vida del dragón, ahorcándolo, pero este le escupió fuego en el rostro. El hombre no resistiría el ataque por mucho, Drark sonreía, después de deshacerse de su enemigo, iría por el chico, Charmander llegó a salvarlo, le dio un corte en el ojo con Garra Metal.
“¡Pequeña escoria!” Se quejó del dolor.
“Un pequeño Charmander te dejó sangrando... jeje igual que en los viejos tiempos...”
Drark apretó sus dientes con mucha ira. Cobi llegó.
“¿Acaso se conocen?”
“Si, es mi viejo amigo”.
“¿Entonces por qué pelean?”
“Es en sentido figurado, niño”.
El dragón oscuro notó algo en el muchacho.
“(¿Un momento sanó sus heridas? Debe ser su habilidad... ¡Maldición! Mis ataques siempre van a matar, pero él de los pocos que han sobrevivido)“.
Drark, sin darse cuenta, fue mordido por el Colmillo Hielo de Gyarados, lo que lo dejó congelado por un rato.
“¡Bien hecho compañero! ¡Cobi, Necesito que salgas de aquí!”
“¿Qué pasará con usted?”
“¡Yo voy a estar bien, pero debes irte ahora mismo!“.
El chico no tuvo más opción que irse.
“¡Charmander, vámonos!“.
Cobi y Charmander escaparon. Mark presionó su Piedra Activadora para Megaevolucionar a su Pokémon, quien cambió su aspecto físico y aumentó su poder, rugió una vez terminada la transformación.
“¡Gyarados, usemos Pulso Dragón!”
Mega Gyarados y Mark prepararon el ataque al mismo tiempo
“(Podemos usar los ataques de nuestros Pokémon y podemos tener una habilidad propia...) ¡Más allá de la evolución... Este es el poder de la Mega Evolucón!”
Drark se descongeló, pero para su mala suerte, ya habían liberado la energía directamente hacia él, la luz provocada por el inmenso poder se hacía cada vez más y más grande, al punto que un rayo de energía separó las nubes... poco a poco estas estaban recuperando su forma. La explosión destruyó gran parte del lugar. Mientras tanto, Cobi y Charmander seguían corriendo, pero escucharon el estruendo que hizo temblar todos los alrededores, y dejaron de correr.
“¡Señor Mark!” Cobi se preocupó.
Pasó un rato y todo se convirtió en un silencio total, vieron una figura acercarse, creyeron que era el enemigo, pero luego se dieron cuenta que no era Drark. Para su sorpresa, el Señor Mark y su Mega Gyarados, sobrevivieron. El chico estaba muy cansado, pero Mark aún podía mantenerse de pie, pese a tener una herida en el hombro.
“Uff... que bueno que se encuentra bien, bonito Gyarados por cierto...”
“Chico... hay muchas cosas que hablar”.
“¿Puede ser mañana?... por que yo... me voy a... ¿morir?”
Cobi se desmayó, ya que gastar energía y no haber desayunado lo agotó demasiado. El muchacho volvió a su estado normal. Charmander intentó despertarlo, le preguntó a Mark si su entrenador estaría bien.
“No te preocupes, pequeño Charmander, este chico estará bien... un momento, ¿no tenía una herida en su pecho? Debe ser su habilidad de Mega Entrenador”.
El hombre devolvió a Gyarados a su Pokeball, levantó a Charmander, lo dejó en su hombro y se llevó a Cobi en brazos.
“Charmander, los llevaré a mi casa para que puedan descansar”.
Pasaron las horas, el sol estaba apunto de ocultarse. Cobi despertó en una cama, abría y cerraba sus ojos, la vista la tenía borrosa, veía la figura de una chica leyendo un libro en su escritorio, también era una conocida suya. Ella tenía el pelo largo, vestía una polera morada y pantalones negros, su expresión, al igual que su padre, era seria, pero su personalidad era distinta.
“¿Dónde estoy?” Se preguntó el muchacho.
“¡Por fin despertaste!” Dijo la chica, algo fastidiada.
