Leche [Chestappen] by Génesis at Inkitt
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LECHE [CHESTAPPEN]

Summary

Max esta más que feliz de ayudar a Checo con su pequeño problema

Status
Complete
Chapters
2
Rating
5.0 3 reviews
Age Rating
18+

LECHE

⚠️+18

⚠️Lactancia masculina

⚠️(NO mpreg, NO omegaverse)

diosito por favor tapate los ojos y no leas esto

—¿No crees que esto es demasiado duro?— Sergio preguntó una noche después de ejercitarse con Jo. Jo se secó el sudor de la cara y parpadeó, apenas asomando un ojo por encima de la toalla en la que estaba enterrado.

—No ¿porque? ¿Te sientes mal?

—No, yo...— Sergio sonrió levemente, despidiéndolo. —No es nada, olvida que dije algo.

Sergio se arrepintió de haber mentido casi de inmediato, pero su vaga sensación de inquietud no fue suficiente para preocupar a Jo. Había esperado que no fuera sólo él, que tal vez algo en la nueva rutina de ejercicio estaba mal, pero parecía que ese no era el caso. De todos modos, era sólo un dolor leve, se recuperaría y estaría bien en unos días.

Se duchó, tratando en vano de aliviar un persistente nudo de dolor en el pecho. Era casi como si tuviera un hematoma en la parte superior del cuerpo, pero no había ninguna decoloración. Tampoco recordaba haber sido golpeado o algo parecido. Y siempre que se subía a un monoplaza a conducir a mas de 300km por hora lo hacía con la protección adecuada. Pero podría haber sido una distensión muscular menor, o algo que tuviera que ver con el esfuerzo que estaba haciendo para mejorar esta temporada. Quería empezar esta temporada con fuerza, para demostrar a todo el mundo que puede competir por el campeonato mundial.

Como sea, el dolor era bastante manejable; había pasado por cosas mucho peores, así que se secó con una toalla y se arregló, tenía que encontrarse con Max antes de que ambos tomaran un avión hacia Milton Keynes para llevar a cabo las ultimas pruebas antes que iniciara la temporada.

🍼

Una noche, en la cama con Max, sintió una reacción desconocida y conflictiva de quiero/no quiero cuando la mano de Max le rozó el pecho. El dolor empeoró, pero queríamás de eso. Al mismo tiempo, fuera lo que fuese, parecía repentina y bruscamente fuera de lugar aquí, cuando estaba desnudo con Max, frotándose con fuerza contra él.

Max dudó cuando notó la forma incierta en que se retorcía al tocarlo, obviamente esperando que Sergio tomara la iniciativa, para saber qué hacer. El mexicano todavía estaba atrapado entre impulsos contradictorios cuando el neerlandés lo tocó de nuevo, más deliberadamente. Max apoyó su mano izquierda en el pecho de Sergio, su palma cubriendo uno de sus pezones y apretó.

Sergio se arqueó hacia él, agarrando al más joven para acercarlo mientras el dolor en su pecho se convertía en una sensación vertiginosa y una necesidad cruda.

Max apretó más fuerte e inclinó la cabeza, y Sergio se retorció instintivamente, ofreciendo el lado izquierdo de su pecho a la boca de Max.

—Más duro —gruñó Checo, ganando un apretón de la mano de Verstappen en su pecho y sus dientes en su pezón. De repente la sensación lo empujó más allá de la capacidad de pensar o hablar. Se arqueó hacia la mano y la boca de Max frotándose frenéticamente en él.

Los dientes rastrillaron su pezón una y otra vez, dejándolo rojo y sensible. No sabía de donde venia esto, pero no podía pensar con claridad, estaba demasiado ocupado viniendo tan fuerte que no podía respirar.

Después se sintió derretido, cálidamente flácido, dichoso y complacido. Apartó a Max de su pecho, pero no hizo nada más. Max soltó una carcajada y se acurrucó a su lado, frotándose contra su cadera.

Cuando terminó, Sergio lo acercó de nuevo, obedeciendo somnoliento a su instinto de acurrucarse. Max se retorció un poco, tratando de encontrar una posición cómoda para poder dormir.

