Capítulo único
Era un día caluroso en Yunmeng, quizás el día más caluroso en todo el año, Jiang Cheng se encontraba ocupado con sus deberes, pero estaba cansado y quería acabar rápido con todo eso para poder ir al lago donde estaba más fresco.
—Suspiro—. Esto es algo de nunca acabar definitivamente.
—A-Cheng ¿Está todo bien? Por suerte cierto líder de secta estaba ahí para hacerle compañía.
—¡Oh! Estoy bien, no te preocupes, es solo el trabajo.
—A-Cheng deberías tomarte un descanso seriamente, el día está bonito como para dar un paseo —decía mientras le daba una sonrisa—. Ojalá pudiera ver más de esas sonrisas tuyas, ojalá solo fueran para mí.
—Tengo que acabar con esto primero para poder tener algo de tiempo libre, no te preocupes, no es necesario acompañarme, si quieres puedes ir y pasear tú solo no tengo problema con eso.
—Pero yo solo quiero ir contigo, A-Cheng.
Dios, cada vez que se ponía así era un golpe duro, no puedo creer que en serio haya caído por él de esta forma. Mira lo que has hecho, A-huan ¿te harás responsable por esto que le estás haciendo a mi corazón?
—¿A-Cheng?
—Lo siento, me quedé pensando por un tiempo.
—¿Es así?
Esperen, ¿por qué su voz suena tan cerca de mí?
—Levantó la cabeza solo para verlo frente a mí—. ¿Q-qué crees que estás haciendo?
—Solo quería estar cerca de ti A-Cheng —No creo que sea necesario que estemos así de cerca —decía mientras sentía mis mejillas sonrojarse a medida que lo veía, maldito bastardo, con su estúpida sonrisa.
—Eres tan tierno A-Cheng —Sonrió mientras se acercaba más y más.
—No te sigas acercando más A-huan o te romperé las piernas con zidian.— Dije intentando no demostrar mi nerviosismo mientras lo veía.
—Esas son palabras fuertes A-Cheng.— Dijo de forma juguetona.
Cuando estábamos solo a centímetros del otro empecé a relajarme pensando que me iba a besar, pero en vez de eso él solo junto nuestras frentes mientras me miraba a los ojos.
—Pensaste que te besaría, ¿no es así? –Dijo mientras sonreía.
—N-no es cierto, te equivocas. –Dije mientras desviaba mi mirada de la suya.
—No hay necesidad de ocultarlo, dime A-cheng, yo… ¿Te gustó?
Mientras decía esto me agarró de las mejillas y me hizo verlo a los ojos, esos ojos que me cautivaron cuando los vi, los que mostraban cuan ansioso estaba por saber mi respuesta, aquellos que solo me traían seguridad, esos ojos que tenían miedo de mi respuesta y que me gustaría ver cada vez que me despertara, en ese momento supe que él también gustaba de mí, supe que estuve perdiendo mi tiempo al no haberle dicho lo que sentía por él.
Así que decidí darle mi respuesta, decidí tomarlo de su cuello y besarlo Xichen estaba sorprendido al principio, pero luego de unos segundos, decidió tomarme de la cintura y besarme. Jiang Cheng agradeció que ambos estaban sentados, de haber estado parado no creía poder haber soportado estar de pie, sentía todo su cuerpo temblar mientras seguía el beso, un beso que era suave y apasionado al mismo tiempo, uno que le traía una sensación increíble a su cuerpo, sentía que podía quedarse con él de esa forma durante un muy buen tiempo a pesar de ser un día caluroso.