Su visión se estabilizó, y ahí estaba, la hija de Mark, su nombre era Layla, quien se volteo de su silla para ver al chico.
“Ah, solo eres tú, Layla”.
“¡Cobi! Qué bueno que despiertas”. Se alegró Mark.
“Si, porque yo quería estirarme en mi cama y cuando volví a casa, veo a este niño ahí tirado”.
“Perdón, Layla, sabes que no me gusta que otras personas se acuesten en mi cama”.
Cobi se levantó. Charmander se alegró por que su entrenador se encontraba bien.
“¡Charmander! Estoy bien, bro, no te preocupes. Gracias por ayudarme, señor Mark, pero debo irme...”
“Espera... ¿Te irás tan pronto?” preguntó Mark.
Cobi caminó hacia la puerta, hasta que recordó todo lo que había sucedido, ¿un dragón oscuro?, ¿su aspecto cambió?, ¿sano sus heridas?, ¿Charmander aumentó su fuerza?, eran tantas preguntas sin respuesta.
Mark se quedó en la puerta de la habitación de Layla, la cuál estaba a unos metros de la puerta principal.
“No... espere un momento, señor Mark, ¿qué fue todo lo que pasó?“.
“Chico, tú conoces la Megaevolución de los Pokémon, ¿cierto?“.
“Bueno, sí. Lo leía en los libros de cuando era niño”.
“Resulta que los humanos también podemos Megaevolucionar”.
“¿Qué? ¡Pero eso es absurd... ay! ¡Mi estómago!“.
“Eso que sientes es el poder de los Mega Entrenadores, en lo más profundo de tu estómago es donde más te duele”.
“¡No, señor! ¡Tengo hambre!”
“Jajaja, lo sé, solo quería tomarte el pelo. Siéntate muchacho, come algo, no has comido nada en todo el día”.
Layla salió de su habitación para fastidiar a Cobi.
“¿Por qué sales afuera si ni siquiera comiste algo? ¿Eres acaso una clase de idiota?”
“Eso no te importa”.
“Cierto, lo olvidaba. Recuerdo que eres tan tonto que creías que Salpicadura de Magikarp podía hacer daño” Reía mientras se burlaba de Cobi.
“¿Quieres pelear?”
Cobi amenazante mostró su Megapiedra, confiado en que podía ganarle a Layla.
“¿Estás desafiando a una prodigio? No le ganas a mi Gardevoir aunque no tenga brazos ni piernas. Es más... mira lo que tengo”.
Layla también tenía una Megapiedra.
“No lo sabías, pero yo también soy una Mega Entrenadora, mejor que tú, obviamente”.
“Ay, por Arceus, dejen de pelear. Layla, es mejor que te calmes, tú, Cobi, no le sigas el juego”.
Layla se fue a su habitación con orgullo. Mark y Cobi charlaron un poco en la mesa, el chico comía un sandwich para pasar el hambre, Charmander comía un chile picante.
“Chico, perdón por presionarte hoy, a veces se me olvida... que tienes un tema con los Darkin”.
“Bueno, hoy si fue aterrador, me trajo malos recuerdos, pero cuando me transformé, me sentí más fuerte, incluso sentí... calma, como si no le tuviera miedo a nada. Como si fuera un superhéroe apunto de sacar todo su potencial, fue como... ¡Guau! ¡Viéndolo de otra manera, fue demasiado cool! ¡Lo mejor fue que usted hizo movimientos de un luchador profesional! ¡Era como ver un Machamp en versión humana! Y... ¡No fue lo único! ¡También lancé el Ascuas de Charmander, como si fuera una pelota de béisbol!“-
“También escuché, que no querías seguir siendo entrenador”.
“¡Ay!... ¿me escuchó?“.
“Cobi, estuve todo el tiempo ahí, sabía que había una Megapiedra en esa roca y que podía haber un Darkin cerca”.
“Menos mal, me habrían papeado si usted no habría estado ahí. Pero, me parece raro, ya que los Darkin no aparecían hace mucho”.