🍼

Solo había conseguido hacer una hora de ejercicio antes de que su cuerpo empezara a suplicarle que se detuviera. Cada movimiento enviaba un agudo rayo de dolor a través de su brazo para reverberar alrededor de su pecho. A su misterioso dolor en el pecho se le había sumado una extraña sensación de presión, y con el tiempo no hizo más que empeorar. Al principio había sido fácil de ignorar, pero ahora un repentino mareo que seguía a cada nuevo movimiento era una señal de que era hora de parar. Lo último que necesitaba era incapacitarse.

Sentándose en un pequeño banco para descansar un momento inconscientemente tiró de la parte inferior de su sudadera. Su piel estaba húmeda, más de lo habitual y hacía que la tela de su camiseta se pegara e irritara su piel.

Encontrándolo un poco extraño, había logrado sudar tanto con solo una pequeña hora de entrenamiento, pero no se detuvo a pensar demasiado en ello. En este punto, no quería nada más que una ducha tibia y su cama.

Agitando un poco su sudadera para que el aire entrara en su piel caliente, Sergio se puso de pie y regresó a la habitación que compartía con Max, este se encontraba justo donde lo había dejado, durmiendo sobre la cama.

Cruzando la habitación sin hacer ruido, entró en el baño. Cerró la puerta detrás de él y abrió la ducha, comenzó a quitarse la sudadera con un gruñido de dolor. Rápidamente lo abandonó en la esquina de la habitación.

Haciendo una pausa a mitad de camino cuando se vislumbró un poco en el espejo y frunció el ceño. Dos manchas grandes y oscuras se extendieron por su pecho, en su mayoría centradas en cada uno de sus músculos pectorales, solo para desvanecerse en el resto de su pecho. No era improbable que sudara a través de su ropa, pero toda la parte delantera de su camisa estaba prácticamente empapada. Y podía notar como sus pezones se encontraban bastante erectos.

—¿Qué demonios?—agarró la parte inferior de su camisa. Teniendo que prácticamente despegarlo de su piel, comenzó a levantarlo para ponerla por encima de su pecho, Sergio se miró a sí mismo. Ya podía ver que había cosas fuera de lo común, lo más notorio era que sus pechos más hinchados que de costumbre se encontraban brillantes de su supuesto y repentino sudor.

Extendiendo la mano y tocándose el pezón izquierdo con la punta de los dedos, hizo una mueca de dolor ante la sorprendente y repentina punzada. Tanto es así que retiró la mano, un poco confundido antes de ahuecar el músculo pectoral. Le palpitaba contra la palma de la mano y le dio un suave masaje, apretando los dientes cuando volvió a palpitar.

Apartando la palma pegajosa de su piel, hizo una mueca de disgusto.

Sea lo que sea que estuviera pasando esperaba que se pasara pronto. Cuanto antes no fuera un desastre sudoroso y dolorido, mejor.

Quitándose por completo la camisa, Sergio se quitó los pantalones y los calzoncillos a continuación. Entró en la ducha y le dio la espalda al chorro primero, bajó la cabeza y suspiró. Se flexionó, sintiendo el agua viajando a través sus músculos. Disfrutó de la sensación, sintiendo ya que se relajaba.

Bajó la vista hacia su pecho, de repente se encontró amasando distraídamente su pecho. La dolorosa presión en su pecho se convirtió en un torrente líquido, y miró sus manos apretarse a su pecho con un movimiento automático, y un líquido blanco se escapaba de sus pezones. La ducha se lo llevó mientras caía sobre sus manos, pero no pudo comprenderlo.

Mierda, ¿qué era eso? ¿era leche?

Cerró los ojos y dejó que sus manos trabajaran, forzando el liquido para aliviar el dolor. Miró hacia abajo y vio la leche que salía de él con cada apretón de sus manos. Se sentía mareado, dislocado de todo su cuerpo. No había nada en esto que no lo hiciera sentir enfermo.

