Prologo
Cuando una persona te gusta mucho, lo suficiente como para transportar tu mente a otra dimensión que lleva el nombre de esa persona especial, tú sientes que al mirarlo fijamente es como si el mundo entrara en un slowmottion.
El tiempo se ha hecho más lento, tu cabeza reproduce una canción que te recuerda a el, y suena como un eco en las paredes de tu conciencia. Colocando un ambiente que te hace sentir dopado, porque sabes que no eres asÃ, que tú nunca te comportarias de esta forma, pero lo haces. Porqué aunque es jodidamente extraño, también se siente sublime y adictivo. Cómo si probaras la heroÃna. Que era tan peligrosa porque una vez que pruebas siempre quieres más y más. Porqué se siente bien, te sube al cielo, te deja tocar la textura suave y vaporosa de las nubes blancas, te deja respirar el oxÃgeno más puro o se siente como si realmente lo hiciera.
Y bien, con ese efecto fantástico todo se hacÃa mejor cuando tus ojos se conectaban con lo de el o ella. SabÃas que tus ojos brillaban como estrellas en el firmamento nocturno en un apagón por aquel cariño, amor y anhelo que comunicaban. Brillan apasionados, lo suficiente como para que cualquiera al verlo ,sin tener que preguntarte, fuera capaz de describir tus sentimientos.
Ahora, los problemas se avecinaban cuando era el momento de bajar de aquella nube rosa , cuando el efecto se disipaba.
JungWon habÃa estado bajo ese efecto después del orgasmo. Su mente se habÃa confundido, estaba seguro de que su cerebro se habÃa freÃdo por la intensidad de las emociones y sus hormonas de adolescente joven que lo hacÃan pensar con el pene y no con la razón. Y por eso habÃa llegado a aquella loca y estúpida conclusión de que le gustaba su mejor amigo.
¿Pueden creerlo? El habÃa enloquecido por supuesto que sÃ. Porque habÃa confundido estúpidamente la atracción y deseo carnal que sentÃa por el hermoso cuerpo del castaño con sus sentimientos egoÃstas de querer poseerlo solo para el para el resto de la eternidad.
Se habÃa confundido, sus cables se cruzaron.
Sunoo es alguien cercano con quién habla compartido emociones intensas, por eso se habÃa confundido, por supuesto que sÃ. Solo era eso.
No, tenÃa que ser eso, tenÃa que serlo porque de lo contrario ¿Qué más serÃa? ¿Amor?
¡Por favor!
Eso era imposible. Totalmente imposible, y también lo más absurdo que hubiera pensado después de pensar en que podrÃa poseer para resto de su vida a su mejor amigo como si este no tuviera una vida propia y a alguien digno de poseer su corazón esperándolo allà afuera en alguna parte con un traje caro, un convertible rojo , un ramo de margaritas, con un corazón blando dispuesto a a luchar por su amor, protegerlo de todo y todos y un anillo de compromiso en una caja metida en su bolsillo esperando el momento indicado para proponerle ser uno del otro ante la ley...
Aunque sinceramente para JungWon nadie era digno del amor de Sunoo. Nisiquiera esa imagen hipotética de un hombre perfecto que acababa de tener era digno de Sunoo.
Pero eso no era el tema, el tema principal es que el querÃa (por lo menos aclararse a si mismo que) el no estarÃa enamorado jamás de su mejor amigo, eso arruinarÃa por completo su relación con el, seguramente no debió de haberse acostado con el, Sunoo y su cuerpo bendecido por Afrodita lo habÃan trastornado.
El y su bello rostro.
El y su hermosa cintura.
El sus labios rosados.
El y sus ojos... Sobre todos sus ojos.
Sus ojos caramelo que lo atraÃan a una nueva dimensión llena de estrellas.
Sus ojos que lo miraban fijamente, ahora cristalizados, removiendo la culpa por sus anteriores pensamientos y los actuales.
—¿Qué tienes? Parece que estás a punto de llorar... — JungWon miró preocupado a Sunoo a quien le temblaban los labios y tenÃa una mirada llena de angustia. Estiró su brazo y colocó detrás de la oreja un mechón de su cabello castaño desordenado.
Sunoo no respondió y la mente del menor comenzó a maquinar nuevas idea que sin filtro salieron expulsadas de su boca en un tono bañado en preocupación.
— Acaso ¿Te hize daño? ¿No te gustó? ¿Fuà demasiado agresivo? Lo arruine ¿No es asÃ? Lo lamento enserio yo no querÃa que-
La mano agena y suave se posó sobre su mejilla. El aliento más dulce golpeó su rostro y todos los músculos tensos de su cuerpo comenzaron a relajarse.
—Está bien, lo hiciste bien JungWon —Se apresuró a responder mientras se apegan más a su cuerpo bajo las sábanas. — Me gustó y fué perfecto, pero...
—¿Pero?— El peli-rojo estaba conteniendo la respiración.
—T-tu Tu no vas a alejarte ¿Cierto?— Preguntó el mayor en un susurro tan bajo, que de no ser porque el menor estuviera frente a el, seguramente no lo habrÃa escuchado.