“Esto de los Mega Entrenadores es algo que desde hace tiempo quería que supieras, pues tu madre biológica también lo era”.
“¡En serio! Ojalá ella lo hubiera mencionado antes, habría estado sensacional. Bueno, es que mi mami murió cuando tenía cinco años, no la conocí del todo bien”.
“Lamento mucho eso, Cobi. Tera fue una gran persona. Por eso me gustaría que siguieras su legado”.
Mark muestra la Mega Piedra de Cobi.
“Esto, chico, es la Mega Piedra de los entrenadores, la Humanita...”
Cobi escuchó el nombre e intentó aguantarse la risa.
“Espere... ¿en serio la nombraron la Humanita?”
“Ay, por Arceus... Escucha, los Mega Entrenadores son la forma perfecta de un ser humano. Somos más fuertes, rápidos y tenemos habilidades propias, incluso podemos usar habilidades de nuestro equipo Pokémon. Nacimos para enfrentar a los Darkin ¿no es justo que un Pokémon tenga que luchar solo contra ellos, cierto? Si se unen las fuerzas de un Mega Entrenador y un Pokémon, ningún ser oscuro tiene oportunidad de ganar”.
“¡Guau! ¡Qué buena onda! ¿Entonces me convertí en un Mega Entrenador? ¡De locos!”
“Exacto. Yo junto a Marie y Tera, éramos de los mejores Mega Entrenadores que han existido en la región. Pero cada día era como el último pues los Darkin eran peligrosos. Podíamos enfrentarlos con facilidad. Cuando la cosa se calmó, aparecieron más y más. Nosotros estábamos con la guardia baja y se perdieron muchas vidas. Ahora la aparición de Darkin aumentará más y más, pues su líder Taleus, está al tanto de lo que pasó hace poco...”
“¿Tulio?”
“No importa... La situación está difícil, pues Xerneas e Yveltal llegaron al milenio de vida...”
“Eso significa que... ay no, ¿vamos a valer queso?”
“Hemos decidido tomar medidas desesperadas. Tenemos que convertir a muchas personas en Mega Entrenadores porque muchos iniciaron su viaje y aún son indefensos contra los Darkin. Entonces, Cobi, ya que conseguiste una Humanita y todo para convertirte en Mega Entrenador. ¿Qué dices?, ¿seguirás lamentándote por no poder mejorar como entrenador, o convertirte en un héroe?”
Cobi pensó un momento. Ser un héroe de la región sería genial, más aún si se fortalecería. Miró a su compañero, en el rostro del Pokémon se reflejaba el entusiasmo. El chico pensó que era la oportunidad de oro para cambiar el rumbo de su vida. Parecía divertido. No podía rechazar esta oferta.
“Señor Mark, estos días he estado sin saber qué hacer, yo se que estoy iniciando en esto de los entrenadores, si usted me promete que me haré más fuerte, entonces no pienso perderme esta oportunidad y le prometo que a la próxima no me voy a orinar en los pantalones por ver a un Darkin” Dijo mientras acariciaba a su Charmander.
“Chico, confía en mí y de mi aprenderás todo lo que tienes que saber para entrenar un Pokémon y como ser un Mega Entrenador”.
“¡Yo y Charmander contamos con usted!” Charmander se alegró muchísimo.
Ambos se levantaron de su silla, Mark dejó en la puerta al muchacho.
“Chico, tú y yo tenemos trabajo que hacer, así que vuelve mañana...”
Sin darse cuenta, Marie estaba enfrente de la puerta, de brazos cruzados y enojada.
“Él no volverá... ¿Cobi, qué hablabas con Mark?”
“¿M-mamá? Pues... el señor Mark dijo que me ayudaría a entrenar Pokémon”.
“No te creo. Vuelve a casa, déjame hablar con Mark...”
Cobi se fue cabizbajo. Las pequeñas piedras del piso comenzaron a levantarse, la tierra hizo “CRACK” y Marie se transformó en Mega Entrenadora. Hizo temblar todo a su alrededor, sus ojos se volvieron rojos y apretó los dientes. Cobi y Charmander se aterraron aún más.