Y en el segundo siguiente empeoró, porque la puerta del baño se abrió detrás de él y Max dijo:

–No te estás ahogando ahí, ¿verdad, Mijn liefje?

Sergio apartó las manos y miró con horror cómo la leche seguía fluyendo de él. Max no podía enterarse, no podía...

Siempre había sido muy sensible en esa zona, había tenido la boca de Max allí mismo, apenas hace unas noches, y se había sentido tan bien, y...

Sergio se apoyó contra la pared, perdido en esa maraña de deseos y horror. Él le respondió:

–Estoy bien, muy bien, Max, dame un minuto.

Podía oír a Max vacilar. Sergio se enderezó y agarró el champú, manteniéndose de espaldas a Max todo el tiempo, y después de otro minuto lo escuchó alejarse. Cerró los ojos y se pasó las manos brutalmente por el pecho hasta que no pudo exprimir otra gota y estaba aún más adolorido que antes.

En la cama esa noche, Sergio apartó las manos de Max de él, con la excusa de estar agotado por todo el ejercicio y trabajo en el simulador rechazó cualquier tipo de toque y ambos se dispusieron a irse a dormir.

Pero cuando se despertó por la mañana con el pecho más lleno que nunca y los pezones palpitando por la necesidad de liberarse , sabía que este problema no iba a desaparecer.

🍼

Sergio sabía que esto era un problema, sabía que esto podía traer complicaciones a su carrera, sabía que necesitaba hablarlo con alguien.

Así que hizo lo que no quería, tuvo que ver a un medico el cual había usado un montón de palabras y teorías para describirle la situación. Afirmó que tenía mucha prolactina y nutrientes, y eso combinado es lo que comenzó todo. Le explicaron que el dolor que está experimentando en los pechos es por la acumulación de líquido. La presión del fluido es demasiada y cuando está demasiado lleno, se escapa. De ahí que sus camisas estén empapadas desde el pecho hacia abajo. Tendría que vaciar cada uno para aliviar la presión. Una vez que lo hiciera, experimentaría menos fugas. El médico dijo que mientras hiciera eso estaría bien y podría continuar con su vida normal.

Pero nada de eso era normal y Sergio necesitó todo lo que tenía para mantenerse cuerdo. Tener un par de senos lactantes fue mucho para que lo asimilara.

🍼

Tenía que usar un extractor para pezones. Solía hacerlo todas las mañanas cuando se despertaba y todas las noches antes de acostarse. También solía utilizarlo por las tardes.

Era una cosita que apenas era más grande que sus manos juntas, y al menos no parecía demasiado ofensiva. Tenía lo que parecía una ventosa en la parte superior (que era la parte que se suponía que debía colocar sobre su pezón), un tubo similar a un biberón conectado a él donde obviamente se suponía que debía ir la leche después de que se bombeara. Era algo moderno y tecnológico, por lo que en realidad no tenía que extraerlo, pero sí tenía que encenderlo y sostenerlo mientras literalmente succionaba la leche de él y la metía en un tubo.

Pero había ocasiones en que este se volvía molesto o que por el ruido, tenía que recurrir a sacar el liquido de manera manual.

No las había tenido exactamente por mucho tiempo, pero sabía con certeza que si sus tetas estaban demasiado llenas y no se vaciaban, comenzarían a dolerlo e irritarlo hasta que realmente se sentara e hiciera algo al respecto. Así que ignorarlos no era algo que pudiera hacer sin más.

🍼

Honestamente, Sergio no tenía la intención de que nadie se enterara de ninguna manera. No quería que nadie se enterara en absoluto. No era algo que entusiasmara contar a la gente. ¿Cómo diablos haces para sacar a relucir algo así?

“Oh, hola . ¿Cómo estás? Genial. ¿Tenías hambre? porque yo estoy hambriento. También tengo tetas y me sale leche. ¿Quieres ir a comer algo? ¿Tacos, tal vez?”

Si, definitivamente eso no iba a pasar. Así que naturalmente decidió que se lo ocultaría a todos, Max incluido.