JungWon se quedó en silencio mirandolo fijamente sin parpadear por unos segundos entrenos para el mayor y luego soltó todo el aire contenido en sus pulmones acompañado de una risa corta y ronca, ganándose una mirada extrañada y algo molesta de parte de Sunoo.
—No puedo creer que te estés riendo.— Murmuró desepcionado y con voz plana el castaño.
JungWon volvió a reÃr, pero está vez un poco más suave mientras se sentaba en la cama bajo la atenta mirada de su amigo.
—¿Qué esperabas?— Dijo después de reÃr con la mirada fija en sus ojos avellana. —Acabas de decir una gran estupidez, tengo que reÃrme
—No es una estupidez.— Refutó el castaño con un adorable mohin en sus labios rosas.
—Claro que sÃ, ¿Qué te hace pensar que me iré? Es lo más estúpido que te he escuchado decir... En dos años.
Sunoo frunció aún más su seño y se giró en la cama para darle la espalda al idiota que tenÃa por amigo.
JungWon miró con orgullo las marcas púrpura que adornaban la delicada espalda del castaño. Los recuerdos estaban frescos en su mente.
Se sonrojó con la sola idea de recorrer con sus labios nuevamente la piel caliente que habÃa ensuciado en la tarde.
Tuvo que sacudir su cabeza para espantar aquellas idea y regresar a la realidad.
—Sunoo...— Lo llamó, pero solo recibió un gruñido como respuesta.
El peli-rojo rodó sus ojos y resopló mientras se cruzaba de brazos y miraba hacia la ventana que revelaba la noche y el cielo lleno de estrellas.
No sabÃa la hora ni cuánto tiempo habÃan dormido, solo sabÃa que al despertar se encontró con la mirada blanda de su mayor y la dicha calida porque sus cuerpos desnudos todavÃa estaban enredados bajo las sábanas.
—No voy a irme a ningún lado Sunoo— Dijo firme con los ojos clavados en la ventana.
—¿Pero que si se vuelve incómodo?
—¿Te sientes incómodo ahora?
—No, y ¿Tú?
El menor escuchó ma sábanas removerse y sintió un cuerpo cálido pegarse al suyo.
La sensación de piel contra piel lo estremeció.
—Tampoco.— Murmuró el menor tomando con cuidado las manos del mayor que colgaban sobre sus hombros y tocaban ligeramente con la punta de sus dedos su pecho que vibraba arritmico.
—Tengo miedo JungWon— Susurró en su odio, erizando los vellos de su nuca.
—¿Tienes miedo a que las cosas no sean igual que antes?
Sunoo emitió un sonido bajo como respuesta afirmativa.
Era un miedo racional que JungWon también sentÃa pero que no era capaz de aceptar al igual que las verdaderas razones de su acidez estomacal y arritmia cardiaca.
—Te prometo que nada cambiará, yo seguiré siendo el mismo y tú igual...— JungWon se escuchaba convincente mientras elevaba solo un poco el tono de su voz — Y es que esto no tiene porqué cambiar nada — Se giró rápidamente para encarar al mayor y tomarlo con algo de brusquedad por las mejillas con ambas manos, tomándolo por sorpresa. — Esto en realidad, creo que nos hace más cercanos, fuimos la primera experiencia de ambos eso es increÃble e importante pero no tiene porqué cambiar los términos de nuestra amistad ¿No?— Pegó sus frente y cerró sus ojos con fuerza mientras respiraba un poco agitado— Esto no cambia nada porque tú sigues siendo mi mejor amigo y no hay manera de que pueda verte de otra manera o se haga incómodo porque esto no significó más allá que una primera experiencia compartida entre mejores amigos... ¿Cierto?
¿Eso acaso tenÃa sentido?
El silencio reinó en la habitación, el ruido en la cabeza de JungWon no lo dejaba estar tranquilo y todo acompañado de los latidos ansiosos de su corazón.
Estaba enloqueciendo y no sabÃa porque sus palabras se escuchaban más para intentar comberserse más asà mismo que a Sunoo quien habÃa permanecido en silencio mirandolo abatido.
—¿Lo prometes?
La voz insegura de Sunoo fué capaz de callar en ruido en su cabeza.
—Te prometo que nada de esto va a cambiar nada entre nosotros y tampoco va a alejarnos ni a arruinarnos. Todo seguirá igual que antes, e incluso hasta mejor.
—¿Cómo puedes estar seguro de eso?
No lo estaba, pero nuevamente no lo admitirÃa.
—Porque yo mismo me encargaré de ello. ConfÃa en lo que te digo Hyung, ¿ConfÃas en mÃ?
—Si
—Entonces no hay nada que temer.
Sunoo asintió en silencio mientras JungWon se lajeaba lentamente y soltaba su rostro con delicadeza.
Allà estaba otra vez, esa horrible sed y la acidez estomacal.
—¿Tienes hambre?— Preguntó de la nada el mayor, rompiendo el silencio que se habÃa creado.— ¿Quieres comida casera rica en nutrientes que ayudaran a tú crecimiento o comida chatarra grasienta muy rica en carbohidratos ,grasas procesadas y quÃmicos dañinos para tu organismo?
