Única parte
La noche era fría, el viento helado se colaba por la ventana semiabierta de aquella habitación oscura. Una cama siendo guardián de un joven que dormía en plena noche. Las fotografías que eran testigos de sus únicos recuerdos estaban sobre un mueble marrón oscuro, decorado también con algún mantel que no dañara la madera del mueble. Se removió entre las sábanas buscando el calor, aquel lugar donde dormitaba era espacioso, para dos personas. Abrió los ojos algo cansado, decidirá que hacer de una vez por todas con su antiguo hogar. Un vacío existencial inundaba su mente una vez que se encontraba totalmente despierto por el frío que cuela de la ventana. Se levantó para poder sentarse en la cama recargando su espalda en la pared fría. Encendió la lámpara que reposaba en su mesa de noche, y miró al frente donde se encontraba otro gran mueble que era su ropero, en él yacía una televisión digital y a lado, una fotografía de él y otra persona abrazados.
—Mingyu...
Soñar despierto en medio de la noche, cepillas mis pensamientos y barres mis sueños. Después de tanto, ahora, extraños todos los momentos. Es innecesario.
Llevó sus manos a sus ojos, cubriéndolos como sintiera pena, comenzó a sollozar porque sí, tenía pena de la situación que enfrentaba en ese momento. Dejó deslizar sus manos hasta sus piernas, recargó ligeramente su cabeza contra la pared, mirando el techo. Hoy también sería una larga noche en la que sus pensamientos no dejarán dormir.
Deambulando por los mismo lugares otra vez, todo se siente extraño.
La mañana había pasado, se encontraba de pie en la reja que separada aquella primera vez de su última vez. Aquel momento donde conoció a la persona que había amado con todo ese valor. Se encontraba en el instituto que una vez los unió. Los recuerdos inundaron su mente, y los ojos cristalinos se hicieron presente nublando su vista. Soltó un pequeño sollozo mientras cubría su boca. No se quería ver tan humillado como lo hacía ahora.
Era un nuevo día en su escuela, tan sólo esperaba con ansias a que terminaran las clases aun cuando ni siquiera habían comenzado, sentado en el pupitre de su salón prestando atención al reloj que se encontraba arriaba de la pizarra. Mirando atentamente la manecilla que se movía, cada segundo pasaba lento. La puerta del salón de clases fue abierta, dejando ver a su profesor de clases, y atrás de él venía un chico con una mirada tímida, sostenía su mochila con fuerza, tenía miedo de estar en un lugar desconocido. Él miró a los ojos del chico nuevo, y este le sonrió de una forma tímida. Desvió su mirada de nuevo al reloj escuchando las palabras de su profesor.
—Saluden a su nuevo compañero de clases, él es...
—Kim Mingyu.
El escenario había cambiado, se encontraba en la biblioteca sumergido en sus pensamientos cuando el joven llegó a interrumpir su hora de lectura. Amaba ocultarse en la biblioteca a la hora del descanso para pasar el tiempo ahí. Le gustaba estar tranquilo y admirando el silencio que esta poseía. Pero su momento de tranquilidad se esfumo cuando el chico le sostuvo la mano. No entendía porqué de repente él estaba en ese lugar.
—Puedes decirme Mingyu... si quieres.
—Soy Wonwoo. –dejó la mano de Mingyu flotando en el aire, y volvió su vista al libro que tenía entre sus manos. Mingyu bajó la mano hasta su bolsillo, ahora se sentía intimidado por la persona que estaba en frente.
—Lindo nombre... tan lindo como tú.
Wonwoo levantó la vista hacía él, no entendía que intentaba hacer con ello. Sólo se levantó dejando el libro en la mesa que estaba en frente. Salió de la presencia de Mingyu, y se retiró de lugar dejando al chico solitario.
Las lágrimas caen de nuevo, confusas lágrimas caen. ¿Por qué estoy extrañando al tú y al yo de pasado? No lo sé, yo realmente no lo sé.
Wonwoo había caminado a su lugar favorito, una cafetería llena de libros dónde los clientes pueden tomarlos y leerlos. Ese lugar tan significativo para él. Entró, y observó el lugar, todo estaba como antes que le parecía distinto. La sensación y el motivo del porqué se encontraba ahí era distinto. Le hacía sentir de lo más extraño. Se acercó a la mesa favorita que tenía en ese lugar, cerca de la ventana para poder disfrutar el exterior, se sentó como la primera vez que estuvo ahí. Esperando algo o a alguien.
La primera vez en ese lugar se sentía nervioso, sabía le motivo del porqué estaba ahí y eso le hacía estarlo. Sonrió amablemente al chico del mostrador, para pedir un café helado, e irse a sentar a la única mesa libre, aquella que estaba cerca de la ventana. Miró su celular una cinco veces en periodos cortos, sentía que el tiempo era eterno en ese momento. La puerta se abrió dejando ver a la persona que esperaba tan ansioso.