🍼

La mayoría de las noches en la cama con Max, Sergio apartaba las manos de su novio de sus pezones y en su lugar chupó la polla de Max como si su vida dependiera de ello. Para cuando terminó, su propia polla se había metido con el programa, y podía recostarse y dejar que le devolviera el favor sin peligro de que Verstappen lo tocara por encima de la cintura.

Por las mañanas tuvo que escabullirse para aliviar la presión, pero después de comer comenzaba a sentir presión y a la hora de acostarse estaba lleno de nuevo, y tuvo que sacar la leche en la ducha antes de atreverse a acostarse con Max.

🍼

En algunas otras ocasiones jadeaba de alivio cuando la leche comenzaba a fluir rápida y fuertemente, y con un alivio aún mayor cuando finalmente todo desapareció, y sus pezones doloridos y sensibles no soltaban ni una gota más sin importar cuánto intentara forzarlos. Cuando se iba a la cama y Sergio no tenía la energía para hacer un espectáculo de comenzar algo, por suerte Max lo besó y no presionó para que hubiera más, Pero aún así se acurrucó lejos de Max en su propio lado de la cama y durmió profundamente y sin sueños.

Se despertaba cuando la leche volvió a bajar y no pudo dormir por la presión en el pecho, y luego tenia que hacerlo todo de nuevo.

🍼

Al principio, Max nunca se da cuenta de nada. Sus deberes como tri capeón mundial habían aumentado con la inminente llegada de la nueva temporada, y se vuelve normal que Max este fuera de casa gran parte del tiempo. Al principio, fue difícil: Checo también tenía una agenta totalmente repleta y tuvieron que ajustar algunos de sus horarios para que pudieran seguir comiendo juntos, y las noches no tardaban en calentarse, pero de repente... se volvió... extraño. Max descubrió que Sergio empezaba a inquietarse todas las tardes mientras comían, como un reloj, y tenía una expresión casi de alivio en su rostro cuando Max finalmente se fue. Cuando Max llegara a casa por la noche, Sergio ya estaría ahí mucho más relajado, sería más fácil sonreír y siempre se callaría y desviaría la mirada cuando Max le preguntara qué había hecho. Pero mientras más se acercaba la hora de irse a acostar podía notar como Sergio volvía a inquietarse.

Max no tardó mucho en empezar a preguntarse que estaba pasando. Él y Checo eran muy cercanos y rara vez se ocultaban cosas el uno al otro. Después de Brasil, lograron restablecer su relación y su vida sexual. Quizás Sergio había encontrado un nuevo pasatiempo del que se siente un poco avergonzado. Quizás le guste el tiempo a solas. Demonios, tal vez se dio de la mierda que es su novio y está saliendo con alguien más. Max no lo sabe y en realidad no está seguro de querer saberlo.

Porque aparte de actuar un poco raro, Sergio no ha cambiado en absoluto. Todavía le da un beso de despedida a Max todas las mañanas y todas las tardes, con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes de anticipación, y aún a veces buscaba contacto intimo, aunque fuera diferente ahora.

🍼

Max finalmente descubre lo que está pasando después del primer día de los test pretemporada.

Se encuentran en Bahréin y Sergio comienza a actuar extraño en cuanto se baja del monoplaza. Aparente la fuerza g ejercida sobre su cuerpo cuando conduce a más de 300km por hora no es lo ideal es su estado. Se bajó de su monoplaza y luego caminó de un lado a otro en su garaje, tan lentamente como pudo, intentando huir del lugar. No se cruzó de brazos; solo llamaría la atención hacia su pecho, y de todos modos no creía que pudiera soportar ningún toque allí. Pasó rápidamente de estar listo para extraerse leche a estar desesperado. El dolor en su pecho se volvió agudo y la leche se le escapó a chorros, empapando su traje ignifugo.