“¿Mamá?”
“Maaaark... ¡¿qué te crees?!” Dijo Marie con mucha ira, sus dientes cambiaron a colmillos afilados. Caminó lentamente hacia su medio hermano.
“¡Marie, debes calmarte!... ¡Tu hijo está mirando!”
“¡Te dije una sola cosa! ¡NO INVOLUCRES A COBI EN ESTO!” Marie agarró a Mark del cuello con una sola mano.
“Marie, la situación se descontroló. Ya no-.” Intentó hablar, pero su cuello fue apretado con más fuerza.
Marie se enojó aún más. Layla salió a calmar las aguas.
“¡Tía Marie, detengáse!”
“¡Layla, entra! ¡Los adultos estamos hablando-!”
“¡Xerneas e Yveltal... llegaron al milenio de vida!”
Marie giró su cabeza hacia la chica, le tomó el peso al asunto, se sintió culpable por ahorcar a su hermano. Lo soltó, el hombre terminó arrodillado.
“Ya no están... ya no podemos contar con ellos... por favor, necesito que se calme”
“¡Tsch! Lo siento Mark...” Volvió a la normalidad, miró hacia atrás y regañó a su hijo “Cobi, te dije que te fueras...”
“Escucha a Layla, hermana... el chico ya luchó contra su primer Darkin, lo derrotamos con suma facilidad”.
“Y lo hiciste pelear...”
“Podría tener la habilidad de Tera, o una variante de esta”.
Marie miró a Mark, con algo de enojo.
“Tía, se que no quiere involucrarlo, yo tampoco quiero tenerlo cerca” Manifestó Layla.
“¡Hey!” Reclamó Cobi.
“¡Le juro por mi Gardevoir! ¡Se lo juro por mi apreciado Pokémon! Qué el estará bien junto a mi padre...”
Marie miró a Cobi. Suspiró
“¡Ay! Está bien... ¡Cobi, Charmander! Volvamos a casa...”
Marie se marchó junto a su hijo y su Pokémon
“Lo siento por eso. A veces no puedo controlar lo que verdaderamente soy”.
“No sabía que tú también eras una Mega Entrenadora, bueno... Señor Mark me lo mencionó también”.
“Ese Mark no se guarda nada... ¡Que les vaya bien!... adiós hermano, nos vemos Laylita...”
Cobi y Charmander solamente se despidieron levantando la mano. Todos se relajaron.
“Uff... Tía Marie es aterradora cuando usa su habilidad” Suspiró aliviada.
Mark logró levantarse, pero se sobó el cuello del dolor.
“Ni con mi Superfuerza puedo detenerla. Pero ella es distinta a nosotros... solo espero que Cobi pueda unirse a nosotros...”
Llegaron a casa, Marie seguía enojada por lo que ocurrió, se sentó en el sillón.
“Cobi, ¿Cuántas veces te dije que no te acercaras a él?”
“Mamá el señor Mark no es alguien malo”.
“No estoy diciendo eso, solo que no quería que conocieras a los Mega Entrenadores... ahora, dame tu Megapiedra”.
“¿Pero por qué? ¿Tienes algo en contra de los Mega Entrenadores?”
“Mucho en contra. Pero ya no importa ¡Dámela!”
“Pero tú también lo eres, ¿o no?”
Marie apretó dientes.
“Eso fue hace mucho, ahora solo quiero hacer mi vida normal, con mi Pokémon y criar a mi hijo... bueno, mi hijastro... ya me entiendes, ¿verdad?”
Cobi le entregó los objetos, Charmander se preocupó, Marie sacó de un cajón un Mega-aro, colocó las piedras de Cobi en este artefacto.
“¡Ten! ¡Este Mega-aro te servirá para activar tu poder!” Le entrega el artefacto.
“Pero...”
“Ya sé lo que dije, pero ya no importa... ve a hacerte más fuerte y esas cosas”.
