VOZ.
Baji Keisuke nunca en su vida había sentido tanta angustia.
Nunca como aquella noche aterradora, donde la oscuridad reinaba por las calles y lo único que lo ayudaba a ver donde pisar era la intensa luz de luna, opacando el tenue brillo de las farolas públicas, que en realidad no ayudaban en nada.
Todo había tomado lugar media hora antes, cuando se encontraba en su habitación leyendo un manga que su amigo de la Universidad Kazutora le había recomendado. Sin embargo de a poco sintió como su respiración se volvía más lenta, el pecho le dolía y una angustia se le instaló en todo el cuerpo, no sabía la razón pero se sentía horrible, no sentía dolor alguno sólo unas inmensas ganas de salir corriendo, buscar, encontrar y proteger algo, al principio trato de ignorarlo.
Pero su instinto le gritaba una única cosa.
PROTEGER.
Decidido a seguir su instinto salió de su hogar casi corriendo, apresurado y ansioso.
Sin saber hacia donde se dirigía, corrió sin parar, sus pies se movían por si solos por las solitarias y silenciosas calles, no sabía exactamente cuanto tiempo había estado corriendo, se sentía exhausto su pecho subía y bajaba con rapidez, estaba apunto de darse por vencido, estaba seguro que si regresaba a casa y tomaba un baño con agua fría su malestar pasaría o eso era lo que se quería obligar a creer.
Cuando estuvo a punto de girarse para regresar por donde vino, un dolor en el pecho lo hizo soltar un pequeño gemido de dolor, sentía como si algo o alguien lo obligaba a seguir avanzando.
Toco su pecho con una de sus manos, tratando inútilmente de apaciguar el dolor presionando fuertemente sobre este, su rostro lleno de sudor provocaba que algunos de sus cabellos rebeldes se adhirieran a el.
Dio dos pasos mas tambaleándose.
"ya estas cerca".
Pudo escuchar a su lobo hablarle.
¿cerca de que?
Paro en seco cuando sus fosas nasales olieron el miedo, olía tanto a miedo que juraría que lo sentía en carne propia, un escalofrió recorrió toda su espina dorsal provocando que soltara todo el aire que estaba reteniendo, inhalo nuevamente percibiendo nuevamente el miedo mezclado con un leve aroma a chocolate, un chocolate amargo.
La nariz de Baji se arrugo levemente, sintiéndose un poco mareado y abrumado por aquello, decidió avanzar siguiendo el olor, a cada paso que daba el olor se intensificaba cada vez mas, su lobo gritaba con desesperación y Keisuke no sabia que hacer.
Sólo camino y camino hasta llegar a un callejón sin salida, donde enormes montañas de bolsas de basura junto con la oscuridad podían esconder cualquier cosa, a excepción ese olor a miedo, que podía olfatear desde el otro lado de la ciudad.
Un grito hizo que sus sentidos se agudizaran, cuidando cada paso que daba, observando con cuidado a su al rededor.
-Por favor, déjame ir -un sollozo se escuchaba justo al fondo de aquel callejón -juro que no diré nada.
Aquella voz apenas era audible, se escuchaba quebrada, como si estuviera a punto de llorar, cosa que irrito a Baji.
-Solo un tonto haría eso, ¿Qué planeabas hacer? -otra voz cuestionó pero de manera firme - correr a llorar a los brazos de Mikey y pedirle que me de una paliza porque su bonito omega es muy tonto como para hacerlo el mismo.
Una risa cargada de ironía hizo eco en el sitio.
La mención de aquel nombre hizo a Baji ponerse alerta, Mikey era el Alfa más popular de la Universidad y no precisamente por ser atractivo, nadie, absolutamente nadie se atrevía a siquiera a mirarlo por más de dos segundos. Aquel alfa sólo toleraba a sus amigos. Baji era uno, tal vez no tan cercano pero lo era, el mismo Mikey le pidió ser amigos aquella vez que fueron equipo en la única clase que compartían, sólo porque Baji hizo todo el trabajo y no reprendió a Mikey como cualquiera lo hubiera hecho.
Desde aquella vez habían sido pocas veces las cuales se habían encontrado por los pasillos saludandose brevemente con un movimiento de cabeza.
-para que te deje ir solo tienes que acompañarme a mi casa y cooperar con todo lo que te indique, ¿no es mucho pedir cierto lindo? -aquella voz logró sacarlo de sus recuerdos.
-te dije que no -nuevamente la voz mas suave de ambas refutaba -no es no, te lo deje claro la primera vez pedazo de mierda.
Así que de eso se trataba, un hormonal alfa tratando de abusar de su poder, forzar a aquel omega a estar con el cuando este lo había rechazado era de cobardes, llevarlo a un lugar solitario para poder acorralarlo y no dejarle ninguna alternativa, aun así el omega seguía defendiéndose.
Keisuke sonrió por la valentía del omega.
Con cuidado y con discreción decidió acercarse mas al lugar de donde provenían aquellas voces, escondiéndose detrás de una enorme caja de cartón llena de basura, observo con mucho cuidado hasta que logro divisar gracias a la luz de luna a lo lejos una imponente figura que lograba cubrir al pequeño omega.