Necesitaba salir de ahí y estaba pensando en ello cuando Max se acercó a él y lo acercó para darle un beso pero Sergio se sobresaltó instintivamente antes de que sus bocas pudieran encontrarse. No era solo que no quisiera que Max notara su pecho. Sus pectorales llenos se sentían como una especie de contrapeso a su polla, pero se sentía mal, se sentía tan lleno y sabía que en estos momento no podía ser intimo con Max. Excepto que, al ver el dolor de sorpresa en los ojos de Max, se dio cuenta de que ni siquiera había sido ese tipo de beso. Por supuesto que no lo era; seguían en el motor home de Red Bull y Max no empezaba ese tipo de cosas en público. Solo había sido una pequeña promesa para más tarde, cuando apenas habían estado solos juntos en todo el día.

No hubo tiempo para que Sergio pusiera una excusa o una disculpa antes de que saliera huyendo del lugar.

🍼

Max está subiendo el elevador del hotel donde se hospedan, después de haber infringido varios límites de velocidad y leyes de tránsito con tal de escaparse de Horner. Sergio desapareció sin explicación alguna y lo había dejado solo. Necesitaba hablar con él. Sin pensar, abrió la puerta de entrada, entra y la cierra detrás de él. Tan pronto como se da vuelta, su mente se detiene.

Sergio está sentado en el sofá de la habitación usando nada más que un par de pantalones deportivos, su cabeza ligeramente inclinada hacia atrás mientras jadea y gime en voz baja. Hay lo que parecenventosasadheridas a sus pectorales, cada una conectada a un tubo que conduce a una jarra sellable. La jarra está llena de un líquido blanco que se parece sospechosamente a...

—¿Sergio?— Max grazna. El mexicano se sacude y levanta la cabeza para mirar a Max. Sus ojos se abren, sus mejillas se sonrojan de un rojo brillante mientras agarra una de las mantas del costado del sofá y se cubre el pecho.

—¡Max!— Sergio chilla. —¿Qué estás haciendo aquí?

Max no puede quitar los ojos del pecho de Sergio. A pesar de que está cubierto, todavía puede escuchar el sonido del extractor de leche, porque eso es lo que es, Checo tiene un putoextractor de lechepegado a sus... sustetas. Los pectorales de Sergio están más llenos, más suaves de lo normal, y Max no sabe cómo se lo perdió (especialmente porque muy a menudo solía jugar con el pecho de Sergio). Sin responder, Max cruza la habitación a trompicones y cae de rodillas frente a Sergio en el sofá, y se estira para bajar la manta. Checo lo mira con los ojos muy abiertos, pero deja que Max lo arroje la manta a un lado y exponga su pecho.

—¿Puedes quitarte esto?— Max pregunta suavemente. Sergio traga pero asiente, sus manos van a la base de las ventosas. Los sonidos suaves se detienen y Checo quita lentamente las copas, dejando al descubierto sus pezones. Max inhala profundamente y se inclina, alejándose justo antes de tocar. Los pezones de su novio son gordos y rojos, sus pectorales suaves, redondos y más grandes de lo que Max los haya visto jamás, extiende sus manos temblorosas, toma los pectorales y exhala temblorosamente cuando aparecen gotas de líquido blanco en sus pezones.

—Max...— susurra Sergio. Max logra apartar los ojos del pecho de Sergio para mirar hacia arriba, y su repentina excitación se multiplica por diez cuando ve la oscuridad en sus ojos.

—¿Desde cuando pasa esto?— Pregunta Max, su voz mucho más áspera de lo normal. Sergio traga, sus ojos se cierran cuando el menor pasa su pulgar por el pezón mojado.

—Después de ir a Milton Keynes— logra decir.

—¿Duele?— pregunta y comienza a frotar círculos ligeros sobre el pezón izquierdo de Sergio, la leche actúa casi como un lubricante. — ¿Esto está bien?

—Sólo duele si no los vacío— murmura Sergio. —No quería que nadie lo supiera, pero terminé yendo al medico... Me dijo que a veces estos casos simplemente suceden por temas de hormonas y nutrientes.

Los ojos de Max no pueden apartarse del pecho de Sergio, donde las gotas de sus pezones se han convertido en pequeños ríos que corren por la parte inferior de sus pectorales y por su estómago. Max quiere lamerlos mientras que la polla erecta de Sergio es visible a través de sus pantalones.