El chico recibió las Megapiedras, y colocó el Mega-aro en su muñeca izquierda.
“¿No me vas a detener?” preguntó el muchacho.
“No...” Marie se tomo la cara con decepción “lo siento es que... no quiero que termines como tu madre, ella me encargó cuidarte y eso, no estoy enojada contigo, es solo que si te llega a pasar algo, creo que no resistiría”.
Cobi reflexionó un poco, rechazar la oferta por su madre y seguir con su vida aburrida, o aceptar la oferta pero preocupar a su madre, tomar una decisión no lo dejaría dormir en la noche. Agarró a Charmander, lo llevó en sus brazos hacia su habitación.
“(Cálmate, Marie, cálmate... en cualquier momento podía suceder... pero ya no hay de otra, solo espero... que tenga mucho cuidado)” Dijo mientras se levantaba.
Cayó la noche. En los rincones más ocultos de Kalos, se encuentran extraños portales que conducen al Mundo Oscuro. Un sitio proveniente de una dimensión paralela a la que conocemos. Estas entradas a ese mundo son obra del maestro de los portales, también conocido como el rey del mundo oscuro... Taleus, un hombre con una cara pálida y vestimenta del siglo XVIII, daba la impresión que era un vampiro.
“Pero no lo soy... mis ojos son penetrantes como los de un águila, siempre intento mantener mi mandíbula marcada, me gusta verla cuadrada y mi pelo es sedoso porque siempre uso un shampoo de leche de coco oscuro ¡Ah si!... también puedo romper la cuarta pared, ¡¿No es genial?! ¡Adoro ser el rey de los portales!”
Okey... también puede hablar con el narrador.
Él ahora mismo se encontraba en su mansión, protegida por Darkins humanoides y dracomantes. El interior estaba lleno habitaciones con un estilo gótico, entre ellas, había una con una puerta ancha, la que conducía a una sala de trono. Ahí estaba él, celebrando, contento, hacía muchos gestos de celebración, como si hubiera hecho un gol. La habitación estaba llena de Darkins humanoides con armaduras y lanzas, ellos actuarían en caso de un ataque a la mansión.
“¡Por fin! ¡Por fin! ¡Kaiser, ven aquí!”
Kaiser era el mayordomo mayor de la mansión, tenía traje y corbata de color grises, su pelo también gris, su forma de hablar, caminar y sus gestos eran elegantes. Caminó en dirección hacia su amo, respondiendo a su llamado.
“Dígame, Señor Taleus, ¿qué necesita el día de hoy?”
“¡Dame un abrazo!”
Taleus abrazó fuerte a Kaiser, quien no se esperaba tanta alegría de su amo.
“Jojojo... Señor Taleus, me alegra que se encuentre contento el día de hoy, la espera valió la pena al parecer”.
“¡Sin duda, estoy tan feliz que podría morir ahora y no me importaría! Pero no es la idea”.
“La ausencia de Xerneas e Yveltal lo ayudará mucho, pero ¿Qué pasará con los Mega Entrenadores?”
“¡Agh! ¡Esos Mega Entrenadores! ¡Esos esclavistas de esas pobres criaturas, siempre intentan arruinar mi mundo perfecto! ¡Pero se quedaron sin guardianes, ya no pueden hacer nada!”
“¿Qué hay de Zygarde, Diancie, Hoopa y Volcanion?”
“Me encargué de Diancie hace años, nunca pudo conseguir el poder féerico de Xerneas, por eso la derroté, la forma original de Hoopa está sellada, su forma pequeña no está a la altura de mi poder, ¡aún así odié con mi alma enfrentarme a alguien con el mismo poder! Bueno, Volcanion también me deshice de él. Las células de Zygarde están esparcidas por Alola y bueno, ya sabes el tema de ese archipiélago, aún así, dudo que esas células puedan juntarse nuevamente por sí solas”.
Llegó Tara, una de sus subordinadas, una chica de la misma edad de Cobi, al igual que todos los Darkin humanoides, tiene el pelo gris, corto, ojos rojos, es algo tímida, se encarga de limpiar la sala del trono y llevarle las cosas a Taleus.
