El Príncipe

Summary

Sabía que esta sería la única oportunidad de correr hacia mi destino. Corría y corría, sabía que no podía detenerme, no hasta llegar al gran salón. En mi mente solo se reproducía el último momento en que estuvimos junto. ¿Estaré haciendo lo correcto?

Genre
Romance
Author
Fran
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
4.0 1 review
Age Rating
13+

Capítulo 1

Sabía que esta sería la única oportunidad de correr hacia mi destino.

Corría y corría.

Mi corazón sabía que no debía detenerme, no hasta llegar al gran salón.

En mi mente solo se reproducía el último momento en que estuvimos juntos y todo lo que había pasado para llegar a este preciso momento.


Luego de un día lleno de clases, le comenté a Seokjin que nos reunieramos en el patio frontal de la universidad.


Ambos estudiamos Licenciatura en Historia en una de las universidades más prestigiosas del país. Él, para ayudar y ser, en el futuro, Ministro del Arte y la Cultura de la República; y yo para ser futura Historiadora.


Al encontrarlo mi corazón saltó de alegría y las mariposas de mi estómago confirmaban una vez más lo enamorada de que estaba.


Íbamos caminando agarrados uno del otro. Él rodeaba mis hombros con un solo brazo, y yo tenía mi mano en su cintura. Mi otra mano estaba entrelazada con la suya, casi como un lazo irrompible.

Paramos frente al mirador que tenía a sus pies el infinito y precioso mar.

Y como si fuéramos un solo ser, giramos en nuestras direcciones y nuestras miradas se encontraron, como si fuera la primera vez que nuestros ojos encontraban los del otro.

Esos preciosos ojos color café son y serán mi lugar favorito en todo el mundo. Esa mirada tan suya, tan brillante, que nunca encontré en nadie más.


Luego de un par de segundos, es él quien rompe en silencio.


- ¿Crees que de algún modo, las personas que están destinadas a estar juntas, se encuentren siempre en sus otras vidas? -


Lo miro un poco sorprendida, y es que no me esperaba una reflexión de ese tipo, no cuando estamos tan cerca como para besarnos.


- Eehh - balbuceo y él sonríe - Yo creo que sí. Como tu dices, si dos personas están destinadas se encontrarán siempre en sus otras vidas. No sé si sea algo fácil, pero siento que cuando ambas personas vuelvan a cruzar sus caminos, sentirán una conexión inexplicable ¿sabes? Como cuando tienes un deja vu - me mira con atención.


Sé que está pensando en cómo decir lo que sea que tenga en mente, y eso lo sé por los pequeños pucheros que hace de manera inconsciente. Desde que lo conozco, es una de las pequeñas manías que tiene que me dan mucha ternura.


Seokjin suspira y tras unos segundos de silencio, en voz baja, confiesa.


- Deseo poder encontrarte en todas mis vidas -


Lo miro sorprendida. Siento como mi corazón se acelera y el rojo vivo comienza a pintar mis mejillas.

Es la primera vez que alguien me dice algo así.

Por alguna razón, en mi pecho nace ese sentimiento de conexión del que tanto hemos hablado.

Antes de que pueda responder o decir lo que siento, él se acerca con lentitud y me besa.

Me besa lento y apasionado. Un beso suave que perfectamente podría ser una declaración de amor sincero y verdadero. A través del roce de nuestros labios puedo demostrarle todo ese sentimiento que existe en mi interior y que no puedo expresar con palabras.

Nos separamos un poco intentando contener los mil suspiros que salen a causa del fervor y la pasión provocadas por lo anterior.

Nuestras miradas se encuentran.

Me suelto de su agarre y me paro frente a él. Levanto mi mano y la apoyo en su pecho.


- Seokjin… No dudes nunca en qué te buscaré en mis próximas vidas. Te buscaré hasta en mis sueños, y si en alguna de nuestras vidas no estamos cerca, viviré con la esperanza de encontrarnos de nuevo -


Veo como se sorprende y sus ojos brillan cual estrella fugaz.

Nos abrazamos con fuerza. Como si fuera la última vez que pudiéramos sentir nuestros cuerpos cerca.

Luego de estar un rato abrazados mirando el mar, ambos decidimos ir a por un café en la cafetería cerca del muelle.


Jamás imaginé que esa sería la última vez que estaríamos juntos.


Al día siguiente las cosas se complicaron.