—¿Se siente bien?—Max pregunta en voz baja, pasando su pulgar por un pezón nuevamente. Sergio gime temblorosamente y asiente, apretando los puños. Max traga, se le hace la boca agua mientras mira los pectorales de Sergio. —Schatje... ¿Puedo chuparte?

Sergio asiente temblorosamente y comienza a juguetear con el cordón que mantiene sus pants en su lugar, pero Max lo detiene. —No, no tu polla.

El mayor frunce el ceño confundido, por lo que Max aprieta sus pechos, lo suficiente como para que se derrame más leche y corra por su cuerpo. Los ojos de Sergio se abren y asiente frenéticamente, abriendo las piernas y sacando el pecho.

, sí Maxi, por favor.

Max empuja a Sergio hacia atrás hasta que queda recostado en el sofá y se arrastra encima de él, colocándose entre sus piernas y con la cabeza al nivel de los pectorales. Dios, son hermosos, redondos y blandos, y los pezones están hinchados y rojos, luciendo como después de que Max jugó con ellos por un tiempo. Max se inclina, fija sus labios en uno de esos bonitos pezones ychupa.

Inmediatamente, el sabor estalla en su lengua. La leche es dulce y espesa, y le llena la boca mientras la chupa con fervor. Traga bocado tras bocado de la leche de Sergio, el sabor llena su boca y hace que su cerebro se vuelva confuso. El mexicano está dejando escapar suaves gemidos por encima de él, y sus piernas se envuelven alrededor de la cintura de Max, apretando su dura polla contra el estómago aún vestido de Max. Max abre su boca para mirar hacia arriba, lamiendo el exceso de leche de sus labios. Sergio lo está mirando con los ojos muy abiertos y oscuros, sus labios enrojecidos y su respiración entrecortada.

—Vamos a la cama — Max logra decir, y Sergio asiente, envolviendo sus brazos alrededor de los hombros de Max y dejando que lo levante. Gime ruidosamente cuando sus pezones se frotan contra el material áspero de la camisa de Max, y pequeños chorros blancos corren por el pecho de Max, la leche formando patrones en su típica camisa azul del equipo.

Max tira a Sergio sobre la cama y se desnuda lo más rápido que puede. Cuando se quita la camiseta Max mira hacia la cama, donde Sergio se está quitando los pantalones deportivos y abriendo las piernas, dándole a Max una buena vista de su duro pene y sus testículos. Max apenas logra quitarse sus jeans antes de desplomarse en la cama y gatear entre las piernas de Sergio, inclinándose para presionar un beso duro y sucio contra sus labios. Sergio gime y se arquea hacia él, envolviendo sus piernas alrededor de la cintura del más joven y juntando sus duras pollas. Después de unos segundos, Sergio empuja a Max, sus dedos se curvan en el cabello rubio y empujan su cara hacia su pecho.

—Ya es suficiente— jadea Sergio —Sigue chupando

Max obedece con gusto, sumergiéndose nuevamente para chupar el pezón opuesto en su boca, gimiendo cuando el sabor explota en su lengua. Dios, Sergio sabe tan bien, y Max no puede evitar hundirse en el colchón mientras chupa de las tetas de Sergio como si fuera el primer trago que toma en días. Sergio acuna la cabeza de Max en sus manos, manteniéndolo presionado contra su pecho, y la forma gentil en que Sergio ordena sus movimientos hace que los ojos de Max se pongan en blanco.

—Eso es, Maxie— suspira Sergio, acariciando el cabello de Max casi con torpeza. —Toma lo que quieras, cariño

Max gime y chupa más fuerte, apretando su polla contra el colchón con más fuerza, tratando desesperadamente de conseguir algo de fricción, pero sin querer correrse. La polla de Sergio presiona contra él y Max se aleja de mala gana para murmurar: —¿Qué quieres, Schatje?

—Fóllame—jadea Sergio. —Quiero montar tu polla mientras me chupas las tetas.

