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—Su nombre completo es Han Doyun, vive en Chablis. Tiene cuarenta años, en pareja con Park Eunjoo y tiene un solo hijo, Han Jisung, de veintidos años.—Le informó. El pelimorado jugueteaba con uno de sus anillos, analizando la situación planteada—.
—Han Doyun, de acuerdo, quiero que lo traigas aqui. Debe aprender que no está bien hablar mal de alguien a sus espaldas.—Dijo con seguridad, el chico frente a él paso saliva—¿Qué pasa Hyunjin? Habla ya—.
—B-bueno, pensé que quizá sería mejor idea traer a su hijo.—El mayor enarco una ceja, esperando que explicara por qué eso era mejor—Veras, su hijo es lo más preciado que tiene según sé, tienen una muy buena relación. Haría cualquier cosa por el—.
Lee analizó mejor todo, pensó un poco y luego asintió. Hyunjin esperaba que hablara.
—Hagamos eso entonces. Traigan a ese niño aquí y yo me encargaré del resto. Sean cuidadosos a la hora de trasladarlo, no queremos problemas—.
—Como digas.—Finalizó para luego salir del despacho del pelimorado, el cual se quedo pensando—.
—A ver si aprendes con esto, Han Doyun— murmuró recargandose en su asiento—.
Por fin se encontraba en la parada de autobús, estaba agotado. Había tenido un mal dia en la universidad y se le había hecho tarde, por eso ahora era el único en la estación esperando por su autobús siendo casi las nueve de la noche.
Por suerte ya había dado aviso a sus padres y estos estaban esperándolo.
Se sentó en uno de los asientos disponibles y se colocó sus audífonos poniendo una canción aleatoria.
Espero y espero, el autobús nunca llego.
Ya estaba oscureciendose del todo, eso lo hizo preocuparse. Saco su celular para poder llamar a su padre.
—Hola pa, si, el autobús aún no llega... Esperaré un poco más, si no tendré que pedir un taxi o algo de eso—.
Estaba tan concentrado en la llamada que no noto cuando un auto negro se estacionaba delane suyo, de allí bajo un muchacho de cabello rubio hasta los hombros bien vestido.
—Si papá, adiós, te amo— colgó la llamada y guardo el celular en su bolso—.
—Disculpa—Hablaron a sus espaldas, Jisung volteo asustado—Noté que llevas esperando mucho aquí, trabajo en el restaurante de ahi.—Señalo un local a unos pasos de ellos—Mí turno ya acabo y estoy por irme a casa, ¿Quiéres que te dé un aventon?—.
—Es muy amable de tu parte pero, no te conozco.—Dijo aferrando su mano a la tira de su bolso, cosa que no paso desapercibida por el otro—.
—Oh claro, perdona, soy Lee Felix —Se presentó mostrando una linda sonrisa—Tranquilo, entiendo que es extraño que un desconocido te diga algo así pero puedes confiar, además no voy a mentirte... Te estuve viendo desde antes que saliera y me pareciste muy lindo, de hecho iba a pedirte tu número, obvio solo si aceptas—.
Jisung se sorprendió, abrió la boca para hablar pero nada salía, paso saliva.
—¿Qué me dices?—.
—Felix yo... Bueno, pero solo unas calles hasta la otra parada—.
—Como quieras bonito— sonrió y le indicó que le siguiera, llevándolo hasta aquel coche negro—.
El castaño se sorprendió al ver un coche tan lujoso, lucía muy caro.
—Oh tengo el asiento de adelante ocupado con unos platos para mí madre, ¿No te molesta ir atrás? Me mataría si se rompieran—.
—No te preocupes, ya es mucho que me lleves, gracias por cierto— dijo mientras se subia—.
—No es nada cielo, perdón nunca pregunté tu nombre— arranco el coche y lo miro por el retrovisor—.
—Han Jisung, un gusto—.
—Un gusto—.
Felix miro que todos los vidrios (los cuales estaban polarizados) estén arriba, una vez comprobado se colocó una mascarilla negra algo extraña.