“S-Señor Taleus, a-aquí tiene su té” Le entregó la taza en una bandeja de plata.
“¡Tara! Gracias por el té, pequeña...” le dió palmaditas en la cabeza, agarró la taza y tomó un sorbo “Mmm, esto tiene miel oscura como endulzante, limón oscuro, jengibre oscuro... perfecto, tal y como debe estar, muy delicioso”.
“Q-Qué bueno que le gustó señor, e-es justo la receta que me m-mostró. Bueno, d-debo seguir trabajando...”
“Ah... espere señorita, te toca descansar” Taleus detuvo a Tara.
“P-pero aún tengo cosas por hacer”.
“No importa, Tara, necesito que sepas algo”.
“B-bueno, ¿de qué se t-trata?”
“Resulta que, hace poco vi que Xerneas e Yveltal llegaron a su milenio de vida. ¿Sabes lo que pasa cuando eso ocurre?”
“N-no, no lo sé” Respondió Tara.
“Cuando llegan al milenio de vida, Yveltal absorbe la energía vital de todo a su alrededor, mientras que Xerneas hace todo lo contrario, pero ambos terminan convertidos en una crisálida y un árbol respectivamente” Le explicó Kaiser.
“¡Efectivamente mi querido Kaiser! ¡Gracias por explicar! Eso significa que sin la presencia de los legendarios, es buen momento para comenzar ¡la conquista de Kalos!...”
Taleus se rio de una forma tan siniestra, al punto de que Kaiser y Tara quedaron descolocados por su forma de reír. La expresión del rey cambió drásticamente a una expresión de vergüenza.
“Bah... perdón, por eso soy la burla de los otros Darkin. Aún así, debemos tener cuidado con una cosa...”
Llegó Drark, desesperado y malherido a entregarle un aviso importante a su amo. Para su suerte sobrevivió al ataque de Gyarados y Mark.
“¡Señor! ¡Hay problemas!”
“¡Drark! ¿Qué pasó?” Preguntó Taleus.
“¡Mark está devuelta!”
Taleus quedó sorprendido, dejó su taza de té en su mesilla y se levantó de su trono, intentó mantener la calma, pero no pudo.
“Hablando del rey de Roma... Mark... Mi viejo amigo... ¡Argh! ¡Iba todo tan bien! ¡Sabía que en algún momento volvería! ¡Pero no me esperaba que precisamente en este momento!”
“Tiene sentido, ya que Mark siempre está al tanto de todo lo que sucede en el Mundo Exterior y en el Mundo Oscuro”.
“Bueno punto, Kaiser”.
“¿Quién es él?” Preguntó Tara.
“Un Mega Entrenador, conocido por ser la mano derecha de mi hermano, Vell” Taleus miró a Tara, sabiendo que ella le iba a preguntar sobre su hermano.
“Vell es el Mega Entrenador Ancestral, el primero de muchos. Con él llegamos a un acuerdo... mantener el equilibrio de la región, pero es hora de romper ese contrato, y aunque mi hermanito no pueda hacer nada para evitarlo. ¡Mark si puede! ¡Él es peligroso!”
Llegó otro Darkin, Teeldra, un dracomante cubierto de menas de hierro como escamas, él estaba más desesperado aún.
“¡Señor Taleus! ¡El hijo de Tera, despertó su poder!” Dijo Teeldra.
“¿Y cuál es el problema? Dudo que haya heredado el poder de su madre...” Respondió Taleus irritado.
Teeldra contó toda la situación gracias a la información que alguien entregó.
“Espera... ¡Ese chico estaba con Mark! ¡Su majestad, ese chico tiene el poder de sanar sus heridas!” Respondió Drark.
Taleus se sorprendió al saber que ese muchacho tenía el poder de sanación, lo que lo preocupó debido a experiencias anteriores. Así que inmediatamente dio las órdenes a sus subordinados.