-Te crees muy valiente, ¿no es así? -un grito de dolor se escucho en aquel ya no tan solitario callejón, aquel alfa había golpeado al omega en el rostro -vas a venir conmigo.
Aquello hizo reaccionar a Baji, aquel otro alfa había usado su voz de mando en el omega, provocando que este soltara algunos sollozos que al pelinegro lo llenaron de enojo.
Preparado para salir de su improvisado escondite respiro profundo, tratando de controlar la rabia que sentía recorrer todo su cuerpo, tenía que controlarse para no asustar más al omega.
No se percató que, sin querer había dejado salir sus feromonas para hacerse notar, haciendo visible su enojo. Parecía que nadie lo había notado, a exexcepción del omega.
-No -entre jadeos hablaba el omega -Alfa -dijo apenas en un susurro que Baji escuchó cerca de su oído, fuerte y claro retumbando por cada parte de su cuerpo, despertando por completo a su lobo.
"Es el, protegelo a el".
"No permitas que lo lastimen".
-Sólo das risa, un omega sin marca tratando de llamar a su alfa, llevas intentándolo desde que te atrape aquí, deja de resistirte es obvio que nadie vendrá a ayudarte.
-Sueltalo -finalmente Baji hizo acto de presencia mirando con odio al alfa cuando este se giró a verlo -¿Acaso eres sordo o eres estúpido? Te dije que lo sueltes.
Había sido una orden, Keisuke no estaba de buen humor, aquel alfa había tenido la osadía de tocar a su omega y lo pagaría muy caro.
-¿Y tú quien mierda eres? -aquel alfa lo encaró soltando al omega, dejándolo detrás de él -estamos algo ocupados, así que largo de...
Baji no lo dejo continuar lo había tomado de la camisa para alejarlo del omega, para así poder darle un par de golpes en el rostro, sacándole el aire de un rodillazo en el estómago, dejándolo inconciente en cuestion de segundos.
Lo apartó de un tirón, dejándolo tirado en el sucio suelo.
Keisuke trato de regular su respiración para poder ir con su omega, aquel que lo había llamado con tanto desespero que logró traerlo hasta donde estaban.
Giro en dirección al omega observandolo, fue entonces que entendió la mención del alfa más popular hace algunos minutos.
Se trataba del hermano menor de Mikey, a quien había visto sólo un par de veces en la universidad, siempre al lado de Mikey.
Chifuyu, aquel omega al que nadie se acercaba por temor a su hermano.
Baji jamás le había dirigido la palabra, no por temor a su hermano, si no por temor al rechazó, Chifuyu era omega mas bonito que Baji había visto y se lo había confezado a su mejor amigo Kazutora, quien sólo le regaló una enorme sonrisa pícara, pues nunca había pensado escuchar tales palabras salir de la boca de su amigo.
Nunca se atrevió a hablarle por eso, temía arruinar las cosas como siempre lo hacía, se limitó a observarlo sólo lo necesario, hasta este momento donde sólo lo observaba con cautela.
-Alfa -volvio a mencionar Chifuyu.
Los instintos de Baji lo hicieron casi correr hasta donde se encontraba el rubio.
El pelinegro extendio una mano para ayudarlo a ponerse de pie y así fue, Chifuyu aceptó la ayuda, sintiendo un pequeño choque eléctrico cuando sus manos estuvieron en contacto.
El aroma de Chifuyu pasó de ser chocolate amargo a un chocolate dulce, como aquel chocolate caliente que salia de la pequeña máquina que tenían en su tienda favorita de dulces cuando era un niño.
Baji inhalo con fuerza tratando de llenar sus pulmones con aquel dulce aroma.
-Omega -Keisuke dijo envuelto en el dulce aroma del omega, acercándose más a Chifuyu, acercando su nariz a su cuello para poder oler mejor aquel embriagante aroma.
Chifuyu sólo giro su rostro, dejando su cuello expuesto para que su alfa pudiera olfatear libremente, sintiéndose mucho más tranquilo con el ahí, respirando su aroma a café que lo hacía querer cerrar los ojos y quedarse ahí con el para siempre.
-Debemos irnos -Baji murmuró con los ojos cerrados tomando la pequeña mano del rubio.
Chifuyu sólo asintió, apretando la mano del pelinegro.
-¿Qué pasará con el? -cuestionó Chifuyu, señalando con un movimiento de cabeza al tipo que lo había llevado a esa situación.
-No te preocupes, se levantará en un par de horas... eso creo -indago Baji comenzando a caminar fuera de aquel sucio callejón.
-Alfa, gracias por responder a mi llamado -expresó el rubio con la cara roja como un tomate.
-Gracias a ti por tener la confianza de llamarme -Baji acarició con cuidado la mejilla de Chifuyu -mi omega.
Keisuke lo supo entonces, aquel primer encuentro con Chifuyu no había sido coincidencia.
Ellos estaban destinados a encontrarse.