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Kevin se desliza por la cuenta de Instagram de Diego, mirando cada foto con un suspiro disimulado. "¡Maldición, no debería estar haciendo esto!", se regaña a sí mismo, consciente de que la final de la Liga MX y la retirada de Miguel Layún están a la vuelta de la esquina.
— ¡Ey, Kevin, deja de stalkear al amor de tu vida y ven a ayudarme con esto! —Miguel Layún grita desde el set, provocando risas nerviosas.
— Ya voy, ya voy, déjame terminar de ver estas fotos... —responde Kevin, intentando disimular su nerviosismo.
La semana se arrastra lentamente, y Kevin no puede evitar obsesionarse con la inminente final. La idea de acercarse a Diego lo tiene más nervioso que nunca. "¿Y si arruino todo?", se pregunta en silencio.
Finalmente, llega el esperado stream. Layún y Kevin se preparan para el show, aunque este siempre empieza con retraso gracias al talento de Layún para demorarse.
— ¿En serio, Layún? ¿Otra vez tarde? —Kevin lo regaña mientras ajusta su micrófono.
— ¡no es fácil configurar todo! ¿de acuerdo? y más si un pendejo anda stalkeando la cuenta de un wey que ni siquiera lo topa—responde Layún, con una sonrisa pícara.
Igor aún no ha llegado, y la tensión aumenta. Kevin intenta concentrarse en el trabajo, pero su mente divaga hacia el encuentro crucial y, por supuesto, hacia Diego.
— ¿Qué opinas, Kevin? ¿Cómo se dará la final? —pregunta Layún, intentando arrancarle alguna opinión sobre el partido.
— Mira, solo quiero ganar y... —Kevin titubea, sus pensamientos enredados entre el juego y Diego. — ... y que todo salga bien.
El streaming aún no comenzaba por el retraso de Igor y los únicos que estaban listos eran Layún y Kevin quienes se estaban entreteniendo haciendo bromas y comentando sobre el fútbol. Kevin intenta mantener la compostura, pero la ansiedad por la final y sus sentimientos hacia Diego lo tienen distraído.
— Hablando de fútbol, ¿alguna vez le has dicho a Diego lo que sientes? —Layún lanza la pregunta con una sonrisa maliciosa.
— ¡No, no seas idiota! No quiero arruinar nuestra amistad... y, además, él ni siquiera me pela —responde Kevin, intentando sonar casual.
Layún ríe y le da una palmada en el hombro. "¿Qué tan difícil puede ser?", piensa Kevin para sí mismo, mientras la idea de confesar sus sentimientos sigue dando vueltas en su cabeza.
Igor finalmente llega, disculpándose por el tráfico, pero Kevin sigue distraído. Layún, el bromista del grupo, no puede resistirse a meterse con Kevin sobre su enamoramiento.
— ¡Vamos, Kevin! Hazlo por amor, dale like a todas las fotos de Diego ahora mismo. ¡Que sepa que existes!
— ¿Estás loco? Eso sería demasiado evidente, ¿no crees? —responde Kevin, pero su nerviosismo se refleja en su voz.
El streaming continúa con risas y bromas entre los tres amigos. Mientras tanto, Kevin sigue luchando contra sus emociones y la presión de la final inminente. La semana se ha convertido en un torbellino de ansiedad, bromas, y la incertidumbre de lo que podría suceder si confiesa sus sentimientos.
La pantalla del celular de Kevin sigue mostrando las fotos de Diego, pero esta vez, decide cerrar la aplicación. "Mejor concentrarme en el juego y luego ver qué pasa", se dice a sí mismo mientras se prepara mentalmente para la final.
La razón por la que Kevin estaba perdidamente enamorado de Diego seguía siendo un misterio incluso para él. La conexión no se había forjado a través de conversaciones profundas o encuentros frecuentes. En la selección nacional, sus interacciones se limitaban a deseos de suerte y saludos corteses.
— Es como si mi corazón hubiera decidido enamorarse de él sin mi permiso, ¿sabes? —le confiesa Kevin a Layún en medio de un entrenamiento.
— ¿En serio, Kevin? ¿De qué te sirve estar embobado por alguien con quien apenas cruzas palabras? —Layún, siempre directo, no podía entender la lógica de Kevin.
— ¡No lo sé, tío! Hay algo en él que me atrae, y cada vez que lo veo, siento que mi estómago se llena de mariposas. Es como un imán, y no puedo evitarlo —Kevin se encoge de hombros, como si buscara explicar lo inexplicable.
Igor, siempre más reservado, se une a la conversación. — No entiendo por qué no simplemente te acercas y le dices lo que sientes. ¿Qué tienes que perder?
— ¡Pues sí, Igor! La próxima vez que lo veas, dile: "Oye, Diego, estoy locamente enamorado de ti". ¡Problema resuelto! —Layún se burla, pero Kevin no encuentra gracia en el asunto.
— No es tan fácil, chicos. ¿Y si arruino nuestra amistad o si él piensa que soy un completo idiota? Además, ni siquiera nos seguimos en redes sociales. Es como si estuviera destinado a sufrir en silencio —Kevin suspira, abrumado por sus propios sentimientos.
La complicación de sus horarios y la constante alternancia entre estar y no estar en los partidos juntos solo empeoraba las cosas. No compartían el día a día en el campo, y cuando uno jugaba, el otro a menudo estaba ausente.
