I
Era el día de presentar el examen de admisión y como de costumbre, el rubio con un mechón negro en forma de rayo iba tarde; su alarma sonó pero este no se despertó debido a que la noche anterior se quedó jugando videojuegos hasta altas horas de la madruga con su único amigo Mineta.
En la secundaria sólo hablaba con él ya que era el único que lo entendía. Había un chico rubio con un carácter el cual no quisieras de amigo; pero de alguna u otra manera, Kaminari se le acercaba.
¿La razón?
Vivían por el mismo rumbo, además de que en todos sus cursos siempre tocaban juntos. Se resignó a tener que hablarle aunque no hubiera tanta comunicación del contrario. Regularme lo mandaba al carajo, pero rara la vez si hablaban.
Por lo mismo que tenía un carácter fuerte, no tenía amigos. Se la pasaba solo, pero Kaminari siempre andaba detrás de él junto a Mineta, aunque claro, este salía corriendo cuando Bakugou los fulminaba.
Kaminari ya estaba acostumbrado.
El rubio salió de su casa en camino hacia la estación para tomar el tren, a pesar de que iba demasiado tarde esperaba llegar a tiempo.
El único problema de quedar en aquella preparatoria, es que ya no vería a Mineta.
Tomó el tren y a esas horas iba lleno; se quedó en una esquina aplastado mientras la gente se iba bajando poco a poco.
Él seguía nervioso, realmente quería entrar en aquella preparatoria, era una gran oportunidad además de que su mamá lo mataría si no quedaba.
Suspiró algo agotado.
Escuchó que había llegado a la estación destinada, por lo cual se bajo y continuó corriendo hasta llegar a la preparatoria. El camino estaba ya vacío porque la mayoría de los aspirantes ya se encontraban en los salones.
Lo más seguro es que él era el único que llegaría tarde.
Entró a las instalaciones y se acercó a un mural para poder buscar su nombre; miraba apresurado hasta que encontró "Kaminari Denki."
Sonrió para acomodarse la mochila y buscar el salón.
Dio unos pasos más y entró en razón.
No conocía la escuela.
¿Cómo se supone que encontraría ese salón?
Buscaba a su alrededor a alguien para preguntarle, pero no veía a nadie así que que empezó a caminar más hasta que chocó con alguien.
Miró a su dirección para elevar la vista y ver de quien se trataba.
Quedó en shock.
Sus ojos estaban presenciando a un hombre tan jodidamente apuesto, ese cabello rojo en forma de picos hacia abajo, esos ojos rojos tan penetrantes y sobre todo, esa sonrisa que hizo derretir el corazón del rubio.
Sus ojos lentamente miraban hacia abajo, y no se arrepintió.
Su camisa estaba media abierta y se le podían ver sus pectorales tan formados.
Casi se le caía la baba, así que se tapó la boca mientras se ruborizaba y miraba hacia otra dirección.
—¿Vienes a presentar el examen?—se acercó un poco a su rostro.
El rubio al escuchar la voz gruesa y ronca casi sentía sus piernas temblar, era una maldita voz realmente excitante.
—¿C-co...c-omo s-sabe?—le costaba armar las palabras, estar junto aquel hombre lo ponía de nervios.
El pelirrojo solo sonrió mientras con su dedo índice apuntaba a la ropa del rubio; quien traía puesto su uniforme de secundaria.
—Ese no es el uniforme de esta escuela, así que supongo que vienes a presentar. ¿O me equivoco?—sonrió mostrando los colmillos.
Kaminari trago duro.
Era la primera vez que se sentía así, en la secundaria le gustaba un chico llamado Shinso, pero nunca se le acercó para confesar sus sentimientos. Pensó que si lo haría terminaría siendo rechazado.
¿A quien le gustaría otro hombre?
El único que sabía que era gay era Bakugou, a Mineta nunca se lo dijo por miedo a que se alejara, a pesar de que fuera el único que lo entendiera, pero el temor de perder a un amigo por sus preferencias, era más.
Bakugou no le dijo nada cuando este le confesó su secreto, tal vez esa fue la razón por la cual Kaminari se sintió más en confianza, sabía que a Bakugou le daría igual sus gustos.
—¿Te encuentras bien?—dijo sacándolo de sus pensamientos.
Kamianri movió su cabeza negando rápido para después darse pequeños golpes en la mejilla.
—Perdone, no se que me pasa, pero, podría decirme, ¿en donde queda el salón 15?
—Claro—volvió a sonreír provocando que Kaminari se sintiera más nervioso—en el piso 3 de aquel edificio—se dio la vuelta para señalar a la izquierda—ahí está el salón—lo miró de nuevo aún con esa sonrisa en el rostro.
—G-gracias...
—Anda o llegarás más tarde—le guiñó.
El rubio sintió su rostro arder y su corazón saltaba de emoción.
¿Acaso le estaba coqueteando?
"Tal vez y esa es su manera de ser"—pensó.
Kaminari solo asintió mientras pasó a su lado para irse al salón destinado. Se sentía alterado y nervioso.
"¿Quien sería ese hombre?" "Maestro?" "¿Papá de algún chico?" "No, esa opción no. Es muy joven para ser padre" —iba pensando en lo que llegaba.
Por otro lado, el pelirrojo solo sonreía. Era la primera vez que un chico se la hacía tierno y lindo. Pero había algo malo.
La edad.
El pelirrojo tenía 23 años y el rubio apenas estaba por salir de secundaria, así que le calculaba unos 15 años.
Decidió dejar de pensar cosas que no y se enfocó para ir al salón el cual supervisaría. Al entrar la mayoría de los alumnos ya estaban presentes, así que se presentó para después indicarles que comenzaran a responder el examen.
El rubio llegó tocando a la puerta; una voz suave y dulce le respondió.
—Adelante—miró a aquella persona y era un chico muy lindo, ese cabello verde y las pecas sobre su rostro. Podía jurar que era un ángel.
Kaminari solo asintió para acercarse al chico para recibir la hoja de examen que le estaba dando y después tomó asiento para poder empezar.
Si antes ya quería entrar en esa escuela, ahora con más razón porque si a los 2 hombres que vió eran maestros de allí, ya tenía una excusa perfecta para nunca faltar.