—Perdona, estos dias compré un perfume nuevo para el coche y me da algo de alergia, ¿Tu estás bien?—.
—Si, perfecto, no te preocupes— No iba a negarlo, Jisung estaba un poco asustado por haber confiado, aún así decidio mantener la calma—.
—Muy bien entonces Jisung...—Dicho eso tocó un botón haciendo que de golpe saliera un gas que inundará todo el interior del vehículo—.
—¿Q-qué carajos?— empezó a toser, no paso mucho para que luego cayera dormido en el asiento, Felix bajo los vidrios y retiro aquella mascarilla—.
—Pan comido, muy bien Lix— se dijo a si mismo, para luego sacar su celular y hacer una llamada— Hola, ya estoy en camino, llevo a Han—.
Sentía frío, sus muñecas dolían y todo estaba oscuro.
Estaba asustado.
Lo último que podía recordar era a ese tal Felix y estar en su auto, un humo raro y nada más. Estaba muy confundido.
—¿Despertaste?—Hablo alguien a unos pasos de el, enviando un escalofrío a todo su cuerpo—.
Iba a decir algo hasta que notó que algo cubría su boca, pataleó, tratando de safarse. Escuchó una pequeña risa, movió la cabeza en dirección proveniente al sonido.
—Por más que hagas eso no podrás soltarte niño, estás atado— se acercó a él para retirar aquella cinta negra de sus labios, ardor fue lo que estos sintieron, al ser tan brusco—.
—No se quién mierdas eres cabron, pero me sueltas a la de ya o pagarás las consecuencias.— Dijo con enojo, haciendo reír al contrario—.
—¿Asi atado? Uy qué miedo me das—.
—Deberias temer, aunque no creo que tengas los huevos, ni siquiera me dejas verte, imbecil.—Tras decir eso la venda que cubría sus ojos cayó al suelo, parpadeo varias veces para acostumbrarse a la iluminación del lugar, luego vio a un tipo vestido de forma elegante y cabellos morados. Mordio su labio inferior, mierda que era guapo— Hola—.
—¿Hola? Hace unos momentos querías matarme ¿Tu no tienes miedo?—.
—¿Por qué debería? No veo que haya armas aquí o que tu estés armado, tampoco estoy en un sótano sucio y viejo, es una habitación decente. Por tu aspecto también parece que tienes mucho dinero, no sé que buscas de mí pero dudo que pueda darte algo mejor que esto—Miró a su alrededor, el mayor relamió sus labios y se quitó su saco, para luego agacharse para quedar a su altura—Santa madre—Susurró—.
—Han Jisung, hijo de Han Doyun, estás aquí por culpa de tu querido padre—.
—¿De mí padre? ¿Está bien?—La preocupación lo invadió, intentando desatarse nuevamente.— Sueltame abuelo, quiero irme—.
—Abuelo será tu padre, apenas llegue a los treinta.— Dijo con un aire ofendido, mirándolo mal—Y no te irás, no hasta que tu padre venga a suplicarme de rodillas su perdón y que te libere—.
—¿Estás loco? Mí padre es incapaz de hacer algo malo, viejo apestoso—Bueno, eso último no era del todo cierto, Jisung por la cercanía no se abstuvo de oler al mayor y vaya que olia muy bien—¡Desatame ya!—.
—Se ve que no lo conoces bien entonces. Habló muy mal de mí persona luego de que le hiciera un favor, esas cosas no se hacen.—Nuevamente se levanto, arremangó su camisa hasta dejar las mangas hasta arriba de sus codos—.
—¿Solo por hablar? Quizá solo fue algo pequeño y tu me tienes aquí atado, debo irme, tengo que rendir un parcial mañana viejo feo—.
—Tu y yo sabemos que eso último es mentira—.
—¡S-solo cierra tu puta boca y desatame!—.
—Debo irme niño, vuelvo en una hora—.
—¡Oye!— Pataleó pero fue ignorado, el mayor salió del cuarto y cerró con llave— ¡Vete a la mierda viejo cascarrabias!— Le grito para después soltar un gemido lastimero, frustrado—.
Estaba jodido.