INEFABLE

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Summary

¿Qué harías si ves a tu primer amor casado y con su hijo? Mason está enamorado de Gael desde que se vieron por primera vez. El tiempo los separa y cuando la vida decide unirlos, Mason descubre que Gael está casado y con un hermoso hijo. Mason Kupffer, un joven a cargo de un departamento en la empresa de su padre, quien decidió que era una buena idea comprometer a su hijo Mason con Jonathan, hijo del amigo de los padres de Jonathan Murphy. Murphy, estuvo de acuerdo ya que los dos son hijos únicos y quieren que las empresas sigan en pie al mando se sus hijos. Kupffer y Murphy no sienten nada el uno por el otro, es un compromiso forzado. Aunque, por parte de Mason intento que los sentimientos de dieran, falló en cada intento que hacía. En el momento que Mason y Gael se reencuentras, el destino hace que Gael viva una desgracia y en el proceso de sanación, empieza a desarrollar sentimientos por su amigo Mason. No obstante, las cosas no parecen ir nada bien, ya que, Jonathan, empieza a sentir emociones que antes no había experimentado cuando estaba cerca de su prometido. “—Te amo más de lo que planeé.” Parece ser que al ver a su prometido con Gael, le hizo darse cuenta de lo que tanto se negó a aceptar.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Uno

La sala de reuniones estaba cargada de tensión, con planos esparcidos por la mesa como cartas de un juego que nadie quería jugar. Miradas intensas y gestos frustrados llenaban el espacio, mientras discutíamos exaltadamente sobre el proyecto de arquitectura que habíamos estado desarrollando durante meses.

Mi voz resonaba con un tono de urgencia, tratando de hacer entender mi perspectiva sobre el diseño. Habíamos invertido tiempo, esfuerzo y creatividad, y ver cómo algunos querían cambiar de raíz la dirección del proyecto me llenaba de frustración. Cada línea, cada detalle, era como una extensión de mi visión, y no estaba dispuesto a ceder fácilmente.

A mi lado, otro miembro del equipo defendía ardientemente sus ideas, argumentando que el enfoque actual carecía de innovación y que necesitábamos un giro audaz para destacarnos. Las palabras se convertían en dardos lanzados con precisión, apuntando a las debilidades percibidas del diseño y a las supuestas fallas en la ejecución.

En este momento, la discusión era más una batalla de egos que una colaboración creativa. Cada uno de nosotros tenía una visión diferente sobre cómo debería ser el proyecto, y ninguna de las partes estaba dispuesta a dar paso. El ambiente se volvía más denso con cada intercambio de palabras, como si el oxígeno mismo se agotara en la sala.

Las discusiones sobre planos y maquetas se mezclaban con suspiros frustrados y gestos exasperados. Aquello no era solo un enfrentamiento de ideas, sino también un choque de personalidades y enfoques de trabajo. La pasión por nuestro trabajo se transformaba en una furia ardiente que amenazaba con consumir cualquier posibilidad de colaboración efectiva.

En un momento, mientras las voces alcanzaban su punto máximo, me di cuenta de que debíamos dar un paso atrás. Aquella pelea no estaba llevándonos a ninguna parte, solo generaba un ambiente tóxico que amenazaba con minar todo lo que habíamos construido como equipo. Fue entonces cuando decidimos tomarnos un respiro, alejarnos de la sala de reuniones para dejar que las aguas se calmaran.

Doy un golpe sonoro en la mesa atrayendo la atención hacia mí, en cuestión de segundos el lugar quedo en silencio —Deberíamos darnos un respiro. El trabajo no será terminado y el ambiente no está ayudando. Tu eres el más sobresaltado, Jonathan.

Señalo al último nombrado, quien, ahora mismo, no podemos siquiera dejarlo al lado. Él es el más maldecido de la empresa, no hay día en el que los empleados se quejen de su narcicismo.