“Bien, tenemos trabajo que hacer, envíen más Darkins al mundo exterior, Teeldra, ve a preparar el próximo ataque. Kaiser, Tara y Drark, formen un equipo.”
“¿Y-Yo?”
“Escúchame una cosa Tara, me aseguraré que nada te pase a tí. ¡Drark! Tú vigilarás y cuidarás a Tara. Ustedes serán los que se encargarán del hijo de Tera”.
Drark se emocionó, pues tenía ganas de destrozar al muchacho que sobrevivió a sus ataques letales.
“¿Señor quiere deshacerse del chico?”
“¡No! La misión será investigarlo... sé perfectamente que hacer con él...”
Drark perdió la emoción.
“Espero podamos hacer un buen equipo, Señor Drark” Dijo Kaiser.
“Y-Yo daré lo mejor de mí...” Se emocionó Tara.
“Escuchen una cosa, antes de partir al mundo exterior, lo primero que harán será obedecer mis órdenes”.
“Como usted ordene, Señor Drark”.
“¡S-Si!”
“¡Bien, síganme los malos!”
Drark se fue junto a su equipo liderados por él. Teeldra se retiró. Los soldados humanoides seguían en su posición. Taleus fue a su trono y se sentó, estaba algo alterado, se reflejaba en el movimiento de su pierna izquierda, llevó sus dedos a su mentón mientras se lo frotaba. Pensó.
“(¿El hijo de Tera tendrá su misma habilidad, o una variante de esta? Sea como sea, los muchachos deben estar atentos) Jejeje... no puedo esperar para saber cómo funciona su habilidad)”
El rey se relajó, puso una sonrisa.
“¡Prepárense, Mega Entrenadores! ¡desde este momento... la historia de Kalos cambiará... para siempre!“.
Volvemos con Cobi, esta vez tenía puesto el pijama, miró su Mega-aro, y aún no tomó la decisión, sintió lástima por su madre, no quería que ella saliera lastimada por su culpa. Cerró los ojos, y su Charmander le quería decir algo.
“¿Qué sucede, Charmander?”
Charmander le estaba recordando las palabras que les dijeron hoy. Como el momento en el que estuvo ayudando a la anciana el día de hoy, sobretodo por las palabras que le dijo.
“...no todos se toman la molestia de ayudar a una anciana como yo, tu buena voluntad es tu verdadera fuerza.”
Le recordó como Ratatta le agradeció cuando sanó sus heridas. Pese a que quizás no se vuelvan a encontrar, Cobi se tomó la molestia de ayudar a un pequeño Pokémon en apuro. Nada convencía al muchacho, su lado pesimista ha estado todo este tiempo invadiéndolo, como si fuera un parasito en su cerebro controlando su mente y que no le dejara tomar una decisión correcta... en la mente de Cobi, solo había incertidumbre... hasta que...
“...¿seguirás lamentándote por no poder mejorar como entrenador, o convertirte en un héroe?...”
Esas palabras le hicieron entender todo... “Convertirse en un héroe”... ¿pero a qué se refiere a ser un héroe?, ¿volverse más fuerte?, ¿ayudar a la gente?... en realidad, Mark se refería a las dos cosas...
“Supongo que... ¡debo hacer lo correcto! ¡Eso es!”
Cobi, tomó la decisión, el día de hoy fue un aprendizaje para él, su mente se despejó de dudas e incertidumbre, ya sabía que hacer, ya no se preocupará por nada y le hará entender a su madre que todo estará bien y que no debe preocuparse por lo que le pueda ocurrir. Miró por la ventana, la luz de una luna creciente caía por su ventana, la miró con fortaleza.
“¡Mañana iremos con todo! ¿Qué dices, bro, te unes?”
Cobi colocó su palma para que Charmander le diera los cinco, y así fue.
“¡Sabía que podía contar contigo!... Charmander, desde ahora, ya no volveré rendirme... pase lo que pasé, no nos vamos a rendir”
Desde ahora comienza la historia de Cobi como Mega Entrenador ¿Qué le deparará el futuro?