— Kevin, ¿qué demonios estás esperando? ¿Que aparezca una señal divina para hablar con él? —Layún suelta su clásica dosis de sarcasmo.
— ¡No es tan fácil, Layún! No quiero parecer un desesperado. Además, ¿cómo comienzas una conversación así? "Hola, Diego, ¿sabías que llevo meses enamorado de ti sin razón aparente?" —Kevin intenta hacer chistes para ocultar la incomodidad que siente.
— ¡Pues sí, por algo se empieza! —Igor interviene, siempre más inclinado hacia la lógica.
A medida que se acercaba la final, la presión sobre Kevin aumentaba. No solo estaba en juego el campeonato, sino también la oportunidad de acercarse a Diego. Sus amigos, frustrados por la falta de avances, decidieron intervenir y crear el plan maestro durante el streaming.
— ¡Kevin, en serio, es tu oportunidad! ¡Deja de dar vueltas y dile lo que sientes! —Layún insiste, mientras preparan el set.
— ¿Y si arruino todo? —Kevin murmura para sí mismo, más preocupado que nunca.
— ¿Y si no lo haces y te lamentas después? —Igor agrega, intentando ser realista.
Layún con su astucia característica, se embarca en bromas y comentarios sugerentes sobre el amor no correspondido de Kevin. Igor se une, intentando abordar el tema de una manera más sutil.
— ¿Sabías que la final es el momento perfecto para confesar tus sentimientos, Kevin? —dice Igor con una sonrisa
— ¡Oh, por favor, no empiecen con esto otra vez! —Kevin intenta desviar la atención, pero sus amigos están decididos.
— Mira, Kevin, si no te atreves a dar el paso, nosotros lo haremos por ti. Diego merece saberlo. —Layún declara con determinación, mientras Kevin siente que su mundo se desmorona.
En medio de la locura de ideas, Igor, con su característico acento chileno, se convierte en el arquitecto de un plan maestro para hacer que Diego se enamore de Kevin. Aunque Kevin estaba convencido de que sus amigos estaban simplemente burlándose de él, Igor y Miguel comenzaron a esbozar un plan que sorprendentemente tenía sentido.
— Mira, Kevin, necesitas dejar de ser tan negativo. Este plan va a funcionar, te lo aseguro —Igor asegura, con una confianza que desafía cualquier duda.
— Sí, tío, relájate. Si no intentas algo, ¿cómo sabrás si funciona o no? —Layún intenta tranquilizar a su amigo, aunque con cierto tono de burla.
A regañadientes, Kevin escucha el plan mientras Igor lo expone con entusiasmo. La clave, según Igor, es que él, que conoce a Diego por haber jugado juntos en Tigres, lo aborde de manera amistosa y casual, presentando a Kevin como si fuera algo completamente normal.
— Así que, básicamente, te acercarás a Diego como si nada y me lo presentarás... ¿cómo? —Kevin cuestiona, aún escéptico.
— ¡Exacto! Le diré algo como: "Diego, este es Kevin, el chico de América. Kevin, Diego, el chico con el que compartí grandes momentos en Tigres". Y luego nos dejamos llevar por la conversación. Simple, ¿no? —Igor explica, confiado en que su plan es infalible.
— ¿Y qué esperan lograr con eso? —pregunta Kevin, tratando de entender la lógica detrás de la estrategia.
— Pues, mi estimado Kevin, estamos creando un escenario en el que Diego y tú se conocen de una manera más relajada. No hay presión ni declaraciones de amor repentinas. Solo dos tipos charlando como amigos. —Layún interviene, tratando de poner las cosas en perspectiva.
Kevin se siente aún más frustrado, pero, ante la falta de ideas propias y la insistencia de sus amigos, accede a seguir con el plan.
— Bueno, hagámoslo, pero si esto termina siendo un desastre, les juro que me vengaré de ustedes de alguna manera. —Kevin advierte, tratando de mantener su dignidad.
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Kevin manejaba hacia su casa con la mente llena de pensamientos sobre el plan de sus amigos y, sobre todo, sobre cómo abordar la situación con Diego. La idea de hablar más allá de los saludos protocolares le generaba una mezcla de nervios y ansiedad.
— ¿Qué demonios significa ser "muy introvertido para los extrovertidos"? —se preguntaba Kevin, intentando entender el comentario de Igor mientras manejaba por las calles iluminadas de la ciudad.
La presión de la final y la carga emocional de sus sentimientos por Diego pesaban sobre él. Quería encontrar el valor para decirle algo más que los habituales intercambios superficiales. Pero, ¿cómo superar su timidez y llegar a un nivel más profundo?
Mientras reflexionaba, Kevin llegó a su casa. Se dejó caer en el sofá, con la cabeza llena de dudas y el corazón latiendo más rápido de lo normal. La idea de ser "penoso" y "demasiado introvertido" para acercarse a Diego le atormentaba.
— ¡Maldición, no puedo seguir así! Necesito hacer algo —se dijo a sí mismo, sintiendo que el tiempo se agotaba.
Kevin se sumió en la incertidumbre de cómo llevar a cabo el plan de sus amigos y, al mismo tiempo, vencer sus propias barreras emocionales. Con la final acercándose, sabía que debía tomar una decisión: enfrentarse a sus miedos y expresar lo que sentía, o dejar que el destino decidiera el rumbo de su relación con Diego.