—¿Yo? —se señala así mismo con una sonrisa sarcástica —¿Hablas en serio? Soy el Coordinador Laboral de esta empresa, mi deber es supervisarlos, —eleva sus manos a sus costados mientras ve a la mesa repleta de planos —lo que tienen ahora, no servirá de nada.

Quisiera ignorar el hecho de que ha despreciado el gran trabajo de mi equipo. No puedo quedarme callado y dejar que diga cosas así. —Deberías cuidar la mierda que sale de tu boca. Es fácil para ti venir y maldecir el trabajo de los demás, lo único que haces es aprobar el proyecto, no tienes ni la más mínima idea de lo que es ser creativo.

—Es exactamente por eso que no lo voy a aprobar. Esto es un insulto para nuestra empresa.

Esto es increíble.

—Les pido por favor me dejen a solas con Jonathan. — la sala se vacía con una rapidez que grita claramente que tenemos un grave problema entre él y yo.

—¿Cómo puedes decirlo así sin más? Incluso rechazar cualquier proyecto no esta permitido sin que el residente en construcción analice los planos. ¿Cómo puedes tomar esta decisión sin el conocimiento del director?

Jonathan cansado, solo deja salir un suspiro—No hagas un escándalo de esto.

—Les dijiste que el proyecto no será aprobado y te paraste ahí a ver las caras que hacían cuando hacías de menos el trabajo de mi equipo. No tienes nada de compasión como para decir algo así. Y aun así le restas importancia. —esto me esta sacando de mi cordura por completo —Eres injusto.

—Ten cuidado con lo que estás diciendo, Mason. — su voz sonó tan fría y filosa.

—¿O que harás? Nunca me han amenazado y tu no vas a ser la excepción.

—Soy el coordinador laboral, no tengo por que pedirte permiso para hacer lo que debo. No intentes intervenir en mi trabajo.

Las cosas que ha dicho solo me hacen enfurecerme y querer decirle lo que me he guardado hace mucho tiempo, esto es demasiado. —Te lo deje muy en claro, Jonathan. —hable cauteloso pero decidido —No eres nadie sin mí. Esta empresa es de mi padre, y tú eres mi prometido. Ese dominante puesto que tienes es solo gracias a mí, ¡entiéndelo de una vez! —mi pecho es un mar de emociones ahora mismo —Te dije que si olvidabas eso te quitaría todo lo que tienes y hasta más.

Salgo de esa sala de juntas con una furia acumulada en mi ser que creo necesario terminar mi día laborar e ir a casa de mi madre.

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Me encuentro aquí, frente a la cálida chimenea que chasquea con suavidad, mientras el invierno hace lo suyo afuera. Las llamas danzan y sueltan un confort que cala hasta los huesos. Mis ojos viajan a mi mano izquierda, específicamente en mi cuarto dedo, donde un hermoso anillo de compromiso esta. El aro es color dorado y su diseño es trenzado, en el centro hay una piedra parecida a un diamante.

De la nada mi mente viaja en el tiempo, y mis pensamientos vuelan hacia Gael.

Gael, el chico que siempre ocupó un rincón especial en mi corazón. Unos ojos marrones que parecían invadir mi alma, una sonrisa que iluminaba cualquier noche y una personalidad que era imposible de ignorar. Nos conocimos en escenarios casuales, en medio de un evento social-escolar donde nuestras miradas se cruzaron. Fue como si el tiempo se detuviera, y todo lo que quedara en ese momento fuese él y yo.

Recuerdo cómo nuestras conversaciones se convirtieron en mi refugio, una escape de la rutina diaria. Hablábamos de música, libros, sueños y esperanzas. Me encantaba escuchar su risa, y cada vez que se acercaba a mí, mi corazón latía descontrolado. Pero, a pesar de esa conexión especial, siempre hubo un muro invisible que nos separaba, como si el destino se empeñara en mantenernos como simples conocidos.