—Wonwoo...
Mingyu había cambiado desde la secundaria. Se había vuelto más alto que Wonwoo, y más guapo, él sentía celos de la persona que se había convertido. Él tenía una sonrisa que hizo que Wonwoo tuviera la suya, se sentó en frente del mayor de los dos tomando ligeramente su mano. El castaño no lo apartó como la primera vez que él lo hizo, se sentía nervioso y aun así dejó que su mano fuera tomado por su acompañando.
—Sé que estuvo mal citarte para esto en un lugar público, pero tenía que hablar contigo.
La sonrisa de Mingyu era tan perfecta para Wonwoo.
—¿Quieres vivir conmigo?
Wonwoo había salido con Mingyu un poco después de pelearse unas cinco veces en la secundaria. Se habían graduado de la preparatoria siendo pareja, tomaron universidades diferentes y eso es lo que lo hacía lo complicado de su relación. Mingyu había planteado la idea de vivir juntos para poder verse, les era complicado por sus horarios, pero al final Wonwoo aceptó. Eran felices, lo eran pero la felicidad no dura para siempre. Y Wonwoo lo sabía.
Entremos un poco, una habitación dónde se puede escuchar el penetrante sonido del reloj. Preguntas que son bastantes cortas, comparadas con toda esta oscuridad. Rompen el silencio de nuestra conversación. Llena de sentimientos de insatisfacción. Esto es suficiente, no puedo seguir con esto.
—¿Crees que esta relación es normal? ¡Por dios! ¡No sé quien eres! Todos los días llegas sin decir nada, no estás de ánimos, y me haces sentir el peor novio de todos, ¿Qué es lo que quieres de mí? ¡Me estás haciendo daño!
Los gritos parecían interminables, día tras día y noche tras noche era la misma situación. Wonwoo se sentía la peor persona del mundo en ese momento, cada grito, insulto, era como una espada atravesando el pecho. Se sentía débil sin poder decir nada, su silencio le confirmaba a Mingyu muchas cosas. Estaba tan destrozado como él.
—¿Sabes algo? Iré una semana con mis padres. –volteó a mirar el reloj que marcaban las once de la noche.–Quiero que cuando regrese, hayas tomado tus cosas y te largues de mi casa. ¡¿Escuchaste?!
Fue lo último que dijo para tomar sus llaves, y salir molesto que azotó la puerta. Wonwoo estaba en shock, gastó muchos años de su vida detrás de Mingyu para que todo terminara así. De la nada. Se recostó en sofá que había en la sala, mirando el techo, su vista se nubló debido a las inmensas ganas de llorar.
Nuestro alrededor está cubierto de suspiros silenciosos. Incluso si siento que no puedo respirar es mejor no decir ni una sola palabra. Nuestra relación se ha vuelto rutinaria, una pelea que no busca solución. La puerta de la habitación termina abriéndose convirtiéndose en el punto de partida, algo más llama tu atención. Seguiremos hablando la próxima vez.
El día había llegado nuevamente, después de aquella amarga noche en la soledad, se puso de pie decidido para continuar y terminar lo que alguna vez en su vida comenzó. Estaba listo para reafirmar todo, y perder todo aquello que había amado. Tendría un nuevo comienzo, completamente listo, espero sentado en el pequeño sillón de la sala. Miraba con atención su celular, los mensajes decían que volvería y que él estaría ahí para despedirse y decir un último adiós. La puerta se abrió y con ella sus nervios, se levantó teniendo la mirada baja, dio un pequeño paso. No miró aquel rostro amargo que tenía, era mejor no hacerlo para no llorar; sonrió, fue lo que hizo para que un nudo en su garganta se haya instalado.
—Supongo que es todo.
El silencio estaba presento, teniendo ganas de llorar y volver derrumbarse, mordió su labio esperando alguna respuesta que no encontró.
—Gracias por todo.
Fue lo que dijo para tomar sus pocas pertenencias que habían quedado después de haber empacado todo y enviarlo a su nueva casa. Mingyu se apartó de la puerta, y lo miró todas sus acciones.
—Lo siento.
Fue lo único que dijo para que Wonwoo detuviera su paso, y lágrimas comenzaran a resbalar por sus mejillas.
Desviados uno del otro, te hago una pregunta a ti que estas de pie del otro lado de la calle. ¿Somos capaces de volver al pasado? Realmente no lo sé.
Abrió la boca para decir algo, pero fue callado dejando salir un suspiro.
Las lágrimas caen de nuevo, sin parar van cayendo. Siento que lo sé, sin esperarlo, lo sé ahora.
Sonrió por última vez.
Si no eres tú, no puedo. No puedo alejarte. Después de tanto, ¿por qué ahora puedo verte? ¿Serás capaz de abrazarme? No lo sé, Realmente no lo sé.
Y se marchó.