JungWon hizo como si lo meditara profundamente, cuando el mismo sabÃa a la perfección que siempre escogerÃa la primera opción.
—Escojo la primera solo si haces pollo frito para mÃ, que es dañino igual, pero si lo haces tú, no me importa morirme después—
—Aww, que adorable— Sunoo pellizco su mejilla con una voz molesta y aguda.
—Si, lo sé— Sonrió con autosuficiencia el pelirojo.
El mayor rodó sus ojos mientras se levantaba rápidamente de la cama sin importarle su desnudes y lo que eso causó en el interior de JungWon.
—-Haré pollo frito para ti solo porque me siento de buen humor... Pero no te acostumbres.
JungWon arqueó un ceja y tuvo ganas de levantarse también de la cama, pero no podÃa.
—¿Porque estás tan de buen humor? ¿Ah? — Inquirió el peli-rojo con una ceja arqueada— ¿Acaso el sexo fué tan bueno?
¿Era demasiado pronto para bromear sobre el tema?...
Sunoo se encogió de hombros con indiferencia— No puedo opinar al respecto, fué la primera vez que tuve sexo.
Tal vez no.
Sunoo se veÃa bien mientras se colocan su ropa interior y buscaba en su clóset una camiseta para cubrir su torso desnudo bajo la mirada poco disimulada y hambrienta de JungWon.
—Podemos hacerlo en la ducha si quieres, y asà poder comparar—Propuso de pronto el pelirrojo mientras sus cejas bailaron de forma cómica en un intento bromista y barato de seducción.
El mayor resopló y tomó una sudadera gris del closet que pertencÃa al menor y se la tiró a la cara y luego le tiró un calzón limpio al pecho.
—Vete a bañar, apestas. —Dijo mientras sonreÃa ladino con las orejas rojas.
Se habÃa avergonzado, pero no se veÃa tenso ni incómodo, solo adorablemente avergonzado.
—Tu también deberÃas de hacerlo...— Murmuró JungWon mientras se colocaba la sudadera y el calzón bajo las sábanas mientras seguÃa bromeando.— Y ya sabes para ahorrar el agua caliente y toda esa mierda ecológica podrÃamos hacerlo juntos.
—No me bañaré contigo— Sentenció el mayor— La última vez que nos bañamos juntos hiciste un desastre con el shampoo y tiraste el jabón y me hiciste caer. Estube un semana adolorido y caminando extraño por tu culpa. —Reprochó a lo último el castaño mientras recogÃa el desastre de ropa interior del suelo y la metÃa en la cesta de ropa sucia.
—Eso fué un accidente— Se apresuró a excusarse el menor mientras se levantaba de la cama y recogÃa las sábanas sucias de esta —Además, está vez serÃa diferente
—¿Por qué serÃa diferente? — preguntó Sunoo mientras le arrebataba las sabanas sucias de las manos y se giraba sobre sus talones para salir de la habitación y llevarlas a lavandero para lavarlas de una buena vez. —Trae la cesta de ropa sucia por favor. —Pidió antes de que JungWon tuviera la oportunidad de responder a su pregunta con alguna de sus ocurrencias.
—¿Vas a lavar todo de una buena vez? ¿Incluso las sábanas?
—Ujum. — Respondió el mayor.
Después de todo no querÃa despertar alguna clase de extrañes en su padre quien era tan observador que se darÃa cuenta de si Sunoo habÃa cambiado las sábanas de su cama... Lo que menos querÃa es que su padre y hermano de alguna manera y otra se enterara a de lo que habÃan hecho el y JungWon mientras no estaban en casa.
JungWon caminaba detrás de el con la cesta entre sus brazos y sonrió ladino. El también deberÃa de confiar en si mismo, como siempre lo hacÃa.
—¿Mañana quieres ir por unos tragos? Yo invito.
—Si, por qué no...
Si, todo irÃa bien. Solo esperaba que este malestar estomacal significará que le darÃa diarrea o se le estaba creando una úlcera y no otra cosa.
Porque serÃa terrible si fuera otra cosa.
Por la mierda que sÃ.
—Iré a ducharme mientras tú me cocinas como la buena esposa que serás en un futuro o tal vez entras conmigo a la ducha y- ¡Diablos! ¿Por qué tanta agresividad?
Sunoo lo habÃa golpeado en la cabeza con su palma abierta mientras JungWon lo miraba adolorido sobando la parte afectada.
—Esto se llama maltrato doméstico, voy a demandarte... Demonios, creo que me dará un derrame cerebral — Siseó entre dientes, exagerando como de costumbre.
Sunoo tenÃa una mano pequeña pero bastante pesada.
—Deja de decir tonterÃas y ve a bañarte o cocinaré solo para mÃ.— Sentenció.
—Eres un odioso, no aguantas nada— El peli-rojo saco su lengua como muera de su gran madurez.
El mayor lo ignoró por completo y lo dejó solo en la lavanderÃa.
Y JungWon pudo respirar con normalidad, por lo menos durante algunos minutos.
—Todo saldrá bien Yang, solo no la cagues...
Si Yang, solo no la cagues...
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