A medida que el tiempo pasaba, nuestros caminos se cruzaban una y otra vez, pero siempre en la misma atmósfera. Cada encuentro era como una chispa en el aire, una chispa que nunca llegó a encenderse. Me preguntaba si alguna vez tendríamos la valentía de cruzar esa línea y explorar lo que sentíamos.

Las noches junto a la chimenea como esta, solitarias y nostálgicas, me llevan de regreso a esos momentos fugaces en los que estuvimos cerca. Me gusta imaginar qué habría pasado si hubiéramos tomado un riesgo, si hubiéramos dejado que nuestros sentimientos florecieran. ¿Sería hoy yo la persona que se sienta frente a esta chimenea recordando los días en que fuimos algo más que solo conocidos?

El crujir de las llamas me trae de vuelta al presente, y me doy cuenta de que la realidad es diferente. Aunque Gael nunca fue más que un amigo, esos momentos que compartimos y esos recuerdos aún arden en mi interior como una chispa eterna. Y, mientras el fuego se desvanece en el fogón, sé que, aunque el tiempo haya pasado y nuestras vidas hayan tomado diferentes caminos, su recuerdo nunca se extinguirá en mi corazón.

Es como si hubiera sembrado un pedazo de su corazón en el mío, un pedazo que día a día florecía más y más, y que sus raíces son imposibles de arrancar.

Porque lo intenté. Y se sintió como si intentara arrancar una hoja del libro de mi vida, como si intentara destruir un capítulo importante para mí.

Gael es como una huella imborrable en mí corazón, una marca indestructible que deja una parte de su esencia. Y aunque a veces desee que pudiera borrarlo por completo, me doy cuenta de que también es una parte importante de quién soy. Me enseñó sobre la vulnerabilidad y el coraje de abrir mi corazón a otra persona.

Intentar desterrarlo de mi pecho es como luchar contra mí mismo. Hay días en los que deseo que nunca hubiéramos cruzado caminos, que nunca hubiera tocado mi alma de la manera en que lo hizo. Pero en otros momentos, no puedo evitar sonreír al pensar en esos recuerdos compartidos y en cómo me hicieron crecer como persona.

Y aquí estoy, sentado en un suave sofá frente a la llama de la chimenea sonriendo como si tuviera la mejor razón para hacerlo con un vaso de whisky en mano.

He llegado hace poco de la empresa. No es una grande, es manejada por mi padre y mi hermano. Papá me dio dos opciones: ejercer mi carrera de arquitectura en su empresa o hacerme cargo de ella. Como ven, no hay muchas opciones así que, decidí mi carrera, no quisiera estresarme al nivel de mi hermano.

Aun así, me estreso, mi padre creyó que era buena idea nombrarme director del departamento de arquitectura, siendo que me he graduado hace menos del año.

La pequeña empresa consta de tres departamentos: Arquitectura, electromecánica y diseño de interiores. La gente nos busca cuando planean crear una nueva construcción, cuando han comprado un lugar y deciden contratarnos para remodelar el interior o cuando quieren poner una nueva acometida eléctrica.

Hoy fue un día muy decepcionante, el proyecto que teníamos planeado esta en suspensión, no sé hasta cuando se retomara y eso es un problema, tanto para el cliente como para la empresa.

Antes de la discusión, solo tuve una reunión con una mujer de nombre Michael, me conto que se casó hace poco y que le gustaría construir su propia casa, ha recibido muy buenas recomendaciones de la empresa de mi padre por lo que decidió hablar con él y asigno la cita al departamento de arquitectura. Le he dado otra cita para el once de diciembre, le di tiempo de que hablara con su esposo para que concretaran un diseño y así empezar con el sketch de su vivienda.

La reunión es el lunes, hoy es sábado, por lo que tienen todo el fin de semana para pensarlo.

La pelea sobre el proyecto de arquitectura no estaba resuelta, pero esperaba que ese atasco le diera la oportunidad de reflexionar a Jonathan.