Max gime ruidosamente y aprieta esas tetas perfectas y deleitándose con la sensación de la leche goteando. Sergio lo empuja insistentemente, por lo que Max se sienta y retrocede hasta que su espalda está contra la cabecera, dejando que Sergio se siente a horcajadas sobre su regazo y se frote contra la polla de Max.

—Ábrete— susurra Max, luego se inclina para fijar sus labios en el pezón de Sergio. Sergio se estremece de placer mientras Max chupa, y pronto escucha los sonidos húmedos y aplastantes de los dedos resbaladizos de Sergio dentro de su trasero. Max cierra los ojos y se pierde en la lactancia, la leche de Sergio llena su vientre y su dulce aroma llena el aire. Sergio tiene una mano agarrando el cabello de Max y la otra abriéndose con los dedos, y Max no puede tener suficiente. Se siente casi drogado, sus párpados pesados ​​y su polla palpitando contra su estómago, y ni siquiera se da cuenta de que los ruidos húmedos se han detenido hasta que Sergio se hunde sobre su polla.

El calor repentino del culo de Sergio alrededor de su polla es suficiente para que Max grite, mordiendo accidentalmente el pezón en su boca. Sergio gime, su trasero sufre espasmos y Max tiene que alejarse para recuperar el aliento, dejando caer su cabeza contra la cabecera mientras jadea pesadamente. Sergio no se da tiempo para adaptarse y, en cambio, comienza una rutina despiadada. Es absolutamente hermoso: sus pecas resaltan por el sonrojo que se extiende por todo su rostro y su cabello se riza por el sudor y los mechones se le pegan a la frente. Tiene los ojos cerrados, el labio inferior succionado por la boca y de color rojo brillante, y la forma en que folla la polla de Max hace que sus tetas reboten, la leche corre por su cuerpo y llega hasta su dura polla. Max vuelve a agarrar un pezón, tomando la otra teta de Sergio en su mano y amasándola, sintiendo la leche correr por su mano y resbalar su dedo. Max se pregunta si sería capaz de follar a Sergio usando la leche como lubricante, y la idea le hace chupar con más fuerza el pezón que tiene en la boca.

Pronto la respiración de Sergio comienza a entrecortarse, sus gemidos se vuelven más agudos de esa manera que le dice a Max que está a punto de correrse, y Max comienza a empujar mientras chupa, frotando el pezón libre casi frenéticamente entre su dedo índice y su pulgar. Muy pronto Sergio se viene con un chillido, y la presión de su agujero es suficiente para que Max caiga por el borde siguiendo su propio orgasmo justo detrás de él, mordiendo el pezón de Sergio mientras lo hace.

Max sale de él y ambos se relajan, fundiéndose el uno en el otro mientras recuperan el aliento, sus manos todavía aprietan suavemente el pecho de Sergio, la leche está llegando un poco más lento ahora, y se pregunta distraídamente cuánto tiempo tardaría en succionar a su novio hasta dejarlo completamente seco.

Pronto Max está rodando sobre el cuerpo de Sergio, para dejarlo acostado boca arriba sobre la cama para de nueva cuenta llevar uno de los pezones a su boca. Sergio gime suavemente y acuna la cabeza de Max entre sus manos, acariciando su cabello mientras lo hace.

– ¿Piensas quedarte allí toda la noche? – pregunta. Max asiente lo mejor que puede- considerando que su boca se niega a soltar a Sergio- y lanza un brazo sobre el estómago de su novio que está pegajoso por la leche y el semen seco. Sergio deja escapar una risita cariñosa, parece contento de dejar que Max se divierta.

Max siente un suave beso presionado en la parte superior de su cabeza, cerrando los ojos, aprieta su agarre sobre Sergio y sigue chupando. Trazando pequeños círculos sobre el cabello rubio, Sergio se sentía más que mejor: se sentía más ligero, más tranquilo y aliviado.

Tal vez esto de la lactancia no era tan malo después de todo.


Chapters
1. LECHE
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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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me encanto esta historia se volvió mi favorita ❤️

a year
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estuvo buena la historia

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