La familia de Seokjin es de un estatus importante, y es que no es algo que diga a viva voz, pero son parte de la monarquía surcoreana.

En la línea de sucesión al trono, no son parte de la línea anterior, sino que de la posterior, es decir su padre es hermano del futuro rey de Corea del Sur. Éste tiene cuatro hijos, por lo que Seokjin sabe que será un eterno príncipe. Y no es algo que le moleste, ya que él, desde pequeño, ha querido una vida lo más normal posible.


Y cuando nos conocimos, me dijo que quería una vida juntos… o eso deseaba.


La familia Kim nunca se opuso a nuestra relación, al contrario, estaban felices, ya que al no ser parte de la primera línea de sucesión, él tenía libertad de escoger, tanto como su futuro profesional, como su interés amoroso, con la única condición, de no renunciar a la monarquía.

Siempre creí que ese último requisito fue puesto a causa de sus grandes ganas de renunciar a su título noble, pero una vez nos conocimos, confesó que no le importaría seguir siendo príncipe, sí solo la chica que tenía en mente aceptaba ser su princesa.


Ese día, al despertar, me enteré de la noticia de que Seokjin y su familia, los Kim, tuvieron que presentarse en el gran palacio. Él no sabía cuánto tiempo estaría afuera o cuándo nos volveríamos a ver.


Ni siquiera pudimos despedirnos.


Cuando vi las noticias sobre la reunión real, dudé de todo lo que creía cierto y seguro. Pensé en que quizá todo había sido mentira, y que la familia me odiaba. Pensé también que Seokjin regresaba al gran palacio a casarse con una noble princesa de una gran dinastía, o incluso que solo se había aburrido de todo esto y había regresado por cuenta propia.


Y sé que todo esto suena exagerado, pero es que tuvieron que pasar tres días para, al fin, recibir una llamada de Seokjin.

Cuando contesté, su voz me conmovió por completo.

Pasé tres días sin entender qué pasaba, y escucharlo otra vez fue como ver, por fín, luz al final de un largo túnel.

Me pidió disculpas por no haberme contactado antes.


- No sabes cómo batallé por una llamada, o al menos una carta -

Me comentó molesto.


Pero después de las disculpas y los te quiero, me contó qué era lo que pasaba. El emperador estaba enfermo y bajo el protocolo real, toda la familia directa, tanto descendientes como sucesores de estos mismos, tenían que presentarse en el palacio.

Fue una gran sorpresa, y es que en las noticias se hablaba de una reunión familiar a causa del próximo cumpleaños del monarca.

Pero en medio de la explicación de todo lo que sucedía allá en sus tierras, no pude evitar preguntar por mi inquietud.


- Quizá sea una estupidez preguntar esto en medio de todo lo ocurrido, pero… ¿Me extrañas? - escucho como suelta una pequeña risa.


- No puedo creer que me estés preguntando si te extraño, cuando sabes que lo único que quiero es estar contigo -


Sonrío como tonta mirando el teléfono. No sé qué hice en el pasado para merecer a este hombre.


- Y en caso de que te preguntes cuándo regresaré - él continúa - La respuesta es que aún no lo sé. Todo depende de cómo vaya evolucionando la salud de mi abuelo… digo del emperador -


- Entiendo… - respondo en voz baja.


- Aunque ya le comuniqué a mis padres mis deseos de volver lo antes posible… pero ya sabes -


- El protocolo - decimos al unísono.

Luego de hablar de trivialidades y de contarle sobre mis novedades, nos despedimos.

Fue bastante triste, aunque intenté no demostrarlo en mi voz, sabía que sería mucho mejor hacerle creer que estaba bien y que entendía toda la situación. Aunque en el fondo me dolía la distancia.


Los días posteriores a la llamada fueron un poco difíciles.


Las llamadas cada vez duraban menos, y en ocasiones no sabía nada de Seokjin durante días. Intentaba distraerme y mantenerme ocupada con el material de estudio que tenía pendiente por leer, pero no era capaz de concentrarme. Era muy consciente de que tenía que intentar seguir con mi vida y mi rutina. Pero no podía. Odiaba por completo que mi cabeza no pudiera pensar en otra cosa, o que simplemente me diera un minuto de paz y silencio.


Y una sola pregunta se repetía enérgicamente en mi cabeza.


¿Cómo terminará todo esto?